viernes, 29 de mayo de 2026

NUMEROS 21:1-9. Ataque de Arad y la Serpiente de Bronce

Juan 3:14-16


ATAQUE EN EL DESIERTO

Cuando los israelitas comenzaron a caminar alrededor del territorio de Edom, que queda cerca del desierto del Neguev, otro pueblo los estaba observando de lejos. El rey de Arad se puso tan nervioso por la multitud de israelitas en su vecindad, que decidió atacarlos, a pesar de que ellos no le estaban haciendo nada, sino que se estaban alejando. 

(Números 21:1) Cuando el cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev, oyó que venía Israel por el camino de Atarim, peleó contra Israel, y tomó de él prisioneros.


Algunos comentaristas dicen que el rey de Arad era Amalec. Esta conclusion no es tan descabellada por dos razones: una, porque Amalec es el único que se atrevió a atacar a Israel sin provocación (Exodo 17); segundo, por el reporte de los espías sobre los habitantes de Canaán, que decía que los amalecitas habitaban específicamente en el desierto de Negev (donde tambien habitaba el rey de Arad). 

(Números 13:29) Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordán.


Ya sea que haya sido Amalec, su heredero u otro líder, lo cierto es que atacaron a Israel, y se llevaron rehenes. 


Una de las tácticas de guerra que los enemigos de Israel han usado en su contra es la toma de prisioneros. Aún en tiempos modernos hemos visto que los terroristas secuestran rehenes, para luego usarlos como instrumentos de intercambio para obtener lo que quieren.


Viendo que algunos israelitas habían sido secuestrados, el pueblo se unió para clamar a Dios. Pero no sólo intercedieron, sino que hicieron un voto a Dios: 

(Números 21:2) Entonces Israel hizo voto a Jehová, y dijo: Si en efecto entregares este pueblo en mi mano, yo destruiré sus ciudades.


Nótese que se habla de Israel en singular, representando a un pueblo unido. Con una sola voz y voluntad, ellos hicieron un voto a Dios. La palabra "voto" en hebreo es: Neder, que significa: Promesa.


Ellos prometieron que iban a destruir las ciudades de ese enemigo. El verbo que se traduce como "destruir", en hebreo es Jaram, que también significa: prohibir, exterminar, dedicar a la destrucción. 


En tiempos antiguos, cuando un pueblo conquistaba a otro, los guerreros se quedaban con bienes y prisioneros como botín. Pero cuando querían dedicar la conquista a su dios, entonces lo destruían todo, sin quedarse con nada. Esto era lo que prometió Israel: que destruirían todo lo de Arad, y lo dedicarían a Jehová, Dios de Israel. 


Dios estuvo de acuerdo con ese voto, y respondió ayudándoles a conquistar al enemigo que los atacó en el camino. 

(Números 21:3) Y Jehová escuchó la voz de Israel, y entregó al cananeo, y los destruyó a ellos y a sus ciudades; y llamó el nombre de aquel lugar Horma.


El nombre del lugar va en relación a lo que hicieron allí. Horma significa: dedicado para ser destruido.


DESANIMO DEL PUEBLO

A pesar de la victoria sobre ese enemigo (Arad), los israelitas se desanimaron, ya que el camino estaba siendo más difícil de lo que habían imaginado. Dado que Edom no les dio permiso de cruzar por la ruta principal, se vieron forzados a rodear ese territorio y abrirse camino en el desierto. 

(Números 21:4) Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino.


El desánimo los llevó a quejarse de nuevo, pero no sólo fue por el arduo camino y los enemigos, sino que añadieron otros puntos:

(Números 21:5) Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.


Primero, debemos notar que la queja no sólo fue en contra de Moisés, sino que se rebelaron en contra de Dios. Además, tuvieron el descaro de quejarse del maná, el pan del cielo que los sostuvo durante cuarenta años. Es impresionante ver que, aunque estaban a las puertas de la Tierra Prometida, ellos todavía mencionan a Egipto como el lugar donde desearían estar.


La falta de agradecimiento se hizo evidente, y su rebeldía les ganó un castigo.

(Números 21:6) Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel.


El calificativo de las serpientes era: "ardientes" (en hebreo: Safarim), que da la idea de fuego, pero también puede traducirse como: venenosas. Aparentemente, cuando esas serpientes picaban, las personas sentían un dolor agudo, como fuego en las venas. Pero también eran venenosas, y por eso muchos estaban muriendo luego de ser mordidos.


El castigo tuvo su efecto porque el pueblo se arrepintió. Reconocieron que habían sido ingratos con Dios, y pidieron perdón.

(Números 21:7) Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.


Para que pudieran sanarse de las mordidas de serpiente, Dios pidió al pueblo que hicieran lo siguiente: 

(Números 21:8-9) Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.

9 Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.


Tal vez esta petición suene algo extraña, pero traía consigo un mensaje espiritual que la Biblia explica más adelante. Jesús mismo reveló el significado de este misterio en su conversación con Nicodemo: 

(Juan 3:13-15) Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 


El versículo siguiente es el famoso mensaje de salvación: 

(Juan 3:16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.


La serpiente en el madero es un símbolo que apunta a la obra de salvación del Mesías. Jesús fue crucificado en un madero, en la cruz, y todo aquel que vuelva su mirada y crea en Él, será salvo. 


COMO SEÑAL Y MILAGRO

La serpiente de bronce debía ser puesta en un asta. En hebreo, “asta” es: “Nes”, que también se puede traducir como: “milagro”. Tanto el asta material como el milagro espiritual se ponen en alto, para que todos lo vean. La serpiente no era la hacedora de milagros, sino que sólo servía de señal para apuntar la atención hacia el milagro de Dios, a fin de que supieran que la salvación venía de Él. 


En su evangelio, Juan explica cuál es el propósito de las señales hechas por Jesús en su primera venida.  

(Juan 20:30-31)  Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.  Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. 


LO USARON COMO AMULETO

En el tiempo de Moisés, la serpiente de bronce sirvió como una señal. Pero luego de un tiempo, algunos tergiversaron su significado, y lo conviertieron en objeto de idolatría. Esto lo sabemos porque el libro de Reyes cuenta que el rey Ezequías destruyó la imagen de la serpiente de bronce, porque en ese tiempo algunas adoraban esa imagen. 

(2 Reyes 18:4) Él quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán.


Nehustán significa: "una cosa de bronce". 


Esta historia nos enseña una gran lección: Debemos tener cuidado de que los milagros de Dios no se conviertan en objeto de adoración. Lo importante no es la señal ni el milagro, sino que es Dios, el único que merece nuestra adoración. 


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viernes, 22 de mayo de 2026

NUMEROS 20:14-29. Bloqueo de Edom y Muerte de Aarón


Como mencionamos en el episodio anterior, el capítulo 20 marca el final de los 40 años en el desierto, y el inicio de la marcha hacia Canaán. Finalmente Dios permitirá que los israelitas entren a la Tierra Prometida. 

Aunque estaban en Cades, al sur de Canaán, Dios instruyó a Moisés que entraran por el este, al otro lado del río Jordán. Así como la generación anterior vivió un tipo de bautismo al cruzar el Mar Rojo (1 Cor. 10:1-2), también la nueva generación debía experimentar ese bautismo espiritual cruzando el Río Jordán. 


El problema con la nueva ruta es que tendrían que pasar por territorios poco amigables, como Edom, Moab y Amón. Estos territorios eran vecinos de los cananeos, y Dios instruyó a los israelitas que NO debían conquistarlos, ya que esas tierras fueron entregadas como heredad a ciertos parientes de los israelitas: 

* EDOM era territorio para Esaú y sus descendientes;

* MOAB y AMÓN eran territorios asignados para los hijos de Lot. 


Esta es la instrucción que Dios dio con respecto al territorio de EDOM: 

(Deuteronomio 2:4-5) Y manda al pueblo, diciendo: Pasando vosotros por el territorio de vuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seir, ellos tendrán miedo de vosotros; mas vosotros guardaos mucho. 5 No os metáis con ellos, porque no os daré de su tierra ni aun lo que cubre la planta de un pie; porque yo he dado por heredad a Esaú el monte de Seir. 


Sobre los territorios de los hijos de Lot, la instrucción era similar: 


* MOAB: 

(Deuteronomio 2:9) Y Jehová me dijo: No molestes a Moab, ni te empeñes con ellos en guerra, porque no te daré posesión de su tierra; porque yo he dado a Ar por heredad a los hijos de Lot. 


* AMON: 

(Deuteronomio 2:19) Y cuando te acerques a los hijos de Amón, no los molestes, ni contiendas con ellos; porque no te daré posesión de la tierra de los hijos de Amón, pues a los hijos de Lot la he dado por heredad. 


Por instrucción de Dios, los israelitas sabían que no debían conquistar la tierras de Edom, Moab y Amón; sin embargo, debían pasar por allí en camino hacia la Tierra Prometida. 


En este capítulo leeremos sobre el paso por el territorio de Edom...


BLOQUEO DE EDOM

Para evitar problemas con los edomitas, Moisés mandó a unos emisarios para pedir permiso para atravesar su territorio, y apelaron al hecho de que eran parientes lejanos. 

(Números 20:14-17) Envió Moisés embajadores al rey de Edom desde Cades, diciendo: Así dice Israel tu hermano: Tú has sabido todo el trabajo que nos ha venido; 15 cómo nuestros padres descendieron a Egipto, y estuvimos en Egipto largo tiempo, y los egipcios nos maltrataron, y a nuestros padres; 16 y clamamos a Jehová, el cual oyó nuestra voz, y envió un ángel, y nos sacó de Egipto; y he aquí estamos en Cades, ciudad cercana a tus fronteras. 17 Te rogamos que pasemos por tu tierra. No pasaremos por labranza, ni por viña, ni beberemos agua de pozos; por el camino real iremos, sin apartarnos a diestra ni a siniestra, hasta que hayamos pasado tu territorio.


Los emisarios debían aclarar que sólo estaban de paso, y tendrían cuidado de no ser carga. Sin embargo, la respuesta de los edomitas fue poco amigable:

(Números 20:18) Edom le respondió: No pasarás por mi país; de otra manera, saldré contra ti armado.


Tal como Dios lo había advertido (Deu. 2:9), los edomitas tuvieron miedo de la gran multitud de israelitas pasando por su territorio, y ellos advirtieron que no querían verlos en sus tierras, y si se atrevía a pasar por allí, lo considerarían como un acto de agresión. 


A pesar de la negativa, los israelitas todavía apelaron, aclarando que no serían carga, sino que aún estaban dispuestos a pagarles por cualquier inconveniente. También aclararon que ellos iban a limitarse transitar por la vía comercial. Atravesando Edom había una vía pública conocida como "Calzada de los reyes", donde pasaban las caravanas que iban desde el Mar Rojo hasta Damasco.

(Números 20:19) Y los hijos de Israel dijeron: Por el camino principal iremos; y si bebiéremos tus aguas yo y mis ganados, daré el precio de ellas; déjame solamente pasar a pie, nada más.


Lamentablemente, los edomitas no cedieron en nada. 

(Números 20:20-21) Pero él respondió: No pasarás. Y salió Edom contra él con mucho pueblo, y mano fuerte. 21 No quiso, pues, Edom dejar pasar a Israel por su territorio, y se desvió Israel de él.


Debido al bloqueo de los edomitas, los israelitas tuvieron que dar la vuelta alrededor del territorio, en lugar de pasar por la ruta principal, que era la más cómoda y directa. 


MUERTE DE AARON

Mientras que los israelitas bordeaban el territorio de Edom, pasaron por el Monte Hor. En ese preciso lugar, Dios tenía una cita con Aarón...

(Números 20:22-24) Y partiendo de Cades los hijos de Israel, toda aquella congregación, vinieron al monte de Hor. 23 Y Jehová habló a Moisés y a Aarón en el monte de Hor, en la frontera de la tierra de Edom, diciendo: 24 Aarón será reunido a su pueblo, pues no entrará en la tierra que yo di a los hijos de Israel, por cuanto fuisteis rebeldes a mi mandamiento en las aguas de la rencilla.


Llegó el día en que Dios llamó a Aarón ante su Presencia. No fue por casualidad ni accidental, sino que Dios marcó ese día para llevarse a Aarón. Podríamos decir que hizo una cita con él. 


En la cultura bíblica, la muerte se toma como un evento natural que todos debemos enfrentar. Y aquí queda claro cómo Dios decide en el día de cada uno. 


Lo que llamamos "muerte", la Biblia lo llama: "reunirse a su pueblo, con los padres" y también lo llama "dormir". Es una transición de la vida en este mundo a la vida eterna. Para los creyentes en Dios, es un momento de esperanza, porque nos lleva a Dios y a reunirnos con los que ya se han adelantado a la vida después de la muerte. Pablo habla de esta esperanza a la vida eterna:

(1 Tesalonicenses 4:13-14) Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 


Dios no se llevó de sorpresa a Aarón, sino que anunció el momento de su partida porque era necesario hacer la transferencia de liderazgo a su hijo, Eleazar, quien asumiría el rol de sumo sacerdote a partir de ese día.


TRANSFERENCIA DEL SUMO SACERDOCIO

Dios dio las instrucciones de lo que debía hacer Aarón con su hijo Eleazar, para la transferencia del sumo sacerdocio: 

(Números 20:25-26) Toma a Aarón y a Eleazar su hijo, y hazlos subir al monte de Hor, 26 y desnuda a Aarón de sus vestiduras, y viste con ellas a Eleazar su hijo; porque Aarón será reunido a su pueblo, y allí morirá.


También Moisés debía participar, para despedirse y ayudar en la transición. 

(Números 20:27-28) Y Moisés hizo como Jehová le mandó; y subieron al monte de Hor a la vista de toda la congregación. 28 Y Moisés desnudó a Aarón de sus vestiduras, y se las vistió a Eleazar su hijo; y Aarón murió allí en la cumbre del monte, y Moisés y Eleazar descendieron del monte.


DUELO NACIONAL

Aunque la Biblia habla de forma natural sobre la muerte, también toma en consideración que la gente que queda atrás necesita un tiempo para hacer duelo y procesar la separación del ser querido. Por eso vemos que los israelitas se tomaron un tiempo para hacer duelo por la partida de Aarón. Fue un evento nacional porque él era un líder nacional.

(Números 20:29) Y viendo toda la congregación que Aarón había muerto, le hicieron duelo por treinta días todas las familias de Israel.


Al igual que sus hermanos, también Moisés morirá antes de entrar a Canaán, pero su partida debía esperar, porque él también tendría que transferir su liderazgo al líder que guiaría a los israelitas a la conquista de la Tierra Prometida (y eso está descrito hasta el final de Deuteronomio y a principios del libro de Josué). 


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viernes, 15 de mayo de 2026

NUMEROS 20:1-13. Moisés golpeó la roca



En el capítulo 20, llegamos al final de los cuarenta años de dar vueltas en el desierto. Ya casi toda la "generación del desierto" había muerto, es decir, los israelitas que salieron de Egipto siendo adultos. 

El fin de la generación del desierto está representado simbólicamente con la muerte de los dos hermanos de Moisés: Miriam y Aarón. 
(Números 20:1) Llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin, en el mes primero, y acampó el pueblo en Cades, y allí murió María, y allí fue sepultada.

Este capítulo comienza mencionando la muerte de Miriam...y termina con la muerte de Aarón (los comentarios de este último lo dejaremos para el final, porque está conectado con los acontecimientos del resto de este capítulo.)

DE NUEVO EN CADES
Es muy significativo el lugar al que llegaron: Cades. Este era el lugar donde 40 años antes habían acampado los israelitas esperando entrar a la Tierra Prometida (Num. 13:26). 

La pregunta es: ¿cómo va a actuar la nueva generación, ahora que les toca a ellos entrar a Canaán? Como veremos a continuación, la reacción no fue la ideal, ya que protestaron por la falta de agua...

PROTESTA POR A FALTA DE AGUA
Cuando los israelitas llegaron de nuevo a las puertas de Canaán (en Cades), no estaban pensando en entrar a la Tierra Prometida, sino que se distrajeron por la falta de agua. 

A lo largo de todos esos años que vivieron en el desierto, los israelitas tuvieron agua constantemente. La Biblia dice que dondequiera que acampaban, milagrosamente aparecía la Roca de donde salía agua.
(Isaías 48:21) No padecieron sed cuando El los condujo por los desiertos; hizo que brotara agua de la roca para ellos, partió la peña, y las aguas corrieron.

(Salmo 105:41) Abrió la roca, y brotaron las aguas; corrieron como un río en tierra seca.

Pablo identifica esta Roca de Agua como una imagen de Jesús, quien es fuente de agua viva. 
(1 Corintios 10:4) y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo.

Dondequiera que el pueblo acampaba, allí aparecía la roca milagrosamente; y de esta roca salía agua para dar de beber a todos. Pero en ese día que llegaron a Cades, ya no salió agua de la roca.

Era natural que pidieran agua porque la necesitaban para sobrevivir en el desierto. Pero, la pregunta es: ¿lo pidieron o lo demandaron? Veamos cuál fue la reacción de la congregación ante la falta de agua:
(Números 20:2-5) Y porque no había agua para la congregación, se juntaron contra Moisés y Aarón. 3 Y habló el pueblo contra Moisés, diciendo: ¡Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová! 4 ¿Por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias? 5 ¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto, para traernos a este mal lugar? No es lugar de sementera, de higueras, de viñas ni de granadas; ni aun de agua para beber.

Aquí vemos que el patrón de rebeldía y murmuración no había desaparecido con el cambio de generación: 
> De nuevo, se rebelaron contra Moisés y Aarón. 
> De nuevo, desearon morir en el desierto.
> De nuevo, desearon regresar a Egipto; pues aunque eran esclavos, allí tenían comida y bebida.  

LA PRUEBA SE REPITE
La falta de agua no era algo nuevo, ya que la generación anterior también había pasado por una prueba similar, cuando acababan de salir de Egipto. Cuarenta años antes, los israelitas también se encontraron sin agua en el desierto, pero en esa ocasión fue en Refidim, cerca del Monte Sinaí. 
(Éxodo 17:1-3) Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiese. 2 Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová?  3 Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?

Ante la falta de agua, el pueblo protestó y se quejaron del liderazgo de Moisés; ademas, manifestaron su deseo de regresar a Egipto. 

Ahora veamos cuál fue la solución que Dios dió en ese momento:
(Éxodo 17:5-6) Y Jehová dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también en tu mano tu vara con que golpeaste el río, y ve. 6 He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.

REPRISE EN CADES
Es importante recordar lo que pasó en Refidim (Exodo 17), porque en Cades pasará algo muy similar con la nueva generación (Números 20).

Seguramente Moisés y Aaron recordaban lo que pasó en Refidim, cuando les faltó el agua (Exodo 17). Ya conocían el patrón; sin embargo, ellos buscaron a Dios para ver qué debían en esta ocasión. 
(Números 20:6) Y se fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y la gloria de Jehová apareció sobre ellos.

El problema era el mismo: No salía agua de la Roca. 
La solución fue similar, pero debemos notar que hubo cierta variación en las instrucciones: 
(Números 20:7-8) Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 8 Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.

La variación era que en lugar de golpear la roca, Moisés debía hablarle. 

LO QUE MOISÉS HIZO
Moisés siguió las instrucciones que Dios le dió hasta cierto punto...pero luego desvarió:
(Números 20:9-11) Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó. 10 Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña? 11 Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.

Analicemos los puntos en los que Moisés se salió del libreto en esta situación: 
a. En lugar de hablar a la roca, Moisés le habló al pueblo. 

b. "¡Oíd ahora, rebeldes!" 
Moisés reprendió al pueblo, llamándolos "rebeldes". Tal vez tenía razón porque ellos se estaban quejando y rebelando. Pero lo delicado es que Moisés no aclaró QUIEN decía esas palabras.  

Moisés solía hablar al pueblo en nombre de Dios, y los israelitas así lo oían. Pero en esta ocasión, él habló de su propio corazón, y no aclaró que estaba hablando a título personal, en lugar de hablar en Nombre de Dios.

c. "¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?"
Esta pregunta revela otra grave error de Moisés, pues da la impresión que él y Aarón eran los que les darán agua, en lugar de atribuir el milagro a Dios por completo. 

d. "Golpeó la peña con su vara dos veces"
El texto no dice exactamente por qué razón Moisés golpeó la roca. Algunos dicen que simplemente repitió lo mismo que había hecho en Refidim, sin pensarlo; otros dicen que remató con la roca porque estaba enojado.

A pesar de la irregularidad de las acciones de Moisés, Dios ejecutó su milagro para darle de beber al pueblo. 
(Números 20:11)...y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.

CONSECUENCIAS PARA MOISÉS
Aunque Dios hizo el milagro, los errores cometidos por Moisés, con la aprobación tácita de Aarón, trajeron serias consecuencias para ellos:
(Números 20:12) Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado. 

El dictamen de Dios fue severo: Moisés no liderará al pueblo en la entrada a la Tierra Prometida. 
La razón: Porque no santificaron a Dios delante de los israelitas. 

¿En qué sentido no lo santificaron? Volvamos a resaltar las acciones de Moisés, para entender por qué no santificaron a Dios y lo hicieron quedar mal ante el pueblo: 
> Moisés no obedeció, porque no hizo lo que Dios le dijo, golpeando la roca en lugar de hablarle. 
> En lugar de hablar a la roca, le habló al pueblo, pero no las palabras de Dios sino de su propio corazón--sin aclarar que era su propia opinión.
> Al hacer la pregunta: "¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?", daba la impresión que Moisés y Aarón estaban haciendo el milagro, en lugar de dar todo el crédito a Dios.

En todos estos puntos, Moisés no santificó a Dios, y por eso el Señor no permitió que él llevara al pueblo a la Tierra Prometida. 

MENSAJE ESPIRITUAL
También hay un mensaje espiritual en esta historia: 
Simbólicamente, Moisés representa la Ley. En un sentido espiritual, no podemos acceder a la salvación por guardar la ley, porque "no hay justo, ni aún uno" (Rom. 3:10; Ecl. 7:20).

El líder elegido para guiar al pueblo a la Tierra Prometida fue Josué (Deu. 3:28; 31:7,23). Su nombre en hebreo es Yeshoshua, que significa: "Jehová es salvación". El diminutivo de este nombre es: Yeshua (Jehová salva), que es el nombre hebreo de Jesús. En un sentido espiritual, sabemos que la salvación sólo puede venir por Jesús. 
(1 Juan 4:14, LBLA) Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió al Hijo para ser el Salvador del mundo.

En el próximo episodio terminaremos de estudiar el capítulo 20, donde se habla del primer obstáculo en el camino hacia la Tierra Prometida, y concluye con la muerte de Aarón...

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