En el capítulo anterior vimos que los israelitas no entraron a la Tierra Prometida por dos razones: por falta de fe y por desobediencia. Dios determinó que los israelitas pasarían 40 años vagando en el desierto, hasta que los adultos murieran. Esa es la mala noticia...pero la buena noticia es que Dios dará la oportunidad a la nueva generación para entrar a la Tierra Prometida. Y esos cuarenta años en el desierto servirán para que la generación de niños y jóvenes se conviertan en adultos, y estén entonces listos para conquistar Canáan.
No sólo se trata de conquistar la tierra, sino que luego vivan allí cómo Dios manda, para que les vaya bien. Las instrucciones para ello se encuentran en el libro de Deuteronomio. Pero también en Números Dios deja plasmadas ciertas instrucciones que los israelitas deben cumplir cuando vivan en la Tierra Prometida.
El capítulo 15 de Números comienza con unas instrucciones para la siguiente generación:
(Números 15:1-2a) Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de vuestra habitación que yo os doy...
Con estas palabras, Dios siembra la semilla de esperanza para la nueva generación, para que sepan que Dios los dará la tierra que prometió a los patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob.
CUANDO ENTREN A LA TIERRA...
Las instrucciones que Dios les da a los israelitas en este capítulo son las siguientes:
- Ofrendas de grano y libaciones que acompañan los sacrificios (Num. 15:1-12)
- Primicia del Pan en la Tierra (Num 15:17-21)
- Diferencia entre el pecado por ignorancia y el cometido con rebeldía (Num. 15:22-31)
- Franjas en las vestiduras (Num. 15:36-41)
A simple vista, parecería que estas instrucciones se salen del tema de lo que estaba pasando, pero un análisis más detenido nos puede dar luz de por qué el Señor menciona estas leyes en este momento (pues sabemos que Dios no hace nada "por casualidad").
Vayamos ahora a estudiar cada una de estas instrucciones...
OFRENDAS PARA LOS SACRIFICIOS
El tema detallado de los sacrificios y las ofrendas está descrito en el libro de Levítico. Lo interesante es que en Números se vuelve a mencionar ciertos sacrificios voluntarios, pero ahora se añade la instrucción de que éstos deben ir acompañados de una ofrenda de grano y una libación de vino.
(Números 15:2-3) Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de vuestra habitación que yo os doy, y hagáis ofrenda encendida a Jehová, holocausto, o sacrificio, por especial voto, o de vuestra voluntad, o para ofrecer en vuestras fiestas solemnes olor grato a Jehová, de vacas o de ovejas...
Los tipos de sacrificios animales que aquí se mencionan son: voluntarios.
1. Ofrenda encendida u holocausto (heb. Olah) eran sacrificios que se consumían por completo en el fuego, en dedicación completa a Dios (a diferencia de otros que ciertas partes eran dadas los sacerdotes para su consumo)
2. Sacrificio voluntario (heb. Nedabah) o por voto (heb. Neder), que eran entregadas por el deseo del oferente, o para cerrar un voto hecho a Dios.
3. Sacrificios por fiestas, los cuales dependían de la fiesta que se celebre (por ejemplo: el cordero en la Pascua, o los 70 bueyes en Sucot, etc.)
Todos estos sacrificios están detallados en Levítico, pero en el libro de Números se señala que estos sacrificios deberán ir acompañados de:
- una ofrenda de grano
- una libación de vino
Un hin equivale a: 1 galón ó 4 litros líquidos)
> Por cada CORDERO:
(Números 15:4-5) entonces el que presente su ofrenda a Jehová traerá como ofrenda la décima parte de un efa de flor de harina, amasada con la cuarta parte de un hin de aceite. De vino para la libación ofrecerás la cuarta parte de un hin, además del holocausto o del sacrificio, por cada cordero.
Ofrenda de grano: 1/10 efa de flor de harina + 1/4 hin de aceite
Libación: 1/4 hin de vino
> Por cada CARNERO:
(Números 15:6-7) Por cada carnero harás ofrenda de dos décimas de flor de harina, amasada con la tercera parte de un hin de aceite; y de vino para la libación ofrecerás la tercera parte de un hin, en olor grato a Jehová.
Grano: 2/10 harina + 1/3 aceite
Libación: 1/3 hin de vino
> Por cada NOVILLO:
(Números 15:8-10) Cuando ofrecieres novillo en holocausto o sacrificio, por especial voto, o de paz a Jehová, ofrecerás con el novillo una ofrenda de tres décimas de flor de harina, amasada con la mitad de un hin de aceite; y de vino para la libación ofrecerás la mitad de un hin, en ofrenda encendida de olor grato a Jehová.
Grano: 3/10 harina + 1/2 aceite
Libación: 1/2 hin de vino
Estas son las medidas de las ofrendas de grano y vino que deben acompañar a los sacrificios voluntarios. Mientras más grande sea el animal sacrificado, mayor deberá ser la ofrenda que la acompañe.
(Números 15:11-12) Así se hará con cada buey, o carnero, o cordero de las ovejas, o cabrito. Conforme al número así haréis con cada uno, según el número de ellos.
¿Por qué Dios decidió hablar de esta ofrenda de grano y vino en este momento histórico? Meditemos en el simbolismo para encontrar la lección espiritual de todo esto...
LECCIÓN ESPIRITUAL
En Levítico, Dios dio las leyes de los sacrificios, y con ello estaba enseñando a Su Pueblo la forma en que pueden acercarse a Él. La palabra en hebreo para "sacrificio" es Korban, que viene de la raíz: Karab, que significa: acercarse.
Luego del pecado de Adán y Eva, los hijos trataron de acercarse a Dios. Caín ofreció frutos de la tierra, y Abel sacrificó un animal. Tal vez ambos tenían buena intención, pero Dios aprovechó a enseñarles que los frutos o las obras no son suficientes para cubrir el pecado, sino sólo el sacrificio substituto. Y esto apunta a Jesús, el Cordero de Dios, que siendo justo e inocente murió como sustituto por nosotros.
(1 Pedro 1:18-19) sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo.
En la revelación progresiva de la Biblia llegamos a entender que los sacrificios mandados en la Torá son una sombra, porque un animal no puede salvar a los hombres, pero sí el Cordero de Dios: Jesús el Mesías.
(Hebreos 10:1-5) Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo.
Se necesita de "un cuerpo", y ese cuerpo es de Cristo (heb. Mashiaj, Mesías).
(Hebreos 10:10) En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
Esta es la misma lección que la Biblia enseña en Números 15. La nueva generación debe saber que si quieren cubrir el pecado, deben ofrecer sacrificios sustitutos. Esto lo harán cuando entren a la Tierra Prometida. Aunque esto ya se había enseñado en Levítico, en esta nueva oportunidad se añade una ofrenda de harina mezclada con aceite (ingredientes del pan), y una libación de vino. Estos elementos también nos presentan una sombra de los bienes venideros, y es el concepto del "pan y el vino".
PAN Y VINO
En Números 15 se introduce el concepto bíblico de "pan y vino" como ofrenda. Esto es una sombra de la revelación progresiva que se hace más clara y evidente cuando Jesús vino al mundo.
Jesús dijo que comieramos el pan y bebieramos el vino en memoria de Él:
(1 Corintios 11:23-26) Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.
En la noche de la Pascua, Jesús tomó el pan y el vino y explicó que estos elementos son símbolos de su carne y su sangre. Jesús es el Cordero de Dios que murió como paga por el pecado del mundo, y todo aquel que crea en Él será salvo (Juan 3:16). Esto es lo que debemos recordar cuando comemos el pan y el vino.
Este no es un mensaje exclusivo del Nuevo Testamento, sino una revelación progresiva que viene desde Génesis: pues hubo un sacrificio para cubrir con pieles los cuerpos desnudos de Adán y Eva en el Jardín del Edén...y el sacrificio de Isaac en el Monte Moriah...y luego viene la revelación de los sacrificios en el Tabernáculo y el Templo...etc., etc. El mensaje es uno, revelado de forma progresiva.
PRIMICIA DE LA TIERRA
Otra instrucción que Dios dió a la nueva generación es sobre la primicia. Cuando ellos finalmente entren a la Tierra Prometida, van a comer el pan de la tierra. Y cuando lo hagan, no deben olvidarse de dar la PRIMICIA a Dios.
(Números 15:17-20) También habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra a la cual yo os llevo, cuando comencéis a comer del pan de la tierra, ofreceréis ofrenda a Jehová. De lo primero que amaséis, ofreceréis una torta en ofrenda; como la ofrenda de la era, así la ofreceréis.
Esta ofrenda es similar a la primicia de la cosecha, pero ésta se refiere específicamente al pan que se come. Cada año, las familias cosecharán o comprarán grano para hacer pan. La primera torta (heb. Jalah) se debe ofrecer a Dios.
Esta primicia de pan no es sólo para esa generacion que entró a la Tierra Prometida, sino algo que Dios espera de Su Pueblo de generación en generación.
(Números 15:21) De las primicias de vuestra masa daréis a Jehová ofrenda por vuestras generaciones.
¿Por que Dios pide que le entreguemos "el primer pan"?
No es para beneficio de Dios, porque Él no necesita de nuestro pan. Somos nosotros los que necesitamos entregar la primero a Dios, ya sea del pan, de la cosecha, del trabajo, el primogénito...y todo lo primero. La entrega de la primicia es un ejercicio espiritual que nos lleva a poner a Dios primero en nuestras vidas.
En el próximo episodio terminaremos de estudiar el capítulo quince de Números...
***
Enlace a otros capítulos: NUMEROS