domingo, 27 de septiembre de 2026

NUMEROS 26:1-51. Censo de la Nueva Generación


En el capítulo anterior leímos sobre la mortandad que vino a Israel como consecuencia del pecado con las moabitas, y cómo la plaga se detuvo por el celo de Finees. 
Luego de eso, Dios ordenó que se hiciera un nuevo censo de las tribus de Israel, y también explicó el objetivo de este conteo: 
(Números 26:1-2) Aconteció después de la mortandad, que Jehová habló a Moisés y a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, diciendo: 2 Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Israel, de veinte años arriba, por las casas de sus padres, todos los que pueden salir a la guerra en Israel.

El propósito del nuevo censo era contar a los hombres que tuvieran edad para ir a la guerra (de 20 años para arriba). Con esto, Dios estaba dando a entender que pronto llegaría el momento de entrar a la Tierra Prometida; por lo tanto, los israelitas debían organizar un ejército y alistar a todos los hombres mayores de 20 años, para prepararse para la guerra de conquista. 

Aunque esto era algo novedoso para esa generación, en realidad era lo mismo que Dios pidió de sus padres cuarenta años atrás (Números 1:2-3). La única diferencia es que ahora el sumo sacerdote era Eleazar, pues su padre Aarón ya había fallecido. 
(Números 26:3-4) Y Moisés y el sacerdote Eleazar hablaron con ellos en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó, diciendo: 4 Contaréis el pueblo de veinte años arriba, como mandó Jehová a Moisés y a los hijos de Israel que habían salido de tierra de Egipto.

Recordemos que la generación anterior fue censada poco tiempo después de salir de Egipto, pero toda esa generación ya había fallecido. Ellos debieron entrar a la Tierra Prometida, y pero no lo hicieron por falta de fe. 

Ahora era necesario hacer un nuevo censo, porque los números del censo anterior ya no aplicaban a la nueva generación. Y será interesante ver si los números son similares, o cambiaron durante la travesía por el desierto en esos cuarenta años (al final veremos una tabla comparativa de los resultados de los dos censos). 

CENSO POR TRIBUS
Comenzaremos viendo el resultado del conteo por cada tribu. Haremos comentario si hay algo que se deba resaltar: 

* TRIBU DE RUBEN = 43,730
(Números 26:5-8) Rubén, primogénito de Israel; los hijos de Rubén: de Enoc, la familia de los enoquitas; de Falú, la familia de los faluitas; 6 de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Carmi, la familia de los carmitas. 7 Estas son las familias de los rubenitas; y fueron contados de ellas cuarenta y tres mil setecientos treinta. 8 Los hijos de Falú: Eliab.

Los siguientes versículos hacen una mención que vale la pena resaltar, y es la muerte de Datán y Abiram. Ellos eran los rubenitas que se unieron a la rebelión de Coré, y con ellos murieron muchos familiares. Esto es relevante porque explica la razón de la notable disminución en el número de hombres de Rubén, es decir: 2,770 menos.
(Números 26:9-10) Y los hijos de Eliab: Nemuel, Datán y Abiram. Estos Datán y Abiram fueron los del consejo de la congregación, que se rebelaron contra Moisés y Aarón con el grupo de Coré, cuando se rebelaron contra Jehová; 10 y la tierra abrió su boca y los tragó a ellos y a Coré, cuando aquel grupo murió, cuando consumió el fuego a doscientos cincuenta varones, para servir de escarmiento.

Por lo general, el número de una generación a otra se multiplica, porque una pareja solía tener más de un hijo. Sin embargo, veremos que no todas las tribus crecieron, sino que algunas aún disminuyeron en número. 

MENCIÓN DE LOS HIJOS DE CORÉ
Al resaltar el hecho que muchos rubenitas murieron por la rebelión de Coré, la Biblia también menciona el hecho de que los hijos de Coré NO murieron.
(Números 26:11) Mas los hijos de Coré no murieron.

La Biblia deja claro que los hijos de Coré no se unieron a la rebelión de su padre en contra de Moisés y Aarón (Números 16), y por eso se salvaron de morir. Coré logró reclutar muchos descontentos, pero en su propia casa no pudo convencer a sus hijos de unirse a su rebelión. Contrario al mal ejemplo de su padre, los hijos de Coré siguieron sirviendo a Dios con humildad, en el ministerio que el Señor les había asignado (es decir, cuidando los objetos del santuario, transportándolos, y apoyando a los sacerdotes del linaje de Aarón). 

Vale la pena mencionar que los descendientes de Coré escribieron varios Salmos: 42, 44-49, 84-85, 87-88. Leeremos un versículo que representa bien la actitud humilde y fiel de los hijos de Coré: 
(Salmo 84:10) Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad.

Los Hijos de Coré reconocieron que era más importante buscar a Dios que que pretender una posición de liderazgo político. Entre los descendientes de los hijos de Coré está el Profeta Samuel, quien fue uno de los jueces más importantes de Israel (1 Crónicas 6:31-38). Samuel no buscó protagonismo político, aunque pudo hacerlo porque era amado por el pueblo. Más bien, Samuel hizo la transición entre la época de los jueces a los reyes, y como profeta ungió a los dos primeros reyes de Israel: Saúl y David.

Regresemos ahora al conteo de las otras tribus: 

* TRIBU DE SIMEON = 22,200
(Números 26:12-14) Los hijos de Simeón por sus familias: de Nemuel, la familia de los nemuelitas; de Jamín, la familia de los jaminitas; de Jaquín, la familia de los jaquinitas; 13 de Zera, la familia de los zeraítas; de Saúl, la familia de los saulitas. 14 Estas son las familias de los simeonitas, veintidós mil doscientos.

* TRIBU DE GAD = 40,500
(Números 26:15-18) Los hijos de Gad por sus familias: de Zefón, la familia de los zefonitas; de Hagui, la familia de los haguitas; de Suni, la familia de los sunitas; 16 de Ozni, la familia de los oznitas; de Eri, la familia de los eritas; 17 de Arod, la familia de los aroditas; de Areli, la familia de los arelitas. 18 Estas son las familias de Gad; y fueron contados de ellas cuarenta mil quinientos.

* TRIBU DE JUDÁ = 76,500
(Números 26:19-22) Los hijos de Judá: Er y Onán; y Er y Onán murieron en la tierra de Canaán. 20 Y fueron los hijos de Judá por sus familias: de Sela, la familia de los selaítas; de Fares, la familia de los faresitas; de Zera, la familia de los zeraítas. 21 Y fueron los hijos de Fares: de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Hamul, la familia de los hamulitas. 22 Estas son las familias de Judá, y fueron contados de ellas setenta y seis mil quinientos.

* TRIBU DE ISACAR = 64,300
(Números 26:23-25) Los hijos de Isacar por sus familias; de Tola, la familia de los tolaítas; de Fúa, la familia de los funitas; 24 de Jasub, la familia de los jasubitas; de Simrón, la familia de los simronitas. 25 Estas son las familias de Isacar, y fueron contados de ellas sesenta y cuatro mil trescientos.

* TRIBU DE ZABULON = 60,500
(Números 26:26-27) Los hijos de Zabulón por sus familias: de Sered, la familia de los sereditas; de Elón, la familia de los elonitas; de Jahleel, la familia de los jahleelitas. 27 Estas son las familias de los zabulonitas, y fueron contados de ellas sesenta mil quinientos.

HERENCIA DE JOSÉ 
A continuación se menciona a "los hijos de José": 
(Números 26:28) Los hijos de José por sus familias: Manasés y Efraín.

Es interesante que se haga mención de José, ya que no hay una tribu a su nombre. La razón es porque a él le fue dada una doble porción como primogénito (1 Crónicas 5:1; Génesis 48:5-6); por ende, le fueron asignadas dos tribus: Manasés y Efraín. 

* TRIBU DE MANASES = 52,700
(Números 26:29-34) Los hijos de Manasés: de Maquir, la familia de los maquiritas; y Maquir engendró a Galaad; de Galaad, la familia de los galaaditas. 30 Estos son los hijos de Galaad: de Jezer, la familia de los jezeritas; de Helec, la familia de los helequitas; 31 de Asriel, la familia de los asrielitas; de Siquem, la familia de los siquemitas; 32 de Semida, la familia de los semidaítas; de Hefer, la familia de los heferitas. 33 Y Zelofehad hijo de Hefer no tuvo hijos sino hijas; y los nombres de las hijas de Zelofehad fueron Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. 34 Estas son las familias de Manasés; y fueron contados de ellas cincuenta y dos mil setecientos.

Nota: La historia de Zelofehad la estudiaremos en Números capítulo 27. 

* TRIBU DE EFRAIN = 32,500
(Números 26:35) Estos son los hijos de Efraín por sus familias: de Sutela, la familia de los sutelaítas; de Bequer, la familia de los bequeritas; de Tahán, la familia de los tahanitas. 36 Y estos son los hijos de Sutela: de Erán, la familia de los eranitas. 37 Estas son las familias de los hijos de Efraín; y fueron contados de ellas treinta y dos mil quinientos. Estos son los hijos de José por sus familias.

* TRIBU DE BENJAMIN = 45,600
(Números 26:38-41) Los hijos de Benjamín por sus familias: de Bela, la familia de los belaítas; de Asbel, la familia de los asbelitas; de Ahiram, la familia de los ahiramitas; 39 de Sufam, la familia de los sufamitas; de Hufam, la familia de los hufamitas. 40 Y los hijos de Bela fueron Ard y Naamán: de Ard, la familia de los arditas; de Naamán, la familia de los naamitas. 41 Estos son los hijos de Benjamín por sus familias; y fueron contados de ellos cuarenta y cinco mil seiscientos.

* TRIBU DE DAN = 64,400
(Números 26:42-43) Estos son los hijos de Dan por sus familias: de Súham, la familia de los suhamitas. Estas son las familias de Dan por sus familias. 43 De las familias de los suhamitas fueron contados sesenta y cuatro mil cuatrocientos.

* TRIBU DE ASER = 53,400
(Números 26:44-47) Los hijos de Aser por sus familias: de Imna, la familia de los imnitas; de Isúi, la familia de los isuitas; de Bería, la familia de los beriaítas. 45 Los hijos de Bería: de Heber, la familia de los heberitas; de Malquiel, la familia de los malquielitas. 46 Y el nombre de la hija de Aser fue Sera. 47 Estas son las familias de los hijos de Aser; y fueron contados de ellas cincuenta y tres mil cuatrocientos.

Es extraño que se mencione el nombre de una mujer: Sera, hija de Aser, especialmente en el contexto del conteo de los varones que irán a la guerra. Probablemente se refiera a que los hijos de Sera se incluyen en el linaje de Aser, y no del esposo, a quien no se menciona. La única otra referencia de Sera en la Biblia está en Génesis 46:17.

* TRIBU DE NEFTALI = 45,400
(Números 26:48-50) Los hijos de Neftalí, por sus familias: de Jahzeel, la familia de los jahzeelitas; de Guni, la familia de los gunitas; 49 de Jezer, la familia de los jezeritas; de Silem, la familia de los silemitas. 50 Estas son las familias de Neftalí por sus familias; y fueron contados de ellas cuarenta y cinco mil cuatrocientos.

TOTAL DEL CENSO
El censo de la Nueva Generación dio el resultado de 601,730. 
(Números 26:51) Estos son los contados de los hijos de Israel, seiscientos un mil setecientos treinta.

Recordemos que este número representa a los varones mayores de 20 años, que tienen edad suficiente para participar en la guerra. Este número no incluye a los niños, jóvenes ni mujeres. También se excluye a los levitas, porque ellos tendrán su propio censo (que estudiaremos en el próximo episodio). 

Ahora hagamos una comparación entre el primer censo de la generación anterior y este censo con la Nueva Generación, y notaremos algunas diferencias...

COMPARACIÓN ENTRE LOS DOS CENSOS
Si comparamos los dos censos (Números 1 & 26), notaremos que no hubo un crecimiento numérico, a pesar de que ya habían pasado 40 años. Por lo menos, uno esperaría que la población se duplicara con el cambio de generación, pero eso no fue lo que sucedió. 


1° CENSO

Generación del desierto

2° CENSO (Num. 26)

Nueva Generación

Diferencial 

Rubén

46,500

43,730

- 2,770

Simeón  

59,300

22,200

- 37,100

Gad

45,650

40,500

- 5,150

Judá

74,600

76,500

+ 1,900

Isacar

54,400

64,300

+ 9,900

Zebulón

57,400

60,500

+ 3,100

José (Manasés)

40,500

52,700

+ 12,200

José (Efraín)

32,200

32,500

+ 300

Benjamín 

35,400

45,600

+ 10,200

Dan

62,700

64,400

+ 1,700

Asher

41,500

53,400

+ 11,900

Neftalí

53,400

45,400

- 8,000


TOTAL: 


603,550


601,730


- 1,820 


En algunas tribus se ve un aumento normal, tal como en las tribus de Isacar, Manasés, Benjamín y Aser. Pero las tribus que sufrieron notable disminución son las de: Rubén, Simeón, Gad y Neftalí. Esta baja en el número de varones no se debe a la falta de nacimientos, sino a la muerte desmedida de ciertos grupos, sobre todo en la tribu de Simeón. 

La Biblia no dice explícitamente la razón de la disminución de ciertas tribus, pero podemos inferir que muchos murieron por haber participado en las rebeliones que provocaron muchas muertes. Por ejemplo, muchos rubenitas murieron en la rebelión de Coré (no sólo los padres, sino también los hijos). 

La tribu que más varones perdió fue la de Simeón. En el primer censo, la tribu de Simeón contaba con 59,300 guerreros, y era la tercera tribu más grande de Israel. Pero para el segundo censo, su número cayó a 22,200, llegando a ser la tribu menor. 

Esa puede ser una de las razones por las que se menciona por nombre al israelita que llevó a la madianita en medio del campamento, y quien fue ajusticiado por el sacerdote Finees (Números 25). Zimri era líder de la tribu de Simeón, y aparentemente muchos simeonitas siguieron su mal ejemplo.
(Números 25:14) Y el nombre del varón que fue muerto con la madianita era Zimri hijo de Salu, jefe de una familia de la tribu de Simeón. 


En el próximo episodio, estudiaremos la segunda parte del capítulo 26, que habla sobre el censo de los levitas y el tema de la repartición de tierras... 

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Enlace a otros capítulos: NUMEROS

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martes, 15 de septiembre de 2026

NUMEROS 25:4-18. Plaga se detuvo por el Celo de Finees


En el episodio anterior leímos sobre el consejo que Balaam le dio al rey de Moab, y Balac envió a mujeres a seducir a los israelitas para hacerlos pecar. Como consecuencia, Dios trajo juicio sobre los moabitas y sobre Balaam, pero también sobre Israel por participar del pecado y no arrepentirse. Los israelitas no resistieron, sino que cayeron en la tentación.


Dios es grande en misericordia, pero no puede dejar pasar el pecado de quien no se arrepiente. 

(Números 14:18) Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable...


Dado que no hubo arrepentimiento entre los israelitas, llegó el momento de la justicia (Salmo 7:11-12). La consecuencia del pecado fue una plaga y mortandad que cayó sobre todo el pueblo. 


PARA FRENAR LA PLAGA

La plaga se estaba extendiendo, y para frenarla, Moisés pidió a los jueces que se ajusticiara a los pecadores. 

(Números 25:5) Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Baal-peor.


Dios también responsabilizó a los líderes por no poner un alto al pecado de los hombres de sus tribus (o tal vez ellos también estaban participando). 

(Números 25:4) Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel.


DESCARO EN MEDIO DE LA CONGREGACIÓN

Mientras Moisés y los sacerdotes estaban preocupados por la plaga, y clamaban a Dios para detenerla, se hizo evidente que no todos estaban preocupados, ni arrepentidos. Los líderes y el pueblo se reunieron delante del Tabernáculo para buscar una solución. En ese momento, un israelita tuvo el descaro de pasar delante de todos acompañado de una mujer madianita.

(Números 25:6) Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión.


Eso demuestra la desfachatez de los israelitas que habían caído, porque ya no sólo pecaban escondidos en el campo o en los templos paganos, sino que habían llevado la iniquidad en medio de la congregación. Si no se detenía ese mal de inmediato, se corría el riesgo de que otros hicieran lo mismo, y eso traería aún más maldición. 


JUSTICIA QUE DETUVO LA PLAGA

Todos quedaron pasmados ante el descaro del israelita que llevó a la madianita en medio del campamento, delante de todos, y luego la metió en su tienda. 


Mientras todos estaban perplejos por lo que acababan de ver, un sacerdote se llenó del celo de Dios, y decidió actuar para detener el pecado y la maldición.

(Números 25:7) Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano; 8 y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel.


Aparentemente, el israelita y la madianita estaban juntos, porque de un solo golpe la lanza de Fines los atravesó y los mató. 


La Biblia no habla de tomar la justicia en manos propias, sin juicio ni testigos. Sin embargo, el pecado fue descarado, delante de todos; por lo tanto, podría considerarse que toda la congregación fue testiga, y ya no había nada que confirmar sino sólo esperar la ejecución del juicio. 


Un acto de justicia frenó la maldición. Lamentablemente, para ese entonces, ya habían muerto miles de israelitas.

(Números 25:9) Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil.


CELO DE DIOS Y EL CELO POR DIOS

Dios manifestó su aprobación de la acción de Finees, diciendo que su acción fue la que detuvo la plaga. 

(Números 25:10-11) Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: 11 Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha hecho apartar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos; por lo cual yo no he consumido en mi celo a los hijos de Israel.


El Señor menciona dos celos que se manifestaron en esta historia: 


a. EL CELO DE DIOS. Dios tiene una relación de pacto con Su Pueblo. Pero ellos estaban fallando no sólo al pecar sino sobre todo al cometer idolatría, que se considera como "adulterio espiritual".


b. EL CELO DE FINEES. La acción de Finees fue motivada por su amor por Dios. No fue un arrebato de ira, sino una acción de justicia para rectificar un mal que trae serias consecuencias.  


EL CELO POR LA CASA DE DIOS

La Biblia nos da otro ejemplo de "Celo por Dios" cuando Jesús limpio el Templo, expulsado a los cambistas y vendedores que habían convertido la Casa de Dios es un mercado. 

(Juan 2:13-16) Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, 14 y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. 15 Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; 16 y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.


Al ver lo que Jesús hizo en el Templo, los discípulos entendieron que no fue una acción de ira, sino de orden y justicia, pues lo clasificaron de "celo divino".

(Juan 2:17) Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me consume.

(ref. Salmo 69:9, Salmo 119:139)


PACTO DE PAZ

Otra forma en la que Dios afirmó la acción de Finees fue por el pacto especial que hizo con él como consecuencia. 

(Números 25:12) Por tanto diles: He aquí yo establezco mi pacto de paz con él; 13 y tendrá él, y su descendencia después de él, el pacto del sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los hijos de Israel.


El pacto de Dios con Finees se extendía también a su descendencia. Todo su linaje será beneficiario del "Pacto del sacerdocio perpetuo". La razón es porque Finees hizo lo que todo sacerdote debía hacer: defender el orden de Dios y hacer justicia. 


Parece extraño que Dios le otorgue el “Pacto de Paz” a un hombre que actuó tan violentamente. Para entenderlo, debemos conocer el concepto de "paz" en la Biblia. En otros idiomas, el concepto de paz implica generalmente: ausencia de guerra y conflicto. En hebreo, la palabra para paz es: "Shalom", que literalmente significa: completo, perfecto. Sólo se alcanza ese estado de "shalom" cuando hagamos la perfecta voluntad de Dios. A veces necesitamos entrar en guerra para alcanzar la tranquilidad. Y en tiempos de Moisés, los israelitas sólo podrían alcanzar la paz cuando hubieran entrado a la Tierra Prometida, vencido a los enemigos, y vivieran en el orden de Dios. 


PACTO DE PAZ EN EL MILENIO

El profeta Ezequiel recibió una revelación de un "pacto de paz" que Jesús hará con su pueblo cuando Él venga y establezca su Reino en la Tierra.

(Ezequiel 37:24-28) Y mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un pastor. Andarán en mis decretos y guardarán mis estatutos y los pondrán por obra. 25 Y habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres, en ella habitarán ellos, y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David les será príncipe para siempre. 26 Y haré con ellos pacto de paz, pacto perpetuo será con ellos; y los estableceré, y los multiplicaré, y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. 27 Y estará en ellos mi tabernáculo, y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 28 Y sabrán las naciones que yo Jehová santifico a Israel, estando mi santuario en medio de ellos para siempre.


Ese estado perfecto y completo (heb. Shalom) que Dios desea para nosotros sólo lo podremos alcanzar cuando el Mesías regrese y establezca Su Reino en la Tierra. 


MENCIÓN DE LOS NOMBRES

Un dato curioso en esta historia es que la Biblia menciona los nombres de los pecadores, lo cual es inusual porque muchas veces no se menciona con efecto de "borrar su memoria". En este caso, la Biblia lo menciona, no para su gloria sino para su vergüenza. 

(Números 25:14-15) Y el nombre del varón que fue muerto con la madianita era Zimri hijo de Salu, jefe de una familia de la tribu de Simeón. 15 Y el nombre de la mujer madianita muerta era Cozbi hija de Zur, príncipe de pueblos, padre de familia en Madián.


Por otro lado, la Biblia menciona sus nombres porque quiere resaltar el hecho de que ambos eran líderes de sus comunidades. El israelita era líder de una de las familias de la tribu de Simeón. La moabita era hija de uno de los príncipes de Madián. Esta unión podría traer repercusiones políticas, además de espirituales. Si un líder de Israel se unía con una princesa de Madián, podría considerarse como una alianza diplomática entre Israel y Madián. Eso podría considerarse como otro pecado serio, porque Dios claramente había dicho que no se unieran con los pueblos paganos porque los llevaría a pecar. 

(Éxodo 34:12-16) Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti. 13 Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera. 14 Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es. 15 Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus sacrificios; 16 o tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses, harán fornicar también a tus hijos en pos de los dioses de ellas.


Lastimosamente el pueblo no atendió a la advertencia de Dios. Tal como Él dijo, y sucedió tal como advirtió. Y la Biblia dice que el Señor se manifestó como Dios celoso por tal traición de su pueblo.


DECLARADOS COMO ENEMIGOS

Hasta ese momento, Israel había evitado conflicto con los moabitas y madianitas. De hecho, Dios les había dicho que sólo pidieran permiso para pasar por su territorio y no pelearan con ellos. Pero tras este incidente, Dios ordenó un cambio en las relaciones diplomáticas hacia Moab:

(Números 25:16-18) Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 17 Hostigad a los madianitas, y heridlos, 18 por cuanto ellos os afligieron a vosotros con sus ardides con que os han engañado en lo tocante a Baal-peor, y en lo tocante a Cozbi hija del príncipe de Madián, su hermana, la cual fue muerta el día de la mortandad por causa de Baal-peor.


Pero debido a que ellos se constituyeron en piedra de tropiezo para Israel, entonces Dios los declaró como enemigos.


En el próximo episodio (Números 26), leeremos sobre el censo que Dios mandó a hacer a los israelitas, y por qué... 

 

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