domingo, 25 de octubre de 2026

NUMEROS 28:1-15. Ofrendas a Su Tiempo




Inmediatamente después del nombramiento de Josué como sucesor de Moisés, Dios dio instrucciones sobre una lista de sacrificios.

(Números 28:1-2) Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2 Manda a los hijos de Israel, y diles: Mi ofrenda, mi pan con mis ofrendas encendidas en olor grato a mí, guardaréis, ofreciéndomelo a su tiempo.


A simple vista, parecería que esto se sale del tema de la historia de Números; sin embargo, al analizarlo nos daremos cuenta que esto era parte importante de la preparación antes de que los israelitas entren a la Tierra Prometida. Algunos comentaristas bíblicos señalan que los sacrificios fueron interrumpidos constantemente mientras los israelitas se trasladaban de un lugar a otro en el desierto; pero ahora que entrarían a la Tierra, debían recordar que su relación con Dios debe permanecer en el centro de sus vidas. 


Regresando al versículo, debemos notar que Dios habla de estos sacrificios como algo personal, llamándolos: "Mi ofrenda, mi pan, mi holocausto". La palabra que se traduce como "ofrenda", en hebreo es: Korban, que viene de la raíz Karab que significa: acercarse. Todo aquel que quiera acercarse a Dios, debe hacerlo a través de un sacrificio propiciatorio, el cual muere en lugar de la persona. Esto era una imagen profética del Cordero de Dios cuya muerte en la cruz nos ha permitido acercarnos a Dios. 

(Romanos 3:23-25) por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.


Por otro lado, el texto dice que estos sacrificios debían ser ofrecidos "a su tiempo", y en hebreo usa la palabra: "Moadim", que significa: "cita divina, tiempo determinado". Esta palabra se usa en la Biblia en relación a las fiestas, incluyendo el día de reposo (heb. Shabat). Cuando los israelitas entren a la Tierra Prometida, también deben sintonizarse con el calendario de Dios, y presentar ofrendas en esos días especiales en que Dios ha hecho cita con Su Pueblo.



Las ofrendas especiales descritas en los capítulos 28 & 29 de Números, deben verse como una unidad. A continuación leeremos en qué consiste cada ofrenda, pero comencemos por mencionar la constancia de los tiempos en que deben presentarse: 


* Ofrendas Diarias (Num. 28:3-4)

* Semanales (Num. 28:9-10)

* Mensuales (Num. 28:11-15)

* Anuales (Num. 28:16-31 & Num. 29)


SACRIFICIO DIARIO: Holocausto continuo

La primera ofrenda mencionada es la que se debe presentar en el Tabernáculo todos los días. Se conoce como "holocausto continuo", en hebreo: "Olah Tamid".


"Tamid" literalmente significa: siempre, y se le llama así porque debe presentarse todos los días, sin falta. "Olah" se traduce como: holocausto, y es el sacrificio que se entrega en su totalidad, que se consume por completo en el fuego, y por eso también se conoce como "ofrenda encendida". 

(Números 28:3) Y les dirás: Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis a Jehová: dos corderos sin tacha de un año, cada día, será el holocausto continuo.


No sólo debía hacerse todos los días, sino que dos veces al día; por eso se piden dos corderos.

(Números 28:4) Un cordero ofrecerás por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde.


Acompañando a este sacrificio, también debía presentarse una ofrenda de trigo y de aceite.

(Números 28:5) y la décima parte de un efa de flor de harina, amasada con un cuarto de un hin de aceite de olivas machacadas, en ofrenda.


También se añadía vino:

(Números 28:7) Y su libación, la cuarta parte de un hin con cada cordero; derramarás libación de vino superior ante Jehová en el santuario.


Las mismas instrucciones del sacrificio de la mañana también aplicaban para el sacrificio de la tarde: 

(Números 28:8) Y ofrecerás el segundo cordero a la caída de la tarde; conforme a la ofrenda de la mañana y conforme a su libación ofrecerás, ofrenda encendida en olor grato a Jehová.


MENSAJE PROFÉTICO

Hay un mensaje profético escondido en este sacrificio diario que nos apunta al sacrificio de Jesús en la cruz: 


Al momento de escoger la hora en que se ofrecería el sacrificio continuo, se determinó que el primero sería a primera hora del Templo, es decir, a las 9 de la mañana. El segundo se haría a las 3 de la tarde, siendo el sacrificio que cierra la jornada de sacrificios en el Templo, todavía dejando suficiente tiempo para que los sacerdotes pudieran limpiar el área y dejarlo nítido para el día siguiente.


Este horario resultó ser profético, como dice Pablo, siendo "sombra de lo por venir; mas el cuerpo es de Cristo" (Colosenses 2:17). No es casualidad que Jesús fue crucificado justamente a las 9 de la mañana (hora tercera de los romanos), y expiró al entregar su espíritu precisamente a las 3 de la tarde (novena hora romana), tal como lo testifica el Evangelio de Marcos (Mar. 15:25; Mar. 15:34-37). 


TAL COMO ORDENÓ EN EL MONTE SINAÍ

Regresando a Números, Dios les recuerda que el sacrificio continuo no es algo "nuevo", sino que es el mismo que Dios había ordenado a la generación anterior, cuando oyeron los mandamientos al pie del Monte Sinaí (Éxodo 29:38). Por eso era necesario repetir las instrucciones, porque también la nueva generación que ahora era adulta necesitaba oírlo para ponerlo en práctica.

(Números 28:6) Es holocausto continuo, que fue ordenado en el monte Sinaí para olor grato, ofrenda encendida a Jehová.


En Éxodo no sólo leemos las instrucciones del sacrificio (Éxodo 29:38-39), sino también el propósito y la importancia que Dios le adscribe:

(Éxodo 29:42-46) Esto será el holocausto continuo por vuestras generaciones, a la puerta del tabernáculo de reunión, delante de Jehová, en el cual me reuniré con vosotros, para hablaros allí. 43 Allí me reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santificado con mi gloria. 44 Y santificaré el tabernáculo de reunión y el altar; santificaré asimismo a Aarón y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes. 45 Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios. 46 Y conocerán que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos. Yo Jehová su Dios.


Este sacrificio diario es una invitación al pueblo de Dios para reunirse con el Señor diariamente, para hablar (no sólo que las personas le hablen, sino para que Dios hable y el pueblo escuche). Y la Presencia de Dios santificará el lugar y las personas con Su Presencia santa. 


OFRENDA SEMANAL: Día de Reposo

Dios también pidió un sacrificio semanal, y escogió un día que Él ya había apartado como cita divina, es decir, el día de reposo (heb. Shabat). Esta es la ofrenda para ese día especial de la semana:

(Números 28:9-10) Mas el día de reposo, dos corderos de un año sin defecto, y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda, con su libación. 10 Es el holocausto de cada día de reposo, además del holocausto continuo y su libación.


Aunque este sacrificio es similar al diario, debe contarse aparte. Como mencionamos, estas ofrendas son sacrificios vinculados con días especiales que Dios está señalando como citas divinas para reunirse con Su Pueblo.


OFRENDA MENSUAL: Inicio del mes

Dios también pidió una ofrenda especial para el inicio de cada mes. A continuación leemos cuales son los elementos que debían ofrecerse en ese día, que incluyen más animales de los que se pedían para el sacrificio diario y semanal:

(Números 28:11-15) Al comienzo de vuestros meses ofreceréis en holocausto a Jehová dos becerros de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año sin defecto; 12 y tres décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada becerro; y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada carnero; 13 y una décima de flor de harina amasada con aceite, en ofrenda que se ofrecerá con cada cordero; holocausto de olor grato, ofrenda encendida a Jehová. 14 Y sus libaciones de vino, medio hin con cada becerro, y la tercera parte de un hin con cada carnero, y la cuarta parte de un hin con cada cordero. Este es el holocausto de cada mes por todos los meses del año. 15 Y un macho cabrío en expiación se ofrecerá a Jehová, además del holocausto continuo con su libación.


Nota: La forma en que se reconoce el inicio del mes hebreo es observando la luna. Luego que la luna desaparece tras su ciclo completo, se determina que el primer día del mes es cuando se hace visible la luna. En el Templo se esperaba el testimonio de dos o tres testigos que hubieren visto la uñita de luna para marcar ese día como el inicio del mes. Este ejercicio, junto con la observación de las estaciones, hace que el calendario bíblico sea una combinación de lunar y solar. 



En el próximo episodio leeremos sobre los sacrificios que Dios pide para cada fiesta del año, con lo cual terminaremos este capítulo 28, y nos extenderemos al capítulo 29 de Números...


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sábado, 17 de octubre de 2026

NUMEROS 27:12-23. Elección del Sucesor de Moisés

 

Josué, sucesor de Moisés



Luego del censo, Israel entró en un período de transición, en preparación para entrar a Canaán. Se acercaba el tiempo determinado para entrar y conquistar la Tierra Prometida. 


VE LA TIERRA DESDE LEJOS

En cuanto a Moisés, él sabía que no entraría. Sin embargo, Dios lo llamó para que viera la Tierra Prometida desde lejos: 

(Números 27:12-13) Jehová dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim, y verás la tierra que he dado a los hijos de Israel. 13 Y después que la hayas visto, tú también serás reunido a tu pueblo, como fue reunido tu hermano Aarón.


Lo lógico hubiera sido que Moisés guiara a Israel en la conquista, pero Dios le recuerda la razón por la que él y su hermano Aarón no iban a entrar, a pesar de que fueron los líderes del pueblo de Israel por los cuarenta años que pasaron en el desierto. La razón es la siguiente: 

(Números 27:14) Pues fuisteis rebeldes a mi mandato en el desierto de Zin, en la rencilla de la congregación, no santificándome en las aguas a ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Cades en el desierto de Zin.


Este tema lo estudiamos en el capítulo 20. 


Moisés se caracterizó siempre por interceder por el pueblo de Israel, y pedir misericordia a pesar de sus faltas. Lo interesante es que Moisés no pidió a Dios que cambiara su decisión sobre su propio error. En lugar de pedir clemencia para él mismo, Moisés pensó en el pueblo, como lo hace un pastor que vela por su rebaño: 

(Números 27:15-17) Entonces respondió Moisés a Jehová, diciendo: 16 Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación, 17 que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor.


Una de las razones por las que Dios escogió a Moisés para dirigir al pueblo de Israel es por su corazón de pastor. Por eso, le pidió al Señor que nombrara a un sustituto adecuado para cubrir esa necesidad. Por supuesto, Dios ya tenía eso contemplado...


DIOS ELIGE AL SUCESOR DE MOISÉS

A continuación, Dios señaló quien sustituiría a Moisés como líder de Israel:

(Números 27:18-20) Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; 19 y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos. 20 Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca.


La transición debía ser antes de la muerte de Moisés, para que el pueblo supiera de antemano quien era el elegido. El nombramiento se haría delante de la congregación, para que todos fueran testigos. También participaría el sumo sacerdote, dándole credibilidad espiritual. 


La Biblia usa una frase interesante al referirse a la transmisión de autoridad. Moisés debía poner sus manos sobre Josué, en señal de transferencia, y usa la frase: "pondrás tu dignidad". En hebreo se usa la palabra "Hod", que también se puede traducir como: esplendor, majestad, grandeza, honor, excelencia. Luego de cuarenta años en el desierto, los israelitas ya habían reconocido la dignidad del liderazgo de Moisés, y con la imposición de manos delante de todos, se busca transmitir el mensaje de que Josué debía recibir el mismo reconocimiento y honor. 


POR ELECCIÓN DIVINA Y CON EL CONSEJO DEL SACERDOTE

Era importante que la transferencia de autoridad se hiciera en público, para que quedara claro que la elección no la hizo Moisés, sino que fue Dios mismo.


El gobierno diseñado por Dios no es "una democracia", sino un gobierno dirigido por Dios (que algunos llaman "teocracia"). Las decisiones principales las toma Dios, y él elige a personas que servirán como líderes delante del pueblo, en representación del Señor. Por eso, es importante la instrucción sobre la relación entre el líder y el sumo sacerdote. 


Josué servirá como general del ejército en el tiempo de conquista, y luego como gobernante administrativo. Pero su tarea no la hará solo, ya que contará con el consejo del Sumo Sacerdote.

(Números 27:21) El se pondrá delante del sacerdote Eleazar, y le consultará por el juicio del Urim delante de Jehová; por el dicho de él saldrán, y por el dicho de él entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, y toda la congregación.


Josué debía buscar el consejo del Sumo Sacerdote, que en ese momento era Eleazar, hijo de Aarón. Específicamente, Dios instruye a Josué que consulte con el sumo sacerdote antes de salir a la guerra. No sólo se trata de consultarlo para obtener sabiduría espiritual, sino para que el sumo sacerdote debía consultar a Dios para que Él dirigiera la estrategia. 


El texto hace mención del "Juicio del Urim", que se refiere a una forma en que el sumo sacerdote consultaba a Dios, especialmente en decisiones difíciles en las que se necesitaba confirmar la voluntad de Dios. Esto era parte del diseño de Dios para el Tabernáculo, y lo encontramos en Éxodo: 

(Éxodo 28:30) Y pondrás en el pectoral del juicio Urim y Tumim, para que estén sobre el corazón de Aarón cuando entre delante de Jehová; y llevará siempre Aarón el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante de Jehová.


"Urim y Tumim" eran dos piedras que el sumo sacerdote guardaba dentro del Pectoral sacerdotal. La Biblia no explica exactamente la forma en que se usaban (sólo en la tradición rabínica); sin embargo, sí hay varias referencias bíblicas en las que líderes usaron esas piedras especiales para consultar a Dios en temas importantes (Esdras 2:63; Nehemías 7:65; 1 Samuel 28:6). 


TAL COMO DIOS DIJO

Moisés siguió las instrucciones tal como Dios le dijo, para efectuar la transferencia de liderazgo a Josué. Lo hizo delante de todo el pueblo, como testimonio.

(Números 27:22-23) Y Moisés hizo como Jehová le había mandado, pues tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y de toda la congregación; 23 y puso sobre él sus manos, y le dio el cargo, como Jehová había mandado por mano de Moisés.


Aunque Josué fue reconocido como el sucesor de Moisés, él no asumió de inmediato el liderazgo sino debía esperar hasta que Moisés muriera. Todavía debían pasar los eventos de Deuteronomio, que incluye la repetición de la Torá a la nueva generación. Al final de Deuteronomio leemos sobre la muerte de Moisés, y después de eso Josué asumió su rol como líder de Israel. Mientras tanto, Josué vivirá un tiempo de entrenamiento y transición. 


MENSAJE PROFÉTICO

Hay un mensaje profético escondido en el nombre de Josué. Su nombre en hebreo es Yehoshua, que significa: Yehova salva. Hay otra versión compacta de este nombre en hebreo: Yeshua, que también significa Dios salva. En español se traduce como: Jesús. 


Es significativo que haya sido Josué y no Moisés quien guió a Israel para entrar a la Tierra Prometida, porque transmite un mensaje espiritual: Moisés representa la Ley de Dios (heb. Torá), mientras que el nombre de Josué apunta hacia Jesús quien trae salvación. Esto es un paralelo espiritual porque la Biblua enseña que al Reino de Dios no podemos entrar por las obras de la ley (porque no hay nadie justo), sino que sólo podemos entrar por la fe en la obra redentora de Jesús en la cruz, quien murió para perdón de nuestros pecados. Luego de ser salvos, vivimos en obediencia como fruto de la salvación.


Aunque provoque tristeza el hecho de que Moises no entró a la Tierra Prometida, recordemos que eventualmente él estará allí. De hecho, los evangelios nos cuentan que Jesús vio a Moisés y a Elías en el Monte de la Transfiguración, que está en la Tierra de Israel (Mateo 17; Marcos 9; Lucas 9). Y en la resurrección de los santos, veremos a Moisés junto a los demás patriarcas y padres de la fe. 


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domingo, 11 de octubre de 2026

NUMEROS 27:1-11. PETICIÓN DE LAS HIJAS DE ZELOFEHAD


En el capítulo anterior leímos sobre el censo para formar el ejército de Israel, y para la repartición de tierras entre las tribus. 


En el censo de la tribu de Manasés se hizo mención de un hombre que no tuvo hijos varones: 

(Números 26:33) Y Zelofehad hijo de Hefer no tuvo hijos sino hijas; y los nombres de las hijas de Zelofehad fueron Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.


La Biblia hace referencia a este caso en el contexto del censo por dos  razones: 

1. Sólo hombres van a la guerra, por lo tanto las hijas de Zelofehad no tendrían que participar en las batallas de conquista. 

2. Sólo los hombres guerreros van a recibir una porción de tierra en la Tierra Prometida. 


Zelofehad fue de los hombres que salieron de Egipto como adultos, pero no entraron a la Tierra Prometida por falta de fe. Él ya había muerto en el desierto, como toda su generación. Lo sobrevivieron sus hijas, a quienes la Biblia reconoce por nombre:

(Números 27:1) Vinieron las hijas de Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de Manasés hijo de José, los nombres de las cuales eran Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. 


Ellas quedaron huérfanas, pero no estaban desamparadas porque tenían parientes y una comunidad que velaba por ellas, tal como enseña la Biblia (Deut. 10:17-18; Salmos 68:5, 82:3-4, 146:9; Santiago 1:27). Sin embargo, al momento de hacer el censo, las hijas de Zelofehad se dieron cuenta que ellas no tendrían heredad de tierras cuando entraran a Canaán. Como mujeres, ellas no tendrían que participar en la guerra de conquista, pero por ello no les sería asignada tierra donde vivir. Tampoco contaban con un hermano varón que fuera a la guerra, heredara tierra y se encargara de su provisión. 


PRESENTAN SU CASO

Al verse en esa posición, las hijas de Zelofehad fueron con Moisés para apelar. Le presentaron su caso para ver qué se podría hacer para que su familia inmediata pudiera recibir herencia en la Tierra Prometida (pues no tenían padre ni hermano que lo hiciera por ellas). 

(Números 27:2-4) y se presentaron delante de Moisés y delante del sacerdote Eleazar, y delante de los príncipes y de toda la congregación, a la puerta del tabernáculo de reunión, y dijeron: 3 Nuestro padre murió en el desierto; y él no estuvo en la compañía de los que se juntaron contra Jehová en el grupo de Coré, sino que en su propio pecado murió, y no tuvo hijos. 4 ¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre.


Es interesante que estas hermanas no sólo estaban pidiendo un lugar para vivir, pues eventualmente ellas se casarían y se irían a vivir a la herencia de sus esposos. Las hijas de Zelofehad también estaban pensando en el legado de su padre. Si ellas recibían tierra en su nombre, podría ser heredado eventualmente a sus hijos, y perduraría el linaje y la memoria de su padre. 


También pensando en el nombre de su padre, ellas defendieron su memoria dejando claro que él no había muerto junto a los rebeldes que se unieron a Coré, sino que murió como toda su generación, por la falta de fe. Ellas no excusaron el pecado del padre, pues lo reconocieron; pero querían dejar claro que no formó parte de la rebelión.


CONSULTA A DIOS

La petición de las hermanas sonaba razonable, pero Moisés no sólo debía considerar los deseos de estas mujeres, sino que también respetar lo que la Ley de Dios establece. 


Humanamente era difícil juzgar esta situación, pero lo bueno es que Moisés conocía bien a Dios, y no sólo se dejaba llevar por la letra de la Ley, sino por el espíritu de la Ley. Él sabía que la ley de la herencia de las tierras no sólo servía para regular la herencia de los hombres, sino para proteger a las mujeres, quienes siempre estarían protegidas por la herencia de sus padres o hermanos. 


Ahora la pregunta es: ¿qué se debe hacer en el caso de una familia de mujeres que no cuenta con padre ni hermano para encargarse de la heredad? Moisés no se inventó solución, sino que fue a consultar al Juez Justo que creó la Ley de tierras y herencias. 

(Números 27:5) Y Moisés llevó su causa delante de Jehová.


Esta fue la respuesta de Dios:

(Números 27:6-7) Y Jehová respondió a Moisés, diciendo: 7 Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas.


¡Qué lindo ver que Dios dice que la petición de las hermanas era justa! Esto es el espíritu de la Ley, de la Torá de Dios, que busca beneficiar a todos, en base al orden de Dios. 


La Torá, la Ley de Dios tal como está escrita en el Pentateuco (los primeros cinco libros de la Biblia), es tan sólo el resumen del orden de Dios. Es similar a la Constitución de una nación, que establece los principios básicos de orden y convivencia social. Luego se añaden códigos o reglamentos que explican los detalles de cómo se debe aplicar las leyes generales.


En el tema de herencia de tierras, Dios estableció los parámetros generales en la ley. Luego surgió la necesidad de ampliar los detalles de la ley para cubrir casos más específicos o situaciones con excepciones. Esto es exactamente lo que Dios hizo en este caso, porque no se cambió la ley sino que se expandió, dando ciertos detalles de la ley de herencia. Y no se limitó al caso de sólo tener hijas, sino aún se expandió al caso de un hombre que no tuviera hijo alguno a quien heredar: 

(Números 27:8-11) Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cuando alguno muriere sin hijos, traspasaréis su herencia a su hija. 9 Si no tuviere hija, daréis su herencia a sus hermanos; 10 y si no tuviere hermanos, daréis su herencia a los hermanos de su padre. 11 Y si su padre no tuviere hermanos, daréis su herencia a su pariente más cercano de su linaje, y de éste será; y para los hijos de Israel esto será por estatuto de derecho, como Jehová mandó a Moisés.


En el libro de Josué leemos que efectivamente le fue dado territorio a las hijas de Zelofehad entre la tribu de Manasés. 

(Josué 17:3-4) Pero Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, no tuvo hijos sino hijas, los nombres de las cuales son estos: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. 4 Estas vinieron delante del sacerdote Eleazar y de Josué hijo de Nun, y de los príncipes, y dijeron: Jehová mandó a Moisés que nos diese heredad entre nuestros hermanos. Y él les dio heredad entre los hermanos del padre de ellas, conforme al dicho de Jehová. 


Nota: Este caso se ampliará aún más en Números 36, porque el caso volverá a salir a luz. Dejaremos el comentario para cuando estudiemos ese capítulo. 


En el próximo episodio estudiaremos la segunda parte del capítulo 27, en la que se nombrará al sucesor de Moisés en el liderazgo del pueblo de Israel...


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