Este episodio servirá como una introducción a los capítulos 23 y 24, que cuentan la historia de Balaam y Balac, y sus intentos de maldecir al pueblo de Israel.
PRINCIPIOS BIBLICOS DE LA BENDICION Y LA MALDICIÓN
Para entender el mensaje de esta historia, primero debemos conocer dos principios bíblicos sobre cómo operan las bendiciones y maldiciones:
1. El origen de las bendiciones o maldiciones
2. No hay maldición sin causa
1. ORIGEN DE LA BENDICION Y MALDICIÓN
La Biblia explica que el origen de las bendiciones o las maldiciones están directamente relacionadas a la obediencia o la desobediencia a los mandamientos de Dios.
a. Para alcanzar BENDICIÓN, debemos OBEDECER lo que Dios ha mandado.
(Deuteronomio 28:1-2) Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. 2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.
b. Por el contrario, la DESOBEDIENCIA a Dios trae como consecuencia MALDICION.
(Deuteronomio 28:15) Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.
(Deuteronomio 28:15) Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.
El principio es claro: Si obedecen a Dios, les vendrá bendición. Pero, si desobedecen, la maldición le alcanzará. (Nota: "Alcanzar" implica que a veces la maldición no viene de inmediato, porque Dios da la oportunidad para arrepentirse. Pero si sigue pecando, la maldición vendrá, tarde o temprano).
Es importante entender que la bendición o la maldición son el fruto de la elección de cada persona, en relación a la voluntad de Dios.
(Deuteronomio 11:26-28) He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: 27 la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, 28 y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido.
2. NO HAY MALDICIÓN SIN CAUSA
Otro principio bíblico relacionado con esta historia es el siguiente: La maldición no es cuestión de suerte, agüero, adivinanza o hechicería, sino de causa y consecuencia.
La Biblia señala que la maldición no viene sin causa:
(Proverbios. 26:2) Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa.
Una maldición no viene sólo porque alguien profetiza malos deseos, sino porque se abrió una puerta espiritual que da derecho al enemigo a actuar en contra. Siempre hay una causa (que es el pecado), la cual abre la puerta para que una maldición pueda entrar.
FORMA EN QUE OPERABA BALAAM
En la historia de Balaam y Balac, vemos que el rey de Moab ignoraba estos principios, porque creía que sólo necesitaba que el profeta profiriera una maldición, y así vendría el mal sobre los israelitas. Pero las leyes espirituales no funcionan así, y Balaam lo sabía.
La forma en que Balaam operaba es que buscaba faltas en las personas que quería damnificar. Al descubrir el pecado, luego activaba la maldición pronunciando el mal sobre ellos.
El efecto de la maldición no viene por causa de las palabras, sino por el pecado que trae la maldición. Las palabras sólo la activan o la aceleran. La maldición no llega a una persona porque alguien profirió palabras negativas, sino porque éstas dieron en el blanco donde había pecado. Las palabras sólo echan leña al fuego, pero no hacen el fuego.
Por eso, Dios le dijo a Balaam que no podría maldecir a Israel, porque era un pueblo bendito. No es que fueran perfectos, pero sí conocían el orden de Dios que los llevaba a la bendición.
Conociendo el principio, Balaam no se iba a atrever a maldecir "sin causa", porque él sabía que si hablaba falsedad sobre Israel y no era cierto, la maldición se voltearía en contra de él. Esto va en línea con lo que Dios le dijo a Abraham sobre él y su descendencia:
(Génesis 12:2-3) Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
(Génesis 12:2-3) Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
Ya teniendo claros los principios de bendición/maldición, podremos entender mejor la historia de Balac y Balaam.
BALAAM SE REUNE CON EL REY BALAC
Balaam llegó a Moab sabiendo que no podría maldecir a Israel, ya que el Señor mismo se lo había dicho. Aún así, él fue a Moab. Allí, él pretendió seguir con el plan.
Balaam se presentó con el rey Balac pretendiendo que iba a maldecir a Israel. Pero sabiendo que no podría hacerlo, le dijo al rey que "sólo haría lo que Dios le dijera" (Num. 22:38). Al decir esto, podría parecer que el profeta era "obediente a Dios", pero la historia va a revelar que en realidad él estaba tratando de manipular las circunstancias a su favor. En el fondo, lo que él buscaba era la recompensa. Por eso, Balaam le siguió el juego a Balac, y pretendió que haría el intento de maldecir.
TRES INTENTOS DE MALDICIÓN
En los capítulos 23 y 24 de Números, leemos sobre tres ocasiones en que Balaam buscó causa para maldecir a Israel. Aunque buscó, no la encontró; al contrario, vio cosas muy buenas que Dios ha formado en Israel, que lo hacen único, y eso será lo que bendecirá.
En las respuestas de Dios se hará evidente cómo Su orden establecido protege a su pueblo de la maldición. Este es un gran tesoro con el que cuenta el pueblo de Dios, no sólo para aquellos tiempos, sino para los creyentes de todos los tiempos. Es una profunda lección.
TRES PUNTOS DE VISTA
Como parte de la introducción, otro punto interesante para tener en cuenta es que los intentos de maldición se llevarán a cabo en tres lugares diferentes:
1. Primer intento: vista desde lo alto
2. Segundo intento: Vista desde cerca
3. Tercer intento: Vista desde el desierto
Debemos recordar que Balaam está buscando "causa para maldecir". Por esa razón va a ir a tres lugares diferentes desde donde podían ver diferentes aspectos del pueblo de Israel. Si no encontraba falta en una, tal vez la encontraría en otra.
Aunque la intención de Balac y Balaam era maldecir a Israel, al final el profeta terminará bendiciéndolos cuando le fue revelado las maravillas de lo que Dios ha hecho en Su pueblo. Dios permitió todo este proceso porque quería sacar a la luz los beneficios de Su orden y de la forma en que organizó a la congregación de Israel (que es uno de los temas centrales del libro de Números). Lo que este orden trae es bendición, y eso es lo que el profeta declarará.
En el próximo episodio leeremos sobre el primer intento de maldición, que al final será transformado en bendición...
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Enlace a otros capítulos: NUMEROS
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