jueves, 23 de julio de 2026

NUMEROS 23:1-12. Primer intento de maldición a Israel



En los capítulos 23 y 24 de Números, leeremos sobre la intención que tenía el rey de Moab para maldecir a Israel, y para ello contrató al profeta Balaam.

Como explicamos en la introducción, la maldición no puede venir sin causa; por lo tanto, la estrategia de Balaam es descubrir alguna falta en Israel. En este episodio analizaremos el primer intento de maldición; pero también veremos cómo Dios le dará vuelta a ese plan y lo convertirá en bendición...

PRIMER INTENTO: CON VISTA DESDE LO ALTO
El lugar que escogieron para hacer el ritual inicial fue en un lugar alto.
(Números 22:41) El día siguiente, Balac tomó a Balaam y lo hizo subir a Bamot-baal, y desde allí vio a los más cercanos del pueblo.

El lugar era llamado: "Baamot-Baal", que significa: "lugares altos de Baal". Este nombre es revelador, ya que era en los lugares altos donde los pueblos paganos solían levantar sus altares. 

Los lugares altos solían ubicarse en la cima de los montes. Es un punto de control desde el cual se aprecia un panorama general del territorio. Se ven cosas que no se pueden apreciar a nivel de tierra. 

Para el propósito de Balaam, un lugar alto era ideal para poder tener una perspectiva general del campamento de Israel. Desde allí, el profeta podría  ver cosas de los israelitas que podrían pasarse por alto a simple vista.

Al llegar al lugar, Balaam pidió que se levantaran siete altares para ofrecer sacrificios. Aunque él conocía a Jehová, Balaam mezclaba su fe con prácticas paganas. Esta es otra señal de que Balaam era un profeta falso, y no un profeta de Dios (aunque lo conociera).

Balaam no se conformó con un altar, sino que pidió que se levantaran siete altares de sacrificio. 
(Números 23:1-2) Y Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros. 2 Balac hizo como le dijo Balaam; y ofrecieron Balac y Balaam un becerro y un carnero en cada altar.

Mientras que los moabitas quemaban los sacrificios, Balaam fue solo a consultar a Dios.
(Números 23:3) Y Balaam dijo a Balac: Ponte junto a tu holocausto, y yo iré; quizá Jehová me vendrá al encuentro, y cualquiera cosa que me mostrare, te avisaré. Y se fue a un monte descubierto.

Balaam sabía que Dios quería bendecir a Israel, pero eso no se lo dijo al rey Balac. Simplemente le dijo que hablaría las palabras que Dios le dijere, para cubrir sus espaldas. 

RESPUESTA DE DIOS
Balaam se apartó para hablar con Dios, y allí tuvieron una conversación.
(Números 23:4) Y vino Dios al encuentro de Balaam, y éste le dijo: Siete altares he ordenado, y en cada altar he ofrecido un becerro y un carnero.

La respuesta de Dios fue dirigida al rey Balac:
(Números 23:5-6) Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así. Y volvió a él, y he aquí estaba él junto a su holocausto, él y todos los príncipes de Moab.

La palabra profética que recibió Balaam se clasifica en la Biblia como: Mashal, que se puede traducir como: parábola, proverbio, y también oráculo.

PRIMERA BENDICIÓN: VISTA DESDE LO ALTO
El mensaje de Dios comienza confrontando a Balac por su mala intención de maldecir al pueblo de Dios.
(Números 23:7) Y él tomó su parábola, y dijo: De Aram me trajo Balac, rey de Moab, de los montes del oriente; ven, maldíceme a Jacob, y ven, execra a Israel. 8 ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado?

En el siguiente versículo, hace una alusión al punto de vista desde lo alto:
(Números 23:9) Porque de la cumbre de las peñas lo veré, y desde los collados lo miraré; he aquí un pueblo que habitará confiado, y no será contado entre las naciones.

La frase "pueblo que habita confiado", en hebreo es: "Am lebadad", que literalmente significa: pueblo que está solo. Otra traducción de este versículo (la Biblia de las Americas) lo traduce de una forma más cercana al original, porque lo describe como un pueblo que "mora aparte". 
(Números 23:9, LBLA) He aquí, es un pueblo que mora aparte, y que no será contado entre las naciones.

Esto describe muy bien la forma en que Dios diseñó a Israel: como un pueblo apartado, diferente a las demás naciones. Esto es parte del llamado de Dios para Su Pueblo.

PUEBLO APARTADO
El concepto de "pueblo apartado" implica que fue escogido por Dios para ser dedicado a Él. Esto suena muy bonito, pero trae implicaciones porque al "apartarse para Dios" se separa del mundo, ya que su llamado es diferente.

En el mundo, todos procuran ser aceptados, y por ello quieren actuar de igual manera que sus vecinos. Pero Dios llamó a Israel a apartarse del mundo para ser un pueblo especial dedicado a Él.
(Exodo 19:5-6) Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. 6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

(Deuteronomio 4:7-8) Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos? 8 Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?

Lo lamentable es que pueblo de Israel le ha costado aceptar este diseño de ser "apartado". Históricamente, Israel ha deseado "ser como las demás naciones", en lugar de aceptar que es un pueblo diferente, apartado por Dios para ser luz a las naciones.

Moisés entendió este concepto, y por eso dijo:
(Éxodo 33:16, LBLA) ¿Pues en qué se conocerá que he hallado gracia ante tus ojos, yo y tu pueblo? ¿No es acaso en que tú vayas con nosotros, para que nosotros, yo y tu pueblo, nos distingamos de todos los demás pueblos que están sobre la faz de la tierra?

Aunque Israel ha deseado ser parte del mundo, lo irónico es que al final el mundo siempre los rechaza y los hace a un lado, porque no operan como el mundo. En realidad, Israel no debería pelear con el hecho de que es "apartado", porque ésa es su bendición. 

GRAN DESCENDENCIA
El último versículo de lo que Dios le habló a Balaam fue sobre el gran número del pueblo de Israel, descendientes de Abraham, Isaac y Jacob. 
(Números 23:10) ¿Quién contará el polvo de Jacob, o el número de la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, y mi postrimería sea como la suya.

La mención de la gran multitud de israelitas es significativo porque es una referencia a la bendición que Dios le dio a Abraham sobre su descendencia, la cual sería tan numerosa como las estrellas del cielo y la arena del mar. 
(Génesis 13:16) Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.

(Génesis 22:17-18)  de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. 

(Génesis 28:14) Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.

Esta mención en la profecía de Balaam tenía un gran significado histórico porque en ese preciso tiempo se estaban cumpliendo las promesas que Dios le hizo a Abraham. Israel ya se había convertido en un pueblo numeroso como la arena, y estaban a punto de entrar a la Tierra Prometida a Abraham, Isaac y Jacob. Balaam percibió proféticamente ese cumplimiento, y bendijo a Israel de esa forma.

Al final, Balaam termina con palabras de admiración hacia el pueblo de Israel, deseando ser como ellos (Num. 23:10). 

REACCIÓN DEL REY BALAC
Mientras Balaam admiraba al pueblo de Israel, en contraste el rey de Moab se molestó, porque él no quería bendecir a Israel sino maldecir a su enemigo por la amenaza que le representaba. 
(Números 23:11) Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones.

Ante el llamado de atención, Balaam se justificó: 
(Números 23:12) El respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que Jehová ponga en mi boca?


En el próximo episodio leeremos sobre el segundo intento de maldecir, pero será desde otro punto de vista...


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Enlace a otros capítulos: NUMEROS


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