jueves, 26 de marzo de 2026

NÚMEROS 16:20-50. Respuesta de Dios ante la rebelión

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En el episodio anterior leímos sobre la prueba con los incensarios, la cual va a definir a quien le será delegada la autoridad para servir como sacerdotes en el Tabernáculo (y posteriormente en el Templo). 

Los dos lados del argumento eran los siguientes:
* MOISÉS decía que sólo Aarón y su familia habían sido designados por Dios para ser sacerdotes. 

* CORÉ argumentaba que todo israelita era santo; por lo tanto, cualquier israelita o levita podría ser sacerdote, y no sólo Aarón. 

Ahora veamos cuál fue la respuesta de Dios...

RESPUESTA DE DIOS
Desde el principio saltan a luz varios detalles en la respuesta de Dios, ya que a quienes se dirige no es a todos sino sólo a dos personas: 
(Números 16:20-21) Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: Apartaos de entre esta congregación, y los consumiré en un momento.

Dios no se presenta a argumentar con nadie, sino simplemente aclara su postura. El ya había hablado a traves de Moisés, pero no le creyeron. Dios conoce los corazones, y sabía que las intenciones de Coré y los demás rebeldes eran desviadas. Ellos no estaban buscando la verdad ni servir a Dios, sino que querían poder. 

A primera vista podría parecer que Dios estaba reaccionando con ira y demasiada fuerza. Pero si nos detenemos a analizar lo que Dios estaba provocando, nos revelará su intención: Él también estaba poniendo a prueba a Moisés y Aarón, para que demostraran si eran buenos líderes o no. Un buen líder no es el que sólo piensa en sí mismo y su posicion, sino quien considera el bienestar del pueblo al que dirige. Y Moisés y Aarón pasaron la prueba, pues intercedieron por el pueblo, para que los inocentes no pagaran el precio que sólo los rebeldes merecían. 
(Números 16:22) Y ellos se postraron sobre sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un solo hombre el que pecó? ¿Por qué airarte contra toda la congregación?

Dios sabía que Moisés demostraría su gran cualidad de líder al tratar de proteger a las ovejas inocentes, lo cual desmentía la falsa acusación de los rebeldes. Luego que esto quedó claro, Dios dio la instruccion que todos se alejaran de los rebeldes para juzgarlos.
(Números 16:23-24) Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a la congregación y diles: Apartaos de en derredor de la tienda de Coré, Datán y Abiram.

Nótese que el castigo no sólo sería para Coré y los 250 líderes que estaban presentes en el Tabernáculo, sino también para Datán y Abiram, que no se habían presentado. Dios advirtió que ellos también serían juzgados. Por lo tanto, Moisés fue de prisa al campamento de Rubén para advertir a todos que se alejaran de los rebeldes. 
(Números 16:25-27) Entonces Moisés se levantó y fue a Datán y a Abiram, y los ancianos de Israel fueron en pos de él. Y él habló a la congregación, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis ninguna cosa suya, para que no perezcáis en todos sus pecados. Y se apartaron de las tiendas de Coré, de Datán y de Abiram en derredor; y Datán y Abiram salieron y se pusieron a las puertas de sus tiendas, con sus mujeres, sus hijos y sus pequeñuelos.

Es impresionante ver que los rebeldes no se inmutaron, lo cual muestra su falta absoluta de temor a Dios. Datán y Abiram se quedaron parados a la puerta de sus tiendas como si nada, junto con sus familias. Por el contrario, todos los que temían a Dios, se alejaron de inmediato. 

EXPLICACIÓN DE MOISÉS
Cuando Moisés vio que todos los inocentes estaban fuera del peligro, él habló a la congregacion para explicarles lo que estaba a punto de suceder, y por qué razón eso iba a pasar: 
(Números 16:28-30) Y dijo Moisés: En esto conoceréis que Jehová me ha enviado para que hiciese todas estas cosas, y que no las hice de mi propia voluntad. Si como mueren todos los hombres murieren éstos, o si ellos al ser visitados siguen la suerte de todos los hombres, Jehová no me envió. Mas si Jehová hiciere algo nuevo, y la tierra abriere su boca y los tragare con todas sus cosas, y descendieren vivos al Seol, entonces conoceréis que estos hombres irritaron a Jehová.

Con estas palabras, Moisés dejó claro que el castigo que estaban a punto de presenciar venía directamente de Dios. Tambien quedaría confirmada a autoridad que Dios había delegado en Moisés para ser líder de Israel. 

CASTIGO A LOS REBELDES
Tan pronto Moisés terminó de dar su explicación, Dios ejecutó el castigo a los rebeldes, que no se arrepintieron: 
(Números 16:31-34) Y aconteció que cuando cesó él de hablar todas estas palabras, se abrió la tierra que estaba debajo de ellos. Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes. Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación. Y todo Israel, los que estaban en derredor de ellos, huyeron al grito de ellos; porque decían: No nos trague también la tierra.

Evidentemente Coré estaba presente, porque la tierra se lo tragó. Pero los otros líderes rebeldes se quedaron en el Tabernáculo, haciendo la prueba de los incensarios. Allí mismo Dios los castigó con fuego del Cielo: 
(Números 16:35) También salió fuego de delante de Jehová, y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían el incienso.

El castigo fue muy severo porque la rebelión fue muy arrogante. Y con esta lección se confirmó la autoridad delegada por Dios a Moisés.
Como ya mencionamos, la rebelión no fue sólo contra Moisés y Aarón, sino contra Dios mismo. Como dice la Biblia, rebelarse contra la autoridad dada por Dios es igual que rebelarse contra Dios (Romanos 13:1-2).

CONFIRMACIÓN DEL SACERDOCIO DEL LINAJE DE AARÓN 
No sólo se confirmó el liderazgo de Moisés, sino tambien el sacerdocio de Aarón y sus descendientes. Y para dejar un testimonio de esto, Dios pidió que hicieran una señal:
(Números 16:36-40) Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: Di a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, que tome los incensarios de en medio del incendio, y derrame más allá el fuego; porque son santificados los incensarios de estos que pecaron contra sus almas; y harán de ellos planchas batidas para cubrir el altar; por cuanto ofrecieron con ellos delante de Jehová, son santificados, y serán como señal a los hijos de Israel. Y el sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce con que los quemados habían ofrecido; y los batieron para cubrir el altar, en recuerdo para los hijos de Israel, de que ningún extraño que no sea de la descendencia de Aarón se acerque para ofrecer incienso delante de Jehová, para que no sea como Coré y como su séquito; según se lo dijo Jehová por medio de Moisés.

A partir de ese día quedó esa señal para dar testimonio de que el sacerdocio había sido asignado solamente a Aarón y sus descendientes. 

SIGUEN LAS PROTESTAS
Después del tremendo castigo a los rebeldes, uno pensaría que el pueblo habría aprendido la lección. Lamentablemente, no fue así, porque al día siguiente ya estaban protestando de nuevo: 
(Números 16:41) El día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová.


El pueblo estaba culpando a Moisés y Aarón de la muerte de los rebeldes, en lugar de darse cuenta que ellos habían muerto por su propio pecado. Ese parece ser el gran mal del pueblo, porque tenían la mala costumbre de culpar a otros por todo, en lugar de asumir su propia responsabilidad. 

Tan pronto como se formó la turba de los que protestaban contra de Moisés y Aarón, allí apareció Dios para poner orden de nuevo: 
(Números 16:42-43) Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra Moisés y Aarón, miraron hacia el tabernáculo de reunión, y he aquí la nube lo había cubierto, y apareció la gloria de Jehová. Y vinieron Moisés y Aarón delante del tabernáculo de reunión.

SE REPITE EL PATRÓN
Aquí vemos que se repite de nuevo el patrón de la rebelión de Coré:

a. Dios les pide que se hagan a un lado para castigar a los nuevos rebeldes. 

(Números 16:44-45) Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Apartaos de en medio de esta congregación, y los consumiré en un momento. Y ellos se postraron sobre sus rostros.

b. De nuevo, Moisés y Aarón actuaron con humildad, e intercedieron por el pueblo. 
(Números 16:46a) Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos...

c. Dios castigó a los rebeldes, pero en este caso es con una especie de plaga que provoca la muerte. La palabra en hebreo es: Negef, que se puede traducir como: aflicción causada por una enfermdad, o tambien golpe o tropiezo. 
(Números 16:46b) ...porque el furor ha salido de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado.

Muchos estaban muriendo a causa de esta nueva ola de rebelión y protesta.

SE DETIENE LA MORTANDAD
Al ver que muchos morían, Moisés y Aarón actuaron para frenar la plaga.
(Números 16:47-48) Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo, y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad.

Aarón usó dos elementos del Tabernáculo para frenar la plaga: 
a. Expiación: es un sacrificio que cubre el pecado.
b. Incienso: Este elemento es símbolo de las oraciones levantadas hacia Dios (Salmo 141:2; Apoc. 5:8; Apoc. 8:3-4). 

Aunque la plaga se detuvo, los que murieron fueron muchos. 
(Números 16:49-50) Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin los muertos por la rebelión de Coré. Después volvió Aarón a Moisés a la puerta del tabernáculo de reunión, cuando la mortandad había cesado.

A través de esta experiencia, se hizo evidente dos puntos: 
a. Moisés y Aarón demostraron ser buenos líderes al velar por el bien del pueblo.

b. Se confirmó que Aarón había sido elegido por Dios para el sacerdocio. Contrario con lo que pasó con los rebeldes, Aarón usó el incensario, pero no murió; más bien, lo usó para la salvación del pueblo. 

Podríamos pensar que todo esto sería suficiente para confirmar la autoridad que Dios había delegado en Moisés y Aarón...pero todavía veremos una confirmacion más en el siguiente capítulo (Números 17).

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jueves, 19 de marzo de 2026

NÚMEROS 16:4-19. Respuesta de Moisés a los rebeldes

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En el episodio anterior, vimos que dos grupos se unieron para rebelarse contra la autoridad de Moisés y Aarón. Cada grupo tenía su propia motivación y actuaron de forma diferente. Ahora veremos cuál será la respuesta de Moisés ante los rebeldes...
(Números 16:4) Cuando oyó esto Moisés, se postró sobre su rostro.

Debemos resaltar la humildad de Moisés ante la situación: porque teniendo la autoridad, él pudo ponerlos en su lugar de inmediato. Pero lo primero que hizo fue buscar a Dios, quien lo había puesto en esa posición. Moisés dejó en manos del Señor aclarar quien es la autoridad designada por Él.
(Números 16:5) y habló a Coré y a todo su séquito, diciendo: Mañana mostrará Jehová quién es suyo, y quién es santo, y hará que se acerque a él; al que él escogiere, él lo acercará a sí.

Moisés pidió a Dios que Él directamente confirmara Su Voluntad; y la forma de probarlo sería con una señal que sólo Dios podría hacer. El instrumento de la prueba serían los incensarios. 
(Números 16:6-7) Haced esto: tomaos incensarios, Coré y todo su séquito, y poned fuego en ellos, y poned en ellos incienso delante de Jehová mañana; y el varón a quien Jehová escogiere, aquel será el santo; esto os baste, hijos de Leví.

PRUEBA CON LOS INCENSARIOS
Es significativo que se haya escogido el INCENSARIO como señal para la prueba, ya que sólo los sacerdotes estaban autorizados para usarlos. El fuego para el incensario debía encenderse con el fuego del Altar, que es el que Dios encendió con fuego del Cielo desde el día de la inauguracion del Tabernáculo. 

Pero también en ese histórico día de la inauguracion sucedió una tragedia: En ese día, los dos hijos mayores de Aarón murieron consumidos por fuego del Cielo, ya que ellos había llevado "fuego extraño" en sus incensarios, en lugar del que Dios había enviado. Por lo tanto, la señal de llevar un incensario al Tabernáculo implicaba un alto riesgo, porque podrían morir. Sin embargo, a Coré y los demás rebeldes no les importó, porque ellos se creían con los mismos derechos que Aarón y Moisés.

LLAMADO DE ATENCIÓN A LOS LEVITAS
Antes de la prueba, Moisés llamó la atención de Coré y los levitas, porque estaban a punto de entrar en una prueba que podría costarles la vida. Los levitas ya tenían el privilegio de servir a Dios en el Tabernáculo; pero, evidentemente eso les parecía poco. O tal vez tenían envidia que sólo Aarón y sus descendientes podían fungir como sacerdotes.
(Números 16:8-11) Dijo más Moisés a Coré: Oíd ahora, hijos de Leví: ¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, acercándoos a él para que ministréis en el servicio del tabernáculo de Jehová, y estéis delante de la congregación para ministrarles, y que te hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hijos de Leví contigo?  ¿Procuráis también el sacerdocio? Por tanto, tú y todo tu séquito sois los que os juntáis contra Jehová; pues Aarón, ¿qué es, para que contra él murmuréis?

Aunque la rebelión parecía ser en contra de Moisés y Aarón, en el fondo se estaban rebelando en contra de Dios mismo, quien había establecido ese orden. Por eso, Moisés les habló para hacerlos reaccionar, y llevarlos a analizar cuáles eran las intenciones de su corazón. Tal vez así podrían reaccionar y ver si error...antes que Dios juzgara el caso.

Evidentemente no atendiron la advertencia, y se dispusieron a entrar a la prueba. Mientras se preparaban, se hizo evidente que el otro grupo de rebeldes no se había presentado a la prueba...

LOS RUBENITAS NO SE PRESENTARON
El grupo de Datán y Aviram no llegaron al Tabernáculo para la prueba. No se dignaron a dar la cara para presentar su caso ante Moisés, ni ante Dios. 

Aún en esto Moisés demostró humildad, pues los mandó a llamar para aclarar el caso. 
(Números 16:12-14) Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos allá. ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente? Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos.

Cualquier persona sensata se daría cuenta que el argumento de los rubenitas era completamente exagerado. Moisés no los sacó de Egipto para llevarlos a la muerte en el desierto, sino que ellos van a morir allí por su propia rebeldía contra Dios. Y la razón por la que no entraron a la Tierra Prometida es por su falta de fe en Dios--no por culpa de Moisés. 

Datán y Aviram rechazaron el liderazgo de Moisés, ya que según ellos él había fallado en su misión--pero eso era falso. De hecho, el castigo les vino por no hacerle caso a Moisés. Esto es lo que pasa cuando alguien no asume la responsabilidad propia, sino que busca excusas y acusa a otros de sus propias faltas. 

Si los rubenitas tuvieran la intención de encontrar una solución y descubrir la verdad, se hubieran presentado para hablar con Moisés y aclarar las cosas. También hubieran llevado el caso ante Dios. Pero su corazón era torcido, y no querían descubrir la verdad sino hacer su propia voluntad. 

Ante la respuesta insolente y torcida de los rebeldes rubenitas, Moisés se indignó, y se quejó con el Señor: 
(Números 16:15) Entonces Moisés se enojó en gran manera, y dijo a Jehová: No mires a su ofrenda; ni aun un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho mal. 

Moisés estaba molesto por las falsas acusaciones de los rubenitas rebeldes; pero hizo bien en no argumentar con ellos, porque no buscaban la verdad. Es gente que se engaña a sí misma con argumentos falsos con tal de satisfacer su propio capricho. Por eso, Moisés llevó el caso ante Dios. 

CONVOCADOS PARA LA PRUEBA
Aunque Datán y Aviram no se presentaron a la reunión delante del Tabernáculo, la prueba siguió en pie. Moisés convocó a Coré y al resto de los rebeldes, y les explicó en qué consistiría la prueba:
(Números 16:16-17) Después dijo Moisés a Coré: Tú y todo tu séquito, poneos mañana delante de Jehová; tú, y ellos, y Aarón; y tomad cada uno su incensario y poned incienso en ellos, y acercaos delante de Jehová cada uno con su incensario, doscientos cincuenta incensarios; tú también, y Aarón, cada uno con su incensario.

La prueba serviría para determinar quien Dios escogería para ser la autoridad máxima en el Tabernáculo y servir como sacerdotes. 

Estas eran las dos posiciones: 
* MOISÉS decía que Aarón y su familia habían sido designados por Dios para ser sacerdotes--y nadie más, bajo pena de muerte. 

* CORÉ argumentaba que todo israelita era santo, no sólo Aarón; por lo tanto, él o cualquier otro podrían ser sacerdotes y entrar al Lugar Santo. 

¿Quién de los dos tenía la razón? La respuesta no vendría de los hombres, sino de Dios mismo. El Señor va a dejar claro delante de todos quien tiene la razón: Moisés o Coré. 

Para buscar la respuesta, todos debían presentarse a la puerta del Tabernáculo. Y los que creían que tenían derecho de ser sacerdotes, se iban a presentar con un incensario, y así lo hicieron. 
(Números 16:18-19) Y tomó cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, y echaron en ellos incienso, y se pusieron a la puerta del tabernáculo de reunión con Moisés y Aarón. Ya Coré había hecho juntar contra ellos toda la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión; entonces la gloria de Jehová apareció a toda la congregación.

En el próximo episodio veremos cuál fue la respuesta de Dios a la prueba de los incensarios, y se hará evidente quién tenía la razón, Moisés o Coré...  


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jueves, 12 de marzo de 2026

NUMEROS 16:1-3. Rebelión de dos grupos



No hay mucho escrito sobre los cuarenta años que los israelitas vivieron en el desierto, sólo unas cuantas historias que dejan importantes lecciones. En los dos siguientes capítulos encontramos una de estas lecciones, relacionada con el tema del liderazgo.

DOS GRUPOS REBELDES
En los cuarenta años en el desierto, Moisés y Aarón mantuvieron su posición como los líderes principales de Israel. Aunque siempre hubo cierto nivel de protesta, luego del castigo se levantó una rebelión. Un grupo de líderes retaron a Moisés, y pusieron en tela de juicio la legitimidad de su liderazgo. El texto comienza señalando quiénes estaban dirigiendo esta rebelión:
(Números 16:1-2) Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente, y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre. 

Los líderes de esta rebelión venían de dos tribus: 
1. Tribu de Leví: Coré;
2. Tribu de Rubén: Datán, Abiram y On.

A ellos se les unieron 250 líderes de otras tribus. Y todos ellos se unieron con el fin de retar el liderazgo de Moisés. 

Aunque parecían un grupo unido, en realidad se formaron dos grupos distintivos, cada grupo con su propia motivación. A continuación haremos un resumen de la demanda de cada grupo, y en el próximo episodio veremos más detalles cuando Moisés responda a la demanda de cada grupo.

GRUPO 1: REBELIÓN DE CORÉ
El primer grupo rebelde estaba liderado por Coré, quien era levita. También era pariente cercano de Moisés y Aarón, siendo primo de ellos (Exo. 6:18,21). 

La queja de Coré era la siguiente:
(Números 16:3) Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?

Al decir: "¡Basta ya de vosotros!", Coré estaba proponiendo que Moisés y Aarón fueran depuestos de su posición como líderes de todo Israel. No sólo eso, sino que probablemente él quería quedarse con el puesto de Aarón, como sumo sacerdote, al cual él creía tener tanto derecho como su primo. Para justificar esto, alegó que "toda la congregación es santa". Coré estaba alegando que sus primos no eran más especiales que él y los demás israelitas. 

Pero lo que estaba olvidando Coré es que Dios mismo fue quien escogió a Moisés y Aarón.  
(Números 3:1) Estos son los nombres de los hijos de Aarón, sacerdotes ungidos, a los cuales consagró para ejercer el sacerdocio.

También fue Dios mismo quien determinó que los demás levitas debían apoyar y servir a los sacerdotes en el servicio del Tabernáculo (Num. 3:5-9). Pero esto no es lo que quería oír Coré; él no quería servir sino que quería ser el jefe. Lo que no se daba cuenta Coré es que al rebelarse contra Moisés y Aarón, en el fondo él poniendo en tela de duda lo que Dios había dicho sobre los sacerdotes, y se estaba rebelando contra Dios mismo. 

¿O tal vez Coré tenía duda que Moisés hubiera oído realmente de Dios, y se hubiera inventado esa orden de su propio corazón? Esta es otra posibilidad. Pero debemos resaltar que el riesgo era alto, ya que el castigo por quebrantar esta orden era la muerte. 
(Números 3:10) Y constituirás a Aarón y a sus hijos para que ejerzan su sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá.

La familia de Aarón tenía privilegios especiales, pero también debían asumir responsabilidades serias. Como sacerdotes, ellos debían llevar una vida de santidad aún mayor que los demás israelitas, dado que ellos entraban en contacto más cercano con el lugar donde se manifestaba la Presencia de Dios (en el Lugar Santísimo). 

Coré estaba peleando por los derechos, pero no tomó en cuenta las responsabilidades del puesto. Seguramente, tampoco consideró que se estaba rebelando en contra de Dios al sublevarse en contra de la autoridad que Él había establecido. 

En los próximos episodios, veremos cuál es la respuesta de Moisés a los argumentos de Coré. Y también veremos cuál es la reacción de Dios ante tal demanda. Pero antes de ver eso, leamos sobre el otro grupo rebelde...

GRUPO 2: REBELIÓN DE LA TRIBU DE RUBEN
El segundo grupo rebelde estaba liderado por los hermanos: Datan y Abiram (hijos de Eliab), de la tribu de Rubén. Al principio, se les unió On, hijo de Pelet, pero luego él desaparece de la narrativa y ya no se vuelve a hacer mención de él.  

Seguramente ellos creían que tenían el derecho de ser líderes, ya que venían de la tribu del hijo mayor de Jacob: Rubén. Lo que no parecen recordar es que Rubén fue desacreditado por el mismo Jacob (Génesis 49:3-4), y los derechos de la primogenitura fueron divididos entre José y Judá (1 Crónicas 5:1-2). 

A diferencia de Coré, que fue a presentar su caso directamente ante Moisés, los rebeldes de la tribu de Rubén no dieron la cara, ni hablaron directamente con las autoridades. Sólo se quejaron a sus espaldas, y regaron sus calumnias entre el pueblo. 

Al enterarse Moisés, los mandó a llamar, pero ellos no tuvieron la dignidad de presentarse. Sólo le mandaron a decir lo siguiente: 
(Números 16:12-14) Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos allá. ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente? Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos.

Antes de ver cuál es la reacción de Moisés a estos rebeldes, leamos sobre los otros 250 líderes que se unieron a la rebelión, porque la Biblia revela algo interesante sobre ellos...

OTROS 250 LIDERES REBELDES
A los dos grupos ya mencionados de rebeldes se unieron otros líderes. No se mencionan sus nombres, ni de qué tribus venían, pero la Biblia los identifica de la siguiente manera: 
(Números 16:2) se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre. 

Estos hombres son identificados como "príncipes" (heb. Nasim). Eran de los principales líderes entre las tribus, a quienes la gente buscaba para pedirles consejo (posiblemente como jueces).  

También se les identifica como: "varones de renombre". Se refiere a hombres que son reconocidos, y tienen fama. Esto es significativo porque hay un paralelo en Génesis, donde aparece la misma palabra, en referencia a la gente que se rebeló en contra Dios en la Torre de Babel. 
(Génesis 11:4) Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. 

Así como los rebeldes en Babel, también los 250 líderes buscaban hacerse un "nombre famoso". Es gente que busca su propia fama, y en lugar de darle la gloria a Dios. Y tal vez por esa razón la Biblia no menciona sus nombres. Ellos buscaron exaltar su propio nombre, pero al final quedaron en la historia bajo la sombra del anonimato. 

Habiendo establecido la base de la identidad de los rebeldes y sus motivaciones, continuaremos este caso en el próximo episodio, y veremos cuál fue la reacción y la respuesta de Moisés ante la rebelión de Coré, Datan, Abiram y los 250 líderes que se les unieron...

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jueves, 26 de febrero de 2026

NUMEROS 15:13-41. Otras instrucciones


En este episodio continuaremos estudiando las instrucciones que Dios dió a la nueva generacion de israelitas, los que eventualmente van a entrar a la Tierra Prometida. 


EL EXTRANJERO HARÁ IGUAL QUE EL NATURAL

Luego de explicar la ley de las ofrendas que acompañan a los sacrificios, Dios señala que esta instrucción no es sólo para los israelitas de sangre, sino también para todo gentil que se haya unido a ellos. 

(Números 15:13-14) Todo natural hará estas cosas así, para ofrecer ofrenda encendida de olor grato a Jehová. Y cuando habitare con vosotros extranjero, o cualquiera que estuviere entre vosotros por vuestras generaciones, si hiciere ofrenda encendida de olor grato a Jehová, como vosotros hiciereis, así hará él.


Las leyes que encontramos en la Torá (Pentateuco) fueron dadas a los israelitas, el pueblo que Dios escogió para manifestarse primero en la Tierra. Sin embargo, aquí deja claro que estas instrucciones también aplican a todo aquel que se una al Reino de Dios. 

(Números 15:15-16) Un mismo estatuto tendréis vosotros de la congregación y el extranjero que con vosotros mora; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; como vosotros, así será el extranjero delante de Jehová. Una misma ley y un mismo decreto tendréis, vosotros y el extranjero que con vosotros mora.


En el momento en que Dios forma al pueblo de Israel, también el Señor contempla a gente de otros pueblos que se unirán a Israel, porque creerán en Jehová. A ellos también se les dará la oportunidad de hacer ofrendas a Dios. No sólo eso, sino que se espera todo lo mismo de ellos también. Como dice este pasaje: "Un mismo estatuto trendrán...", porque si quieren unirse al Reino de Dios, debe vivir según el orden y las leyes de Dios. 


Pablo entendió esto, y en Efesios explica que ya no son dos pueblos: judíos y gentiles, sino uno solo. El gentil que crea en el Mesías es considerado como ciudadano del Pueblo de Dios (Efesios 2:11-22).

(Efesios 2:12-16) En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.


Lo que Jesús abolió fue la enemistad entre judíos y gentiles. También dice que abolió "la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas", y eso se refiere a los mandamientos hechos por los hombres (NO los que Dios dió, porque esos siguen vigentes). Por lo tanto, si un gentil se une al pueblo de Dios, ya no será considerado como "extraño", sino como parte de la familia de Dios. 

(Efesios 2:19) Así pues, ya no sois extraños ni extranjeros, sino que sois conciudadanos de los santos y sois de la familia de Dios. 

 

Ser ciudadano y conciudadano implica que deben someterse al orden del Reino.


PECADO QUE SE PERDONA, Y EL QUE NO SE PERDONA

En este capítulo, Dios habla de otro punto que interesaba mucho a la nueva generación, porque si Dios no perdonó la rebelión de "la generación del desierto", ¿será posible que tampoco les perdonará a ellos si fallan? 


No es una pregunta loca, porque sabemos que todo ser humano falla. Y si los padres fallaron, ellos tambien podrían hacerlo. Pero aquí es donde Dios explica al pueblo la diferencia entre: pecado por yerro y el pecado por soberbia...


PECADO POR YERRO

Dios sabe que todo ser humano va a pecar eventualmente, porque somos humanos (y aún no hemos sido transformados). Pero Dios enseña a su pueblo que si la falta es por error o ignorancia, el pecado puede ser cubierto: 

(Números 15:22-26) Y cuando errareis, y no hiciereis todos estos mandamientos que Jehová ha dicho a Moisés, todas las cosas que Jehová os ha mandado por medio de Moisés, desde el día que Jehová lo mandó, y en adelante por vuestras edades, si el pecado fue hecho por yerro con ignorancia de la congregación, toda la congregación ofrecerá un novillo por holocausto en olor grato a Jehová, con su ofrenda y su libación conforme a la ley, y un macho cabrío en expiación. Y el sacerdote hará expiación por toda la congregación de los hijos de Israel; y les será perdonado, porque yerro es; y ellos traerán sus ofrendas, ofrenda encendida a Jehová, y sus expiaciones delante de Jehová por sus yerros. Y será perdonado a toda la congregación de los hijos de Israel, y al extranjero que mora entre ellos, por cuanto es yerro de todo el pueblo.


Esta es la instrucción para cubrir la falta que cometiere toda la congregación. Pero si se trata del pecado de un individuo, la forma de expiar es la siguiente: 

(Números 15:27-28) Si una persona pecare por yerro, ofrecerá una cabra de un año para expiación. Y el sacerdote hará expiación por la persona que haya pecado por yerro; cuando pecare por yerro delante de Jehová, la reconciliará, y le será perdonado.


De nuevo, la Biblia explica que esta instrucción aplica tanto al israelita de sangre como a los gentiles que se han unido al pueblo de Dios, porque son considerados como uno solo. 

(Números 15:29) El nacido entre los hijos de Israel, y el extranjero que habitare entre ellos, una misma ley tendréis para el que hiciere algo por yerro.


Esta es la forma de cubrir un pecado por yerro o por ignorancia. Y en forma espiritual, apunta a Jesús quien murió como paga de nuestros pecados. 

(1 Juan 2:1-2) Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.


Ahora... ¿Qué pasa si alguien peca con intencionalidad? La Biblia señala que el trato será muy diferente...


PECADO INTENCIONAL

Dios explica que si el pecado es intencional, con soberbia y en rebelión abierta, la consecuencia será el siguiente: 

(Números 15:30-31) Mas la persona que hiciere algo con soberbia, así el natural como el extranjero, ultraja a Jehová; esa persona será cortada de en medio de su pueblo. Por cuanto tuvo en poco la palabra de Jehová, y menospreció su mandamiento, enteramente será cortada esa persona; su iniquidad caerá sobre ella.


Cuando alguien peca con soberbia, la Biblia dice que esto ULTRAJA al Señor. La palabra que se traduce como "ultraja" en hebreo es: Gadaf, que tambien se puede traducir como: blasfemar, hacer vil. 


Alguien que peca contra Dios, a pesar de saber que eso le ofende y aún así no le importa, ése es un pecado intencional y en rebelión. Y ese pecado no tiene perdón porque es una afrenta contra Dios. Es considerado como una blasfemia.


Jesús hizo referencia a la blasfemia que no recibe perdón:

(Mateo 12:31) Por eso os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.


Este pecado con soberbia fue lo que lo que cometió la "generación del desierto", ya que lo hicieron adrede, en rebelión y sin arrepentimiento. Por ello, su pecado no fue perdonado, y la consecuencia fue que no entraron a la promesa sino que murieron en el desierto.


A continuación, la Biblia presenta un ejemplo de este pecado con soberbia, no por ignorancia sino en rebeldía contra la ley de Dios...


UN EJEMPLO DEL PECADO CON SOBERBIA

La siguiente historia parecería desconectada de la narrativa, pero se entiende cuando se sabe que es un ejemplo del pecado por soberbia. El ejemplo es en relación al mandamiento de guardar el día de reposo. Un hombre no lo respetó, y salió a trabajar a escondidas:

(Números 15:32-34) Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo. Y los que le hallaron recogiendo leña, lo trajeron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación; y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué se le había de hacer.


Hasta ese momento, nadie se había atrevido a faltar a esa ley, por pena del castigo. Pero parece que a ese hombre no le importó, y salió a recoger leña, precisamente en el día en que estaba prohibido. Lo hizo en rebelión, a pesar de que Dios ya había advertido de la consecuencia, tal como está escrito en Éxodo:  

(Exodo 31:14-15) Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo. Seis días se trabajará, mas el día séptimo es día de reposo consagrado a Jehová; cualquiera que trabaje en el día de reposo, ciertamente morirá.


Moisés y el pueblo conocían la ley, pero tenían duda sobre cómo aplicarla exactamente. Por ello, Moisés le preguntó a Dios lo que se debía hacer con tal persona. Y ésta fue la respuesta de Dios:

(Números 15:35-36) Y Jehová dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento. Entonces lo sacó la congregación fuera del campamento, y lo apedrearon, y murió, como Jehová mandó a Moisés.


Ese hombre creyó que podía salirse con la suya y hacer lo que quisiera sin recibir las consecuencias. Creyó que podría engañar a sus hermanos, y retar la orden de Dios. Pero el Señor lo expuso, y pagó el precio de su soberbia y rebelión. Como dice la Biblia: "No os engañéis; Dios no puede ser burlado" (Gálatas 6:7). Y de paso, su caso sirvió de ejemplo para todo Israel. 


¿Creen que el pueblo se olvidaría luego de presenciar tal castigo? Pensariamos que no, pero la memoria se desvanece con el tiempo, y por eso Dios les dio una ayuda visual para que se recordaran de obedecer sus mandamientos...


FRANJAS EN LOS BORDES (heb. Tzitzit)

Dios sabe que la gente es olvidadiza, y por ello instruyó a su pueblo a que lleve en su ropa una señal que servirá como recordatorio. 

(Números 15:37-38) Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles que se hagan franjas en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones; y pongan en cada franja de los bordes un cordón de azul.


Lo que se traduce al español como "franjas o flecos", en hebreo se conoce como "Tzitzit". Son hilos enlazados que forman flecos en las puntas del manto que se usaba en esos tiempos. Es algo que sobresale de la vestidumbre, y se hace visible para servir como recordatorio: 

(Números 15:39-41) Y os servirá de franja, para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos de Jehová, para ponerlos por obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los cuales os prostituyáis. Para que os acordéis, y hagáis todos mis mandamientos, y seáis santos a vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios.


Esta señal servirá como recordatorio a las generaciones posteriores para que no olviden de obedecer a Dios, y así eviten cometer el error de sus padres, quienes se rebelaron contra el Señor. 


También en Deuteronomio se hace referencia a los Tzitzit: 

(Deut. 22:12) Te harás flecos en las cuatro puntas de tu manto con que te cubras.


En los evangelios queda evidente que Jesús llevaba en su manto estos flecos, porque cuentan el caso en que una mujer enferma que estiró su mano para tocarlos, y fue sanada (Lucas 8:43-47):

(Lucas 8:43-44) Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. 


Esa mujer no fue la única que fue sanada al tocar el borde del manto de Jesús, sino tambien muchos otros, según cuenta Marcos:

(Marcos 6:56) Y dondequiera que El entraba en aldeas, ciudades o campos, ponían a los enfermos en las plazas, y le rogaban que les permitiera tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que lo tocaban quedaban curados.



En el próximo episodio comenzaremos un nuevo capítulo: Números 16, y  veremos que pasó con la generación del desierto...


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