jueves, 12 de febrero de 2026

NUMEROS 15:1-12. Instrucciones para la siguiente generación



En el capítulo anterior vimos que los israelitas no entraron a la Tierra Prometida por dos razones: por falta de fe y por desobediencia. Dios determinó que los israelitas pasarían 40 años vagando en el desierto, hasta que los adultos murieran. Esa es la mala noticia...pero la buena noticia es que Dios dará la oportunidad a la nueva generación para entrar a la Tierra Prometida. Y esos cuarenta años en el desierto servirán para que la generación de niños y jóvenes se conviertan en adultos, y estén entonces listos para conquistar Canáan. 


No sólo se trata de conquistar la tierra, sino que luego vivan allí cómo Dios manda, para que les vaya bien. Las instrucciones para ello se encuentran en el libro de Deuteronomio. Pero también en Números Dios deja plasmadas ciertas instrucciones que los israelitas deben cumplir cuando vivan en la Tierra Prometida. 


El capítulo 15 de Números comienza con unas instrucciones para la siguiente generación: 

(Números 15:1-2a) Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de vuestra habitación que yo os doy...


Con estas palabras, Dios siembra la semilla de esperanza para la nueva generación, para que sepan que Dios los dará la tierra que prometió a los patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob. 


CUANDO ENTREN A LA TIERRA...

Las instrucciones que Dios les da a los israelitas en este capítulo son las siguientes: 

  1. Ofrendas de grano y libaciones que acompañan los sacrificios (Num. 15:1-12) 
  2. Primicia del Pan en la Tierra (Num 15:17-21)
  3. Diferencia entre el pecado por ignorancia y el cometido con rebeldía (Num. 15:22-31) 
  4. Franjas en las vestiduras (Num. 15:36-41) 

A simple vista, parecería que estas instrucciones se salen del tema de lo que estaba pasando, pero un análisis más detenido nos puede dar luz de por qué el Señor menciona estas leyes en este momento (pues sabemos que Dios no hace nada "por casualidad"). 


Vayamos ahora a estudiar cada una de estas instrucciones...


OFRENDAS PARA LOS SACRIFICIOS

El tema detallado de los sacrificios y las ofrendas está descrito en el libro de Levítico. Lo interesante es que en Números se vuelve a mencionar ciertos sacrificios voluntarios, pero ahora se añade la instrucción de que éstos deben ir acompañados de una ofrenda de grano y una libación de vino.

(Números 15:2-3) Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de vuestra habitación que yo os doy, y hagáis ofrenda encendida a Jehová, holocausto, o sacrificio, por especial voto, o de vuestra voluntad, o para ofrecer en vuestras fiestas solemnes olor grato a Jehová, de vacas o de ovejas...


Los tipos de sacrificios animales que aquí se mencionan son: voluntarios.  

1. Ofrenda encendida u holocausto (heb. Olah) eran sacrificios que se consumían por completo en el fuego, en dedicación completa a Dios (a diferencia de otros que ciertas partes eran dadas los sacerdotes para su consumo)


2. Sacrificio voluntario (heb. Nedabah) o por voto (heb. Neder), que eran entregadas por el deseo del oferente, o para cerrar un voto hecho a Dios.


3. Sacrificios por fiestas, los cuales dependían de la fiesta que se celebre (por ejemplo: el cordero en la Pascua, o los 70 bueyes en Sucot, etc.)


Todos estos sacrificios están detallados en Levítico, pero en el libro de Números se señala que estos sacrificios deberán ir acompañados de:

  • una ofrenda de grano
  • una libación de vino
A continuación, la Biblia especifíca la medida de grano y de vino que debe acompañar a cada sacrificio, dependiendo del tipo de animal que se vaya a ofrendar: 

(Nota: En medidas modernas, se calcula aproximadamente que: 
una efa equivale a: 22 litros secos
Un hin equivale a: 1 galón ó 4 litros líquidos)


> Por cada CORDERO:

(Números 15:4-5) entonces el que presente su ofrenda a Jehová traerá como ofrenda la décima parte de un efa de flor de harina, amasada con la cuarta parte de un hin de aceite. De vino para la libación ofrecerás la cuarta parte de un hin, además del holocausto o del sacrificio, por cada cordero.


Ofrenda de grano: 1/10 efa de flor de harina + 1/4 hin de aceite

Libación: 1/4 hin de vino


> Por cada CARNERO:

(Números 15:6-7) Por cada carnero harás ofrenda de dos décimas de flor de harina, amasada con la tercera parte de un hin de aceite; y de vino para la libación ofrecerás la tercera parte de un hin, en olor grato a Jehová.


Grano: 2/10 harina + 1/3 aceite

Libación: 1/3 hin de vino


> Por cada NOVILLO

(Números 15:8-10) Cuando ofrecieres novillo en holocausto o sacrificio, por especial voto, o de paz a Jehová, ofrecerás con el novillo una ofrenda de tres décimas de flor de harina, amasada con la mitad de un hin de aceite; y de vino para la libación ofrecerás la mitad de un hin, en ofrenda encendida de olor grato a Jehová.


Grano: 3/10 harina + 1/2 aceite

Libación: 1/2 hin de vino


Estas son las medidas de las ofrendas de grano y vino que deben acompañar a los sacrificios voluntarios. Mientras más grande sea el animal sacrificado, mayor deberá ser la ofrenda que la acompañe. 

(Números 15:11-12) Así se hará con cada buey, o carnero, o cordero de las ovejas, o cabrito. Conforme al número así haréis con cada uno, según el número de ellos.


¿Por qué Dios decidió hablar de esta ofrenda de grano y vino en este momento histórico? Meditemos en el simbolismo para encontrar la lección espiritual de todo esto...


LECCIÓN ESPIRITUAL

En Levítico, Dios dio las leyes de los sacrificios, y con ello estaba enseñando a Su Pueblo la forma en que pueden acercarse a Él. La palabra en hebreo para "sacrificio" es Korban, que viene de la raíz: Karab, que significa: acercarse.


Luego del pecado de Adán y Eva, los hijos trataron de acercarse a Dios. Caín ofreció frutos de la tierra, y Abel sacrificó un animal. Tal vez ambos tenían buena intención, pero Dios aprovechó a enseñarles que los frutos o las obras no son suficientes para cubrir el pecado, sino sólo el sacrificio substituto. Y esto apunta a Jesús, el Cordero de Dios, que siendo justo e inocente murió como sustituto por nosotros. 

(1 Pedro 1:18-19) sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo.


En la revelación progresiva de la Biblia llegamos a entender que los sacrificios mandados en la Torá son una sombra, porque un animal no puede salvar a los hombres, pero sí el Cordero de Dios: Jesús el Mesías.

(Hebreos 10:1-5) Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo.


Se necesita de "un cuerpo", y ese cuerpo es de Cristo (heb. Mashiaj, Mesías). 

(Hebreos 10:10) En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.


Esta es la misma lección que la Biblia enseña en Números 15. La nueva generación debe saber que si quieren cubrir el pecado, deben ofrecer sacrificios sustitutos. Esto lo harán cuando entren a la Tierra Prometida. Aunque esto ya se había enseñado en Levítico, en esta nueva oportunidad se añade una ofrenda de harina mezclada con aceite (ingredientes del pan), y una libación de vino. Estos elementos también nos presentan una sombra de los bienes venideros, y es el concepto del "pan y el vino". 


PAN Y VINO

En Números 15 se introduce el concepto bíblico de "pan y vino" como ofrenda. Esto es una sombra de la revelación progresiva que se hace más clara y evidente cuando Jesús vino al mundo. 


Jesús dijo que comieramos el pan y bebieramos el vino en memoria de Él:

(1 Corintios 11:23-26) Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.


En la noche de la Pascua, Jesús tomó el pan y el vino y explicó que estos elementos son símbolos de su carne y su sangre. Jesús es el Cordero de Dios que murió como paga por el pecado del mundo, y todo aquel que crea en Él será salvo (Juan 3:16). Esto es lo que debemos recordar cuando comemos el pan y el vino. 


Este no es un mensaje exclusivo del Nuevo Testamento, sino una revelación progresiva que viene desde Génesis: pues hubo un sacrificio para cubrir con pieles los cuerpos desnudos de Adán y Eva en el Jardín del Edén...y el sacrificio de Isaac en el Monte Moriah...y luego viene la revelación de los sacrificios en el Tabernáculo y el Templo...etc., etc. El mensaje es uno, revelado de forma progresiva. 


PRIMICIA DE LA TIERRA 

Otra instrucción que Dios dió a la nueva generación es sobre la primicia. Cuando ellos finalmente entren a la Tierra Prometida, van a comer el pan de la tierra. Y cuando lo hagan, no deben olvidarse de dar la PRIMICIA a Dios.

(Números 15:17-20) También habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra a la cual yo os llevo, cuando comencéis a comer del pan de la tierra, ofreceréis ofrenda a Jehová. De lo primero que amaséis, ofreceréis una torta en ofrenda; como la ofrenda de la era, así la ofreceréis.


Esta ofrenda es similar a la primicia de la cosecha, pero ésta se refiere específicamente al pan que se come. Cada año, las familias cosecharán o comprarán grano para hacer pan. La primera torta (heb. Jalah) se debe ofrecer a Dios. 


Esta primicia de pan no es sólo para esa generacion que entró a la Tierra Prometida, sino algo que Dios espera de Su Pueblo de generación en generación. 

(Números 15:21) De las primicias de vuestra masa daréis a Jehová ofrenda por vuestras generaciones.


¿Por que Dios pide que le entreguemos "el primer pan"?

No es para beneficio de Dios, porque Él no necesita de nuestro pan. Somos nosotros los que necesitamos entregar la primero a Dios, ya sea del pan, de la cosecha, del trabajo, el primogénito...y todo lo primero. La entrega de la primicia es un ejercicio espiritual que nos lleva a poner a Dios primero en nuestras vidas. 


En el próximo episodio terminaremos de estudiar el capítulo quince de Números...


*** 


Enlace a otros capítulos: NUMEROS


jueves, 29 de enero de 2026

NUMEROS 14:20-45. No entraron a la Tierra Prometida



En los episodios anteriores vimos que el pueblo reaccionó mal ante el reporte de los espías que fueron a explorar la tierra de Canaán. En lugar de animarse a conquistar la Tierra Prometida, se rebelaron. 


RESPUESTA DE DIOS A LA REBELIÓN DEL PUEBLO

Al ver esto, Moisés intercedió ante Dios por el pueblo, porque sabía las consecuencias de su rebelión. 

(Números 14:19) Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.


Al leer la respuesta de Dios, pensaríamos que Dios no accedió a la petición de Dios, pero sí lo hizo en parte (según la justa medida). Moisés pidió que perdonara al pueblo, y Dios les perdonará su vida, pero cargarán con las consecuencias de su rebelión. Más adelante, se hará evidente que el pueblo no cambió su actitud, sino siguió igual, y por eso Dios dictó su sentencia:

(Números 14:20-23) Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho. Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra, todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz, no verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá.


En el balance entre justicia y misericordia, Dios les va a perdonar la vida, dándoles más tiempo para arrepentirse, pero no dejará pasar por alto su rebelión, que fue grave. Dios señala que no hay justificación para que se rebelen así, luego de todos los milagros que habían presenciado. Y esta no era la primera rebelión, pues ya diez veces habían provocado a Dios. Por lo tanto, como no oyeron (heb. Shema: oír + hacer), entonces la consecuencia será que los que se rebelaron: "no van a entrar a la Tierra Prometida".


Los únicos que obedecieron y creyeron fueron: Caleb y Josué (Nota: aquí sólo se menciona a Caleb, pero más tarde también se incluye a Josué). 

(Números 14:24) Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión.


PROMESA PARA LA SIGUIENTE GENERACIÓN

¿Acaso Dios faltará a su promesa? Absolutamente no. Dios va a cumplir su promesa de llevar a los israelitas a la Tierra Prometida, pero lo hará con Josué y Caleb, y con la siguiente generación, como veremos más adelante. (Referencia: Deut. 1:34-35, 38-39)


¿Qué pasará con la "generación del desierto" (es decir, los israelitas que salieron de Egipto siendo adultos)? Conforme avance la historia, veremos que toda esta generación quedará vagando por el desierto, y no entrarán a la Tierra Prometida, como consecuencia de su duro corazón. Se quejaron, se rebelaron, no agradecieron, y no tuvieron fe, a pesar de todos los milagros que presenciaron. Claramente, el castigo para Israel no es sólo por el Pecado de los Espías, sino por todo su comportamiento desde que salieron de Egipto. 


Éste es el dictamen de Dios:

(Números 14:26-29) Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: ¿Hasta cuándo oiré esta depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se quejan? Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cuerpos; todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los cuales han murmurado contra mí. 


¿Por qué Dios hace responsables a los israelitas de 20 años para arriba? Ellos eran los israelitas adultos que formaban parte del ejército, y eran los responsables de entrar a Canaán y conquistarla. Sin embargo, ellos no quisieron hacer su parte, sino que promovieron la idea de regresar a Egipto. En la tradición judía, esta generación es conocida como "la generación del desierto", porque allí murieron. 


CUIDADO CON LO QUE PIDEN

Otro punto que debemos resaltar sobre la respuesta de Dios, es lo referente al deseo de morir en el desierto. 


El pueblo dijo: "¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto! ¡Ojalá hubiéramos muerto en este desierto!" (Num. 14:2).


El pueblo se ató con sus propias palabras y se condenó con su propia lengua. Ellos dijeron que era "mejor morir en el desierto", y Dios les dijo que lo que habían dicho, eso es exactamente lo que les pasará. 


Dios dijo: "Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cuerpos..." (Num. 14:28-29).


La Biblia nos advierte del poder de la lengua, y debemos tener cuidado con lo que decimos y confesamos, porque trae consecuencias. Como dice el proverbio:

(Proverbios 18:21) La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.


Exactamente lo que profirió la generación del desierto, eso fue lo que recibirán--no por deseo de Dios, sino por su propia confesión. 


LOS UNICOS QUE ENTRARAN

En resumen, los únicos israelitas que van a entrar a la Tierra Prometida será la nueva generación, además de los dos exploradores que tuvieron fe en Dios: Josué y Caleb, con sus familias (ref. Deuteronomio 1:34-40). Aún Moisés y Aarón no van a entrar, pero por otras razones que estudiaremos más adelante en el libro de Números.

(Números 14:30) Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun.


La generación del desierto había acusado a Dios de poner en riesgo a sus hijos: 

(Números 14:3) ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa?


Pero Dios aclaró cuál es Su propósito divino para la nueva generación: 

(Números 14:31) Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis. 


El precio que va a pagar la nueva generación es que tendrán que esperar para el cumplimento de la promesa. Pero ese tiempo no será de balde, porque crecerán y madurarán, y también tendrán la oportunidad de aprender de los errores de sus padres para no repetirlos. La generación adulta morirá en el desierto, pero los hijos recibirán la promesa. 

(Números 14:32-33) En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto. Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto.


POR 4O AÑOS

Dios determinó el tiempo que los israelitas vagarían en el desierto para cumplir su pena. Pero también podríamos verlo como una larga oportunidad para arrepentirse (y en los siguientes capítulos veremos si lo aprovecharon, o siguieron en su rebelión). 

(Números 14:34-35) Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo. Yo Jehová he hablado; así haré a toda esta multitud perversa que se ha juntado contra mí; en este desierto serán consumidos, y ahí morirán.


40 años es el tiempo en que cambia una generación a la otra. Los adultos se convertirán en ancianos, y los hijos llegarán a su edad adulta. 


CASTIGO A LOS 10 ESPÍAS 

Dios continuó hablando, porque tenía un castigo particular para los diez espías que dieron el mal reporte. 

(Números 14:36-37) Y los varones que Moisés envió a reconocer la tierra, y que al volver habían hecho murmurar contra él a toda la congregación, desacreditando aquel país, aquellos varones que habían hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehová.


El problema con esos 10 espías no fue que "tuvieran miedo", porque todos lo experimentarían al ver a los gigantes. Si eso fuera el caso, morirían como todos los demás. Pero Dios los castigó en ese momento porque hablaron mal de la Tierra Prometida, y se convirtieron en piedra de tropiezo, llevando al pueblo a murmurar en contra de Dios. 


Por esta razón, su castigo sería la muerte en ese momento, y no esperarían a morir por causas naturales en el desierto. La palabra que se usa para "plaga", en hebreo es: Magefah, que se puede traducir como un golpe fatal, una masacre en el campo de batalla, o una peste que viene como juicio divino. 


Los únicos exentos del castigo fueron Josué y Caleb, porque ellos dieron un buen reporte, y animaron al pueblo a creer que Dios les ayudaría a conquistar la Tierra (Num. 14:5-9).

(Números 14:38) Pero Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone quedaron con vida, de entre aquellos hombres que habían ido a reconocer la tierra.


REACCIÓN DEL PUEBLO ANTE EL CASTIGO

Leamos ahora cómo reaccionó el pueblo cuando se enteraron que ya no entrarían a la Tierra Prometida, sino que vagarían por el desierto por 40 años más.

(Números 14:39-40) Y Moisés dijo estas cosas a todos los hijos de Israel, y el pueblo se enlutó mucho. Y se levantaron por la mañana y subieron a la cumbre del monte, diciendo: Henos aquí para subir al lugar del cual ha hablado Jehová; porque hemos pecado.


A primera vista, daría la impresión que estaban arrepentidos, porque reconocieron que habían pecado, y manifestaron su disposición a pelear contra los enemigos. Sin embargo, al seguir leyendo se hace evidente que en realidad estaban haciendo lo contrario de lo que Dios había instruido. Moisés entendió lo que estaba pasando, y les advirtió lo siguiente: 

(Números 14:41-43) Y dijo Moisés: ¿Por qué quebrantáis el mandamiento de Jehová? Esto tampoco os saldrá bien. 


Si su corazón estuviera en una posición de humildad, ellos habrían atendido a la advertencia de Moisés. Pero la realidad es que su corazón era rebelde, como lo muestran sus hechos:


* Cuando Dios dijo que entraran a la Tierra >> no quisieron, sino que propusieron regresar a Egipto;


* Pero cuando Dios les dijo que ya no entraran a Canaán >> entonces ellos se dispusieron a entrar, en contra de Su Palabra.


¿Cuál había sido la instrucción de Dios para ese momento? Dios les había dicho que no se quedaran en ese valle, porque sin el favor divino corrían peligro de ser atacados por los enemigos.

(Números 14:25) Ahora bien, el amalecita y el cananeo habitan en el valle; volveos mañana y salid al desierto, camino del Mar Rojo.


Moisés les advirtió que si luchaban contra los enemigos con sus propias fuerzas, sin la ayuda de Dios, serían derrotados. 

(Números 14:41-43) No subáis, porque Jehová no está en medio de vosotros, no seáis heridos delante de vuestros enemigos. Porque el amalecita y el cananeo están allí delante de vosotros, y caeréis a espada; pues por cuanto os habéis negado a seguir a Jehová, por eso no estará Jehová con vosotros.


Si el pueblo fuera sabio, habría atendido a la advertencia de Moisés. Lamentablemente eran necios y de dura de cerviz, y al final hicieron exactamente lo contrario a lo que Dios había ordenado.

(Números 14:44-45) Sin embargo, se obstinaron en subir a la cima del monte; pero el arca del pacto de Jehová, y Moisés, no se apartaron de en medio del campamento. Y descendieron el amalecita y el cananeo que habitaban en aquel monte, y los hirieron y los derrotaron, persiguiéndolos hasta Horma.


Si hubieran entrado cuando Dios les llamó, habrían tenido la victoria sobre los enemigos, porque contaban con su gracia; pero cuando se rebelaron, Dios no los favoreció, y por ello sufrieron una gran derrota (Deut. 1:41-45). 


Esto nos enseña una gran lección: si queremos tener la gracia de Dios, debemos obedecerle, y hacerlo en el tiempo y en la forma de Dios.


NO ENTRARON A LA TIERRA PROMETIDA

Muchos creen que los israelitas se perdieron en el desierto por cuarenta años, hasta que finalmente encontraron el camino...pero no es así. Ellos hubieran entrado al año siguiente de haber salido de Egipto. La razón del largo retraso fue porque, al llegar a las puertas de Canaán, perdieron la fe y se rebelaron contra Dios. 


En el libro de Hebreos se hace referencia a este momento histórico, y explica la primera razón por la que no entraron a la Tierra Prometida en esa generación: 

(Hebreos 3:16-19) ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.


La primera razón por la que la generación del desierto no entró a la Tierra Prometida fue por increduilidad, por falta de fe. Y hay una segunda razón: por su desobediencia


Esta segunda razón la encontramos en el libro de Ezequiel. En esta profecía, Dios trae a memoria este punto histórico, y explica por qué no permitió que la generación del desierto entrara a la Tierra Prometida; y luego exhorta a la nueva generación a aprender de los errores de sus padres: 

(Ezequiel 20:15-20) También yo les alcé mi mano en el desierto, jurando que no los traería a la tierra que les había dado, que fluye leche y miel, la cual es la más hermosa de todas las tierras; porque desecharon mis decretos, y no anduvieron en mis estatutos, y mis días de reposo profanaron, porque tras sus ídolos iba su corazón. Con todo, los perdonó mi ojo, pues no los maté, ni los exterminé en el desierto; antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus ídolos. Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra; y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.


40 AÑOS EN EL DESIERTO

¿Por qué la generación del desierto no murió de un golpe, y así hubieran acabado con la espera? Porque la misericordia de Dios es larga, y les estaba dando la oportunidad de ponerse a cuentas con Dios. En esos cuarenta años, Dios estaba probando sus corazones, para ver si lo amaban o no. 

(Deuteronomio 8:2-5) Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años. Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga.


En los siguientes capítulos de Números leeremos sobre algunos sucesos que se dieron en los cuarenta años que los israelitas pasaron en el desierto. Lamentablemente veremos que el pueblo siguió en su rebelión, tal como se describe en el salmo: 

(Salmo 95:10-11) Cuarenta años estuve disgustado con la nación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.


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