viernes, 5 de junio de 2026

NUMEROS 21:10-35. Paso por Moab, y batallas con Sehon y Basán

Mapa: Camino por Edom, Moab, Amón
(Números 20-21)

PASARON POR MOAB

En los últimos episodios hemos estado viendo los acontecimientos que sucedieron a los israelitas en su camino hacia la Tierra Prometida. Para llegar, debían pasar por varios territorios: Edom, Moab, Amón. Estos territorios no debían ser conquistados. Sin embargo, si ellos los atacaban, los israelitas tendrían derecho a quedarse con sus territorios. 


En cuanto a Edom, ellos no les permitieron cruzar por su territorio, y tuvieron que rodearlo para evitar confrontación. Después de esto, llegaron a Moab. En los siguientes versículos, describe los lugares que pasaron:

(Números 21:10-13) Después partieron los hijos de Israel y acamparon en Obot. Y partiendo de Obot, acamparon en Ije-abarim, en el desierto que está enfrente de Moab, al nacimiento del sol. Partieron de allí, y acamparon en el valle de Zered. De allí partieron, y acamparon al otro lado de Arnón, que está en el desierto, y que sale del territorio del amorreo; porque Arnón es límite de Moab, entre Moab y el amorreo.


A diferencia de Edom, el pueblo de Moab dejó pasar a Israel sin darle oposición. Más adelante explicaremos por qué no pusieron resistencia. 


LIBRO DE LAS BATALLAS

En los siguientes versículos, la Biblia hace referencia al "Libro de las Batallas de Jehová". No hay otros registros de ese libro, sólo se sabe que está escrito en hebreo antiguo. La razón por la que se cita es porque hace mención de los lugares por los que los israelitas pasaron cuando cruzaron por el territorio de Moab.  

(Números 21:14-20) Por tanto se dice en el libro de las batallas de Jehová: Lo que hizo en el Mar Rojo, y en los arroyos de Arnón; 15 Y a la corriente de los arroyos que va a parar en Ar, y descansa en el límite de Moab. 16 De allí vinieron a Beer: este es el pozo del cual Jehová dijo a Moisés: Reúne al pueblo, y les daré agua. 17 Entonces, cantó Israel este cántico: Sube, oh pozo; a él cantad; 18 Pozo, el cual cavaron los señores. Lo cavaron los príncipes del pueblo, y el legislador, con sus báculos. Del desierto vinieron a Matana, 19 y de Matana a Nahaliel, y de Nahaliel a Bamot; 20 y de Bamot al valle que está en los campos de Moab, y a la cumbre de Pisga, que mira hacia el desierto.


En Moab, los israelitas pasaron en paz, sin oposición. Pero debemos aclarar que no fue por ellos eran amigables hacia Israel, sino porque estaban debilitados. Moab acaba de perder una guerra contra Sehón, su vecino al norte, y en ese momento histórico no tenían la fuerza ni la capacidad para enfrentar a nadie. Muchos hombres moabitas habían muerto, y el pueblo se encontraba prácticamente desprotegido.


El verdadero peligro que debían enfrentar los israelitas no era Moab sino su temible vecino al norte: Sehón, rey de los amorreos, que vivían en el territorio de Amón.


CONFRONTACIÓN CON SEHÓN

Luego de pasar por el territorio de Moab, los israelitas les tocaba cruzar por el territorio de Amón, habitado por los amorreos. Dado que Amón era territorio de los descendientes de Lot, Dios había instruido que no los conquistaran, sino que sólo pidieran permiso para atravesar sus tierras. Por eso, mandaron emisarios ante el rey Sehón para solicitar que se les permitiera cruzar el territorio en paz.  

(Números 21:21-22) Entonces envió Israel embajadores a Sehón rey de los amorreos, diciendo: 22 Pasaré por tu tierra; no nos iremos por los sembrados, ni por las viñas; no beberemos las aguas de los pozos; por el camino real iremos, hasta que pasemos tu territorio.


El objetivo de Israel era llegar hasta Canaán, y sólo necesitaban atravesar los territorios que estaban en el camino (Edom, Moab y Amón). Esto fue lo que le explicaron a Sehón, rey de los amorreos. Lamentablemente el rey no les creyó, y se negó a dejarlos pasar, y los atacó.

(Números 21:23) Mas Sehón no dejó pasar a Israel por su territorio, sino que juntó Sehón todo su pueblo y salió contra Israel en el desierto, y vino a Jahaza y peleó contra Israel.


Como ya mencionamos, Sehón acababa de derrotar a Moab en una gran batalla. Estaban envalentonados, y se creían invencibles, porque ellos contaban con el mejor ejército de la región en esa época. Confiando en su fuerza militar, Sehón atacó a los israelitas...pero el resultado no fue lo que ellos esperaban. 

(Números 21:24) Y lo hirió Israel a filo de espada, y tomó su tierra desde Arnón hasta Jaboc, hasta los hijos de Amón; porque la frontera de los hijos de Amón era fuerte.


Aunque Israel no tenía intención de quedarse con el territorio de Amón, al final lo ganó por su victoria en la batalla. 

(Números 21:25-26) Y tomó Israel todas estas ciudades, y habitó Israel en todas las ciudades del amorreo, en Hesbón y en todas sus aldeas. 26 Porque Hesbón era la ciudad de Sehón rey de los amorreos, el cual había tenido guerra antes con el rey de Moab, y tomado de su poder toda su tierra hasta Arnón.


Hesbón era una gran ciudad donde vivía Sehón, rey de los amorreos. Era su orgullo, pero cayó ante Israel. 


REFERENCIA A UNOS PROVERBIOS

En los siguientes versículos, Moisés presenta otra cita, pero en este caso es de un proverbio famoso en ese tiempo que hablaba de la victoria que tuvo Sehón sobre Moab.

(Números 21:27-29) Por tanto dicen los proverbistas: Venid a Hesbón, edifíquese y repárese la ciudad de Sehón. 28 Porque fuego salió de Hesbón, y llama de la ciudad de Sehón, y consumió a Ar de Moab, a los señores de las alturas de Arnón. 29 ¡Ay de ti, Moab! Pereciste, pueblo de Quemos. Fueron puestos sus hijos en huida, y sus hijas en cautividad, por Sehón rey de los amorreos.


Moisés da caravuelta al proverbio, porque termina diciendo que Israel conquistó Hesbón y derrotó a los amorreos, luego que en el proverbio ellos se glorificaban en sus proezas militares. 

(Números 21:30-32) Mas devastamos el reino de ellos; pereció Hesbón hasta Dibón, y destruimos hasta Nofa y Medeba. 31 Así habitó Israel en la tierra del amorreo. 32 También envió Moisés a reconocer a Jazer; y tomaron sus aldeas, y echaron al amorreo que estaba allí.


Una nota curiosa: No sólo Moisés citó este proverbio amorreo. Cientos de años después, tambien el profeta Jeremías tomó una frase de ese proverbio (Num. 21:29) para profetizar contra Moab.

(Jeremías 48:46) ¡Ay de ti, Moab! Ha perecido el pueblo de Quemos; porque tus hijos han sido tomados en cautiverio, y tus hijas en cautividad.


BASAN LES SALE AL ENCUENTRO
Tras la victoria sobre los amorreos, los israelitas siguieron su camino. Pero no pasó mucho tiempo hasta que otro enemigo salió a su encuentro. 

(Números 21:33) Y volvieron, y subieron camino de Basán; y salió contra ellos Og rey de Basán, él y todo su pueblo, para pelear en Edrei.


Aunque Israel no buscaba pelea con los pueblos en el camino, ellos se sentían amenazados y los atacaban. Parecía la historia de nunca acabar. Pero Dios animó a Moisés diciendo que Él les daría de nuevo la victoria. 

(Números 21:34-35) Entonces Jehová dijo a Moisés: No le tengas miedo, porque en tu mano lo he entregado, a él y a todo su pueblo, y a su tierra; y harás de él como hiciste de Sehón rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón. 35 E hirieron a él y a sus hijos, y a toda su gente, sin que le quedara uno, y se apoderaron de su tierra. 


Aunque no era la intención quedarse con esos territorios al otro lado del río Jordan, al final Israel los poseyó como resultado de su victoria sobre esos enemigos que los atacaron. 


CUMPLIMIENTO PROFÉTICO DEL CANTICO DE MOISÉS

La Nueva Generación actuó muy diferente a sus padres quienes tuvieron temor y falta de fe, y por eso no entraton a la Tierra Prometida. Ahora, la nueva generación cumplió la profecía que se pronunció en el Cántico de Moisés, luego que cruzaron el Mar Rojo. Cuarenta años después se hizo una realidad: 

(Exodo 15:13-16) Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste; lo llevaste con tu poder a tu santa morada. 14 Lo oirán los pueblos, y temblarán; se apoderará dolor de la tierra de los filisteos. 15 Entonces los caudillos de Edom se turbarán; a los valientes de Moab les sobrecogerá temblor; se acobardarán todos los moradores de Canaán. 16 Caiga sobre ellos temblor y espanto; a la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra; hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová, hasta que haya pasado este pueblo que tú rescataste.



En los próximos capítulos veremos cómo Moab todavía no ha terminado su historia con Israel, y los ponen a prueba...


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viernes, 29 de mayo de 2026

NUMEROS 21:1-9. Ataque de Arad y la Serpiente de Bronce

Juan 3:14-16


ATAQUE EN EL DESIERTO

Cuando los israelitas comenzaron a caminar alrededor del territorio de Edom, que queda cerca del desierto del Neguev, otro pueblo los estaba observando de lejos. El rey de Arad se puso tan nervioso por la multitud de israelitas en su vecindad, que decidió atacarlos, a pesar de que ellos no le estaban haciendo nada, sino que se estaban alejando. 

(Números 21:1) Cuando el cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev, oyó que venía Israel por el camino de Atarim, peleó contra Israel, y tomó de él prisioneros.


Algunos comentaristas dicen que el rey de Arad era Amalec. Esta conclusion no es tan descabellada por dos razones: una, porque Amalec es el único que se atrevió a atacar a Israel sin provocación (Exodo 17); segundo, por el reporte de los espías sobre los habitantes de Canaán, que decía que los amalecitas habitaban específicamente en el desierto de Negev (donde tambien habitaba el rey de Arad). 

(Números 13:29) Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordán.


Ya sea que haya sido Amalec, su heredero u otro líder, lo cierto es que atacaron a Israel, y se llevaron rehenes. 


Una de las tácticas de guerra que los enemigos de Israel han usado en su contra es la toma de prisioneros. Aún en tiempos modernos hemos visto que los terroristas secuestran rehenes, para luego usarlos como instrumentos de intercambio para obtener lo que quieren.


Viendo que algunos israelitas habían sido secuestrados, el pueblo se unió para clamar a Dios. Pero no sólo intercedieron, sino que hicieron un voto a Dios: 

(Números 21:2) Entonces Israel hizo voto a Jehová, y dijo: Si en efecto entregares este pueblo en mi mano, yo destruiré sus ciudades.


Nótese que se habla de Israel en singular, representando a un pueblo unido. Con una sola voz y voluntad, ellos hicieron un voto a Dios. La palabra "voto" en hebreo es: Neder, que significa: Promesa.


Ellos prometieron que iban a destruir las ciudades de ese enemigo. El verbo que se traduce como "destruir", en hebreo es Jaram, que también significa: prohibir, exterminar, dedicar a la destrucción. 


En tiempos antiguos, cuando un pueblo conquistaba a otro, los guerreros se quedaban con bienes y prisioneros como botín. Pero cuando querían dedicar la conquista a su dios, entonces lo destruían todo, sin quedarse con nada. Esto era lo que prometió Israel: que destruirían todo lo de Arad, y lo dedicarían a Jehová, Dios de Israel. 


Dios estuvo de acuerdo con ese voto, y respondió ayudándoles a conquistar al enemigo que los atacó en el camino. 

(Números 21:3) Y Jehová escuchó la voz de Israel, y entregó al cananeo, y los destruyó a ellos y a sus ciudades; y llamó el nombre de aquel lugar Horma.


El nombre del lugar va en relación a lo que hicieron allí. Horma significa: dedicado para ser destruido.


DESANIMO DEL PUEBLO

A pesar de la victoria sobre ese enemigo (Arad), los israelitas se desanimaron, ya que el camino estaba siendo más difícil de lo que habían imaginado. Dado que Edom no les dio permiso de cruzar por la ruta principal, se vieron forzados a rodear ese territorio y abrirse camino en el desierto. 

(Números 21:4) Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino.


El desánimo los llevó a quejarse de nuevo, pero no sólo fue por el arduo camino y los enemigos, sino que añadieron otros puntos:

(Números 21:5) Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.


Primero, debemos notar que la queja no sólo fue en contra de Moisés, sino que se rebelaron en contra de Dios. Además, tuvieron el descaro de quejarse del maná, el pan del cielo que los sostuvo durante cuarenta años. Es impresionante ver que, aunque estaban a las puertas de la Tierra Prometida, ellos todavía mencionan a Egipto como el lugar donde desearían estar.


La falta de agradecimiento se hizo evidente, y su rebeldía les ganó un castigo.

(Números 21:6) Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel.


El calificativo de las serpientes era: "ardientes" (en hebreo: Safarim), que da la idea de fuego, pero también puede traducirse como: venenosas. Aparentemente, cuando esas serpientes picaban, las personas sentían un dolor agudo, como fuego en las venas. Pero también eran venenosas, y por eso muchos estaban muriendo luego de ser mordidos.


El castigo tuvo su efecto porque el pueblo se arrepintió. Reconocieron que habían sido ingratos con Dios, y pidieron perdón.

(Números 21:7) Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.


Para que pudieran sanarse de las mordidas de serpiente, Dios pidió al pueblo que hicieran lo siguiente: 

(Números 21:8-9) Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.

9 Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.


Tal vez esta petición suene algo extraña, pero traía consigo un mensaje espiritual que la Biblia explica más adelante. Jesús mismo reveló el significado de este misterio en su conversación con Nicodemo: 

(Juan 3:13-15) Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 


El versículo siguiente es el famoso mensaje de salvación: 

(Juan 3:16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.


La serpiente en el madero es un símbolo que apunta a la obra de salvación del Mesías. Jesús fue crucificado en un madero, en la cruz, y todo aquel que vuelva su mirada y crea en Él, será salvo. 


COMO SEÑAL Y MILAGRO

La serpiente de bronce debía ser puesta en un asta. En hebreo, “asta” es: “Nes”, que también se puede traducir como: “milagro”. Tanto el asta material como el milagro espiritual se ponen en alto, para que todos lo vean. La serpiente no era la hacedora de milagros, sino que sólo servía de señal para apuntar la atención hacia el milagro de Dios, a fin de que supieran que la salvación venía de Él. 


En su evangelio, Juan explica cuál es el propósito de las señales hechas por Jesús en su primera venida.  

(Juan 20:30-31)  Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.  Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. 


LO USARON COMO AMULETO

En el tiempo de Moisés, la serpiente de bronce sirvió como una señal. Pero luego de un tiempo, algunos tergiversaron su significado, y lo conviertieron en objeto de idolatría. Esto lo sabemos porque el libro de Reyes cuenta que el rey Ezequías destruyó la imagen de la serpiente de bronce, porque en ese tiempo algunas adoraban esa imagen. 

(2 Reyes 18:4) Él quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán.


Nehustán significa: "una cosa de bronce". 


Esta historia nos enseña una gran lección: Debemos tener cuidado de que los milagros de Dios no se conviertan en objeto de adoración. Lo importante no es la señal ni el milagro, sino que es Dios, el único que merece nuestra adoración. 


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viernes, 22 de mayo de 2026

NUMEROS 20:14-29. Bloqueo de Edom y Muerte de Aarón


Como mencionamos en el episodio anterior, el capítulo 20 marca el final de los 40 años en el desierto, y el inicio de la marcha hacia Canaán. Finalmente Dios permitirá que los israelitas entren a la Tierra Prometida. 

Aunque estaban en Cades, al sur de Canaán, Dios instruyó a Moisés que entraran por el este, al otro lado del río Jordán. Así como la generación anterior vivió un tipo de bautismo al cruzar el Mar Rojo (1 Cor. 10:1-2), también la nueva generación debía experimentar ese bautismo espiritual cruzando el Río Jordán. 


El problema con la nueva ruta es que tendrían que pasar por territorios poco amigables, como Edom, Moab y Amón. Estos territorios eran vecinos de los cananeos, y Dios instruyó a los israelitas que NO debían conquistarlos, ya que esas tierras fueron entregadas como heredad a ciertos parientes de los israelitas: 

* EDOM era territorio para Esaú y sus descendientes;

* MOAB y AMÓN eran territorios asignados para los hijos de Lot. 


Esta es la instrucción que Dios dio con respecto al territorio de EDOM: 

(Deuteronomio 2:4-5) Y manda al pueblo, diciendo: Pasando vosotros por el territorio de vuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seir, ellos tendrán miedo de vosotros; mas vosotros guardaos mucho. 5 No os metáis con ellos, porque no os daré de su tierra ni aun lo que cubre la planta de un pie; porque yo he dado por heredad a Esaú el monte de Seir. 


Sobre los territorios de los hijos de Lot, la instrucción era similar: 


* MOAB: 

(Deuteronomio 2:9) Y Jehová me dijo: No molestes a Moab, ni te empeñes con ellos en guerra, porque no te daré posesión de su tierra; porque yo he dado a Ar por heredad a los hijos de Lot. 


* AMON: 

(Deuteronomio 2:19) Y cuando te acerques a los hijos de Amón, no los molestes, ni contiendas con ellos; porque no te daré posesión de la tierra de los hijos de Amón, pues a los hijos de Lot la he dado por heredad. 


Por instrucción de Dios, los israelitas sabían que no debían conquistar la tierras de Edom, Moab y Amón; sin embargo, debían pasar por allí en camino hacia la Tierra Prometida. 


En este capítulo leeremos sobre el paso por el territorio de Edom...


BLOQUEO DE EDOM

Para evitar problemas con los edomitas, Moisés mandó a unos emisarios para pedir permiso para atravesar su territorio, y apelaron al hecho de que eran parientes lejanos. 

(Números 20:14-17) Envió Moisés embajadores al rey de Edom desde Cades, diciendo: Así dice Israel tu hermano: Tú has sabido todo el trabajo que nos ha venido; 15 cómo nuestros padres descendieron a Egipto, y estuvimos en Egipto largo tiempo, y los egipcios nos maltrataron, y a nuestros padres; 16 y clamamos a Jehová, el cual oyó nuestra voz, y envió un ángel, y nos sacó de Egipto; y he aquí estamos en Cades, ciudad cercana a tus fronteras. 17 Te rogamos que pasemos por tu tierra. No pasaremos por labranza, ni por viña, ni beberemos agua de pozos; por el camino real iremos, sin apartarnos a diestra ni a siniestra, hasta que hayamos pasado tu territorio.


Los emisarios debían aclarar que sólo estaban de paso, y tendrían cuidado de no ser carga. Sin embargo, la respuesta de los edomitas fue poco amigable:

(Números 20:18) Edom le respondió: No pasarás por mi país; de otra manera, saldré contra ti armado.


Tal como Dios lo había advertido (Deu. 2:9), los edomitas tuvieron miedo de la gran multitud de israelitas pasando por su territorio, y ellos advirtieron que no querían verlos en sus tierras, y si se atrevía a pasar por allí, lo considerarían como un acto de agresión. 


A pesar de la negativa, los israelitas todavía apelaron, aclarando que no serían carga, sino que aún estaban dispuestos a pagarles por cualquier inconveniente. También aclararon que ellos iban a limitarse transitar por la vía comercial. Atravesando Edom había una vía pública conocida como "Calzada de los reyes", donde pasaban las caravanas que iban desde el Mar Rojo hasta Damasco.

(Números 20:19) Y los hijos de Israel dijeron: Por el camino principal iremos; y si bebiéremos tus aguas yo y mis ganados, daré el precio de ellas; déjame solamente pasar a pie, nada más.


Lamentablemente, los edomitas no cedieron en nada. 

(Números 20:20-21) Pero él respondió: No pasarás. Y salió Edom contra él con mucho pueblo, y mano fuerte. 21 No quiso, pues, Edom dejar pasar a Israel por su territorio, y se desvió Israel de él.


Debido al bloqueo de los edomitas, los israelitas tuvieron que dar la vuelta alrededor del territorio, en lugar de pasar por la ruta principal, que era la más cómoda y directa. 


MUERTE DE AARON

Mientras que los israelitas bordeaban el territorio de Edom, pasaron por el Monte Hor. En ese preciso lugar, Dios tenía una cita con Aarón...

(Números 20:22-24) Y partiendo de Cades los hijos de Israel, toda aquella congregación, vinieron al monte de Hor. 23 Y Jehová habló a Moisés y a Aarón en el monte de Hor, en la frontera de la tierra de Edom, diciendo: 24 Aarón será reunido a su pueblo, pues no entrará en la tierra que yo di a los hijos de Israel, por cuanto fuisteis rebeldes a mi mandamiento en las aguas de la rencilla.


Llegó el día en que Dios llamó a Aarón ante su Presencia. No fue por casualidad ni accidental, sino que Dios marcó ese día para llevarse a Aarón. Podríamos decir que hizo una cita con él. 


En la cultura bíblica, la muerte se toma como un evento natural que todos debemos enfrentar. Y aquí queda claro cómo Dios decide en el día de cada uno. 


Lo que llamamos "muerte", la Biblia lo llama: "reunirse a su pueblo, con los padres" y también lo llama "dormir". Es una transición de la vida en este mundo a la vida eterna. Para los creyentes en Dios, es un momento de esperanza, porque nos lleva a Dios y a reunirnos con los que ya se han adelantado a la vida después de la muerte. Pablo habla de esta esperanza a la vida eterna:

(1 Tesalonicenses 4:13-14) Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 


Dios no se llevó de sorpresa a Aarón, sino que anunció el momento de su partida porque era necesario hacer la transferencia de liderazgo a su hijo, Eleazar, quien asumiría el rol de sumo sacerdote a partir de ese día.


TRANSFERENCIA DEL SUMO SACERDOCIO

Dios dio las instrucciones de lo que debía hacer Aarón con su hijo Eleazar, para la transferencia del sumo sacerdocio: 

(Números 20:25-26) Toma a Aarón y a Eleazar su hijo, y hazlos subir al monte de Hor, 26 y desnuda a Aarón de sus vestiduras, y viste con ellas a Eleazar su hijo; porque Aarón será reunido a su pueblo, y allí morirá.


También Moisés debía participar, para despedirse y ayudar en la transición. 

(Números 20:27-28) Y Moisés hizo como Jehová le mandó; y subieron al monte de Hor a la vista de toda la congregación. 28 Y Moisés desnudó a Aarón de sus vestiduras, y se las vistió a Eleazar su hijo; y Aarón murió allí en la cumbre del monte, y Moisés y Eleazar descendieron del monte.


DUELO NACIONAL

Aunque la Biblia habla de forma natural sobre la muerte, también toma en consideración que la gente que queda atrás necesita un tiempo para hacer duelo y procesar la separación del ser querido. Por eso vemos que los israelitas se tomaron un tiempo para hacer duelo por la partida de Aarón. Fue un evento nacional porque él era un líder nacional.

(Números 20:29) Y viendo toda la congregación que Aarón había muerto, le hicieron duelo por treinta días todas las familias de Israel.


Al igual que sus hermanos, también Moisés morirá antes de entrar a Canaán, pero su partida debía esperar, porque él también tendría que transferir su liderazgo al líder que guiaría a los israelitas a la conquista de la Tierra Prometida (y eso está descrito hasta el final de Deuteronomio y a principios del libro de Josué). 


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