sábado, 17 de octubre de 2026

NUMEROS 27:12-23. Elección del Sucesor de Moisés

 

Josué, sucesor de Moisés



Luego del censo, Israel entró en un período de transición, en preparación para entrar a Canaán. Se acercaba el tiempo determinado para entrar y conquistar la Tierra Prometida. 


VE LA TIERRA DESDE LEJOS

En cuanto a Moisés, él sabía que no entraría. Sin embargo, Dios lo llamó para que viera la Tierra Prometida desde lejos: 

(Números 27:12-13) Jehová dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim, y verás la tierra que he dado a los hijos de Israel. 13 Y después que la hayas visto, tú también serás reunido a tu pueblo, como fue reunido tu hermano Aarón.


Lo lógico hubiera sido que Moisés guiara a Israel en la conquista, pero Dios le recuerda la razón por la que él y su hermano Aarón no iban a entrar, a pesar de que fueron los líderes del pueblo de Israel por los cuarenta años que pasaron en el desierto. La razón es la siguiente: 

(Números 27:14) Pues fuisteis rebeldes a mi mandato en el desierto de Zin, en la rencilla de la congregación, no santificándome en las aguas a ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Cades en el desierto de Zin.


Este tema lo estudiamos en el capítulo 20. 


Moisés se caracterizó siempre por interceder por el pueblo de Israel, y pedir misericordia a pesar de sus faltas. Lo interesante es que Moisés no pidió a Dios que cambiara su decisión sobre su propio error. En lugar de pedir clemencia para él mismo, Moisés pensó en el pueblo, como lo hace un pastor que vela por su rebaño: 

(Números 27:15-17) Entonces respondió Moisés a Jehová, diciendo: 16 Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación, 17 que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor.


Una de las razones por las que Dios escogió a Moisés para dirigir al pueblo de Israel es por su corazón de pastor. Por eso, le pidió al Señor que nombrara a un sustituto adecuado para cubrir esa necesidad. Por supuesto, Dios ya tenía eso contemplado...


DIOS ELIGE AL SUCESOR DE MOISÉS

A continuación, Dios señaló quien sustituiría a Moisés como líder de Israel:

(Números 27:18-20) Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; 19 y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos. 20 Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca.


La transición debía ser antes de la muerte de Moisés, para que el pueblo supiera de antemano quien era el elegido. El nombramiento se haría delante de la congregación, para que todos fueran testigos. También participaría el sumo sacerdote, dándole credibilidad espiritual. 


La Biblia usa una frase interesante al referirse a la transmisión de autoridad. Moisés debía poner sus manos sobre Josué, en señal de transferencia, y usa la frase: "pondrás tu dignidad". En hebreo se usa la palabra "Hod", que también se puede traducir como: esplendor, majestad, grandeza, honor, excelencia. Luego de cuarenta años en el desierto, los israelitas ya habían reconocido la dignidad del liderazgo de Moisés, y con la imposición de manos delante de todos, se busca transmitir el mensaje de que Josué debía recibir el mismo reconocimiento y honor. 


POR ELECCIÓN DIVINA Y CON EL CONSEJO DEL SACERDOTE

Era importante que la transferencia de autoridad se hiciera en público, para que quedara claro que la elección no la hizo Moisés, sino que fue Dios mismo.


El gobierno diseñado por Dios no es "una democracia", sino un gobierno dirigido por Dios (que algunos llaman "teocracia"). Las decisiones principales las toma Dios, y él elige a personas que servirán como líderes delante del pueblo, en representación del Señor. Por eso, es importante la instrucción sobre la relación entre el líder y el sumo sacerdote. 


Josué servirá como general del ejército en el tiempo de conquista, y luego como gobernante administrativo. Pero su tarea no la hará solo, ya que contará con el consejo del Sumo Sacerdote.

(Números 27:21) El se pondrá delante del sacerdote Eleazar, y le consultará por el juicio del Urim delante de Jehová; por el dicho de él saldrán, y por el dicho de él entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, y toda la congregación.


Josué debía buscar el consejo del Sumo Sacerdote, que en ese momento era Eleazar, hijo de Aarón. Específicamente, Dios instruye a Josué que consulte con el sumo sacerdote antes de salir a la guerra. No sólo se trata de consultarlo para obtener sabiduría espiritual, sino para que el sumo sacerdote debía consultar a Dios para que Él dirigiera la estrategia. 


El texto hace mención del "Juicio del Urim", que se refiere a una forma en que el sumo sacerdote consultaba a Dios, especialmente en decisiones difíciles en las que se necesitaba confirmar la voluntad de Dios. Esto era parte del diseño de Dios para el Tabernáculo, y lo encontramos en Éxodo: 

(Éxodo 28:30) Y pondrás en el pectoral del juicio Urim y Tumim, para que estén sobre el corazón de Aarón cuando entre delante de Jehová; y llevará siempre Aarón el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante de Jehová.


"Urim y Tumim" eran dos piedras que el sumo sacerdote guardaba dentro del Pectoral sacerdotal. La Biblia no explica exactamente la forma en que se usaban (sólo en la tradición rabínica); sin embargo, sí hay varias referencias bíblicas en las que líderes usaron esas piedras especiales para consultar a Dios en temas importantes (Esdras 2:63; Nehemías 7:65; 1 Samuel 28:6). 


TAL COMO DIOS DIJO

Moisés siguió las instrucciones tal como Dios le dijo, para efectuar la transferencia de liderazgo a Josué. Lo hizo delante de todo el pueblo, como testimonio.

(Números 27:22-23) Y Moisés hizo como Jehová le había mandado, pues tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y de toda la congregación; 23 y puso sobre él sus manos, y le dio el cargo, como Jehová había mandado por mano de Moisés.


Aunque Josué fue reconocido como el sucesor de Moisés, él no asumió de inmediato el liderazgo sino debía esperar hasta que Moisés muriera. Todavía debían pasar los eventos de Deuteronomio, que incluye la repetición de la Torá a la nueva generación. Al final de Deuteronomio leemos sobre la muerte de Moisés, y después de eso Josué asumió su rol como líder de Israel. Mientras tanto, Josué vivirá un tiempo de entrenamiento y transición. 


MENSAJE PROFÉTICO

Hay un mensaje profético escondido en el nombre de Josué. Su nombre en hebreo es Yehoshua, que significa: Yehova salva. Hay otra versión compacta de este nombre en hebreo: Yeshua, que también significa Dios salva. En español se traduce como: Jesús. 


Es significativo que haya sido Josué y no Moisés quien guió a Israel para entrar a la Tierra Prometida, porque transmite un mensaje espiritual: Moisés representa la Ley de Dios (heb. Torá), mientras que el nombre de Josué apunta hacia Jesús quien trae salvación. Esto es un paralelo espiritual porque la Biblua enseña que al Reino de Dios no podemos entrar por las obras de la ley (porque no hay nadie justo), sino que sólo podemos entrar por la fe en la obra redentora de Jesús en la cruz, quien murió para perdón de nuestros pecados. Luego de ser salvos, vivimos en obediencia como fruto de la salvación.


Aunque provoque tristeza el hecho de que Moises no entró a la Tierra Prometida, recordemos que eventualmente él estará allí. De hecho, los evangelios nos cuentan que Jesús vio a Moisés y a Elías en el Monte de la Transfiguración, que está en la Tierra de Israel (Mateo 17; Marcos 9; Lucas 9). Y en la resurrección de los santos, veremos a Moisés junto a los demás patriarcas y padres de la fe. 


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domingo, 11 de octubre de 2026

NUMEROS 27:1-11. PETICIÓN DE LAS HIJAS DE ZELOFEHAD


En el capítulo anterior leímos sobre el censo para formar el ejército de Israel, y para la repartición de tierras entre las tribus. 


En el censo de la tribu de Manasés se hizo mención de un hombre que no tuvo hijos varones: 

(Números 26:33) Y Zelofehad hijo de Hefer no tuvo hijos sino hijas; y los nombres de las hijas de Zelofehad fueron Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.


La Biblia hace referencia a este caso en el contexto del censo por dos  razones: 

1. Sólo hombres van a la guerra, por lo tanto las hijas de Zelofehad no tendrían que participar en las batallas de conquista. 

2. Sólo los hombres guerreros van a recibir una porción de tierra en la Tierra Prometida. 


Zelofehad fue de los hombres que salieron de Egipto como adultos, pero no entraron a la Tierra Prometida por falta de fe. Él ya había muerto en el desierto, como toda su generación. Lo sobrevivieron sus hijas, a quienes la Biblia reconoce por nombre:

(Números 27:1) Vinieron las hijas de Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de Manasés hijo de José, los nombres de las cuales eran Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. 


Ellas quedaron huérfanas, pero no estaban desamparadas porque tenían parientes y una comunidad que velaba por ellas, tal como enseña la Biblia (Deut. 10:17-18; Salmos 68:5, 82:3-4, 146:9; Santiago 1:27). Sin embargo, al momento de hacer el censo, las hijas de Zelofehad se dieron cuenta que ellas no tendrían heredad de tierras cuando entraran a Canaán. Como mujeres, ellas no tendrían que participar en la guerra de conquista, pero por ello no les sería asignada tierra donde vivir. Tampoco contaban con un hermano varón que fuera a la guerra, heredara tierra y se encargara de su provisión. 


PRESENTAN SU CASO

Al verse en esa posición, las hijas de Zelofehad fueron con Moisés para apelar. Le presentaron su caso para ver qué se podría hacer para que su familia inmediata pudiera recibir herencia en la Tierra Prometida (pues no tenían padre ni hermano que lo hiciera por ellas). 

(Números 27:2-4) y se presentaron delante de Moisés y delante del sacerdote Eleazar, y delante de los príncipes y de toda la congregación, a la puerta del tabernáculo de reunión, y dijeron: 3 Nuestro padre murió en el desierto; y él no estuvo en la compañía de los que se juntaron contra Jehová en el grupo de Coré, sino que en su propio pecado murió, y no tuvo hijos. 4 ¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre.


Es interesante que estas hermanas no sólo estaban pidiendo un lugar para vivir, pues eventualmente ellas se casarían y se irían a vivir a la herencia de sus esposos. Las hijas de Zelofehad también estaban pensando en el legado de su padre. Si ellas recibían tierra en su nombre, podría ser heredado eventualmente a sus hijos, y perduraría el linaje y la memoria de su padre. 


También pensando en el nombre de su padre, ellas defendieron su memoria dejando claro que él no había muerto junto a los rebeldes que se unieron a Coré, sino que murió como toda su generación, por la falta de fe. Ellas no excusaron el pecado del padre, pues lo reconocieron; pero querían dejar claro que no formó parte de la rebelión.


CONSULTA A DIOS

La petición de las hermanas sonaba razonable, pero Moisés no sólo debía considerar los deseos de estas mujeres, sino que también respetar lo que la Ley de Dios establece. 


Humanamente era difícil juzgar esta situación, pero lo bueno es que Moisés conocía bien a Dios, y no sólo se dejaba llevar por la letra de la Ley, sino por el espíritu de la Ley. Él sabía que la ley de la herencia de las tierras no sólo servía para regular la herencia de los hombres, sino para proteger a las mujeres, quienes siempre estarían protegidas por la herencia de sus padres o hermanos. 


Ahora la pregunta es: ¿qué se debe hacer en el caso de una familia de mujeres que no cuenta con padre ni hermano para encargarse de la heredad? Moisés no se inventó solución, sino que fue a consultar al Juez Justo que creó la Ley de tierras y herencias. 

(Números 27:5) Y Moisés llevó su causa delante de Jehová.


Esta fue la respuesta de Dios:

(Números 27:6-7) Y Jehová respondió a Moisés, diciendo: 7 Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas.


¡Qué lindo ver que Dios dice que la petición de las hermanas era justa! Esto es el espíritu de la Ley, de la Torá de Dios, que busca beneficiar a todos, en base al orden de Dios. 


La Torá, la Ley de Dios tal como está escrita en el Pentateuco (los primeros cinco libros de la Biblia), es tan sólo el resumen del orden de Dios. Es similar a la Constitución de una nación, que establece los principios básicos de orden y convivencia social. Luego se añaden códigos o reglamentos que explican los detalles de cómo se debe aplicar las leyes generales.


En el tema de herencia de tierras, Dios estableció los parámetros generales en la ley. Luego surgió la necesidad de ampliar los detalles de la ley para cubrir casos más específicos o situaciones con excepciones. Esto es exactamente lo que Dios hizo en este caso, porque no se cambió la ley sino que se expandió, dando ciertos detalles de la ley de herencia. Y no se limitó al caso de sólo tener hijas, sino aún se expandió al caso de un hombre que no tuviera hijo alguno a quien heredar: 

(Números 27:8-11) Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cuando alguno muriere sin hijos, traspasaréis su herencia a su hija. 9 Si no tuviere hija, daréis su herencia a sus hermanos; 10 y si no tuviere hermanos, daréis su herencia a los hermanos de su padre. 11 Y si su padre no tuviere hermanos, daréis su herencia a su pariente más cercano de su linaje, y de éste será; y para los hijos de Israel esto será por estatuto de derecho, como Jehová mandó a Moisés.


En el libro de Josué leemos que efectivamente le fue dado territorio a las hijas de Zelofehad entre la tribu de Manasés. 

(Josué 17:3-4) Pero Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, no tuvo hijos sino hijas, los nombres de las cuales son estos: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. 4 Estas vinieron delante del sacerdote Eleazar y de Josué hijo de Nun, y de los príncipes, y dijeron: Jehová mandó a Moisés que nos diese heredad entre nuestros hermanos. Y él les dio heredad entre los hermanos del padre de ellas, conforme al dicho de Jehová. 


Nota: Este caso se ampliará aún más en Números 36, porque el caso volverá a salir a luz. Dejaremos el comentario para cuando estudiemos ese capítulo. 


En el próximo episodio estudiaremos la segunda parte del capítulo 27, en la que se nombrará al sucesor de Moisés en el liderazgo del pueblo de Israel...


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lunes, 5 de octubre de 2026

NUMEROS 26:52-65. Herencia territorial y Censo de los levitas

Números 26: Bible Art

En el episodio anterior leímos sobre el nuevo censo que Dios pidió para la nueva generación de israelitas. El objetivo era contar el número de varones mayores de 20 años, que formarían parte del ejército de Israel previo a la conquista de la Tierra Prometida. 

 

OTRO PROPÓSITO PARA EL CENSO

Al final del capítulo, la Biblia habla de otro propósito para este censo:

(Números 26:52-54) Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 53 A éstos se repartirá la tierra en heredad, por la cuenta de los nombres. 54 A los más darás mayor heredad, y a los menos menor; y a cada uno se le dará su heredad conforme a sus contados.


Otro propósito para el conteo de hombres es para saber qué cantidad de territorio se asignaría a cada tribu a la hora de repartir la Tierra Prometida. Para ser justos, la tribu que tuviera más hombres recibiría una porción mayor de territorio, de forma proporcional; y la que menos hombres tuviera, se le daría una menor extensión.


Los líderes debían hacer el cálculo de las proporciones del territorio que se asignaría a cada tribu, según su número. Sin embargo, la asignación final sería determinada "por suerte", lo que implica que Dios tendrá la última palabra en la decisión de la localidad que le tocaría a cada tribu (Números 34; Josué 11:23; Josué 14-19). 

(Números 26:55-56) Pero la tierra será repartida por suerte; y por los nombres de las tribus de sus padres heredarán. 56 Conforme a la suerte será repartida su heredad entre el grande y el pequeño.


La Tierra Prometida se dividiría entre todas las tribus, menos una: LEVI. 

A continuación explicaremos por qué...


LEVI NO SE CONTÓ CON LAS OTRAS TRIBUS


Hay dos razones por las que no se contó a la tribu de Levi junto a las demás tribus: 


1. Los levitas no debían participar en las batallas ni en la guerra. 


La tribu de Levi fue apartada para servir a Dios, y su misión era netamente espiritual. En cierta manera, lo que ellos hacían: servir en el Santuario, servir como jueces y enseñar la Torá, todo eso era un servicio espiritual para la comunidad. 


Aunque los levitas no peleaban en lo natural, podríamos decir que se encargaban de "la batalla espiritual" (Salmo 44:6-7; Zacarías 4:6; Efesios 6:11-18).

(2 Corintios 10:3-4) Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.


2. A la tribu de Levi no le iba a ser asignado territorio para producción y cultivo, sino sólo ciudades donde habitar. (Nota: Este tema lo estudiaremos en detalle cuando lleguemos al capítulo 35 de Números.)


Esta medida ya se había tomado en el primer censo. La omisión de Levi en el censo no fue un error, sino que fue una instrucción específica de Dios:

(Números 1:47-49) Pero los levitas, según la tribu de sus padres, no fueron contados entre ellos; porque habló Jehová a Moisés, diciendo: Solamente no contarás la tribu de Leví, ni tomarás la cuenta de ellos entre los hijos de Israel.


La tribu de Levi fue apartada y escogida para un propósito especial: 

(Números 1:50-51) …sino que pondrás a los levitas en el tabernáculo del testimonio, y sobre todos sus utensilios, y sobre todas las cosas que le pertenecen; ellos llevarán el tabernáculo y todos sus enseres, y ellos servirán en él, y acamparán alrededor del tabernáculo. Y cuando el tabernáculo haya de trasladarse, los levitas lo desarmarán, y cuando el tabernáculo haya de detenerse, los levitas lo armarán; y el extraño que se acercare morirá.


Además de encargarse de todo lo del Tabernáculo, los levitas también se dedicaban a servir al pueblo como maestros, consejeros y jueces.


Por estas razones, el conteo de la tribu de Levi se hizo por aparte...


CENSO ESPECIAL DE LEVI

El conteo especial de la tribu de Levi dio el siguiente resultado: 

(Números 26:62) De los levitas fueron contados veintitrés mil, todos varones de un mes arriba; porque no fueron contados entre los hijos de Israel, por cuanto no les había de ser dada heredad entre los hijos de Israel.


En el nuevo censo, el número de levitas llegó a los 23,000. Su número se incrementó en mil, ya que el primer censo dio el resultado de 22,000 levitas (Num. 3:39).


Nótese que en el censo de los levitas, se contaban a los varones a partir de un mes de edad (a diferencia de las otras tribus, que se contaban a partir de los 20 años). En el estudio del capítulo 3 de Números explicamos que los levitas eran apartados desde niños para prepararse a cumplir su propósito especial de servir a Dios (referencia: NUMEROS 3c (3:11-16;39-51) Los Levitas y la Redención de los Primogénitos).



FAMILIAS DE LEVI

En el censo de la tribu de Levi, se identificaron varias familias en el árbol genealógico de la tribu. Entre ellas debían organizarse para servir de forma ordenada en el Tabernáculo. 

(Números 26:57-58) Los contados de los levitas por sus familias son estos: de Gersón, la familia de los gersonitas; de Coat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de los meraritas. 58 Estas son las familias de los levitas: la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coreítas. Y Coat engendró a Amram.


Más adelante en la historia, cuando se llegó a construir el Templo, las distintas familias de levitas se organizaron para poder tomar turnos en el servicio en el Templo en Jerusalén.  


LINAJE DE AARON

En el censo de los levitas también se hace mención especial de la familia de Aarón:

(Números 26:59-60) La mujer de Amram se llamó Jocabed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto; ésta dio a luz de Amram a Aarón y a Moisés, y a María su hermana. 60 Y a Aarón le nacieron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.


Se hace una mención especial de la familia de Aarón porque Dios los escogió exclusivamente para ser sacerdotes, lo cual ya estudiamos en el capítulo 3 (referencia: NUMEROS 3b (3.1-10,38). Rol de la Familia de Aarón).


Era un gran privilegio ser sacerdote entre los levitas, pero también conlleva una gran responsabilidad, porque requiere un nivel alto de santidad. Por eso la Biblia menciona el caso de dos hijos de Aarón: Nadab y Abiú, quienes murieron por un descuido en su servicio en el Tabernáculo (Levítico 10:1-2). 

(Números 26:61) Pero Nadab y Abiú murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante de Jehová.


LUGAR DEL CENSO

Al final del capítulo 26, se señala cuál es el lugar donde se llevó a cabo el censo: 

(Números 26:63) Estos son los contados por Moisés y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordán frente a Jericó.


El lugar es relevante porque se encontraban en el preciso lugar donde cruzarán el río Jordán para entrar a la Tierra Prometida, justamente a la altura de Jericó.  


UNA NUEVA GENERACIÓN + DOS

La Biblia termina este capítulo explicando que este censo es completamente nuevo, pues no se incluye a ninguno de los contados en el primer censo, excepto dos hombres:

(Números 26:64-65) Y entre éstos ninguno hubo de los contados por Moisés y el sacerdote Aarón, quienes contaron a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí. 65 Porque Jehová había dicho de ellos: Morirán en el desierto; y no quedó varón de ellos, sino Caleb hijo de Jefone y Josué hijo de Nun.


De la "generación del desierto", que salió de Egipto siendo adultos, todos ellos murieron en el desierto. Sólo sobrevivieron Josué y Caleb, porque sólo ellos tuvieron fe en Dios para vencer a los gigantes y conquistar Canaán. También Moisés y Aarón creyeron, pero ellos no entraron por el incidente cuando Moisés golpeó la Roca (Números 20:2-13). 


La nueva generación tiene ahora la oportunidad de cumplir su propósito y alcanzar las promesas de Dios. 


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