martes, 15 de septiembre de 2026

NUMEROS 25:4-18. Plaga se detuvo por el Celo de Finees


En el episodio anterior leímos sobre el consejo que Balaam le dio al rey de Moab, y Balac envió a mujeres a seducir a los israelitas para hacerlos pecar. Como consecuencia, Dios trajo juicio sobre los moabitas y sobre Balaam, pero también sobre Israel por participar del pecado y no arrepentirse. Los israelitas no resistieron, sino que cayeron en la tentación.


Dios es grande en misericordia, pero no puede dejar pasar el pecado de quien no se arrepiente. 

(Números 14:18) Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable...


Dado que no hubo arrepentimiento entre los israelitas, llegó el momento de la justicia (Salmo 7:11-12). La consecuencia del pecado fue una plaga y mortandad que cayó sobre todo el pueblo. 


PARA FRENAR LA PLAGA

La plaga se estaba extendiendo, y para frenarla, Moisés pidió a los jueces que se ajusticiara a los pecadores. 

(Números 25:5) Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor.


Dios también responsabilizó a los líderes por no poner un alto al pecado de los hombres de sus tribus (o tal vez ellos también estaban participando). 

(Números 25:4) Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel.


DESCARO EN MEDIO DE LA CONGREGACIÓN

Mientras Moisés y los sacerdotes estaban preocupados por la plaga, y clamaban a Dios para detenerla, se hizo evidente que no todos estaban preocupados, ni arrepentidos. Los líderes y el pueblo se reunieron delante del Tabernáculo para buscar una solución. En ese momento, un israelita tuvo el descaro de pasar delante de todos acompañado de una mujer madianita.

(Números 25:6) Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión.


Eso demuestra la desfachatez de los israelitas que habían caído, porque ya no sólo pecaban escondidos en el campo o en los templos paganos, sino que habían llevado la iniquidad en medio de la congregación. Si no se detenía ese mal de inmediato, se corría el riesgo de que otros hicieran lo mismo, y eso traería aún más maldición. 


JUSTICIA QUE DETUVO LA PLAGA

Todos quedaron pasmados ante el descaro del israelita que llevó a la madianita en medio del campamento, delante de todos, y luego la metió en su tienda. 


Mientras todos estaban perplejos por lo que acababan de ver, un sacerdote se llenó del celo de Dios, y decidió actuar para detener el pecado y la maldición.

(Números 25:7) Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; 8 y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel.


Aparentemente, el israelita y la madianita estaban juntos, porque de un solo golpe la lanza de Fines los atravesó y los mató. 


La Biblia no habla de tomar la justicia en manos propias, sin juicio ni testigos. Sin embargo, el pecado fue descarado, delante de todos; por lo tanto, podría considerarse que toda la congregación fue testiga, y ya no había nada que confirmar sino sólo esperar la ejecución del juicio. 


Un acto de justicia frenó la maldición. Lamentablemente, para ese entonces, ya habían muerto miles de israelitas.

(Números 25:9) Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil.


CELO DE DIOS Y EL CELO POR DIOS

Dios manifestó su aprobación de la acción de Finees, diciendo que su acción fue la que detuvo la plaga. 

(Números 25:10-11) Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: 11 Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha hecho apartar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos; por lo cual yo no he consumido en mi celo a los hijos de Israel.


El Señor menciona dos celos que se manifestaron en esta historia: 


a. EL CELO DE DIOS. Dios tiene una relación de pacto con Su Pueblo. Pero ellos estaban fallando no sólo al pecar sino sobre todo al cometer idolatría, que se considera como "adulterio espiritual".


b. EL CELO DE FINEES. La acción de Finees fue motivada por su amor por Dios. No fue un arrebato de ira, sino una acción de justicia para rectificar un mal que trae serias consecuencias.  


EL CELO POR LA CASA DE DIOS

La Biblia nos da otro ejemplo de "Celo por Dios" cuando Jesús limpio el Templo, expulsado a los cambistas y vendedores que habían convertido la Casa de Dios es un mercado. 

(Juan 2:13-16) Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, 14 y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. 15 Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; 16 y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.


Al ver lo que Jesús hizo en el Templo, los discípulos entendieron que no fue una acción de ira, sino de orden y justicia, pues lo clasificaron de "celo divino".

(Juan 2:17) Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume.

(ref. Salmo 69:9, Salmo 119:139)


PACTO DE PAZ

Otra forma en la que Dios afirmó la acción de Finees fue por el pacto especial que hizo con él como consecuencia. 

(Números 25:12) Por tanto diles: He aquí yo establezco mi pacto de paz con él; 13 y tendrá él, y su descendencia después de él, el pacto del sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los hijos de Israel.


El pacto de Dios con Finees se extendía también a su descendencia. Todo su linaje será beneficiario del "Pacto del sacerdocio perpetuo". La razón es porque Finees hizo lo que todo sacerdote debía hacer: defender el orden de Dios y hacer justicia. 


Parece extraño que Dios le otorgue el “Pacto de Paz” a un hombre que actuó tan violentamente. Para entenderlo, debemos conocer el concepto de "paz" en la Biblia. En otros idiomas, el concepto de paz implica generalmente: ausencia de guerra y conflicto. En hebreo, la palabra para paz es: "Shalom", que literalmente significa: completo, perfecto. Sólo se alcanza ese estado de "shalom" cuando hagamos la perfecta voluntad de Dios. A veces necesitamos entrar en guerra para alcanzar la tranquilidad. Y en tiempos de Moisés, los israelitas sólo podrían alcanzar la paz cuando hubieran entrado a la Tierra Prometida, vencido a los enemigos, y vivieran en el orden de Dios. 


PACTO DE PAZ EN EL MILENIO

El profeta Ezequiel recibió una revelación de un "pacto de paz" que Jesús hará con su pueblo cuando Él venga y establezca su Reino en la Tierra.

(Ezequiel 37:24-28) Y mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un pastor. Andarán en mis decretos y guardarán mis estatutos y los pondrán por obra. 25 Y habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres, en ella habitarán ellos, y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David les será príncipe para siempre. 26 Y haré con ellos pacto de paz, pacto perpetuo será con ellos; y los estableceré, y los multiplicaré, y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. 27 Y estará en ellos mi tabernáculo, y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 28 Y sabrán las naciones que yo Jehová santifico a Israel, estando mi santuario en medio de ellos para siempre.


Ese estado perfecto y completo (heb. Shalom) que Dios desea para nosotros sólo lo podremos alcanzar cuando el Mesías regrese y establezca Su Reino en la Tierra. 


MENCIÓN DE LOS NOMBRES

Un dato curioso en esta historia es que la Biblia menciona los nombres de los pecadores, lo cual es inusual porque muchas veces no se menciona con efecto de "borrar su memoria". En este caso, la Biblia lo menciona, no para su gloria sino para su vergüenza. 

(Números 25:14-15) Y el nombre del varón que fue muerto con la madianita era Zimri hijo de Salu, jefe de una familia de la tribu de Simeón. 15 Y el nombre de la mujer madianita muerta era Cozbi hija de Zur, príncipe de pueblos, padre de familia en Madián.


Por otro lado, la Biblia menciona sus nombres porque quiere resaltar el hecho de que ambos eran líderes de sus comunidades. El israelita era líder de una de las familias de la tribu de Simeón. La moabita era hija de uno de los príncipes de Madián. Esta unión podría traer repercusiones políticas, además de espirituales. Si un líder de Israel se unía con una princesa de Madián, podría considerarse como una alianza diplomática entre Israel y Madián. Eso podría considerarse como otro pecado serio, porque Dios claramente había dicho que no se unieran con los pueblos paganos porque los llevaría a pecar. 

(Éxodo 34:12-16) Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti. 13 Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera. 14 Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es. 15 Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus sacrificios; 16 o tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses, harán fornicar también a tus hijos en pos de los dioses de ellas.


Lastimosamente el pueblo no atendió a la advertencia de Dios. Tal como Él dijo, y sucedió tal como advirtió. Y la Biblia dice que el Señor se manifestó como Dios celoso por tal traición de su pueblo.


DECLARADOS COMO ENEMIGOS

Hasta ese momento, Israel había evitado conflicto con los moabitas y madianitas. De hecho, Dios les había dicho que sólo pidieran permiso para pasar por su territorio y no pelearan con ellos. Pero tras este incidente, Dios ordenó un cambio en las relaciones diplomáticas hacia Moab:

(Números 25:16-18) Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 17 Hostigad a los madianitas, y heridlos, 18 por cuanto ellos os afligieron a vosotros con sus ardides con que os han engañado en lo tocante a Baal-peor, y en lo tocante a Cozbi hija del príncipe de Madián, su hermana, la cual fue muerta el día de la mortandad por causa de Baal-peor.


Pero debido a que ellos se constituyeron en piedra de tropiezo para Israel, entonces Dios los declaró como enemigos.


En el próximo episodio (Números 26), leeremos sobre el censo que Dios mandó a hacer a los israelitas, y por qué... 

 

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Enlace a otros capítulos: NUMEROS


lunes, 7 de septiembre de 2026

NUMEROS 25:1-3. Doctrina de Balaam y el pecado con las Moabitas



El capítulo 24 de Números concluyó con la despedida de Balaam. El rey Balac estaba molesto con el profeta porque no hizo lo que esperaba de él; lo contrató para maldecir a Israel, y en su lugar los bendijo. Por ello, el rey despidió al profeta, y no le dio la recompensa prometida.

(Números 24:11) Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honraría, mas he aquí que Jehová te ha privado de honra.


Podría parecer que ahí terminó la relación entre Balac y Balaam, pero algo sucedió entre el capítulo 24 y el 25 que no queda claro en el contexto. La explicación la encontramos en otros pasajes bíblicos que estudiaremos a continuación... 


MAL CONSEJO DE BALAAM

En los capítulos 22, 23 y 24, leímos que Balaam no pudo maldecir a Israel porque Dios explícitamente se lo prohibió. Por eso, el rey Balac lo despidió sin pago. Sin embargo, la Biblia nos revela que Balaam no se quedó conforme, y buscó la manera de obtener la recompensa que tanto deseaba.


Balaam no pudo proferir palabras de maldición en contra de Israel, pero él ideó otra forma para quitarles el favor de Dios. Con ese objetivo en mente, Balaam aconsejó al rey Balac que provocara a los israelitas a pecar, y así vendría maldición sobre ellos. 


Como mencionamos en el capítulo 23 (ref. Números 23. Introducción: Principios de Bendición y Maldición), la Biblia nos enseña que "la maldición no viene sin causa" (Proverbios 26:2). No había forma de que viniera maldición en Israel si ellos estaban continuamente poniéndose a cuentas con Dios. Pero si ellos caían en pecado continuo y no se arrepentían, entonces la iniquidad abriría la puerta a la maldición. 


Conociendo estos principios espirituales, Balaam aconsejó al rey de Moab que mandara a mujeres moabitas para seducir a los israelitas, y así llevarlos a pecar. Esto no queda claro en el contexto de Números 24 y 25, pero Moisés lo explica en el capítulo 31, con las siguientes palabras: 

(Números 31:16) He aquí, por consejo de Balaam ellas fueron causa de que los hijos de Israel prevaricasen contra Jehová en lo tocante a Baal-peor, por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová. 


DOCTRINA DE BALAAM

Este consejo maligno que conduce a provocar pecado es lo que se conoce en la Biblia como: "la doctrina de Balaam". La definición más clara la encontramos en Apocalipsis, en el mensaje de Jesús a la iglesia de Pérgamo: 

(Apocalipsis 2:14) Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.


Balaam le enseñó a Balac la forma en que podría traer maldición a Israel, y esto es: provocarlos a pecar y caer en iniquidad. Lamentablemente, esa doctrina no se limita a Balaam, sino que en la historia se han levantado profetas que han hecho lo mismo, llevando al pueblo a pecar con tal de obtener algún beneficio. 


EL PREMIO DE LA MALDAD

¿Por qué Balaam dio ese consejo maligno al rey de Moab? La razón es porque el profeta deseaba recibir recompensa. Pedro explica esto en su carta, cuando advierte sobre los profetas falsos. 

(2 Pedro 2:15) Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad. 


También Judas advierte sobre los profetas falsos que siguen la doctrina de Balaam, y ofrecen malos consejos con tal de lucrar (y lo menciona a la par de otras rebeliones históricas): 

(Judas 1:11) ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.


Estas advertencias bíblicas no sólo hablan del pasado, sino que alertan  sobre la posibilidad de que en cualquier momento se puedan levantar profetas falsos que aconsejen mal con tal de obtener dinero o poder. 


PECADO CON LAS MOABITAS

Regresando a la historia de Números, vemos que efectivamente el rey de Moab siguió el consejo de Balaam, y mandó a mujeres moabitas para seducir a los hijos de Israel. 

(Números 25:1-2) Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, 2 las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses.


El pecado no sólo consistía en la fornicación, sino que además iba acompañada de idolatría. La forma en que los cananeos adoraban a sus dioses incluía actos sexuales delante del ídolo con prostitutas de los templos. Además, llevaban comida como ofrenda, la cual comían después del ritual. 


Lamentablemente, muchos israelitas cayeron en la tentación al ser seducidos por las moabitas. Además, participaron en los rituales paganos, y comieron alimentos ofrecidos a ídolos. Era una serie de pecados que contaminaron a los israelitas, y los apartaron de Dios. 

(Números 25:3) Así acudió el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel.


Hasta ese momento, Dios había defendido a Israel, y no permitió que Balaam los maldijera. Y no es porque fueran "perfectos", sino porque si pecaban se arrepentían y cubrían su pecado. Pero el pecado con las moabitas fue continuo e impenitente, y eso abrió las puertas a la maldición para el pueblo de Israel, y trajo consecuencias serias. De esto hablaremos en el próximo episodio, pero ahora terminemos éste comentando sobre lo que pasó con Balaam después de esto...


FINAL DE BALAAM

Al leer el capítulo 25, podría parecer que Balaam se desapareció. Sin embargo, la Biblia le sigue la pista, y nos informa sobre lo que hizo para obtener lo que tanto quería. Balaam recibió una gran recompensa por el consejo que le dio al rey de Moab, porque finalmente pudo debilitar al pueblo de Israel. 


En el capítulo 25, leemos sobre las consecuencias que vinieron sobre los israelitas por su pecado con las moabitas. Pero también vendrán consecuencias sobre el profeta falso que lucró a costa del pueblo de Dios. Casi al final del libro de Números, la Biblia se encarga de informar sobre lo que aconteció a Balaam poco tiempo después de su consejo perverso. 

(Números 31:8) Y junto con sus muertos, mataron a los reyes de Madián: Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, los cinco reyes de Madián. También mataron a espada a Balaam, hijo de Beor.


También en el libro de Josué se hace mención del fin de Balaam.

(Josué 13:22) Entre los que mataron los hijos de Israel, también dieron muerte a espada al adivino Balaam, hijo de Beor.


Balaam recibió la recompensa que tanto deseaba, pero no le sirvió de nada porque la maldición le alcanzó por el mal que había hecho. Dios hizo justicia con Balaam, como lo menciona el profeta Miqueas. 

(Miqueas 6:5) Pueblo mío, acuérdate ahora qué aconsejó Balac rey de Moab, y qué le respondió Balaam, hijo de Beor, desde Sitim hasta Gilgal, para que conozcas las justicias de Jehová.


CONSECUENCIAS PARA MOAB Y AMÓN

También el pueblo de Moab recibió su parte de la justicia divina como consecuencia por la maldad con que trataron a los israelitas (a pesar que ellos no les hicieron daño en su paso por su territorio). 


En Deuteronomio está escrita la maldición que Dios determinó para los moabitas (y también amonitas) por lo que hicieron con Israel, entre lo cual se hace mención de la contratación de Balaam. 

(Deuteronomio 23:3-6) No entrará amonita ni moabita en la congregación de Jehová, ni hasta la décima generación de ellos; no entrarán en la congregación de Jehová para siempre, 4 por cuanto no os salieron a recibir con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte. 5 Mas no quiso Jehová tu Dios oír a Balaam; y Jehová tu Dios te convirtió la maldición en bendición, porque Jehová tu Dios te amaba. 6 No procurarás la paz de ellos ni su bien en todos los días para siempre.


Debemos recordar que los moabitas y amonitas son parientes lejanos de los israelitas, siendo descendientes de Lot (Génesis 19:30-38). Ellos pudieron ser parte del pueblo de Israel, pero decidieron tomar otro camino alejado de Dios, y por eso las consecuencias: No entrarán a la congregación de Dios y no habrá paz con ellos.


NOTA SOBRE UNA MOABITA

El juicio de Dios es fuerte, pero la Biblia también muestra la misericordia de Dios para los que se arrepienten: 


Muchos años después, la Biblia nos habla de una mujer moabita que rectificó el pecado de sus padres. Esa mujer es Rut, quien abrazó al pueblo de Israel y a Jehová como su Dios (Rut 1:16). 


Aunque Rut era moabita, su arrepentimiento abrió la puerta no sólo a ser incluida entre el pueblo de Dios, sino que también a formar parte del linaje de donde viene el rey David y el Mesías (Rut 4:13-22; Lucas 1:5-6,16). 



La justicia de Dios contempla la misericordia al que se arrepiente, pero juicio a quien se rebela y no se arrepiente (Salmo 7:11-12). Dios hizo justicia con Balaam por su traición, y castigó a los moabitas por su enemistad en contra del Pueblo de Dios. Pero también puso en orden a Israel por su pecado, y eso estudiaremos en la segunda parte del capítulo 25...



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