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domingo, 24 de octubre de 2010
Llamado del Señor: LEVANTATE Y VEN
Les comparto una palabra relacionada con Cantares que recibí hace poco por e-mail.
Espero que les bendiga y los anime a buscar una relación más cercana y profunda con el Señor.
LEVÁNTATE Y VEN: VISIÓN PROFÉTICA PARA ESTE DÍA
"... Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Porque he aquí ha pasado el invierno, se ha mudado, la lluvia se fue; se han mostrado las flores en la tierra, el tiempo de la canción ha venido, y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola. La higuera ha echado sus higos, y las vides en cierne dieron olor; levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven".
Cantar de Cantares 2:10-13
Durante esta época en la que vivimos, está saliendo una palabra del Señor urgente y actual, diciéndoles a aquellos que tengan un oído espiritual que escuchen:
"Yo estoy apartando para Mí a todos aquellos dispuestos a prepararse para participar conmigo en lo que estoy a punto de hacer. Por lo tanto, levántense y vengan conmigo".
HA PASADO EL INVIERNO, SE FUE LA LLUVIA
Se ha terminado una temporada de esterilidad espiritual abriendo paso a un derramamiento del Espíritu Santo que vino como lluvia. Esta "primera lluvia" (visitación Pentecostal y carismática) fue dada para preparar el camino para una "visitación" del Señor a Su pueblo en los últimos días – "lluvia temprana y tardía como al principio".
"Vosotros también, hijos de Sión, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia arregladamente, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio. Y las eras se henchirán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite. Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite".
Joel 2:23-24
Esta época de visitación está trayendo un fluir de revelación espiritual, entendimiento y mover del Espíritu Santo. Todos los que respondan correctamente a este tiempo de derramamiento del Espíritu Santo están experimentando un nivel más alto de espiritualidad y unción (con eras henchidas de trigo y lagares rebosantes de vino y aceite).
APARECEN FLORES SOBRE LA TIERRA
Esta visitación de "lluvia" está haciendo que hijos escogidos (vencedores y espiritualmente maduros) se conviertan en testigos fervientes y visibles (florecen) para el Señor por toda la tierra. Se están logrando muchas cosas a través de la edificación de Su Cuerpo.
HA LLEGADO EL TIEMPO DEL CANTAR DE LOS PÁJAROS
Como parte de este aumento de espiritualidad, habrá un nivel más elevado de adoración disponible para el Cuerpo de Cristo. Este "cantar de los pájaros" (adoración profética en armonía) es la clave que abrirá la puerta de lo celestial (Sión).
EN NUESTRO PAÍS SE HA OÍDO LA VOZ DE LA TÓRTOLA
Como resultado de este nivel más elevado de adoración, la "voz de la tórtola" (revelación profética) está trayendo un desencadenamiento progresivo de la palabra del Señor acerca de Su propósito para los últimos días y el establecimiento de Su Reino del Milenio.
El conocimiento del Señor llenará toda la tierra. Cuando caiga el Espíritu del Señor, fluirá como un río, caerá como la lluvia, se elevará como el alba en gloria sobre la tierra.
Está surgiendo un amplio panorama nuevo de vida y experiencia espiritual al que pueden acceder ya aquellos que deseen ir más allá de sus experiencias espirituales del presente.
LA HIGUERA OFRECE SUS HIGOS VERDES
Aunque sea todavía un higo verde, Israel se está afirmando agresivamente. El mundo entero conoce y nota la importancia de este país. Los que oren por Israel serán recompensados por el Señor y aquellos que se opongan serán juzgados.
LAS VIDES CON UVAS TIERNAS DAN UN BUEN AROMA
Dentro de la Iglesia hay un remanente que empieza a experimentar y expresar la vida espiritual y ministerio que desea el Señor. Aquellos en quienes se mueve el Espíritu del Señor pueden realmente testificar: "Porque he aquí ha pasado el invierno, la higuera ha echado sus higos, y las vides en cierne dieron olor—ya que fuimos cambiados cuando cayeron las lluvias sobre nosotros y ahora Su vida está fluyendo a través de nosotros".
En este momento actual hay un pueblo que está siendo llamado a salir del mundo y entrar en la Iglesia. Hay gran bendición y crecimiento en la Iglesia a través de este derramamiento del Espíritu Santo. Al mismo tiempo, hay otro llamar que hace el Señor a aquellos que han respondido a su obra profunda del Espíritu Santo. Estas personas están espiritualmente hambrientas y están siendo llamados a apartarse para el Señor.
A ellos les dice: "Levántense y vengan conmigo". Los que oigan y respondan están siendo llamados a un ámbito de identidad espiritual y funcionamiento con el Señor mismo, en el que se están convirtiendo en expresión de Su vida y propósito.
Muchas veces la presión de participar en varias actividades legítimas, ya sean de la iglesia o seculares, clama intentando llamar la atención de aquellos de nosotros que estamos descubriendo esta nueva y magnífica experiencia en el Señor. Luchan con el tema de las prioridades al sentir las muchas exigencias válidas que requieren su tiempo y fuerzas, pero al mismo tiempo, desean profundamente alcanzar todo lo que el Señor les está revelando.
El Señor se está revelando a sí mismo, ajeno toda esta actividad, llamando a la puerta, a causa de la urgencia del momento presente. Está diciendo:
"He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo".
Apocalipsis 3:20
Hay un precio a pagar para entrar en lo más elevado y mejor que Él tiene. Al apartarnos para cenar con nuestro Señor, expresando nuestra hambre espiritual y necesidad de Él, Él nos exhortará: "... que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte... " (Apoc. 3:18).
Este es un llamado a elevarnos por encima de la satisfacción con las provisiones y bendiciones que Él ampliamente proporciona, y entrar en una experiencia de identificación espiritual y comunión con el Señor Mismo.
Juan oyó este llamado, una puerta se abrió en el Cielo y oyó una voz a modo de trompeta (revelación profética) que le habló diciendo:
"... Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado…"
Apocalipsis 4:1-2
El Señor tiene mucho que desea revelar en cuanto a lo que está por venir, pero notemos que Él no enfatizó estas cosas. La revelación a continuación es la del Señor mismo en toda Su Gloria, con la Iglesia victoriosa subiendo a Su trono.
"Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda".
Apocalipsis 4:3
LEVÁNTATE Y VEN CONMIGO
Hoy en día hay numerosas presiones que exigen nuestro tiempo. Una vez más, meditemos sobre el verdadero propósito de este reto: "Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven".
Cantar de Cantares 2:10
Este llamado que sale actualmente del Señor es para aquellos dispuestos a pagar el precio venciendo todo aquello que no llega a ser lo mejor que Él tiene, elevándose a un lugar de identidad con Él en Su trono.
Jesucristo dijo: "Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo". (Juan 12:32)
Los que respondan estarán capacitados para gobernar con el Señor al final de esta Era, y en el establecimiento de la Era venidera.
Seamos cuidadosos de oír y obedecer todo lo que el Señor nos está diciendo en este tiempo actual.
[Escrito por: Wade E. Taylor, de Wade Taylor Ministries]
domingo, 14 de febrero de 2010
Cantares 8:13-14
EN EL HUERTO
La historia de la Biblia comienza en un huerto. Cuando el hombre fue creado, Dios lo puso en el huerto del Edén, y le fue entregada la tierra para que cuidara de ella y la hiciera producir.
(Génesis 1:27-29) Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra. Y dijo Dios: He aquí, yo os he dado toda planta que da semilla que hay en la superficie de toda la tierra, y todo árbol que tiene fruto que da semilla; esto os servirá de alimento.
(Génesis 2:15) Entonces el SEÑOR Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén, para que lo cultivara y lo cuidara.
En ese huerto, Dios tenía comunión con el hombre. Pero el pecado los separó.
(Génesis 3:8-10) Y oyeron al SEÑOR Dios que se paseaba en el huerto al fresco del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del SEÑOR Dios entre los árboles del huerto. Y el SEÑOR Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás? Y él respondió: Te oí en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí.
Desde entonces, el hombre se ha escondido de Dios. Pero Dios ya abrió el camino de regreso a Su Presencia, por la sangre del Cordero de Dios.
Los que han descubierto ese camino de regreso al huerto son los “compañeros”, los amigos de Dios. No sólo han marchado por ese camino de regreso a Dios, sino que también invitan a otros a hacerlo.
LOS COMPAÑEROS
El penúltimo versículo de Cantares hace mención de estos compañeros.
(Cantares 8:13) Oh, tú que habitas en los huertos, los compañeros escuchan tu voz; házmela oír.
“Compañero” en hebreo es Jaber, que literalmente significa “amigo”.
El compañero es el mejor amigo del Novio, y lo acompaña en el día de su boda. Él también es quien escolta a la pareja de novios hacia la cámara nupcial luego de la ceremonia de la boda.
AMIGO DEL NOVIO
Juan el Bautista es una figura del “amigo del Novio”. Él mismo lo explicó a sus discípulos:
(Juan 3:28-30) Vosotros mismos me sois testigos de que dije: "Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de El." El que tiene la novia es el novio, pero el amigo del novio, que está allí y le oye, se alegra en gran manera con la voz del novio. Y por eso, este gozo mío se ha completado. Es necesario que El crezca, y que yo disminuya.
Jesús también usó la figura del “amigo del Novio”.
(Mateo 9:14-15) Entonces se le acercaron los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, pero tus discípulos no ayunan? Y Jesús les dijo: ¿Acaso los acompañantes del novio pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán.
Los amigos del Novio son los precursores, los llamados a preparar el camino del Señor.
Juan era el amigo que prepara a la Novia para recibir al Novio. El fue el profeta precursor que preparó el camino para la Primera Venida del Señor.
(Mateo 3:1-3) En aquellos días llegó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Porque este es aquel a quien se refirió el profeta Isaías, diciendo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, haced derechas sus sendas.
El mensaje del amigo del Novio es llamar a la Novia al arrepentimiento.
(Mateo 3:8-11) Por tanto, dad frutos dignos de arrepentimiento; y no presumáis que podéis deciros a vosotros mismos: "Tenemos a Abraham por padre", porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras. Y el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. Yo a la verdad os bautizo con agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias; El os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.
Juan fue enviado en el espíritu de Elías.
(Mateo 17:10-13) Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero? Y respondiendo El, dijo: Elías ciertamente viene, y restaurará todas las cosas; pero yo os digo que Elías ya vino y no lo reconocieron, sino que le hicieron todo lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos. Entonces los discípulos entendieron que les había hablado de Juan el Bautista.
También antes de Su Segunda Venida, el Señor levantará otros precursores en el espíritu de Elías. Ellos harán un llamado para que la Novia se prepare para las Bodas del Cordero.
(Malaquías 4:5) He aquí, yo os envío al profeta Elías antes que venga el día del SEÑOR, día grande y terrible.
A la Novia no le ofende ese mensaje, pues ella quiere estar preparada para la llegada del Amado. Su venida es inminente, y ella quiere estar sin mancha ni arruga, como una esposa digna del Rey.
La Novia anhela estar en el huerto con el Amado. Por eso, ella atiende a la voz del amigo del Novio.
(Cantares 8:13) Oh, tú que habitas en los huertos, los compañeros escuchan tu voz; házmela oír.
APRESÚRATE
Llegamos finalmente al último versículo de Cantares. Puede parecer que termina de forma extraña:
(Cantares 8:14) Apresúrate, amado mío, y sé semejante al corzo, o al cervatillo, sobre las montañas de los aromas.
Si hemos leído el final de la Biblia, veremos que este final concuerda con el final de Apocalipsis. La Novia, ahora Esposa, dice: “Apresúrate, Amado”. De forma similar, leemos:
(Apocalipsis 22:16-17) Yo, Jesús, he enviado a mi ángel a fin de daros testimonio de estas cosas para las iglesias. Yo soy la raíz y la descendencia de David, el lucero resplandeciente de la mañana. Y el Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que desea, que tome gratuitamente del agua de la vida.
La Novia dice: “Ven, Amado; apresúrate”.
La historia de la Biblia comienza en un huerto. Cuando el hombre fue creado, Dios lo puso en el huerto del Edén, y le fue entregada la tierra para que cuidara de ella y la hiciera producir.
(Génesis 1:27-29) Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra. Y dijo Dios: He aquí, yo os he dado toda planta que da semilla que hay en la superficie de toda la tierra, y todo árbol que tiene fruto que da semilla; esto os servirá de alimento.
(Génesis 2:15) Entonces el SEÑOR Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén, para que lo cultivara y lo cuidara.
En ese huerto, Dios tenía comunión con el hombre. Pero el pecado los separó.
(Génesis 3:8-10) Y oyeron al SEÑOR Dios que se paseaba en el huerto al fresco del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del SEÑOR Dios entre los árboles del huerto. Y el SEÑOR Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás? Y él respondió: Te oí en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí.
Desde entonces, el hombre se ha escondido de Dios. Pero Dios ya abrió el camino de regreso a Su Presencia, por la sangre del Cordero de Dios.
Los que han descubierto ese camino de regreso al huerto son los “compañeros”, los amigos de Dios. No sólo han marchado por ese camino de regreso a Dios, sino que también invitan a otros a hacerlo.
LOS COMPAÑEROS
El penúltimo versículo de Cantares hace mención de estos compañeros.
(Cantares 8:13) Oh, tú que habitas en los huertos, los compañeros escuchan tu voz; házmela oír.
“Compañero” en hebreo es Jaber, que literalmente significa “amigo”.
El compañero es el mejor amigo del Novio, y lo acompaña en el día de su boda. Él también es quien escolta a la pareja de novios hacia la cámara nupcial luego de la ceremonia de la boda.
AMIGO DEL NOVIO
Juan el Bautista es una figura del “amigo del Novio”. Él mismo lo explicó a sus discípulos:
(Juan 3:28-30) Vosotros mismos me sois testigos de que dije: "Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de El." El que tiene la novia es el novio, pero el amigo del novio, que está allí y le oye, se alegra en gran manera con la voz del novio. Y por eso, este gozo mío se ha completado. Es necesario que El crezca, y que yo disminuya.
Jesús también usó la figura del “amigo del Novio”.
(Mateo 9:14-15) Entonces se le acercaron los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, pero tus discípulos no ayunan? Y Jesús les dijo: ¿Acaso los acompañantes del novio pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán.
Los amigos del Novio son los precursores, los llamados a preparar el camino del Señor.
Juan era el amigo que prepara a la Novia para recibir al Novio. El fue el profeta precursor que preparó el camino para la Primera Venida del Señor.
(Mateo 3:1-3) En aquellos días llegó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Porque este es aquel a quien se refirió el profeta Isaías, diciendo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, haced derechas sus sendas.
El mensaje del amigo del Novio es llamar a la Novia al arrepentimiento.
(Mateo 3:8-11) Por tanto, dad frutos dignos de arrepentimiento; y no presumáis que podéis deciros a vosotros mismos: "Tenemos a Abraham por padre", porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras. Y el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. Yo a la verdad os bautizo con agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias; El os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.
Juan fue enviado en el espíritu de Elías.
(Mateo 17:10-13) Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero? Y respondiendo El, dijo: Elías ciertamente viene, y restaurará todas las cosas; pero yo os digo que Elías ya vino y no lo reconocieron, sino que le hicieron todo lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos. Entonces los discípulos entendieron que les había hablado de Juan el Bautista.
También antes de Su Segunda Venida, el Señor levantará otros precursores en el espíritu de Elías. Ellos harán un llamado para que la Novia se prepare para las Bodas del Cordero.
(Malaquías 4:5) He aquí, yo os envío al profeta Elías antes que venga el día del SEÑOR, día grande y terrible.
A la Novia no le ofende ese mensaje, pues ella quiere estar preparada para la llegada del Amado. Su venida es inminente, y ella quiere estar sin mancha ni arruga, como una esposa digna del Rey.
La Novia anhela estar en el huerto con el Amado. Por eso, ella atiende a la voz del amigo del Novio.
(Cantares 8:13) Oh, tú que habitas en los huertos, los compañeros escuchan tu voz; házmela oír.
APRESÚRATE
Llegamos finalmente al último versículo de Cantares. Puede parecer que termina de forma extraña:
(Cantares 8:14) Apresúrate, amado mío, y sé semejante al corzo, o al cervatillo, sobre las montañas de los aromas.
Si hemos leído el final de la Biblia, veremos que este final concuerda con el final de Apocalipsis. La Novia, ahora Esposa, dice: “Apresúrate, Amado”. De forma similar, leemos:
(Apocalipsis 22:16-17) Yo, Jesús, he enviado a mi ángel a fin de daros testimonio de estas cosas para las iglesias. Yo soy la raíz y la descendencia de David, el lucero resplandeciente de la mañana. Y el Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que desea, que tome gratuitamente del agua de la vida.
La Novia dice: “Ven, Amado; apresúrate”.
Cantares 8:11-13
LA VIÑA
Los siguientes versículos hablan de una viña.
(Cantares 8:11-12) Salomón tuvo una viña en Baal-hamón, la cual entregó a guardas, cada uno de los cuales debía traer mil monedas de plata por su fruto. Mi viña, que es mía, está delante de mí; las mil serán tuyas, oh Salomón, y doscientas para los que guardan su fruto.
La viña le pertenece al Rey. Esta viña está en Baal-Hamon. En ningún otro lado de la Biblia se menciona este lugar, pero su significado en hebreo es revelador: “Señor de una multitud”. El Rey es señor de muchos, de multitudes.
Dios creó al hombre, y puso en el Jardín del Edén. De la simiente del hombre han nacido multitudes. Todos ellos han quedado a cargo de guardas, es decir, de Su pueblo escogido. Ellos son los encargados de cultivar a la humanidad, de ser “luz a las naciones”.
(Isaías 49:5-6) Y ahora dice el SEÑOR (el que me formó desde el seno materno para ser su siervo, para hacer que Jacob vuelva a El y que Israel se reúna con El, porque honrado soy a los ojos del SEÑOR y mi Dios ha sido mi fortaleza), dice El: Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Jacob y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.
(Isaías 42:5-6) Así dice Dios el SEÑOR, que crea los cielos y los extiende, que afirma la tierra y lo que de ella brota, que da aliento al pueblo que hay en ella, y espíritu a los que por ella andan: Yo soy el SEÑOR, en justicia te he llamado; te sostendré por la mano y por ti velaré, y te pondré como pacto para el pueblo, como luz para las naciones.
Si los guardas hacen una buena labor, la viña producirá buenos frutos, y la humanidad caminará en justicia y rectitud.
DOS PASAJES SOBRE LA VIÑA
Hay dos pasajes en la Biblia que están relacionados con estos versículos en Cantares y explican con más detalle el mensaje que aquí se transmite. Uno es parte de una profecía de Isaías, y el otro es una parábola de Jesús.
a. La viña según la profecía de Isaías.
Así como Cantares, esta profecía también es un canto y habla del Amado.
(Isaías 5:1-4) Cantaré ahora a mi amado, el canto de mi amado acerca de su viña. Mi bien amado tenía una viña en una fértil colina. La cavó por todas partes, quitó sus piedras, y la plantó de vides escogidas. Edificó una torre en medio de ella, y también excavó en ella un lagar; y esperaba que produjera uvas buenas, pero sólo produjo uvas silvestres. Y ahora, moradores de Jerusalén y hombres de Judá, juzgad entre mí y mi viña. ¿Qué más se puede hacer por mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Por qué, cuando esperaba que produjera uvas buenas, produjo uvas silvestres?
La viña tenía todo lo que necesitaba para dar buen fruto (tierra fértil, sin piedras, con plantas escogidas, protegida por una torre y cerco). No se le estaba pidiendo más de lo que le fue dado. Pero en lugar de buenas uvas produjo “uvas silvestres”. Estas son uvas que no son cuidadas, sino que crecen “a lo salvaje”. Como resultado, no tienen sabor dulce sino que son agrias, y sólo sirven como decoración no para alimentación.
¿Qué determina si un fruto es bueno o si es silvestre? El Señor nos ha dado lo que necesitamos para producir buen fruto. En Su palabra nos enseña cómo cultivar nuestra vida. Pero si no lo ponemos en práctica, no daremos buen fruto. Los frutos buenos o silvestres serán el resultado de nuestras acciones.
b. La viña según la parábola de Jesús.
Siguiendo la analogía de Isaías, Jesús contó una parábola con un mensaje similar:
(Mateo 21:33-39) Escuchad otra parábola. Había una vez un hacendado que plantó una viña y la cercó con un muro, y cavó en ella un lagar y edificó una torre, la arrendó a unos labradores y se fue de viaje. Y cuando se acercó el tiempo de la cosecha, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores, tomando a los siervos, a uno lo golpearon, a otro lo mataron y a otro lo apedrearon. Volvió a mandar otro grupo de siervos, mayor que el primero; y les hicieron lo mismo. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: "Respetarán a mi hijo." Pero cuando los labradores vieron al hijo, dijeron entre sí: "Este es el heredero; venid, matémoslo y apoderémonos de su heredad." Y echándole mano, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
A la profecía de Isaías, Jesús añadió los siervos del dueño y el hijo, quienes fueron a recoger el fruto de la cosecha. Ellos representan a los profetas y el Hijo de Dios, pero el pueblo de Dios no los recibió, y los mataron.
Pero el dueño no dejará así las cosas. El regresará a su viña, y arreglará las cuentas.
(Mateo 21:40-43) Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará a esos labradores? Ellos le dijeron: Llevará a esos miserables a un fin lamentable, y arrendará la viña a otros labradores que le paguen los frutos a su tiempo. Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: "La piedra que desecharon los constructores, esa, en piedra angular se ha convertido; esto fue hecho de parte del Señor, y es maravilloso a nuestros ojos"? Por eso os digo que el reino de Dios os será quitado y será dado a una nación que produzca sus frutos.
La viña fue creada para dar fruto. Nosotros fuimos creados para dar fruto. Al final, Dios nos pedirá cuentas por lo que hagamos con lo que Él nos ha dado.
(Gálatas 6:7-9) No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará. Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos.
(Apocalipsis 22:12) He aquí, yo vengo pronto, y mi recompensa está conmigo para recompensar a cada uno según sea su obra.
EL FRUTO DE LA VID
El Señor dijo que si permanecemos en Él, daremos mucho fruto.
(Juan 15:1-5) Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.
¿Qué significa “permanecer” en El? Es ser como Él es. Primero debemos conocerle; al conocerle, creeremos en Él, y haremos lo que Él diga. “Permanecer en Él” es hacer lo que Él diga y andar como Él anduvo.
(1 Juan 2:3-6) Y en esto sabemos que hemos llegado a conocerle: si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo he llegado a conocerle, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en él verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado. En esto sabemos que estamos en El. El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo.
LA VIÑA DE LA NOVIA
A la Novia le ha sido encomendada una viña. No sólo debe cuidarla, sino que también debe entregar al dueño de la viña el fruto que se produzca. Ella quedará sólo con una parte, la cual le será más que suficiente.
(Cantares 8:12) Mi viña, que es mía, está delante de mí; las mil serán tuyas, oh Salomón, y doscientas para los que guardan su fruto.
Mil serán para el Rey, y doscientos para el guarda la viña. Mil es diez veces diez veces diez (10 x 10 x 10). Diez es el diezmo, pero ése sólo es el mínimo. Aun cien no es suficiente, sino que espera diez veces más. Mil (1,000) es un número completo que representa la plenitud, la medida completa.
El Rey requiere todo de Su Novia. El Señor espera que cumplamos con el potencial completo de lo que Él nos ha dado, y no se conformará con menos. Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para dar fruto. No tenemos excusa para no dar buen fruto, porque Él lo ha hecho todo por nosotros. Lo único que debemos hacer nosotros es entregar nuestra voluntad. Esto es lo que ha hecho la Novia en Cantares, y por ello, ha dado fruto.
Al principio de Cantares, la viña de la Novia estaba descuidada.
(Cantares 1:6b) ...los hijos de mi madre se enojaron conmigo; me pusieron a guardar las viñas, y mi propia viña no guardé.
Ella había querido guardar la viña de sus hermanos, pero no logró nada. En ese entonces, no sólo los hermanos la rechazaron, sino que ella descuidó su parte. Cuando la Novia comenzó a cuidar lo propio, comenzó a florecer, y luego a dar buen fruto. Hasta entonces pudo ser capaz de ayudar a los demás.
Los siguientes versículos hablan de una viña.
(Cantares 8:11-12) Salomón tuvo una viña en Baal-hamón, la cual entregó a guardas, cada uno de los cuales debía traer mil monedas de plata por su fruto. Mi viña, que es mía, está delante de mí; las mil serán tuyas, oh Salomón, y doscientas para los que guardan su fruto.
La viña le pertenece al Rey. Esta viña está en Baal-Hamon. En ningún otro lado de la Biblia se menciona este lugar, pero su significado en hebreo es revelador: “Señor de una multitud”. El Rey es señor de muchos, de multitudes.
Dios creó al hombre, y puso en el Jardín del Edén. De la simiente del hombre han nacido multitudes. Todos ellos han quedado a cargo de guardas, es decir, de Su pueblo escogido. Ellos son los encargados de cultivar a la humanidad, de ser “luz a las naciones”.
(Isaías 49:5-6) Y ahora dice el SEÑOR (el que me formó desde el seno materno para ser su siervo, para hacer que Jacob vuelva a El y que Israel se reúna con El, porque honrado soy a los ojos del SEÑOR y mi Dios ha sido mi fortaleza), dice El: Poca cosa es que tú seas mi siervo, para levantar las tribus de Jacob y para restaurar a los que quedaron de Israel; también te haré luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.
(Isaías 42:5-6) Así dice Dios el SEÑOR, que crea los cielos y los extiende, que afirma la tierra y lo que de ella brota, que da aliento al pueblo que hay en ella, y espíritu a los que por ella andan: Yo soy el SEÑOR, en justicia te he llamado; te sostendré por la mano y por ti velaré, y te pondré como pacto para el pueblo, como luz para las naciones.
Si los guardas hacen una buena labor, la viña producirá buenos frutos, y la humanidad caminará en justicia y rectitud.
DOS PASAJES SOBRE LA VIÑA
Hay dos pasajes en la Biblia que están relacionados con estos versículos en Cantares y explican con más detalle el mensaje que aquí se transmite. Uno es parte de una profecía de Isaías, y el otro es una parábola de Jesús.
a. La viña según la profecía de Isaías.
Así como Cantares, esta profecía también es un canto y habla del Amado.
(Isaías 5:1-4) Cantaré ahora a mi amado, el canto de mi amado acerca de su viña. Mi bien amado tenía una viña en una fértil colina. La cavó por todas partes, quitó sus piedras, y la plantó de vides escogidas. Edificó una torre en medio de ella, y también excavó en ella un lagar; y esperaba que produjera uvas buenas, pero sólo produjo uvas silvestres. Y ahora, moradores de Jerusalén y hombres de Judá, juzgad entre mí y mi viña. ¿Qué más se puede hacer por mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Por qué, cuando esperaba que produjera uvas buenas, produjo uvas silvestres?La viña tenía todo lo que necesitaba para dar buen fruto (tierra fértil, sin piedras, con plantas escogidas, protegida por una torre y cerco). No se le estaba pidiendo más de lo que le fue dado. Pero en lugar de buenas uvas produjo “uvas silvestres”. Estas son uvas que no son cuidadas, sino que crecen “a lo salvaje”. Como resultado, no tienen sabor dulce sino que son agrias, y sólo sirven como decoración no para alimentación.
¿Qué determina si un fruto es bueno o si es silvestre? El Señor nos ha dado lo que necesitamos para producir buen fruto. En Su palabra nos enseña cómo cultivar nuestra vida. Pero si no lo ponemos en práctica, no daremos buen fruto. Los frutos buenos o silvestres serán el resultado de nuestras acciones.
b. La viña según la parábola de Jesús.
Siguiendo la analogía de Isaías, Jesús contó una parábola con un mensaje similar:
(Mateo 21:33-39) Escuchad otra parábola. Había una vez un hacendado que plantó una viña y la cercó con un muro, y cavó en ella un lagar y edificó una torre, la arrendó a unos labradores y se fue de viaje. Y cuando se acercó el tiempo de la cosecha, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores, tomando a los siervos, a uno lo golpearon, a otro lo mataron y a otro lo apedrearon. Volvió a mandar otro grupo de siervos, mayor que el primero; y les hicieron lo mismo. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: "Respetarán a mi hijo." Pero cuando los labradores vieron al hijo, dijeron entre sí: "Este es el heredero; venid, matémoslo y apoderémonos de su heredad." Y echándole mano, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
A la profecía de Isaías, Jesús añadió los siervos del dueño y el hijo, quienes fueron a recoger el fruto de la cosecha. Ellos representan a los profetas y el Hijo de Dios, pero el pueblo de Dios no los recibió, y los mataron.
Pero el dueño no dejará así las cosas. El regresará a su viña, y arreglará las cuentas.
(Mateo 21:40-43) Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará a esos labradores? Ellos le dijeron: Llevará a esos miserables a un fin lamentable, y arrendará la viña a otros labradores que le paguen los frutos a su tiempo. Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: "La piedra que desecharon los constructores, esa, en piedra angular se ha convertido; esto fue hecho de parte del Señor, y es maravilloso a nuestros ojos"? Por eso os digo que el reino de Dios os será quitado y será dado a una nación que produzca sus frutos.
La viña fue creada para dar fruto. Nosotros fuimos creados para dar fruto. Al final, Dios nos pedirá cuentas por lo que hagamos con lo que Él nos ha dado.
(Gálatas 6:7-9) No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará. Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos.
(Apocalipsis 22:12) He aquí, yo vengo pronto, y mi recompensa está conmigo para recompensar a cada uno según sea su obra.
EL FRUTO DE LA VID
El Señor dijo que si permanecemos en Él, daremos mucho fruto.
(Juan 15:1-5) Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo quita; y todo el que da fruto, lo poda para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.
¿Qué significa “permanecer” en El? Es ser como Él es. Primero debemos conocerle; al conocerle, creeremos en Él, y haremos lo que Él diga. “Permanecer en Él” es hacer lo que Él diga y andar como Él anduvo.
(1 Juan 2:3-6) Y en esto sabemos que hemos llegado a conocerle: si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo he llegado a conocerle, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en él verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado. En esto sabemos que estamos en El. El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo.
LA VIÑA DE LA NOVIA
A la Novia le ha sido encomendada una viña. No sólo debe cuidarla, sino que también debe entregar al dueño de la viña el fruto que se produzca. Ella quedará sólo con una parte, la cual le será más que suficiente.
(Cantares 8:12) Mi viña, que es mía, está delante de mí; las mil serán tuyas, oh Salomón, y doscientas para los que guardan su fruto.
Mil serán para el Rey, y doscientos para el guarda la viña. Mil es diez veces diez veces diez (10 x 10 x 10). Diez es el diezmo, pero ése sólo es el mínimo. Aun cien no es suficiente, sino que espera diez veces más. Mil (1,000) es un número completo que representa la plenitud, la medida completa.
El Rey requiere todo de Su Novia. El Señor espera que cumplamos con el potencial completo de lo que Él nos ha dado, y no se conformará con menos. Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para dar fruto. No tenemos excusa para no dar buen fruto, porque Él lo ha hecho todo por nosotros. Lo único que debemos hacer nosotros es entregar nuestra voluntad. Esto es lo que ha hecho la Novia en Cantares, y por ello, ha dado fruto.
Al principio de Cantares, la viña de la Novia estaba descuidada.
(Cantares 1:6b) ...los hijos de mi madre se enojaron conmigo; me pusieron a guardar las viñas, y mi propia viña no guardé.
Ella había querido guardar la viña de sus hermanos, pero no logró nada. En ese entonces, no sólo los hermanos la rechazaron, sino que ella descuidó su parte. Cuando la Novia comenzó a cuidar lo propio, comenzó a florecer, y luego a dar buen fruto. Hasta entonces pudo ser capaz de ayudar a los demás.
martes, 9 de febrero de 2010
Cantares 8:9
MURO O PUERTA
Ante la exhortación de la Novia, la hermana pequeña, es decir los creyentes inmaduros, pueden actuar de dos formas:
(Cantares 8:9) Si ella es muro, edificaremos sobre él un palacio de plata; si fuere puerta, la guarneceremos con tablas de cedro.
a. Muro
El muro es una protección que se poner alrededor de una casa o una ciudad para proteger de las amenazas externas. El muro sirve como defensa.
Al igual que la obediencia, el arrepentimiento genuino es un muro en nuestra defensa. Todos fallamos, y así permitimos que se abran grietas y hoyos en nuestros muros, pero Dios nos da la oportunidad de arrepentirnos. Al hacerlo, se levantan los muros de defensa.
(Isaías 26:1-4) En aquel día se cantará este cántico en la tierra de Judá: Ciudad fuerte tenemos; para protección El pone murallas y baluartes. Abrid las puertas para que pueda entrar la nación justa, la que permanece fiel. Al de firme propósito guardarás en perfecta paz, porque en ti confía. Confiad en el SEÑOR para siempre, porque en DIOS el SEÑOR, tenemos una Roca eterna.
Este principio no sólo es para el pueblo de Israel, sino para todas las naciones.
(Isaías 56:3-7) Que el extranjero que se ha allegado al SEÑOR, no diga: Ciertamente el SEÑOR me separará de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí, soy un árbol seco. Porque así dice el SEÑOR: A los eunucos que guardan mis días de reposo, escogen lo que me agrada y se mantienen firmes en mi pacto, les daré en mi casa y en mis muros un lugar, y un nombre mejor que el de hijos e hijas; les daré nombre eterno que nunca será borrado. Y a los extranjeros que se alleguen al SEÑOR para servirle, y para amar el nombre del SEÑOR, para ser sus siervos, a todos los que guardan el día de reposo sin profanarlo, y se mantienen firmes en mi pacto, yo los traeré a mi santo monte, y los alegraré en mi casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.
Al creyente que sea obediente y guarde el Pacto de Dios le será dado lugar en el muro, al igual que en la casa del Señor. Esto mismo dijo Jesús de aquellos que no sólo oyen Su Palabra, sino también la ponen en práctica.
(Mateo 7:24-27) Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca. Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción.
Si la hermana menor decide obedecer, su vida será un muro firme, sobre el cual el Señor y la Novia podrán edificar algo aun más valioso.
(Cantares 8:9a) Si ella es muro, edificaremos sobre él un palacio de plata...
b. Puerta
La hermana también puede actuar como una puerta.
(Cantares 8:9b) … si fuere puerta, la guarneceremos con tablas de cedro.
La puerta sirve como un punto de salida y entrada a un lugar. Si está cerrada, puede servir también de protección, pero no es impenetrable como un muro, ya que puede ser derribada con mayor facilidad.
El peligro de una puerta es que podemos dejarla abierta. El pecado es una puerta abierta por la cual el enemigo puede entrar a nuestra vida.
(Génesis 4:7) Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo.
La mejor forma de evitar que el enemigo penetre es prevenirlo. De antemano se toma la decisión de no abrir la puerta, es decir, no dar lugar al pecado.
(Proverbios 17:19) El que ama la trasgresión, ama la contienda; el que alza su puerta, busca la destrucción.
La obediencia y una comunión personal con Dios es la forma en que mantenemos las puertas cerradas al enemigo.
(Proverbios 8:32-36) Ahora pues, hijos, escuchadme, porque bienaventurados son los que guardan mis caminos. Escuchad la instrucción y sed sabios, y no la menospreciéis. Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas día a día, aguardando en los postes de mi entrada. Porque el que me halla, halla la vida, y alcanza el favor del SEÑOR. Pero el que peca contra mí, a sí mismo se daña; todos los que me odian, aman la muerte.
Si la hermana pequeña tiene puertas abiertas en su vida, la Novia la exhortará para que la cierre, y le pondrá tablas de cedro.
El cedro no es sólo una madera fuerte sino bella. En tiempos bíblicos, la madera de cedro era utilizada como parte del proceso de purificación, tanto del ritual de la vaca alazana, como de la limpieza del leproso (Números 19; Levítico 14).
Cuando la Novia pone tablas de cedro sobre su hermana pequeña, no está exponiendo su pecado sino lo está cubriendo. La está ayudando a purificarse y a prepararse para recibir al Novio.
LA NOVIA ES MURO
La Novia se describe como un muro.
(Cantares 8:10) Yo soy muro, y mis pechos como torres, desde que fui en sus ojos como la que halla paz.
Su obediencia y su entrega absoluta la han transformado en un muro firme e impenetrable.
A diferencia de la hermana menor que no tiene pechos, los de la Novia son como torres.
El pecho representa el alimento espiritual. Ella alimenta a los creyentes más jóvenes con la leche de la Palabra.
También con la Palabra advierte sobre los peligros que se avecinan. Desde la torre del muro se ve venir al enemigo. Con un grito desde lo alto, se llama al pueblo para que cierre las puertas y así eviten que el enemigo penetre en la ciudad.
Las advertencias de la Novia no tienen como propósito asustar ni provocar pesimismo, sino proteger y traer paz. Con la experiencia, la hermana menor aprenderá a escucharla.
Ante la exhortación de la Novia, la hermana pequeña, es decir los creyentes inmaduros, pueden actuar de dos formas:
(Cantares 8:9) Si ella es muro, edificaremos sobre él un palacio de plata; si fuere puerta, la guarneceremos con tablas de cedro.
La hermana puede actuar como un muro o como una puerta.
a. Muro
El muro es una protección que se poner alrededor de una casa o una ciudad para proteger de las amenazas externas. El muro sirve como defensa.
(Nahum 2:5) Se acuerda él de sus nobles que tropiezan en su marcha, se apresuran a su muralla, y es preparada la defensa.
La muralla de los creyentes es su obediencia a la Palabra de Dios. Pero si desobedecen, el muro se agrieta o se cae, y se corre el riesgo que el enemigo pueda penetrar.
(Isaías 30:12-18) Por tanto, así dice el Santo de Israel: Ya que habéis desechado esta palabra, y habéis confiado en la opresión y en el engaño, y os habéis apoyado en ellos, por eso esta iniquidad será para vosotros como muro agrietado a punto de caer, como abultamiento en una pared alta, cuya caída viene de repente, en un instante. Su caída es como el romper de una vasija de alfarero, despedazada sin piedad; no se halla entre sus pedazos ni un tiesto para tomar fuego del hogar o para sacar agua de una cisterna. Porque así ha dicho el Señor DIOS, el Santo de Israel: En arrepentimiento y en reposo seréis salvos; en quietud y confianza está vuestro poder. Pero no quisisteis, y dijisteis: No, porque huiremos a caballo. Por tanto, huiréis. Y: Sobre corceles veloces cabalgaremos. Por tanto, serán veloces los que os persiguen. Mil huirán ante la amenaza de uno solo, ante la amenaza de cinco huiréis; hasta que seáis dejados como una enseña en la cima de un monte, y como señal sobre una colina. Por tanto, el SEÑOR espera para tener piedad de vosotros, y por eso se levantará para tener compasión de vosotros. Porque el SEÑOR es un Dios de justicia; ¡cuán bienaventurados son todos los que en El esperan!Al igual que la obediencia, el arrepentimiento genuino es un muro en nuestra defensa. Todos fallamos, y así permitimos que se abran grietas y hoyos en nuestros muros, pero Dios nos da la oportunidad de arrepentirnos. Al hacerlo, se levantan los muros de defensa.
(Isaías 26:1-4) En aquel día se cantará este cántico en la tierra de Judá: Ciudad fuerte tenemos; para protección El pone murallas y baluartes. Abrid las puertas para que pueda entrar la nación justa, la que permanece fiel. Al de firme propósito guardarás en perfecta paz, porque en ti confía. Confiad en el SEÑOR para siempre, porque en DIOS el SEÑOR, tenemos una Roca eterna.
Este principio no sólo es para el pueblo de Israel, sino para todas las naciones.
(Isaías 56:3-7) Que el extranjero que se ha allegado al SEÑOR, no diga: Ciertamente el SEÑOR me separará de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí, soy un árbol seco. Porque así dice el SEÑOR: A los eunucos que guardan mis días de reposo, escogen lo que me agrada y se mantienen firmes en mi pacto, les daré en mi casa y en mis muros un lugar, y un nombre mejor que el de hijos e hijas; les daré nombre eterno que nunca será borrado. Y a los extranjeros que se alleguen al SEÑOR para servirle, y para amar el nombre del SEÑOR, para ser sus siervos, a todos los que guardan el día de reposo sin profanarlo, y se mantienen firmes en mi pacto, yo los traeré a mi santo monte, y los alegraré en mi casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.
Al creyente que sea obediente y guarde el Pacto de Dios le será dado lugar en el muro, al igual que en la casa del Señor. Esto mismo dijo Jesús de aquellos que no sólo oyen Su Palabra, sino también la ponen en práctica.
(Mateo 7:24-27) Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca. Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción.
Si la hermana menor decide obedecer, su vida será un muro firme, sobre el cual el Señor y la Novia podrán edificar algo aun más valioso.
(Cantares 8:9a) Si ella es muro, edificaremos sobre él un palacio de plata...
b. Puerta
La hermana también puede actuar como una puerta.
(Cantares 8:9b) … si fuere puerta, la guarneceremos con tablas de cedro.
La puerta sirve como un punto de salida y entrada a un lugar. Si está cerrada, puede servir también de protección, pero no es impenetrable como un muro, ya que puede ser derribada con mayor facilidad.
El peligro de una puerta es que podemos dejarla abierta. El pecado es una puerta abierta por la cual el enemigo puede entrar a nuestra vida.
(Génesis 4:7) Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo.
La mejor forma de evitar que el enemigo penetre es prevenirlo. De antemano se toma la decisión de no abrir la puerta, es decir, no dar lugar al pecado.
(Proverbios 17:19) El que ama la trasgresión, ama la contienda; el que alza su puerta, busca la destrucción.
La obediencia y una comunión personal con Dios es la forma en que mantenemos las puertas cerradas al enemigo.
(Proverbios 8:32-36) Ahora pues, hijos, escuchadme, porque bienaventurados son los que guardan mis caminos. Escuchad la instrucción y sed sabios, y no la menospreciéis. Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas día a día, aguardando en los postes de mi entrada. Porque el que me halla, halla la vida, y alcanza el favor del SEÑOR. Pero el que peca contra mí, a sí mismo se daña; todos los que me odian, aman la muerte.
Si la hermana pequeña tiene puertas abiertas en su vida, la Novia la exhortará para que la cierre, y le pondrá tablas de cedro.
El cedro no es sólo una madera fuerte sino bella. En tiempos bíblicos, la madera de cedro era utilizada como parte del proceso de purificación, tanto del ritual de la vaca alazana, como de la limpieza del leproso (Números 19; Levítico 14).
Cuando la Novia pone tablas de cedro sobre su hermana pequeña, no está exponiendo su pecado sino lo está cubriendo. La está ayudando a purificarse y a prepararse para recibir al Novio.
LA NOVIA ES MURO
La Novia se describe como un muro.
(Cantares 8:10) Yo soy muro, y mis pechos como torres, desde que fui en sus ojos como la que halla paz.
Su obediencia y su entrega absoluta la han transformado en un muro firme e impenetrable.
A diferencia de la hermana menor que no tiene pechos, los de la Novia son como torres.
El pecho representa el alimento espiritual. Ella alimenta a los creyentes más jóvenes con la leche de la Palabra.
También con la Palabra advierte sobre los peligros que se avecinan. Desde la torre del muro se ve venir al enemigo. Con un grito desde lo alto, se llama al pueblo para que cierre las puertas y así eviten que el enemigo penetre en la ciudad.
Las advertencias de la Novia no tienen como propósito asustar ni provocar pesimismo, sino proteger y traer paz. Con la experiencia, la hermana menor aprenderá a escucharla.
domingo, 7 de febrero de 2010
Cantares 8:8
La oración de un creyente que comienza su camino espiritual se concentra, por lo general, en peticiones para sí mismo. Esto se debe a que las personas tienen muchas necesidades, y les cuesta ver más allá sus problemas personales.
Pero conforme el creyente va madurando y se va alivianando su carga personal, puede comenzar a ver más allá de sus narices. Entonces su oración se puede ampliar en beneficio de los demás. Así comienza el ministerio de intercesión.
INTERCESIÓN
En Cantares vemos este proceso. La Novia comenzó pidiendo ser rescatada, pero al final vemos a una Novia madura, a la Esposa, quien intercede por su hermana.
(Cantares 8:8) Tenemos una pequeña hermana, que no tiene pechos; ¿qué haremos a nuestra hermana cuando de ella se hablare?
La hermana es descrita como una joven que todavía es una niña.
Los pechos de una mujer representan lo que ella puede dar, la leche de la Palabra con la que nutre a los demás. Pero la hermana pequeña de la Novia no tiene pechos, no tiene mucho que dar. El problema no es que es una niña, sino que no ha madurado. Ella ya está llegando a la edad de casarse, pero no se ha desarrollado ni ha madurado.
(1 Corintios 3:1-3) Así que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podíais recibirlo. En verdad, ni aun ahora podéis, porque todavía sois carnales. Pues habiendo celos y contiendas entre vosotros, ¿no sois carnales y andáis como hombres?
(1 Pedro 2:1-3) Por tanto, desechando toda malicia y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación, desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis probado la benignidad del Señor.
(Hebreos 5:12-14) Pues aunque ya debierais ser maestros, otra vez tenéis necesidad de que alguien os enseñe los principios elementales de los oráculos de Dios, y habéis llegado a tener necesidad de leche y no de alimento sólido. Porque todo el que toma sólo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal.
En tiempos antiguos, cuando las mujeres entraban en la adolescencia, los padres de familia comenzaban a fijarse en ellas como candidatas para casarlas con sus hijos.
La Novia del Rey se preocupa, pues ya llegó el tiempo de casarse, pero su hermana no ha madurado. Si no lo hace pronto, podrá correr el riesgo de no ser "novia".
La hermana pequeña representa a los creyentes que todavía no han alcanzado madurez espiritual. La Novia-Esposa, que representa a los creyentes maduros, se preocupa por los creyentes inmaduros. Ella no se burla ni se queja de su hermana, sino pregunta qué se puede hacer para ayudarla. El tiempo apremia, ya que está cercana la venida del Novio, y deben estar preparados. Ella necesita la leche de la Palabra, no sólo para beberla, sino vivirla y compartirla.
La Novia se levanta a interceder por su hermana pequeña. Pero también la exhorta a madurar y a prepararse para poder ser elegida como parte de la "Novia del Cordero".
miércoles, 27 de enero de 2010
Cantares 8:6b
CELO versus CELOS
Los celos son sentimientos que parecen ser propios del ser humano, pero ¿también de Dios? Aunque suene extraño, la Biblia dice que el Señor es un Dios “celoso”.
(Deuteronomio 4:24) Porque el SEÑOR tu Dios es fuego consumidor, un Dios celoso.
Para entender el celo de Dios, primero debemos reconocer la diferencia entre tener “celo” y “celos”.
a. Celos:
Una persona siente “celos” cuando no está segura de contar con el afecto de la persona amada. A veces los celos son infundados, y en otras ocasiones la sospecha es real. En cualquier caso, los celos están basados en un sentido de inseguridad, pues no se está seguro si cuenta con el amor y compromiso de la otra persona.
Debido a esta inseguridad, la persona celosa puede llegar a perder el control, volverse irracional y llegar a cometer alguna locura. Proverbios habla de los celos:
(Proverbios 6:34-35) Porque los celos enfurecen al hombre, y no perdonará en el día de la venganza. No aceptará ningún rescate, ni se dará por satisfecho aunque le des muchos presentes.
(Proverbios 27:4) Cruel es el furor e inundación la ira; pero ¿quién se mantendrá ante los celos?
b. Celo:
En contraste, el “celo” es una indignación por algo que no está bien. Este sentimiento no está basado en la inseguridad, sino todo lo contrario. La persona celosa (de celo, no de celos) sabe perfectamente bien lo que le pertenece, y por eso lo defiende. Está seguro de lo que cree y de lo que tiene que hacer. Esa seguridad le lleva a hacer lo que esté a su disposición para rectificar lo que se ha desviado. Cuando uno sabe que algo le pertenece, lucha por mantenerlo.
Algunos ejemplos del celo en la Biblia son los siguientes:
* El celo por la Casa de Dios llevó a Jesús a volcar las mesas de los cambistas en el Templo. (Juan 2:13-17)
* El celo por la justicia divina llevó a Finees a atravesar con una lanza al rubenita y a la mujer madianita que estaban pecando en medio del campamento de Israel, lo cual había provocando la muerte de miles de israelitas. (Num. 25:1-13)
En resumen, los “celos” se deben a la inseguridad o la duda de contar con el afecto del ser querido, mientras que el “celo” está basado en la seguridad de que alguien o algo nos pertenecen, y lo defenderemos a capa y espada.
EL CELO DE DIOS
La Biblia dice que Dios es celoso (Deu. 4:24). El no tiene celos como el hombre, pero sí tiene “celo divino”.
En la Biblia vemos que Dios no se mostró celoso de Su pueblo sino hasta después que Israel hizo el Pacto en el Monte Sinaí.
(Éxodo 20:2-6) Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre. No tendrás otros dioses delante de mí. No te harás ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adorarás ni los servirás; porque yo, el SEÑOR tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
(Deuteronomio 6:13-15) Temerás sólo al SEÑOR tu Dios; y a El adorarás, y jurarás por su nombre. No seguiréis a otros dioses, a ninguno de los dioses de los pueblos que os rodean, porque el SEÑOR tu Dios, que está en medio de ti, es Dios celoso, no sea que se encienda la ira del SEÑOR tu Dios contra ti, y El te borre de la faz de la tierra.
Ambos versículos están en el contexto de los diez mandamientos, los cuales son el resumen de toda la Ley. En un sentido figurado, la Ley representa el contrato matrimonial entre Dios y Su pueblo.
El Señor es celoso de Su Novia porque la ama, porque ella le pertenece. Ella aceptó la propuesta matrimonial, y ya están comprometidos. Por lo tanto, Dios protegerá esta relación, y será celoso de cualquier obstáculo que amenace con alejarlos el uno del otro.
(Éxodo 34:14) No adorarás a ningún otro dios, ya que el SEÑOR, cuyo nombre es Celoso, es Dios celoso.
Dios no es celoso de todos, sino de los suyos. El es celoso del amor de aquellos que le han declarado amor eterno a Él. Uno no puede reclamar el amor de otra persona, a menos que el otro haya hecho un compromiso con uno.
(2 Corintios 11:2) Porque celoso estoy de vosotros con celo de Dios; pues os desposé a un esposo para presentaros como virgen pura a Cristo.
DE NOVIA A ESPOSA
En el capítulo ocho de Cantares, la Novia ya se comprometió con el Señor. Ella es de Él, y Él es de ella. “Tú serás mi pueblo, y Yo seré tu Dios”.
La Novia ya aceptó la propuesta del Rey a una vida entregada por completo a Él. Ella ya le pertenece, pues ella puso Su sello en su corazón (sus emociones) y su brazo (sus acciones. De ese momento en adelante, Él ya no permitirá que nada se interponga en Su relación. Por eso, Cantares habla de los celos del amor.
(Cantares 8:6) Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo, porque fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el Seol, los celos; sus destellos, destellos de fuego, la llama misma del SEÑOR.
EXPRESIÓN DEL CELO DIVINO
Para poder entender el celo divino, debemos verlo desde el contexto del Pacto. No hay celo sin un compromiso. ¿Acaso un hombre tiene celos de “todas” las mujeres? Más bien, lo siente sólo de su mujer. Lo mismo es con el Señor; Él es celoso de los suyos.
(Deuteronomio 4:23-24) Guardaos, pues, no sea que olvidéis el pacto que el SEÑOR vuestro Dios hizo con vosotros, y os hagáis imagen tallada en forma de cualquier cosa que el SEÑOR tu Dios te ha prohibido. Porque el SEÑOR tu Dios es fuego consumidor, un Dios celoso.
¡Cómo se expresa el celo de Dios?
En Exodo 20 leímos que Él bendice y muestra misericordia a los que son fieles al Pacto, pero reprende y castiga a los que son infieles.
Ciertamente el celo de Dios está basado en Su justicia, por hacer lo que es justo. Pero hay otro lado de la moneda…El celo divino también están impulsado por Su misericordia, ya que lleva a la rectificación.
(Joel 2:18) Entonces el Señor se llenará de celo por su tierra, y tendrá piedad de su pueblo.
A lo largo de la Biblia encontramos el mensaje de un marido que está dispuesto a perdonar la infidelidad de su mujer, pero ella debe mostrar genuino arrepentimiento. Dios es celoso, pero Su celo va acompañado de misericordia.
Si Dios muestra celo por nosotros, es porque nos tiene piedad. Si Dios envía el fuego de Su Celo, es porque espera que sus actos de justicia nos lleven a rectificar nuestros pasos para que volvamos al lugar donde debemos estar y donde pertenecemos—a Su lado.
(Ezequiel 39:23-29) Y sabrán las naciones que la casa de Israel fue al cautiverio por su iniquidad porque actuaron pérfidamente contra mí; escondí, pues, mi rostro de ellos, los entregué en manos de sus adversarios y todos ellos cayeron a espada. Conforme a su inmundicia y conforme a sus transgresiones, así los traté, y de ellos escondí mi rostro. Por tanto, así dice el Señor DIOS: Ahora restauraré el bienestar de Jacob, y tendré misericordia de toda la casa de Israel, y me mostraré celoso de mi santo nombre. Y ellos olvidarán su ignominia y todas las infidelidades que cometieron contra mí, cuando habiten seguros en su tierra sin que nadie los atemorice. Cuando yo los traiga de entre los pueblos y los reúna de las tierras de sus enemigos, seré santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones. Entonces sabrán que yo soy el SEÑOR su Dios, porque los hice ir al cautiverio entre las naciones, y después los reuní de nuevo en su propia tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos. No les ocultaré más mi rostro, porque habré derramado mi Espíritu sobre la casa de Israel--declara el Señor DIOS.
Dios no actúa “con el hígado”, sino con el corazón. Si castiga, no es por venganza, sino para corregir, dando la oportunidad para regresar a Él. La ira de Dios es una expresión de Su celo, pensando en el bien de Su pueblo.
Los celos son sentimientos que parecen ser propios del ser humano, pero ¿también de Dios? Aunque suene extraño, la Biblia dice que el Señor es un Dios “celoso”.
(Deuteronomio 4:24) Porque el SEÑOR tu Dios es fuego consumidor, un Dios celoso.
Para entender el celo de Dios, primero debemos reconocer la diferencia entre tener “celo” y “celos”.
a. Celos:
Una persona siente “celos” cuando no está segura de contar con el afecto de la persona amada. A veces los celos son infundados, y en otras ocasiones la sospecha es real. En cualquier caso, los celos están basados en un sentido de inseguridad, pues no se está seguro si cuenta con el amor y compromiso de la otra persona.
Debido a esta inseguridad, la persona celosa puede llegar a perder el control, volverse irracional y llegar a cometer alguna locura. Proverbios habla de los celos:
(Proverbios 6:34-35) Porque los celos enfurecen al hombre, y no perdonará en el día de la venganza. No aceptará ningún rescate, ni se dará por satisfecho aunque le des muchos presentes.
(Proverbios 27:4) Cruel es el furor e inundación la ira; pero ¿quién se mantendrá ante los celos?
b. Celo:
En contraste, el “celo” es una indignación por algo que no está bien. Este sentimiento no está basado en la inseguridad, sino todo lo contrario. La persona celosa (de celo, no de celos) sabe perfectamente bien lo que le pertenece, y por eso lo defiende. Está seguro de lo que cree y de lo que tiene que hacer. Esa seguridad le lleva a hacer lo que esté a su disposición para rectificar lo que se ha desviado. Cuando uno sabe que algo le pertenece, lucha por mantenerlo.
Algunos ejemplos del celo en la Biblia son los siguientes:
* El celo por la Casa de Dios llevó a Jesús a volcar las mesas de los cambistas en el Templo. (Juan 2:13-17)
* El celo por la justicia divina llevó a Finees a atravesar con una lanza al rubenita y a la mujer madianita que estaban pecando en medio del campamento de Israel, lo cual había provocando la muerte de miles de israelitas. (Num. 25:1-13)
En resumen, los “celos” se deben a la inseguridad o la duda de contar con el afecto del ser querido, mientras que el “celo” está basado en la seguridad de que alguien o algo nos pertenecen, y lo defenderemos a capa y espada.
EL CELO DE DIOS
La Biblia dice que Dios es celoso (Deu. 4:24). El no tiene celos como el hombre, pero sí tiene “celo divino”.
En la Biblia vemos que Dios no se mostró celoso de Su pueblo sino hasta después que Israel hizo el Pacto en el Monte Sinaí.
(Éxodo 20:2-6) Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre. No tendrás otros dioses delante de mí. No te harás ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adorarás ni los servirás; porque yo, el SEÑOR tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
(Deuteronomio 6:13-15) Temerás sólo al SEÑOR tu Dios; y a El adorarás, y jurarás por su nombre. No seguiréis a otros dioses, a ninguno de los dioses de los pueblos que os rodean, porque el SEÑOR tu Dios, que está en medio de ti, es Dios celoso, no sea que se encienda la ira del SEÑOR tu Dios contra ti, y El te borre de la faz de la tierra.
Ambos versículos están en el contexto de los diez mandamientos, los cuales son el resumen de toda la Ley. En un sentido figurado, la Ley representa el contrato matrimonial entre Dios y Su pueblo.
El Señor es celoso de Su Novia porque la ama, porque ella le pertenece. Ella aceptó la propuesta matrimonial, y ya están comprometidos. Por lo tanto, Dios protegerá esta relación, y será celoso de cualquier obstáculo que amenace con alejarlos el uno del otro.
(Éxodo 34:14) No adorarás a ningún otro dios, ya que el SEÑOR, cuyo nombre es Celoso, es Dios celoso.
Dios no es celoso de todos, sino de los suyos. El es celoso del amor de aquellos que le han declarado amor eterno a Él. Uno no puede reclamar el amor de otra persona, a menos que el otro haya hecho un compromiso con uno.
(2 Corintios 11:2) Porque celoso estoy de vosotros con celo de Dios; pues os desposé a un esposo para presentaros como virgen pura a Cristo.
DE NOVIA A ESPOSA
En el capítulo ocho de Cantares, la Novia ya se comprometió con el Señor. Ella es de Él, y Él es de ella. “Tú serás mi pueblo, y Yo seré tu Dios”.
La Novia ya aceptó la propuesta del Rey a una vida entregada por completo a Él. Ella ya le pertenece, pues ella puso Su sello en su corazón (sus emociones) y su brazo (sus acciones. De ese momento en adelante, Él ya no permitirá que nada se interponga en Su relación. Por eso, Cantares habla de los celos del amor.
(Cantares 8:6) Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo, porque fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el Seol, los celos; sus destellos, destellos de fuego, la llama misma del SEÑOR.
EXPRESIÓN DEL CELO DIVINO
Para poder entender el celo divino, debemos verlo desde el contexto del Pacto. No hay celo sin un compromiso. ¿Acaso un hombre tiene celos de “todas” las mujeres? Más bien, lo siente sólo de su mujer. Lo mismo es con el Señor; Él es celoso de los suyos.
(Deuteronomio 4:23-24) Guardaos, pues, no sea que olvidéis el pacto que el SEÑOR vuestro Dios hizo con vosotros, y os hagáis imagen tallada en forma de cualquier cosa que el SEÑOR tu Dios te ha prohibido. Porque el SEÑOR tu Dios es fuego consumidor, un Dios celoso.
¡Cómo se expresa el celo de Dios?
En Exodo 20 leímos que Él bendice y muestra misericordia a los que son fieles al Pacto, pero reprende y castiga a los que son infieles.
Ciertamente el celo de Dios está basado en Su justicia, por hacer lo que es justo. Pero hay otro lado de la moneda…El celo divino también están impulsado por Su misericordia, ya que lleva a la rectificación.
(Joel 2:18) Entonces el Señor se llenará de celo por su tierra, y tendrá piedad de su pueblo.
A lo largo de la Biblia encontramos el mensaje de un marido que está dispuesto a perdonar la infidelidad de su mujer, pero ella debe mostrar genuino arrepentimiento. Dios es celoso, pero Su celo va acompañado de misericordia.
Si Dios muestra celo por nosotros, es porque nos tiene piedad. Si Dios envía el fuego de Su Celo, es porque espera que sus actos de justicia nos lleven a rectificar nuestros pasos para que volvamos al lugar donde debemos estar y donde pertenecemos—a Su lado.
(Ezequiel 39:23-29) Y sabrán las naciones que la casa de Israel fue al cautiverio por su iniquidad porque actuaron pérfidamente contra mí; escondí, pues, mi rostro de ellos, los entregué en manos de sus adversarios y todos ellos cayeron a espada. Conforme a su inmundicia y conforme a sus transgresiones, así los traté, y de ellos escondí mi rostro. Por tanto, así dice el Señor DIOS: Ahora restauraré el bienestar de Jacob, y tendré misericordia de toda la casa de Israel, y me mostraré celoso de mi santo nombre. Y ellos olvidarán su ignominia y todas las infidelidades que cometieron contra mí, cuando habiten seguros en su tierra sin que nadie los atemorice. Cuando yo los traiga de entre los pueblos y los reúna de las tierras de sus enemigos, seré santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones. Entonces sabrán que yo soy el SEÑOR su Dios, porque los hice ir al cautiverio entre las naciones, y después los reuní de nuevo en su propia tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos. No les ocultaré más mi rostro, porque habré derramado mi Espíritu sobre la casa de Israel--declara el Señor DIOS.
Dios no actúa “con el hígado”, sino con el corazón. Si castiga, no es por venganza, sino para corregir, dando la oportunidad para regresar a Él. La ira de Dios es una expresión de Su celo, pensando en el bien de Su pueblo.
viernes, 22 de enero de 2010
Cantares 8:6a
COMO UN SELLO
El siguiente versículo habla de poner un sello en el corazón y en el brazo como señal del amor.
(Cantares 8:6) Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; porque fuerte es como la muerte el amor; duros como el Seol los celos; sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.
Algunos comentaristas consideran que estas palabras son pronunciadas por el Rey, pero otros dicen que es la Novia. Las dos perspectivas pueden aplicar:
El Señor ya selló a Su pueblo en Su Mano.
(Isaías 49:16) He aquí, en las palmas de mis manos, te he grabado…
El Señor reconoce a los suyos porque los lleva grabados en Su mano. Ahora la Novia debe hacer lo mismo.
(2 Timoteo 2:19) No obstante, el sólido fundamento de Dios permanece firme, teniendo este sello: El Señor conoce a los que son suyos, y: Que se aparte de la iniquidad todo aquel que menciona el nombre del Señor.
La Novia debe grabar el Nombre del Señor en dos lugares:
a. En el corazón.
El corazón representa el afecto y el amor. El corazón de la Novia está sellado y apartado exclusivamente para el Señor. Ya no hay espacio para otros amores.
Este es un sello interno, que sólo ella puede sentir.
b. En su brazo.
El brazo representa las acciones. Con el sello del Señor en su brazo, la Novia ya no hace su propia voluntad, sino la del Señor, porque a Él le pertenece.
Este es un sello externo, que está a la vista de todos. Las obras de la Novia harán manifiesto la marca de Dios en su vida.

El “sello” y la “marca” usan la misma palabra en hebreo: Jotam, que literalmente significa “anillo de sellar”. Este representa la autoridad y la posesión, que hoy en día equivale a una firma.
Tener ese sello no sólo implica que ella le pertenece al Rey, sino que lleva el anillo del Rey colgado en el cuello, cerca de su corazón, y también en un dedo de la mano. Ahora ella tiene la autoridad dada por Dios en la Tierra.
(Apocalipsis 2:26-27) Y al vencedor, al que guarda mis obras hasta el fin, le daré autoridad sobre las naciones; y las regirá con vara de hierro, como los vasos del alfarero son hechos pedazos, como yo también he recibido autoridad de mi Padre.
Tener este sello implica que ya no es una simple “novia”, sino que ahora es Esposa. Ya culminó el proceso del noviazgo, y ahora entra al matrimonio. La Novia se ha convertido en la esposa del Rey, del Cordero de Dios que dio Su vida por ella.
FUERTE COMO LA MUERTE
No hay momento en que uno se sienta más vivo que cuando uno ama. Sin embargo, Cantares compara el amor con la muerte.
(Cantares 8:6b) …Porque fuerte es como la muerte el amor; duros como el Seol los celos; sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.
El amor es más que un sentimiento que nos invade. El verdadero amor es una decisión. Es la decisión de entregarle todo al ser amado. En ese sentido, el amor es como la muerte—es la muerte a uno mismo.
Por amor, Jesús se entregó a sí mismo y murió en la cruz para salvar a Su Novia. Por amor, la Novia muere a sí misma, toma su cruz y sigue al Amado.
Con tal de tener el amor de Dios, ya no nos importará que los demás nos menosprecien o nos rechacen, porque nos habremos quedado con la mejor parte.
El siguiente versículo habla de poner un sello en el corazón y en el brazo como señal del amor.
(Cantares 8:6) Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; porque fuerte es como la muerte el amor; duros como el Seol los celos; sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.
Algunos comentaristas consideran que estas palabras son pronunciadas por el Rey, pero otros dicen que es la Novia. Las dos perspectivas pueden aplicar:
El Señor ya selló a Su pueblo en Su Mano.
(Isaías 49:16) He aquí, en las palmas de mis manos, te he grabado…
El Señor reconoce a los suyos porque los lleva grabados en Su mano. Ahora la Novia debe hacer lo mismo.
(2 Timoteo 2:19) No obstante, el sólido fundamento de Dios permanece firme, teniendo este sello: El Señor conoce a los que son suyos, y: Que se aparte de la iniquidad todo aquel que menciona el nombre del Señor.
La Novia debe grabar el Nombre del Señor en dos lugares:
a. En el corazón.
El corazón representa el afecto y el amor. El corazón de la Novia está sellado y apartado exclusivamente para el Señor. Ya no hay espacio para otros amores.
Este es un sello interno, que sólo ella puede sentir.
b. En su brazo.
El brazo representa las acciones. Con el sello del Señor en su brazo, la Novia ya no hace su propia voluntad, sino la del Señor, porque a Él le pertenece.
Este es un sello externo, que está a la vista de todos. Las obras de la Novia harán manifiesto la marca de Dios en su vida.

El “sello” y la “marca” usan la misma palabra en hebreo: Jotam, que literalmente significa “anillo de sellar”. Este representa la autoridad y la posesión, que hoy en día equivale a una firma.
Tener ese sello no sólo implica que ella le pertenece al Rey, sino que lleva el anillo del Rey colgado en el cuello, cerca de su corazón, y también en un dedo de la mano. Ahora ella tiene la autoridad dada por Dios en la Tierra.
(Apocalipsis 2:26-27) Y al vencedor, al que guarda mis obras hasta el fin, le daré autoridad sobre las naciones; y las regirá con vara de hierro, como los vasos del alfarero son hechos pedazos, como yo también he recibido autoridad de mi Padre.
Tener este sello implica que ya no es una simple “novia”, sino que ahora es Esposa. Ya culminó el proceso del noviazgo, y ahora entra al matrimonio. La Novia se ha convertido en la esposa del Rey, del Cordero de Dios que dio Su vida por ella.
FUERTE COMO LA MUERTE
No hay momento en que uno se sienta más vivo que cuando uno ama. Sin embargo, Cantares compara el amor con la muerte.
(Cantares 8:6b) …Porque fuerte es como la muerte el amor; duros como el Seol los celos; sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.
El amor es más que un sentimiento que nos invade. El verdadero amor es una decisión. Es la decisión de entregarle todo al ser amado. En ese sentido, el amor es como la muerte—es la muerte a uno mismo.
Por amor, Jesús se entregó a sí mismo y murió en la cruz para salvar a Su Novia. Por amor, la Novia muere a sí misma, toma su cruz y sigue al Amado.
(2 Corintios 5:14-15) Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
Ante este amor de entrega total, nada podrá contra él.
(Cantares 8:7) Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, de cierto lo menospreciarían. Con tal de tener el amor de Dios, ya no nos importará que los demás nos menosprecien o nos rechacen, porque nos habremos quedado con la mejor parte.
jueves, 7 de enero de 2010
Cantares 8:3-5
(Cantares 8:3) Su izquierda esté debajo de mi cabeza, y su derecha me abrace.
La mano izquierda está por debajo. No se mira, pero está allí sosteniendo la cabeza. Mientras que la mano derecha está por delante. No sólo se hace evidente a la vista, sino también abraza. Se mira y se siente.
Hay actos de Dios que se hacen evidentes, pero hay otros que están escondidos. Dios tiene Su brazo por detrás de nosotros, pero también con el otro nos abraza. La Novia reconoce y aprecia ambos lados del Señor. Ella ama al Señor “en las buenas y en las malas” porque sabe que todo será para bien ultimadamente (Rom. 8:28).
SUBIÓ DE NIVEL
La Novia ha aprendido a estar con Dios en la cama de rosas así como en el desierto, es decir, en las buenas y en las malas. En cualquier circunstancia, ella ha aprendido a reconocer que Dios está presente y en control.
Esta realización la lleva a otro nivel de vida. Ya no se deja llevar por lo que ve en el ámbito natural, sino que vive su vida según lo que ve en el ámbito espiritual. Ella dejó atrás el desierto, que representa una vida de pruebas, y ahora aprendió a vivir en plena confianza en el Señor. Ahora la Novia va recostada sobre el Amado.
(Cantares 8:5) ¿Quién es ésta que sube del desierto, recostada sobre su amado?
Antes la Novia estaba “bajo” la sombra del deseado.
(Cantares 2:3) Como el manzano entre los árboles silvestres, así es mi amado entre los jóvenes; bajo la sombra del deseado me senté, y su fruto fue dulce a mi paladar.
Pero ahora está recostada sobre Él, en una posición de mayor cercanía y de intimidad.
Para que la Novia de Cristo llegue a esa relación de intimidad, debe pasar una transformación. Debe llegar a la estatura de Cristo, para ser digna de Él.
(Efesios 4:12-15) a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Entonces ya no seremos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error. Más bien, al hablar la verdad en amor, creceremos en todos los aspectos en Aquél que es la cabeza, es decir, Cristo.
Sin embargo, para llegar a ese nivel, tendrá que “nacer de nuevo”, de nuevo. Debe morir a sí misma, y resucitar a ser una nueva persona, a la medida del Novio.
El Rey de Cantares trae a memoria el “nacimiento de nuevo” de la Novia. Pero ahora vendrá otro “nuevo nacimiento”. Dejará de ser una persona independiente de Dios para convertirse en la Esposa del Cordero.
DOLORES DE PARTO
Antes de un nacimiento, vienen los dolores de parto. De la misma forma, el nuevo nacimiento de la Novia vendrá precedido por dolores de parto.
(Cantares 8:5) ¿Quién es ésta que sube del desierto, recostada sobre su amado? Debajo de un manzano te desperté; allí tuvo tu madre dolores, allí tuvo dolores la que te dio a luz.
Pablo también comparó la transformación de los creyentes con “los dolores de parto”.
(Gálatas 4:19) Hijos míos, por quienes de nuevo sufro dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes.
También la Venida del Señor es comparada a un parto.
(1 Tesalonicenses 5:2-6) Pues ustedes mismos saben perfectamente que el día del Señor vendrá así como un ladrón en la noche; que cuando estén diciendo: "Paz y seguridad," entonces la destrucción vendrá sobre ellos repentinamente, como dolores de parto a una mujer que está encinta, y no escaparán. Pero ustedes, hermanos, no están en tinieblas, para que el día los sorprenda como ladrón; porque todos ustedes son hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino estemos alerta y seamos sobrios.
En Apocalipsis también se menciona a una mujer que tiene dolores de parto y da a luz en el desierto.
(Apocalipsis 12:1-2) Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Estaba encinta, y gritaba por los dolores del parto y el sufrimiento de dar a luz.
Israel nace en medio de dolores de parto. También el Mesías vendrá en medio de una tribulación global, como dolores de parto. De igual forma nacerá la Novia.
El Señor viene por Su Novia, y ella debe estar preparada, sin mancha ni arruga. El fuego de la Tribulación de los últimos tiempos será como los dolores de parto de la Novia, ya que terminará de limpiarla.
(Malaquías 3:2-3) ¿Pero quién podrá soportar el día de Su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando El aparezca? Porque El es como fuego de fundidor y como jabón de lavanderos. Y El se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas en justicia al SEÑOR.
El fuego quemará la paja y el heno que aún quede, para que permanezca solamente el oro, la plata y las piedras preciosas.
(1 Corintios 3:11-15) Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo. Ahora bien, si sobre este fundamento alguien edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada. El fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. Si permanece la obra de alguien que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. Si la obra de alguien es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como a través del fuego.domingo, 27 de diciembre de 2009
Cantares 8:1-2, 4
DESPERTÓ EL AMOR
¿Cuánto quisiéramos que los demás amaran a Dios como lo hacemos nosotros? Aun así, no podemos obligarlos. El amor debe nacer por voluntad propia. Si se hace por presión o manipulación, lo que se logrará es todo lo contrario—provocarán que huyan de Dios, en lugar de que se acerquen.
El amor, especialmente el amor a Dios, no se puede forzar. Debe nacer voluntariamente y en el tiempo indicado, de lo contrario no fluirá.
Hay una frase que se repite a lo largo del libro de Cantares (2:7; 3:5; 8:4), y aparece por última vez en el capítulo ocho:
(Cantares 8:4) Os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera.
El amor de la Novia por el Rey fue despertándose poco a poco. Al final del Cantares vemos que el amor llega a su plenitud. Ya no sólo busca ser amada, sino desea dar su amor por completo. Alcanzó un amor maduro y profundo que nada ni nadie puede apagar.
(Cantares 8:7) Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, de cierto lo menospreciarían.
El amor de la Novia despertó.
NO COMPRENDEN
Las demás personas que no han experimentado ese amor profundo de Dios, no comprenden la pasión de la Novia. Lo creen una locura. No les parece natural, y lo menosprecian.
(Cantares 8:1) ¡Oh, si tú fueras como un hermano mío que mamó los pechos de mi madre! Entonces, hallándote fuera, te besaría, y no me menospreciarían.
La gente comprende el amor entre hermanos, pero no comprenden el amor apasionado por Dios. Aun en la iglesia, no todos lo experimentan. Muy pocos se dejan cautivar por el amor de Dios. Quien lo hacen, son catalogados como “fanáticos”.
Así como alguien enamorado hace locuras por el amado, de la misma forma la persona enamorada de Dios hará cosas que le parecen locura a los demás. Pero, al final del día, las burlas de los demás no desaniman a la Novia. A ella sólo le importa la opinión del Amado.
QUISIERA LLEVARLOS
La Novia quisiera llevar ese amor pasional por el Señor a los demás creyentes.
(Cantares 8:2) Yo te llevaría, te metería en casa de mi madre; Tú me enseñarías, y yo te haría beber vino adobado del mosto de mis granadas.
La “casa de la madre” representa la iglesia. La Novia quisiera llevar esa pasión por Dios a la iglesia. Quisiera compartir ese gozo con los demás creyentes. Pero a veces la institución se opone a eso porque va en contra de sus doctrinas establecidas.
La Novia desea que el Señor mismo entre a la iglesia y les enseñe. También desea que todos beban del vino de Dios. El vino representa el gozo y la unción del Espíritu Santo. Ese vino está además “adobado del mosto de granadas”. Como ya vimos, la granada es un fruto que está lleno de semillas, y representa los muchos frutos del Espíritu. Es el gozo del Señor acompañado de los frutos del Espíritu.
Lo que debemos entender es que no todos quieren recibir ese amor. Otros prefieren el amor entre hermanos que el amor por Dios. Como ya vimos, el amor por Dios no se puede forzar.
viernes, 25 de diciembre de 2009
Cantares 7:13
FRUTO DE AMOR
El último versículo del capítulo siete menciona una planta poco conocida: la mandrágora.
(Cantares 7:13) Las mandrágoras han dado olor, y a nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado.
La mandrágora es conocida como la “planta del amor”. Es una planta baja, con hojas grandes, que produce flores moradas, y cuya raíz es similar a las zanahorias o los camotes.
Según tradiciones antiguas, se creía que el fruto de esta planta tenía propiedades afrodisíacas, y también era usada para promover la fertilidad. Inspirada en esa tradición, Lea comió de ese fruto para atraer a Jacob y quedar embarazada (Génesis 30:14-18).
Cuando las mandrágoras producen fruto, despiden un agradable olor. Esto sucede en el mes de mayo, al mismo tiempo que se recoge la cosecha de trigo en Israel.
La mandrágora se conoce en hebreo como “Dudai”, palabra que tiene la misma raíz que “Dodi”, que significa “Amado”.
La Novia reconoce que es “tiempo de amores”. Es tiempo de entregarse por completo al Amado, y así dar mucho fruto.
(Cantares 7:13) … y a nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado.
Este es el tiempo en que las puertas están abiertas. Antes la Novia parecía estar lejos del Amado. El estaba del otro lado del muro, o detrás de la puerta, o Él se había marchado a la montaña. Pero ahora la puerta está abierta, y los dos pueden estar juntos.
FRUTOS NUEVOS Y AÑEJOS
La Novia ha guardado lo mejor para de último.
“Guardado” en hebreo es “Tzafan” que significa: esconder, tapar, acaparar, reservar, proteger, encubrir, guardar, ocultar, refrenar.
El Señor no sólo está consciente de los nuevos frutos que producimos, sino también se recuerda de lo que hemos hecho tiempo atrás.
(1 Corintios 15:58) Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
(Hebreos 6:10-12) Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.
A Dios no se le pasa nada por alto. El aprecia nuestros buenos frutos, tanto los producidos ahora como los de antes. Aunque estén escondidos, se los podremos dar cuando le veamos. Nunca será tarde para disfrutar del fruto de las buenas obras.
El último versículo del capítulo siete menciona una planta poco conocida: la mandrágora.
(Cantares 7:13) Las mandrágoras han dado olor, y a nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado.
La mandrágora es conocida como la “planta del amor”. Es una planta baja, con hojas grandes, que produce flores moradas, y cuya raíz es similar a las zanahorias o los camotes.
Según tradiciones antiguas, se creía que el fruto de esta planta tenía propiedades afrodisíacas, y también era usada para promover la fertilidad. Inspirada en esa tradición, Lea comió de ese fruto para atraer a Jacob y quedar embarazada (Génesis 30:14-18).
Cuando las mandrágoras producen fruto, despiden un agradable olor. Esto sucede en el mes de mayo, al mismo tiempo que se recoge la cosecha de trigo en Israel.
La mandrágora se conoce en hebreo como “Dudai”, palabra que tiene la misma raíz que “Dodi”, que significa “Amado”.
La Novia reconoce que es “tiempo de amores”. Es tiempo de entregarse por completo al Amado, y así dar mucho fruto.
Lo que se traduce como “puerta”, no es la palabra común. En hebreo es “Petaj” que literalmente significa “apertura o camino de entrada”.
(Cantares 7:13) … y a nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado.
Este es el tiempo en que las puertas están abiertas. Antes la Novia parecía estar lejos del Amado. El estaba del otro lado del muro, o detrás de la puerta, o Él se había marchado a la montaña. Pero ahora la puerta está abierta, y los dos pueden estar juntos.
FRUTOS NUEVOS Y AÑEJOS
La Novia ha guardado lo mejor para de último.
“Guardado” en hebreo es “Tzafan” que significa: esconder, tapar, acaparar, reservar, proteger, encubrir, guardar, ocultar, refrenar.
Este es el tiempo de disfrutar del fruto de lo que se ha sembrado y cosechado. No sólo saca los frutos nuevos, sino también luce los frutos añejos.
El Señor no sólo está consciente de los nuevos frutos que producimos, sino también se recuerda de lo que hemos hecho tiempo atrás.
(1 Corintios 15:58) Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.
(Hebreos 6:10-12) Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.
A Dios no se le pasa nada por alto. El aprecia nuestros buenos frutos, tanto los producidos ahora como los de antes. Aunque estén escondidos, se los podremos dar cuando le veamos. Nunca será tarde para disfrutar del fruto de las buenas obras.
lunes, 21 de diciembre de 2009
Cantares 7:10-12
AMOR POR AMOR
El amor de la Novia por el Rey ha madurado. Ahora no sólo busca recibir amor, sino también darlo.
(Cantares 7:10) Yo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento.
Aunque la Novia ame al Rey sin esperar ser amada, no podemos ignorar el hecho que el amor se originó en Él. El la amó y la apreció aun antes que ella hubiera cambiado; pero el amor del Rey y la obediencia de la Novia la transformaron. Ahora Él tiene contentamiento en Su Novia.
De igual forma sucede con nosotros. Amamos a Dios porque Él nos amó primero.
(1 Juan 4:10) En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó a nosotros y envió a Su Hijo como propiciación por nuestros pecados.
(1 Juan 4:19) Nosotros amamos porque El nos amó primero.
El Señor encuentra su deleite en nosotros cuando aprendemos a amarlo más que todas las cosas.
Sabiendo esto, nos unimos a la oración que hizo Pablo:
(2 Tesalonicenses 3:5) Que el Señor dirija [nuestros] corazones hacia el amor de Dios y hacia la perseverancia de Cristo.
VEN, SEÑOR
En muchos sentidos, la Novia del Señor aún no ha clamado: “¡Ven!” porque ha estado más preocupada por sí misma que por el Señor. Pero cuando ella aprenda a amar a Dios sobre todas las cosas, el mayor deseo de ella será verlo.
(Apocalipsis 22:17) Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.
En Cantares, la Novia del Rey también clama: “¡Ven!”.
(Cantares 7:11) Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas.
JUNTOS
A partir de este momento, la Novia comienza a hablar en plural. Ya no habla de lo que ella hace, ni de lo que hace el Amado por ella, sino de lo que ambos pueden hacer juntos.
(Cantares 7:11-12) Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas.
Levantémonos de mañana a las viñas; veamos si brotan las vides, si están en cierne, si han florecido los granados; allí te daré mis amores.
Ahora, más que nunca, la Novia está preparada interna y externamente para la obra del Señor. Ya no pretenderá hacerlo sola, sino que lo hará junto con Él. Así como Moisés, ella reconoce que no quiere ir a ningún lado sin Él.
(Exodo 33:15-16) Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?
¿De qué nos sirve alcanzar gloria, fama y riquezas si el Señor no está con nosotros? Nuestra mayor riqueza es el Señor, y eso ya lo reconoció la Novia.
El mundo nos enseña a buscar primero el éxito, y luego tendremos tiempo de buscar a Dios. Pero la realidad es todo lo contrario—primero debemos buscar a Dios, y todo lo demás vendrá por añadidura.
(Mateo 6:33) Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
(Proverbios 8:17-21) Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan. Las riquezas y la honra están conmigo; riquezas duraderas, y justicia. Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; y mi rédito mejor que la plata escogida. Por vereda de justicia guiaré, por en medio de sendas de juicio, para hacer que los que me aman tengan su heredad, y que yo llene sus tesoros.
Al principio del libro habíamos visto a una Novia que no quería levantarse de la cama. Ahora vemos que la Novia se levanta temprano. Lo primero que hace es buscar al Señor. Luego irán juntos a hacer la obra; también verán el fruto de lo que hagan juntos.
Dios puede hacer todo sin nosotros, pues no nos necesita para llevar a cabo Su obra. Pero aunque no nos necesite, Él nos desea. El quiere compartir todo con nosotros, no sólo el resultado sino también el proceso. La Novia es quien lo acompañará en todo.
El Señor nos ha llamado desde el principio a participar con Él. La pregunta es cuando nosotros responderemos, cuando lo invitaremos a Él. ¿Cuándo diremos: “Ven, Amado”?
(Cantares 7:11-12) Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas. Levantémonos de mañana a las viñas; veamos si brotan las vides, si están en cierne, si han florecido los granados; allí te daré mis amores.
Este tiempo unidos es una especie de “luna de miel”.
El amor de la Novia por el Rey ha madurado. Ahora no sólo busca recibir amor, sino también darlo.
(Cantares 7:10) Yo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento.
Aunque la Novia ame al Rey sin esperar ser amada, no podemos ignorar el hecho que el amor se originó en Él. El la amó y la apreció aun antes que ella hubiera cambiado; pero el amor del Rey y la obediencia de la Novia la transformaron. Ahora Él tiene contentamiento en Su Novia.
De igual forma sucede con nosotros. Amamos a Dios porque Él nos amó primero.
(1 Juan 4:10) En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó a nosotros y envió a Su Hijo como propiciación por nuestros pecados.
(1 Juan 4:19) Nosotros amamos porque El nos amó primero.
El Señor encuentra su deleite en nosotros cuando aprendemos a amarlo más que todas las cosas.
Sabiendo esto, nos unimos a la oración que hizo Pablo:
(2 Tesalonicenses 3:5) Que el Señor dirija [nuestros] corazones hacia el amor de Dios y hacia la perseverancia de Cristo.
VEN, SEÑOR
En muchos sentidos, la Novia del Señor aún no ha clamado: “¡Ven!” porque ha estado más preocupada por sí misma que por el Señor. Pero cuando ella aprenda a amar a Dios sobre todas las cosas, el mayor deseo de ella será verlo.
(Apocalipsis 22:17) Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.
En Cantares, la Novia del Rey también clama: “¡Ven!”.
(Cantares 7:11) Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas.
JUNTOS
A partir de este momento, la Novia comienza a hablar en plural. Ya no habla de lo que ella hace, ni de lo que hace el Amado por ella, sino de lo que ambos pueden hacer juntos.
(Cantares 7:11-12) Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas.
Levantémonos de mañana a las viñas; veamos si brotan las vides, si están en cierne, si han florecido los granados; allí te daré mis amores.
Ahora, más que nunca, la Novia está preparada interna y externamente para la obra del Señor. Ya no pretenderá hacerlo sola, sino que lo hará junto con Él. Así como Moisés, ella reconoce que no quiere ir a ningún lado sin Él.
(Exodo 33:15-16) Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?
¿De qué nos sirve alcanzar gloria, fama y riquezas si el Señor no está con nosotros? Nuestra mayor riqueza es el Señor, y eso ya lo reconoció la Novia.
El mundo nos enseña a buscar primero el éxito, y luego tendremos tiempo de buscar a Dios. Pero la realidad es todo lo contrario—primero debemos buscar a Dios, y todo lo demás vendrá por añadidura.
(Mateo 6:33) Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
(Proverbios 8:17-21) Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan. Las riquezas y la honra están conmigo; riquezas duraderas, y justicia. Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; y mi rédito mejor que la plata escogida. Por vereda de justicia guiaré, por en medio de sendas de juicio, para hacer que los que me aman tengan su heredad, y que yo llene sus tesoros.
Al principio del libro habíamos visto a una Novia que no quería levantarse de la cama. Ahora vemos que la Novia se levanta temprano. Lo primero que hace es buscar al Señor. Luego irán juntos a hacer la obra; también verán el fruto de lo que hagan juntos.
Dios puede hacer todo sin nosotros, pues no nos necesita para llevar a cabo Su obra. Pero aunque no nos necesite, Él nos desea. El quiere compartir todo con nosotros, no sólo el resultado sino también el proceso. La Novia es quien lo acompañará en todo.
El Señor nos ha llamado desde el principio a participar con Él. La pregunta es cuando nosotros responderemos, cuando lo invitaremos a Él. ¿Cuándo diremos: “Ven, Amado”?
(Cantares 7:11-12) Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas. Levantémonos de mañana a las viñas; veamos si brotan las vides, si están en cierne, si han florecido los granados; allí te daré mis amores. Este tiempo unidos es una especie de “luna de miel”.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Cantares 7:6-10
Aun antes que la Novia fuera hermosa, el Rey la había llamado así, porque Él creía en ella. El conocía su potencial y sabía en lo que se iba a convertir. El llamó lo que no era como si fuese.
(Isaías 46:10-13) …que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré. Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia: Haré que se acerque mi justicia; no se alejará, y mi salvación no se detendrá. Y pondré salvación en Sion, y mi gloria en Israel.(Salmo 33:11-12) El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que él escogió como heredad para sí.
Bendita es la Novia, quien es la herencia del Señor Jesús. El la escogió. Aunque en sus inicios ella no parecía digna del Rey, Él no la rechazó ni se dio por vencido. El Señor vio el potencial de la Novia, y profetizó sobre ella. Lo que Dios pensó y habló acerca de ella se hizo una realidad.
(Cantares 7:6) ¡Qué hermosa eres, y cuán suave, oh amor deleitoso!
El Rey no sólo la considera hermosa, sino también suave.
En hebreo se usa la palabra “Naem”, que significa: agradable, placentero. También significa algo moldeable, o mostrarse de acuerdo.
El amor y la obediencia de la Novia ya no es laborioso, sino que fluye. Es suave y deleitoso, tanto para ella como para el Rey.
ESTATURA DE LA NOVIA
Progresivamente vemos la hermosura de la Novia resplandecer y dar fruto.
Ella ya está llegando a la estatura de la Novia del Rey.
(Cantares 7:7-9) Tu estatura es semejante a la palmera, y tus pechos a los racimos. Yo dije: Subiré a la palmera, asiré sus ramas. Deja que tus pechos sean como racimos de vid, y el olor de tu boca como de manzanas, y tu paladar como el buen vino, que se entra a mi amado suavemente, y hace hablar los labios de los viejos.
La Novia lleva una vida de rectitud y buen ejemplo. Ante las adversidades, no se endurece sino que se muestra flexible, lo cual evita que se quebrante. Su altura espiritual se eleva sobre los demás, pero también lleva una vida espiritual privada y profunda, la cual le permite mantenerse llena de vida aún en momentos difíciles. Mientras más madurez espiritual adquiere, mejores frutos manifiesta.
En los salmos también encontramos una comparación con la palmera, semejante a la descripción de la Novia en Cantares.
(Salmo 92:12-15) El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes, para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia.
La Novia ha hecho evidente progreso. Los pasos de fe que ha dado en el camino la han llevado a dar fruto. Por lo tanto, el Rey se deleita en la Novia.
AMOR MADURO
La Novia busca dar deleite al Amado. El énfasis de ella está ahora en Él.
(Cantares 7:10) Yo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento.
El amor de la Novia ya ha madurado; no sólo piensa en lo que Él le da a ella, sino en lo que ella le puede dar a Él.
(Sofonías 3:17) Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.
(Isaías 62:3-5) Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo. Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi-bá, y tu tierra, Beula; porque el amor de Jehová estará en ti, y tu tierra será desposada. Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo.
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