jueves, 9 de abril de 2026
NUMEROS 17. Vara de Aarón
jueves, 26 de marzo de 2026
NÚMEROS 16:20-50. Respuesta de Dios ante la rebelión
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(Números 16:20-21) Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: Apartaos de entre esta congregación, y los consumiré en un momento.
a. Dios les pide que se hagan a un lado para castigar a los nuevos rebeldes.
jueves, 19 de marzo de 2026
NÚMEROS 16:4-19. Respuesta de Moisés a los rebeldes
Enlace a otros capítulos: NUMEROS
jueves, 12 de marzo de 2026
NUMEROS 16:1-3. Rebelión de dos grupos
No hay mucho escrito sobre los cuarenta años que los israelitas vivieron en el desierto, sólo unas cuantas historias que dejan importantes lecciones. En los dos siguientes capítulos encontramos una de estas lecciones, relacionada con el tema del liderazgo.
DOS GRUPOS REBELDES
En los cuarenta años en el desierto, Moisés y Aarón mantuvieron su posición como los líderes principales de Israel. Aunque siempre hubo cierto nivel de protesta, luego del castigo se levantó una rebelión. Un grupo de líderes retaron a Moisés, y pusieron en tela de juicio la legitimidad de su liderazgo. El texto comienza señalando quiénes estaban dirigiendo esta rebelión:
(Números 16:1-2) Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente, y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre.
1. Tribu de Leví: Coré;
2. Tribu de Rubén: Datán, Abiram y On.
Aunque parecían un grupo unido, en realidad se formaron dos grupos distintivos, cada grupo con su propia motivación. A continuación haremos un resumen de la demanda de cada grupo, y en el próximo episodio veremos más detalles cuando Moisés responda a la demanda de cada grupo.
GRUPO 1: REBELIÓN DE CORÉ
El primer grupo rebelde estaba liderado por Coré, quien era levita. También era pariente cercano de Moisés y Aarón, siendo primo de ellos (Exo. 6:18,21).
La queja de Coré era la siguiente:
(Números 16:3) Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?
Pero lo que estaba olvidando Coré es que Dios mismo fue quien escogió a Moisés y Aarón.
(Números 3:1) Estos son los nombres de los hijos de Aarón, sacerdotes ungidos, a los cuales consagró para ejercer el sacerdocio.
¿O tal vez Coré tenía duda que Moisés hubiera oído realmente de Dios, y se hubiera inventado esa orden de su propio corazón? Esta es otra posibilidad. Pero debemos resaltar que el riesgo era alto, ya que el castigo por quebrantar esta orden era la muerte.
(Números 3:10) Y constituirás a Aarón y a sus hijos para que ejerzan su sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá.
Coré estaba peleando por los derechos, pero no tomó en cuenta las responsabilidades del puesto. Seguramente, tampoco consideró que se estaba rebelando en contra de Dios al sublevarse en contra de la autoridad que Él había establecido.
En los próximos episodios, veremos cuál es la respuesta de Moisés a los argumentos de Coré. Y también veremos cuál es la reacción de Dios ante tal demanda. Pero antes de ver eso, leamos sobre el otro grupo rebelde...
GRUPO 2: REBELIÓN DE LA TRIBU DE RUBEN
El segundo grupo rebelde estaba liderado por los hermanos: Datan y Abiram (hijos de Eliab), de la tribu de Rubén. Al principio, se les unió On, hijo de Pelet, pero luego él desaparece de la narrativa y ya no se vuelve a hacer mención de él.
Seguramente ellos creían que tenían el derecho de ser líderes, ya que venían de la tribu del hijo mayor de Jacob: Rubén. Lo que no parecen recordar es que Rubén fue desacreditado por el mismo Jacob (Génesis 49:3-4), y los derechos de la primogenitura fueron divididos entre José y Judá (1 Crónicas 5:1-2).
A diferencia de Coré, que fue a presentar su caso directamente ante Moisés, los rebeldes de la tribu de Rubén no dieron la cara, ni hablaron directamente con las autoridades. Sólo se quejaron a sus espaldas, y regaron sus calumnias entre el pueblo.
Al enterarse Moisés, los mandó a llamar, pero ellos no tuvieron la dignidad de presentarse. Sólo le mandaron a decir lo siguiente:
(Números 16:12-14) Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos allá. ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente? Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos.
OTROS 250 LIDERES REBELDES
A los dos grupos ya mencionados de rebeldes se unieron otros líderes. No se mencionan sus nombres, ni de qué tribus venían, pero la Biblia los identifica de la siguiente manera:
(Números 16:2) se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre.
También se les identifica como: "varones de renombre". Se refiere a hombres que son reconocidos, y tienen fama. Esto es significativo porque hay un paralelo en Génesis, donde aparece la misma palabra, en referencia a la gente que se rebeló en contra Dios en la Torre de Babel.
Habiendo establecido la base de la identidad de los rebeldes y sus motivaciones, continuaremos este caso en el próximo episodio, y veremos cuál fue la reacción y la respuesta de Moisés ante la rebelión de Coré, Datan, Abiram y los 250 líderes que se les unieron...
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jueves, 26 de febrero de 2026
NUMEROS 15:13-41. Otras instrucciones
EL EXTRANJERO HARÁ IGUAL QUE EL NATURAL
Luego de explicar la ley de las ofrendas que acompañan a los sacrificios, Dios señala que esta instrucción no es sólo para los israelitas de sangre, sino también para todo gentil que se haya unido a ellos.
(Números 15:13-14) Todo natural hará estas cosas así, para ofrecer ofrenda encendida de olor grato a Jehová. Y cuando habitare con vosotros extranjero, o cualquiera que estuviere entre vosotros por vuestras generaciones, si hiciere ofrenda encendida de olor grato a Jehová, como vosotros hiciereis, así hará él.
Las leyes que encontramos en la Torá (Pentateuco) fueron dadas a los israelitas, el pueblo que Dios escogió para manifestarse primero en la Tierra. Sin embargo, aquí deja claro que estas instrucciones también aplican a todo aquel que se una al Reino de Dios.
(Números 15:15-16) Un mismo estatuto tendréis vosotros de la congregación y el extranjero que con vosotros mora; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; como vosotros, así será el extranjero delante de Jehová. Una misma ley y un mismo decreto tendréis, vosotros y el extranjero que con vosotros mora.
En el momento en que Dios forma al pueblo de Israel, también el Señor contempla a gente de otros pueblos que se unirán a Israel, porque creerán en Jehová. A ellos también se les dará la oportunidad de hacer ofrendas a Dios. No sólo eso, sino que se espera todo lo mismo de ellos también. Como dice este pasaje: "Un mismo estatuto trendrán...", porque si quieren unirse al Reino de Dios, debe vivir según el orden y las leyes de Dios.
Pablo entendió esto, y en Efesios explica que ya no son dos pueblos: judíos y gentiles, sino uno solo. El gentil que crea en el Mesías es considerado como ciudadano del Pueblo de Dios (Efesios 2:11-22).
(Efesios 2:12-16) En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.
Lo que Jesús abolió fue la enemistad entre judíos y gentiles. También dice que abolió "la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas", y eso se refiere a los mandamientos hechos por los hombres (NO los que Dios dió, porque esos siguen vigentes). Por lo tanto, si un gentil se une al pueblo de Dios, ya no será considerado como "extraño", sino como parte de la familia de Dios.
(Efesios 2:19) Así pues, ya no sois extraños ni extranjeros, sino que sois conciudadanos de los santos y sois de la familia de Dios.
Ser ciudadano y conciudadano implica que deben someterse al orden del Reino.
PECADO QUE SE PERDONA, Y EL QUE NO SE PERDONA
En este capítulo, Dios habla de otro punto que interesaba mucho a la nueva generación, porque si Dios no perdonó la rebelión de "la generación del desierto", ¿será posible que tampoco les perdonará a ellos si fallan?
No es una pregunta loca, porque sabemos que todo ser humano falla. Y si los padres fallaron, ellos tambien podrían hacerlo. Pero aquí es donde Dios explica al pueblo la diferencia entre: pecado por yerro y el pecado por soberbia...
PECADO POR YERRO
Dios sabe que todo ser humano va a pecar eventualmente, porque somos humanos (y aún no hemos sido transformados). Pero Dios enseña a su pueblo que si la falta es por error o ignorancia, el pecado puede ser cubierto:
(Números 15:22-26) Y cuando errareis, y no hiciereis todos estos mandamientos que Jehová ha dicho a Moisés, todas las cosas que Jehová os ha mandado por medio de Moisés, desde el día que Jehová lo mandó, y en adelante por vuestras edades, si el pecado fue hecho por yerro con ignorancia de la congregación, toda la congregación ofrecerá un novillo por holocausto en olor grato a Jehová, con su ofrenda y su libación conforme a la ley, y un macho cabrío en expiación. Y el sacerdote hará expiación por toda la congregación de los hijos de Israel; y les será perdonado, porque yerro es; y ellos traerán sus ofrendas, ofrenda encendida a Jehová, y sus expiaciones delante de Jehová por sus yerros. Y será perdonado a toda la congregación de los hijos de Israel, y al extranjero que mora entre ellos, por cuanto es yerro de todo el pueblo.
Esta es la instrucción para cubrir la falta que cometiere toda la congregación. Pero si se trata del pecado de un individuo, la forma de expiar es la siguiente:
(Números 15:27-28) Si una persona pecare por yerro, ofrecerá una cabra de un año para expiación. Y el sacerdote hará expiación por la persona que haya pecado por yerro; cuando pecare por yerro delante de Jehová, la reconciliará, y le será perdonado.
De nuevo, la Biblia explica que esta instrucción aplica tanto al israelita de sangre como a los gentiles que se han unido al pueblo de Dios, porque son considerados como uno solo.
(Números 15:29) El nacido entre los hijos de Israel, y el extranjero que habitare entre ellos, una misma ley tendréis para el que hiciere algo por yerro.
Esta es la forma de cubrir un pecado por yerro o por ignorancia. Y en forma espiritual, apunta a Jesús quien murió como paga de nuestros pecados.
(1 Juan 2:1-2) Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.
Ahora... ¿Qué pasa si alguien peca con intencionalidad? La Biblia señala que el trato será muy diferente...
PECADO INTENCIONAL
Dios explica que si el pecado es intencional, con soberbia y en rebelión abierta, la consecuencia será el siguiente:
(Números 15:30-31) Mas la persona que hiciere algo con soberbia, así el natural como el extranjero, ultraja a Jehová; esa persona será cortada de en medio de su pueblo. Por cuanto tuvo en poco la palabra de Jehová, y menospreció su mandamiento, enteramente será cortada esa persona; su iniquidad caerá sobre ella.
Cuando alguien peca con soberbia, la Biblia dice que esto ULTRAJA al Señor. La palabra que se traduce como "ultraja" en hebreo es: Gadaf, que tambien se puede traducir como: blasfemar, hacer vil.
Alguien que peca contra Dios, a pesar de saber que eso le ofende y aún así no le importa, ése es un pecado intencional y en rebelión. Y ese pecado no tiene perdón porque es una afrenta contra Dios. Es considerado como una blasfemia.
Jesús hizo referencia a la blasfemia que no recibe perdón:
(Mateo 12:31) Por eso os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.
Este pecado con soberbia fue lo que lo que cometió la "generación del desierto", ya que lo hicieron adrede, en rebelión y sin arrepentimiento. Por ello, su pecado no fue perdonado, y la consecuencia fue que no entraron a la promesa sino que murieron en el desierto.
A continuación, la Biblia presenta un ejemplo de este pecado con soberbia, no por ignorancia sino en rebeldía contra la ley de Dios...
UN EJEMPLO DEL PECADO CON SOBERBIA
La siguiente historia parecería desconectada de la narrativa, pero se entiende cuando se sabe que es un ejemplo del pecado por soberbia. El ejemplo es en relación al mandamiento de guardar el día de reposo. Un hombre no lo respetó, y salió a trabajar a escondidas:
(Números 15:32-34) Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo. Y los que le hallaron recogiendo leña, lo trajeron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación; y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué se le había de hacer.
Hasta ese momento, nadie se había atrevido a faltar a esa ley, por pena del castigo. Pero parece que a ese hombre no le importó, y salió a recoger leña, precisamente en el día en que estaba prohibido. Lo hizo en rebelión, a pesar de que Dios ya había advertido de la consecuencia, tal como está escrito en Éxodo:
(Exodo 31:14-15) Así que guardaréis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de en medio de su pueblo. Seis días se trabajará, mas el día séptimo es día de reposo consagrado a Jehová; cualquiera que trabaje en el día de reposo, ciertamente morirá.
Moisés y el pueblo conocían la ley, pero tenían duda sobre cómo aplicarla exactamente. Por ello, Moisés le preguntó a Dios lo que se debía hacer con tal persona. Y ésta fue la respuesta de Dios:
(Números 15:35-36) Y Jehová dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento. Entonces lo sacó la congregación fuera del campamento, y lo apedrearon, y murió, como Jehová mandó a Moisés.
Ese hombre creyó que podía salirse con la suya y hacer lo que quisiera sin recibir las consecuencias. Creyó que podría engañar a sus hermanos, y retar la orden de Dios. Pero el Señor lo expuso, y pagó el precio de su soberbia y rebelión. Como dice la Biblia: "No os engañéis; Dios no puede ser burlado" (Gálatas 6:7). Y de paso, su caso sirvió de ejemplo para todo Israel.
¿Creen que el pueblo se olvidaría luego de presenciar tal castigo? Pensariamos que no, pero la memoria se desvanece con el tiempo, y por eso Dios les dio una ayuda visual para que se recordaran de obedecer sus mandamientos...
FRANJAS EN LOS BORDES (heb. Tzitzit)
Dios sabe que la gente es olvidadiza, y por ello instruyó a su pueblo a que lleve en su ropa una señal que servirá como recordatorio.
(Números 15:37-38) Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles que se hagan franjas en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones; y pongan en cada franja de los bordes un cordón de azul.
Lo que se traduce al español como "franjas o flecos", en hebreo se conoce como "Tzitzit". Son hilos enlazados que forman flecos en las puntas del manto que se usaba en esos tiempos. Es algo que sobresale de la vestidumbre, y se hace visible para servir como recordatorio:
(Números 15:39-41) Y os servirá de franja, para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos de Jehová, para ponerlos por obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los cuales os prostituyáis. Para que os acordéis, y hagáis todos mis mandamientos, y seáis santos a vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios.
Esta señal servirá como recordatorio a las generaciones posteriores para que no olviden de obedecer a Dios, y así eviten cometer el error de sus padres, quienes se rebelaron contra el Señor.
También en Deuteronomio se hace referencia a los Tzitzit:
(Deut. 22:12) Te harás flecos en las cuatro puntas de tu manto con que te cubras.
En los evangelios queda evidente que Jesús llevaba en su manto estos flecos, porque cuentan el caso en que una mujer enferma que estiró su mano para tocarlos, y fue sanada (Lucas 8:43-47):
(Lucas 8:43-44) Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.
Esa mujer no fue la única que fue sanada al tocar el borde del manto de Jesús, sino tambien muchos otros, según cuenta Marcos:
(Marcos 6:56) Y dondequiera que El entraba en aldeas, ciudades o campos, ponían a los enfermos en las plazas, y le rogaban que les permitiera tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que lo tocaban quedaban curados.
En el próximo episodio comenzaremos un nuevo capítulo: Números 16, y veremos que pasó con la generación del desierto...
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