No hay mucho escrito sobre los cuarenta años que los israelitas vivieron en el desierto, sólo unas cuantas historias que dejan importantes lecciones. En los dos siguientes capítulos encontramos una de estas lecciones, relacionada con el tema del liderazgo.
DOS GRUPOS REBELDES
En los cuarenta años en el desierto, Moisés y Aarón mantuvieron su posición como los líderes principales de Israel. Aunque siempre hubo cierto nivel de protesta, luego del castigo se levantó una rebelión. Un grupo de líderes retaron a Moisés, y pusieron en tela de juicio la legitimidad de su liderazgo. El texto comienza señalando quiénes estaban dirigiendo esta rebelión:
(Números 16:1-2) Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente, y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre.
Los líderes de esta rebelión venían de dos tribus:
1. Tribu de Leví: Coré;
2. Tribu de Rubén: Datán, Abiram y On.
1. Tribu de Leví: Coré;
2. Tribu de Rubén: Datán, Abiram y On.
A ellos se les unieron 250 líderes de otras tribus. Y todos ellos se unieron con el fin de retar el liderazgo de Moisés.
Aunque parecían un grupo unido, en realidad se formaron dos grupos distintivos, cada grupo con su propia motivación. A continuación haremos un resumen de la demanda de cada grupo, y en el próximo episodio veremos más detalles cuando Moisés responda a la demanda de cada grupo.
GRUPO 1: REBELIÓN DE CORÉ
El primer grupo rebelde estaba liderado por Coré, quien era levita. También era pariente cercano de Moisés y Aarón, siendo primo de ellos (Exo. 6:18,21).
La queja de Coré era la siguiente:
(Números 16:3) Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?
Al decir: "¡Basta ya de vosotros!", Coré estaba proponiendo que Moisés y Aarón fueran depuestos de su posición como líderes de todo Israel. No sólo eso, sino que probablemente él quería quedarse con el puesto de Aarón, como sumo sacerdote, al cual él creía tener tanto derecho como su primo. Para justificar esto, alegó que "toda la congregación es santa". Coré estaba alegando que sus primos no eran más especiales que él y los demás israelitas.
Pero lo que estaba olvidando Coré es que Dios mismo fue quien escogió a Moisés y Aarón.
(Números 3:1) Estos son los nombres de los hijos de Aarón, sacerdotes ungidos, a los cuales consagró para ejercer el sacerdocio.
También fue Dios mismo quien determinó que los demás levitas debían apoyar y servir a los sacerdotes en el servicio del Tabernáculo (Num. 3:5-9). Pero esto no es lo que quería oír Coré; él no quería servir sino que quería ser el jefe. Lo que no se daba cuenta Coré es que al rebelarse contra Moisés y Aarón, en el fondo él poniendo en tela de duda lo que Dios había dicho sobre los sacerdotes, y se estaba rebelando contra Dios mismo.
¿O tal vez Coré tenía duda que Moisés hubiera oído realmente de Dios, y se hubiera inventado esa orden de su propio corazón? Esta es otra posibilidad. Pero debemos resaltar que el riesgo era alto, ya que el castigo por quebrantar esta orden era la muerte.
(Números 3:10) Y constituirás a Aarón y a sus hijos para que ejerzan su sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá.
La familia de Aarón tenía privilegios especiales, pero también debían asumir responsabilidades serias. Como sacerdotes, ellos debían llevar una vida de santidad aún mayor que los demás israelitas, dado que ellos entraban en contacto más cercano con el lugar donde se manifestaba la Presencia de Dios (en el Lugar Santísimo).
Coré estaba peleando por los derechos, pero no tomó en cuenta las responsabilidades del puesto. Seguramente, tampoco consideró que se estaba rebelando en contra de Dios al sublevarse en contra de la autoridad que Él había establecido.
En los próximos episodios, veremos cuál es la respuesta de Moisés a los argumentos de Coré. Y también veremos cuál es la reacción de Dios ante tal demanda. Pero antes de ver eso, leamos sobre el otro grupo rebelde...
GRUPO 2: REBELIÓN DE LA TRIBU DE RUBEN
El segundo grupo rebelde estaba liderado por los hermanos: Datan y Abiram (hijos de Eliab), de la tribu de Rubén. Al principio, se les unió On, hijo de Pelet, pero luego él desaparece de la narrativa y ya no se vuelve a hacer mención de él.
Seguramente ellos creían que tenían el derecho de ser líderes, ya que venían de la tribu del hijo mayor de Jacob: Rubén. Lo que no parecen recordar es que Rubén fue desacreditado por el mismo Jacob (Génesis 49:3-4), y los derechos de la primogenitura fueron divididos entre José y Judá (1 Crónicas 5:1-2).
A diferencia de Coré, que fue a presentar su caso directamente ante Moisés, los rebeldes de la tribu de Rubén no dieron la cara, ni hablaron directamente con las autoridades. Sólo se quejaron a sus espaldas, y regaron sus calumnias entre el pueblo.
Al enterarse Moisés, los mandó a llamar, pero ellos no tuvieron la dignidad de presentarse. Sólo le mandaron a decir lo siguiente:
(Números 16:12-14) Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos allá. ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente? Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos.
Antes de ver cuál es la reacción de Moisés a estos rebeldes, leamos sobre los otros 250 líderes que se unieron a la rebelión, porque la Biblia revela algo interesante sobre ellos...
OTROS 250 LIDERES REBELDES
A los dos grupos ya mencionados de rebeldes se unieron otros líderes. No se mencionan sus nombres, ni de qué tribus venían, pero la Biblia los identifica de la siguiente manera:
(Números 16:2) se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre.
Estos hombres son identificados como "príncipes" (heb. Nasim). Eran de los principales líderes entre las tribus, a quienes la gente buscaba para pedirles consejo (posiblemente como jueces).
También se les identifica como: "varones de renombre". Se refiere a hombres que son reconocidos, y tienen fama. Esto es significativo porque hay un paralelo en Génesis, donde aparece la misma palabra, en referencia a la gente que se rebeló en contra Dios en la Torre de Babel.
(Génesis 11:4) Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.
Así como los rebeldes en Babel, también los 250 líderes buscaban hacerse un "nombre famoso". Es gente que busca su propia fama, y en lugar de darle la gloria a Dios. Y tal vez por esa razón la Biblia no menciona sus nombres. Ellos buscaron exaltar su propio nombre, pero al final quedaron en la historia bajo la sombra del anonimato.
Habiendo establecido la base de la identidad de los rebeldes y sus motivaciones, continuaremos este caso en el próximo episodio, y veremos cuál fue la reacción y la respuesta de Moisés ante la rebelión de Coré, Datan, Abiram y los 250 líderes que se les unieron...
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