lunes, 27 de marzo de 2017

EXODO 9:13-32. Plaga de Granizo


7° PLAGA: Granizo y Fuego (Exo. 9:13-35)
La séptima plaga da inicio al último set de juicios divinos sobre Egipto. De nuevo, Moisés se presenta ante el Faraón a primera hora…
(Éxodo 9:13)  Entonces Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.

El mensaje de este nuevo set de plagas es para hacer evidente que no hay otro como Jehová…
(Éxodo 9:14-16) Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra. Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y serás quitado de la tierra. Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra.

Las plagas están llegando a tal dimensión que las noticias de éstas irán más allá de las fronteras de Egipto. Tanto los egipcios como todos los vecinos oirán acerca de las maravillas que ha hecho el Dios de Israel (Exo. 9:14-16; Exo. 11:9; Exo. 14:4).

Pero el orgullo del Faraón aún era muy grande, y no quiso ceder ante los israelitas. Por lo tanto, Moisés anunció la próxima plaga:
(Éxodo 9:17-18)  ¿Todavía te ensoberbeces contra mi pueblo, para no dejarlos ir? He aquí que mañana a estas horas yo haré llover granizo muy pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora.

La Biblia cuenta que no se trataba de un granizo común y corriente, sino que era algo extraordinario.
(Éxodo 9:24) Y hubo granizo muy intenso, y fuego centelleando continuamente en medio del granizo, muy pesado, tal como no había habido en toda la tierra de Egipto desde que llegó a ser una nación. 

En esta plaga, el Señor les dio la oportunidad también a los egipcios de protegerse de los estragos de la plaga. Pero para ello debían creer lo que el Dios de Israel había dicho.
(Éxodo 9:19-21) Envía, pues, a recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque todo hombre o animal que se halle en el campo, y no sea recogido a casa, el granizo caerá sobre él, y morirá. De los siervos de Faraón, el que tuvo temor de la palabra de Jehová hizo huir sus criados y su ganado a casa; mas el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus criados y sus ganados en el campo.

Los que no creyeron en la advertencia de Moisés, se vieron afectados por la plaga.
(Éxodo 9:23,25) Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Jehová hizo tronar y granizar, y el fuego se descargó sobre la tierra; y Jehová hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto…Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; asimismo destrozó el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país.

Por supuesto, también los israelitas fueron protegidos de esta plaga…
(Éxodo 9:26) Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel,  no hubo granizo.

Tras la plaga, el Faraón dio otro paso de reconocimiento a Jehová, Dios de Israel.
(Éxodo 9:27-28) Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: He pecado esta vez; Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos. Orad a Jehová para que cesen los truenos de Dios y el granizo, y yo os dejaré ir, y no os detendréis más.

Aunque este reconocimiento parecía una victoria final para los israelitas, Moisés sabía que el rey no estaba genuinamente arrepentido, y así se lo dijo:
(Éxodo 9:29-30)  Y le respondió Moisés: Tan pronto salga yo de la ciudad,  extenderé mis manos a Jehová, y los truenos cesarán, y no habrá más granizo; para que sepas que de Jehová es la tierra. Pero yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia de Jehová Dios. 

Efectivamente, cuando terminó la plaga, el Faraón no los dejó salir.
(Exo. 9:33-35) Y salido Moisés de la presencia de Faraón, fuera de la ciudad, extendió sus manos a Jehová, y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cayó más sobre la tierra. Y viendo Faraón que la lluvia había cesado, y el granizo y los truenos, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos. Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel, como Jehová lo había dicho por medio de Moisés.

Aún así, la plaga de granizo tuvo su efecto, y las consecuencias se dejaron sentir aún después de terminada.
(Éxodo 9:31-32) El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña. Mas el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardíos. 


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sábado, 25 de marzo de 2017

EXODO 9:1-12. Plagas del Ganado y Ulceras


5° PLAGA: Peste del ganado (Exo. 9:1-7)
Dado que el Faraón no cumplió su palabra de dejar ir a los israelitas con la cuarta plaga, Dios envió de nuevo ante el Faraón para advertirle de otra plaga.
(Éxodo 9:1-3)  Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. Porque si no lo quieres dejar ir, y lo detienes aún, he aquí la mano de Jehová estará sobre tus ganados que están en el campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con plaga gravísima.

De nuevo, el Señor hizo separación entre israelitas y egipcios.
(Éxodo 9:4) Y Jehová hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo de los hijos de Israel.

Curiosamente, Dios no manda la plaga de inmediato, sino que advierte al Faraón que la plaga llegará al día siguiente. Esto podría verse como una oportunidad que el Señor le daba al rey para arrepentirse y evitar el sufrimiento de su pueblo.
(Éxodo 9:5) Y Jehová fijó plazo, diciendo: Mañana hará Jehová esta cosa en la tierra. 

Lamentablemente el Faraón no se arrepintió, tal vez pensando que tenía tiempo para ofrecer sacrificios a sus dioses para que los protegieran (al dios toro Apis, intercesor ante los dioses egipcios, y a Hator la diosa vaca del amor).  Pero el Dios de Israel probó ser más poderoso que esos dioses falsos…
(Éxodo 9:6) Al día siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no murió uno.

A pesar del sufrimiento del pueblo egipcio, y de ver la salvación de los israelitas, el Faraón no cedió.
(Éxodo 9:7) Entonces Faraón envió,  y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo.

6° PLAGA: Úlceras (Exo. 9:8-12)
Para la última plaga de la segunda serie, ya no hubo advertencia. Moisés sólo recibió las instrucciones de lo que debían hacer…
(Éxodo 9:8-9) Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y la esparcirá Moisés hacia el cielo delante de Faraón; y vendrá a ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, y producirá sarpullido con úlceras en los hombres y en las bestias, por todo el país de Egipto. 

Cuando Moisés y Aarón se presentaron ante el Faraón, ya no dijeron nada sino sólo hicieron el acto profético, y de inmediato cayó la plaga que afectó a los egipcios de una forma más personal…
(Éxodo 9:10-11) Y tomaron ceniza del horno, y se pusieron delante de Faraón, y la esparció Moisés hacia el cielo; y hubo sarpullido que produjo úlceras tanto en los hombres como en las bestias. Y los hechiceros no podían estar delante de Moisés a causa del sarpullido, porque hubo sarpullido en los hechiceros y en todos los egipcios.

Hasta ahora hemos visto que Faraón endureció su corazón; pero a partir de esta plaga veremos que Dios también endurece (lit. fortalece, heb. Jazak) el corazón del rey.
(Exo. 9:12) Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó, como Jehová lo había dicho a Moisés.

En la próxima entrada analizaremos el tema del corazón duro del Faraón…


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jueves, 23 de marzo de 2017

EXODO 8:20-32. Plaga de Moscas


La cuarta plaga abre la puerta a la segunda serie de tres plagas: Moscas, muerte del ganado y úlceras…

4° PLAGA: Moscas (Exo. 8:20-32)
Al igual que la primera plaga, Dios instruye a Moisés que se presente ante el Faraón cuando éste va al río, temprano en la mañana. En ese momento, debe advertirle sobre la nueva plaga que llegará si no los deja ir…
(Éxodo 8:20-21) Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí él sale al río; y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.  Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas; y las casas de los egipcios se llenarán de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén.



Otro mensaje importante es que, a partir de esa plaga, Dios hará distinción entre los israelitas y los egipcios, para hacer evidente que el Señor está en control de todo—aún sobre la Tierra de Egipto.
(Éxodo 8:22-23) Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas haya en ella,  a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra.  Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal.

La palabra que se traduce como “redención” en hebreo es: Pedut, que también puede traducirse como: distinción, división y liberación. Es un juego de palabras en hebreo, ya que el plan de Dios es hacer una distinción entre israelitas y egipcios con el objetivo final de liberar y redimir a Su Pueblo. “Pedut” también puede traducirse como: “rescate”, que es el pago para una redención.

Efectivamente, cuando cayó la plaga, ésta afectó sólo a los egipcios, y el Señor libró a Su Pueblo.
(Éxodo 8:24) Y Jehová lo hizo así, y vino toda clase de moscas molestísimas sobre la casa de Faraón, sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto; y la tierra fue corrompida a causa de ellas.

Esta plaga fue tan tormentosa que el Faraón cedió…pero sólo en parte, ya que puso una condición:
(Éxodo 8:25)  Entonces llamó Faraón a Moisés y a Aarón, y dijo: Id, ofreced sacrificio a vuestro Dios dentro del país. 

Moisés estaba pidiendo ir camino de tres días, lo cual los llevaría a la frontera, fuera de la jurisdicción egipcia. Pero el Faraón no aceptó esa condición; él cedió a que los israelitas adoren a su dios, con la condición que hicieran el sacrificio cerca.

Pero Moisés no aceptó esas condiciones. 
(Éxodo 8:26-27) Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían? 

Aparentemente, Moisés ya sabía que las ofrendas al Señor incluirían ovejas, y para los egipcios era considerado abominable el sacrificio de ovejas y otros animales que ellos consideraban como sagrados (tal como veremos en la próxima plaga). Uno de los principales dioses de Egipto era Khnum, que tenía cuerpo de hombre y cabeza de cordero. Ellos creían que este dios había creado al hombre, y era también el responsable de mantener el nivel del río Nilo. Por ende, sacrificar un cordero hubiera sido una ofensa para la religión egipcia. Por eso, Moisés dijo que no aceptaría la condición del Faraón...
(Éxodo 8:27)  Camino de tres días iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, como él nos dirá.

El Faraón aceptó a medias, diciendo “con tal que no vayáis más lejos” (Exo. 8:28), pero comenzó a reconocer el poder de Dios pidiendo que intercedieran por él.
  
Daba la impresión que Faraón finalmente había cedido, y Moisés aceptó orar para que se acabara la plaga…
(Éxodo 8:29-30)  Y respondió Moisés: He aquí, al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Jehová. Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón, y oró a Jehová. 

Jehová, Dios de Israel, guardó su palabra, pero el Faraón no lo hizo…
(Éxodo 8:31-32) Y Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés, y quitó todas aquellas moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una. Mas Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.


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miércoles, 22 de marzo de 2017

EXODO 8:1-19. Plagas de ranas y piojos


2° PLAGA: Ranas (Exo. 8:1-14)
Cuando terminó la plaga de la sangre, Moisés volvió a presentarse ante el Faraón, pero en esta ocasión fue al palacio real. De nuevo le solicita que deje ir a los israelitas, y le advierte lo que sucederá si no lo hace…
(Éxodo 8:1-4) Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. Y si no lo quisieres dejar ir, he aquí yo castigaré con ranas todos tus territorios. Y el río criará ranas, las cuales subirán y entrarán en tu casa, en la cámara donde duermes, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. Y las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos.

Esta plaga también estaba vinculada a una de las principales divinidades de Egipto: Heket, diosa de la fertilidad, el alumbramiento y la resurrección, cuya imagen tenía cuerpo de mujer y cabeza de rana. Dado que era la diosa de los nacimientos, las sacerdotisas de Heket eran entrenadas como parteras. Ante esto, es probable que esta plaga también era un juicio contra el Faraón por mandar a matar a los hijos de los israelitas usando a las parteras (Exo. 1:15-21).

Como el Faraón no los dejó ir, el Señor mandó a sus profetas a actuar…
(Éxodo 8:5-6) Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu mano con tu vara sobre los ríos, arroyos y estanques, para que haga subir ranas sobre la tierra de Egipto. Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto.

Todo Egipto fue afectado por la invasión de ranas. Pero el Faraón no se dejó impresionar tampoco por esta plaga ya que sus hechiceros repitieron el prodigio.
(Éxodo 8:7)  Y los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos,  e hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto.

Irónicamente, los magos sólo pudieron multiplicar las ranas, pero no pudieron detenerlas ni eliminarlas. El número de ranas era insoportable, y al final el Faraón tuvo que pedir la intervención de Moisés.
(Éxodo 8:8) Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Orad a Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová.

Con esta petición, Faraón estaba reconociendo que el Dios de Israel tenía poder como sus dioses. Sin embargo, Moisés quería que reconociera que “no hay otro como Él”.  Por lo tanto, pidió al rey que le indicara a qué hora precisa quería que la plaga acabara; de esta forma, se haría evidente que Dios estaba en control de todo.
(Éxodo 8:9-11) Y dijo Moisés a Faraón: Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y que solamente queden en el río. Y él dijo: Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme a tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehová nuestro Dios. Y las ranas se irán de ti, y de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y solamente quedarán en el río.

Efectivamente así sucedió…
(Éxodo 8:12-14) Entonces salieron Moisés y Aarón de la presencia de Faraón.  Y clamó Moisés a Jehová tocante a las ranas que había mandado a Faraón. E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos. Y las juntaron en montones, y apestaba la tierra.

Faraón cedió por la desesperación de la plaga, pero cuando ésta desapareció, se echó atrás en su promesa de dejarlos ir.
(Éxodo 8:15) Pero viendo Faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.

La palabra que se traduce como “escuchó”, en hebreo es: Shema, que implica no sólo escuchar sino también obedecer (tal como lo mencionamos en el capítulo anterior). Tal vez el rey creyó que se saldría con la suya, pero no sabía que éste era sólo el inicio de las plagas, que irán empeorando cada vez más.


3° PLAGA: Piojos (Exo. 8:16-19)
Para esta plaga ya no dieron advertencia al Faraón. Moisés y Aarón simplemente siguieron las instrucciones del Señor…
(Éxodo 8:16-17) Entonces Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto. Y ellos lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, y golpeó el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres como en las bestias;  todo el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto. 

Esta fue la primera plaga que los hechiceros no pudieron replicar.
(Éxodo 8:18-19) Y los hechiceros hicieron así también, para sacar piojos con sus encantamientos; pero no pudieron. Y hubo piojos tanto en los hombres como en las bestias. Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es éste. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.

Se hizo evidente el poder superior del Dios de Israel. Aún así, el rey siguió sin ceder.

COMENTARIO SOBRE LOS MAGOS
Pablo menciona a los hechiceros que imitaron las primeras señales de Moisés.
(2 Timoteo 3:8-9) Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe. Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos.

Pablo compara la actitud de los magos egipcios con aquellos que rechazarán a Dios en los últimos tiempos (2 Tim. 3:1-5).


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lunes, 20 de marzo de 2017

EXODO 7:8-25. Primera Señal y Primera Plaga


PRIMERA SEÑAL
Antes de comenzar las plagas, Dios manda una advertencia acompañada de una señal.  Este es un patrón que se mira a lo largo de toda la Biblia, ya que Dios nunca envía juicio sin antes hacer una advertencia (Amos 3:6-7).

La primera señal que Dios hizo delante del Faraón es la que le enseñó a Moisés delante de la zarza ardiente. Esta señal fue en respuesta a la demanda del rey, quien pidió una señal:
(Éxodo 7:8-10) Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: Si Faraón os respondiere diciendo: Mostrad milagro; dirás a Aarón: Toma tu vara, y échala delante de Faraón, para que se haga culebra. Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron como Jehová lo había mandado. Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y se hizo culebra.

Un dato curioso es que en hebreo no se utiliza la palabra común para serpiente: Najash, sino que usa la palabra: Tannim, que también se puede traducir como: monstruo marino, serpiente marina, dragón, chacal. Algunas versiones bíblicas lo traducen como: cocodrilo. Esto nos lleva a pensar que esta señal puede estar vinculada con el dios cocodrilo, llamado Sobek, que era considerado como el dios creador del mundo y del orden cósmico.

La transformación de la vara en una serpiente marina impresionó a todos, pero pronto el rey lo desestimó cuando vio que los magos de Egipto también podían hacer lo mismo.
(Éxodo 7:11) Entonces llamó también Faraón sabios y hechiceros, e hicieron también lo mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos.

Aún así, Dios no dejó pasar la oportunidad para mostrar su poder y superioridad…
(Éxodo 7:12) pues echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras;  mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos. 

A pesar de eso, el Faraón no cedió ante esta muestra de poder.
(Éxodo 7:13) Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.

1° PLAGA: Sangre  (Exo. 7:14-25)
Dado que el Faraón no creyó ante la señal de la vara, el Señor comenzó a mandar las plagas, una a una. La primera tocó el río Nilo, que era la fuente de vida de todo Egipto.
(Éxodo 7:14-15) Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo. Ve por la mañana a Faraón, he aquí que él sale al río; y tú ponte a la ribera delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra.

Algunos comentaristas dicen que el Faraón iba todas los días muy temprano al río Nilo para hacer sus necesidades biológicas (para ir al baño). Esto lo hacía a escondidas porque los egipcios consideraban que el rey era un dios, y como tal no tenía necesidades como todo mortal. Moisés fue enviado a presentarse delante del Faraón en ese momento de vulnerabilidad.

El mensaje para el Faraón era el siguiente:
(Éxodo 7:16-18) y dile: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oír. Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo golpearé con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre. Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río.

Esta primera plaga tocó una de las principales deidades de Egipto: Hapi, el dios del Nilo, vinculado a la fertilidad.

PROFECÍA DE EZEQUIEL
Una profecía muy interesante de Ezequiel habla en contra del Faraón, y se refiere a él como el “gran dragón” (en hebreo: Tannim).
(Ezequiel 29:3)  Habla, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, Faraón rey de Egipto, el gran dragón que yace en medio de sus ríos, el cual dijo: Mío es el Nilo, pues yo lo hice.

Esta profecía es sobre los últimos tiempos, cuando Dios castigará a Egipto por lo que hizo a Israel.

EL AGUA SE CONVIERTE EN SANGRE
Regresando a la historia…vemos que la primera plaga tocó el río Nilo, lo más sagrado en Egipto. Pero la plaga no sólo tocó el río sino toda fuente de agua…
(Éxodo 7:19-21) Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra. Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre. Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.

Para los israelitas fue muy significativo ver el río Nilo teñido en sangre, porque muchos años atrás el río se bañó de sangre hebrea cuando el Faraón mandó a matar a los bebés varones de los israelitas (Exo. 1:22).

A pesar del milagro, el Faraón no se impresionó porque sus magos hicieron un truco similar. Por lo tanto, el rey endureció su corazón.
(Éxodo 7:22-23) Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho. Y Faraón se volvió y fue a su casa, y no dio atención tampoco a esto.

En la próxima entrada estudiaremos la plaga segunda (ranas) y tercera (piojos)


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sábado, 18 de marzo de 2017

EXODO 7:1-7. Progreso del Faraón

La primera vez que Moisés se presentó ante el Faraón, le pidió que dejara ir a los israelitas para adorar a Dios en el desierto. Y tal como el Señor lo había advertido, el rey se negó a dejarlos ir.

La petición de Moisés no era a título personal, sino en nombre de Dios.
(Éxodo 6:29)  entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: Yo soy JEHOVÁ; di a Faraón rey de Egipto todas las cosas que yo te digo a ti. 

Moisés no se sentía capacitado de convencer al Faraón (Exo 6:30), pero el Señor le explicó que él había sido escogido para ser “el mensajero de Dios”. Moisés escucharía la voz de Dios, y se lo comunicaría a Aarón, quien a su vez transmitiría el mensaje en público.
(Éxodo 7:1-2) Jehová dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta. Tú dirás todas las cosas que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel.

Lo curioso en todo el proceso de negociación con el Faraón es que en lugar de “ablandar el corazón” del rey para que libere a los israelitas, más bien vemos que el corazón del Faraón se endureció. Esto no fue una sorpresa para el Señor, ni un obstáculo; más bien, era parte del plan de Dios.
(Éxodo 7:3) Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas. 

Dios no quería que los israelitas salieran de Egipto “por la bondad del rey”, sino por la mano poderosa de Dios. Y para hacerlo evidente, el Señor tenía planeado usar señales y juicios.
(Éxodo 7:4) Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios.

El Plan de Dios no sólo era libertar a los israelitas, sino que también en el proceso quería darles la oportunidad a los egipcios para que conocieran al Señor.
(Éxodo 7:5) Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando extienda mi mano sobre Egipto, y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos.


EN FORMA PROGRESIVA
Las diferentes plagas llevarán a los egipcios a reconocer quién es Jehová, el Dios de Israel. Y este reconocimiento les llegará en forma progresiva…

Al principio, el rey de Egipto niega conocer al Dios de Israel (Exo. 5:2). Pero conforme van avanzando las plagas, Faraón comenzará a conocer quién es Jehová (Exo. 7:17). Luego irá reconociendo que Jehová tiene poder, aún sobre los dioses de Egipto (Exo. 8:10, 18-19; 9:14). Como veremos más adelante, los temas de muchas plagas están vinculados a los poderes que los egipcios les atribuían a sus principales dioses. Al final, el rey llegará a admitir que no hay nadie como Jehová, Dios de Israel, y pedirá su bendición (Exo. 12:31-32).


En el siguiente esquema podemos ver el progreso del Faraón según las señales y plagas:

Etapa
Señal/Plaga
Reconocimiento:

I
Vara en serpiente
Río de sangre
Ranas
Piojos
Existencia de Jehová, el Dios de Israel
Tiene poder, similar al que le atribuyen a los dioses egipcios

II
Moscas
Muerte de ganado
Úlceras
El Dios de Israel tiene más poder que los dioses egipcios
Y hace distinción entre egipcios e israelitas

III
Granizo con fuego
Langostas
Tinieblas
primogénito
Jehová es superior a toda autoridad y deidad, y tiene soberanía sobre toda la Tierra

Las plagas eran progresivas, de menor grado al mayor, de leves a graves.  Dios obra así para dar oportunidad a la gente a arrepentirse antes que venga el juicio final.  De igual forma será en los tiempos finales; los juicios irán en incremento dando la oportunidad para arrepentirse. 


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jueves, 16 de marzo de 2017

EXODO 6:14-27. Genealogía de Moisés y Aarón


A la mitad del capítulo seis hay un cambio de tema: se presenta una lista genealógica que parece fuera de lugar (Exo. 6:14-27)…

GENEALOGÍA
En lugar de aparecer al inicio de la historia de Moisés, no es sino hasta el capítulo seis que aparece la genealogía de Moisés y Aarón. Tal vez esto sea para que el énfasis no se ponga en estos levitas, sino en todo el pueblo de Israel y la historia de su redención de la esclavitud.

Al principio se mencionan a Rubén y Simeón con sus hijos (Exo. 6:14-15). Ellos eran los dos hijos mayores de Jacob. Pero luego el énfasis se vuelca en la genealogía de la tribu de Leví, de la cual vienen Moisés y Aarón.

Es importante conocer la genealogía de Leví, porque más adelante el Señor elegirá a esta tribu completa para dedicarse al sacerdocio y al servicio de Dios (Deu. 10:8-9; Num. 8:14-16; Num. 3:12-13).

Aquí la Biblia señala que Leví tuvo tres hijos: Gersón, Coat y Merari (Exo. 6:16-19).
(Éxodo 6:16)  Estos son los nombres de los hijos de Leví por sus linajes:  Gersón,  Coat y Merari.  Y los años de la vida de Leví fueron ciento treinta y siete años. 

En este punto de la historia, finalmente llegamos a conocer los nombres de los padres hebreos de Moisés, que antes sólo se les había mencionado como levitas (Exo. 2:1-2):
(Éxodo 6:20)  Y Amram tomó por mujer a Jocabed su tía,  la cual dio a luz a Aarón y a Moisés.  Y los años de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete años. 

En el libro de Números se menciona que Jocabed era también de la tribu de Leví (Num. 26:59).

En esta lista también menciona otros nombres de personajes que tendrán relevancia en la historia de Israel:

* AARON
(Éxodo 6:23) Y tomó Aarón por mujer a Elisabet hija de Aminadab, hermana de Naasón; la cual dio a luz a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. 

* CORÉ
(Éxodo 6:24) Los hijos de Coré: Asir, Elcana y Abiasaf. Estas son las familias de los coreítas. 

* ELEAZAR
(Éxodo 6:25) Y Eleazar hijo de Aarón tomó para sí mujer de las hijas de Futiel, la cual dio a luz a Finees. Y estos son los jefes de los padres de los Levitas por sus familias. 

De todos los levitas, las figuras más importantes eran Moisés y Aarón. Estos dos hermanos fueron elegidos por Dios para ser los líderes de la liberación:
(Éxodo 6:26-27) Este es aquel Aarón y aquel Moisés, a los cuales Jehová dijo: Sacad a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos. Estos son los que hablaron a Faraón rey de Egipto, para sacar de Egipto a los hijos de Israel.  Moisés y Aarón fueron éstos. 

  
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martes, 14 de marzo de 2017

EXODO 6:1-13. Mensaje para Israel


En el capítulo seis encontramos el mensaje que Dios tenía para el pueblo de Israel. Muchos se habían desanimado ante la negativa del faraón a dejarlos ir. Debido a esa reacción del pueblo, Moisés se preocupó, y le preguntó al Señor lo siguiente:
(Éxodo 5:22-23) Entonces Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo.

Esta fue la respuesta del Señor:
(Éxodo 6:1) Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra. 

Con estas palabras, el Señor le recuerda a Moisés algo que ya le había advertido cuando le habló ante la zarza ardiente:
(Éxodo 3:19-20) Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte. Pero yo extenderé mi mano, y heriré a Egipto con todas mis maravillas que haré en él, y entonces os dejará ir.

¿Qué quiere decir con mano fuerte (heb. B’Yad Jazaká)? En el siguiente capítulo se define lo que esta frase implicaría:
(Éxodo 7:3-4)  Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas. Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios.

El poder de la mano de Jehová se hará evidente a través de señales, prodigios y juicios.  Israel no saldrá “por las buenas” de Egipto. Cuando ellos salgan, se hará evidente que ellos saldrán por el poder de Dios—y no por el favor del faraón.

En la respuesta, Dios también quería dejar clara la razón de la liberación: para que Israel se convierta en el Pueblo elegido de Dios, tal como lo prometió a los patriarcas (Abraham, Isaac y Jacob). [Nótese que Dios firma con su Nombre, Jehová, al principio, en medio y al final de esta respuesta.]
(Éxodo 6:2-8)  Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ. Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos. También establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canaán, la tierra en que fueron forasteros, y en la cual habitaron.  Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto. Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes; y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto.  Y os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham,  a Isaac y a Jacob;  y yo os la daré por heredad. Yo JEHOVÁ

La liberación no es sólo una respuesta al clamor por la dura servidumbre; más bien, el Señor reveló que la Redención está vinculada al cumplimiento del pacto que hizo con los patriarcas. No se trata de ser librados de la esclavitud para que cada uno haga lo que quiera, sino que Israel será libre para servir a Dios.

El Señor explica que los patriarcas recibieron el Pacto, pero no vieron las promesas cumplidas; pero ahora los descendientes de Abraham serán testigos y beneficiarios del cumplimiento de la promesa. Ellos tendrán una experiencia vivencial de Jehová (“yo seré el que seré”, Exo. 3:13-15).

NO ESCUCHARON
Habiendo recibido esta profunda revelación, Moisés recuperó su fe y renovó su perspectiva de lo que Dios estaba haciendo con su pueblo. Animado por ello, fue a trasmitir el mensaje a los israelitas. Lamentablemente, ellos no lo recibieron con tanto entusiasmo…
(Éxodo 6:9)  De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre. 

El texto dice que “no escucharon” (heb. V’Lo Shamu). Esto no quiere decir que no oyeron las palabras, sino que no las asimilaron ni atendieron. En hebreo se usa el verbo “Shama”, que implica no sólo oír sino también obedecer (Shema: oír + obedecer). En otras palabras, ellos oyeron pero no creyeron, y por ello atendieron al mensaje de Dios.

Pero, ¿acaso no habían creído cuando vieron las señales (Exo. 4:29-31)?
(Éxodo 4:29-31)  Entonces fueron Moisés y Aarón y reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel; y Aarón habló todas las palabras que Dios había hablado a Moisés. Este hizo entonces las señales en presencia del pueblo, y el pueblo creyó. Y al oír que el SEÑOR había visitado a los hijos de Israel y había visto su aflicción, se postraron y adoraron.

En este otro texto, la palabra que se traduce como “creyó” en hebreo no es “Shama” sino “Aman”, que significa: apoyar, confirmar, ser fiel y firme. Está relacionada con la expresión: “Amén”. En esa ocasión, el pueblo dijo: “Amén” cuando vieron las señales, pero cuando el Faraón se endureció, perdieron la fe.

EXPLICACIÓN DE EZEQUIEL
En el libro del profeta Ezequiel encontramos una explicación más detallada de lo que se describe en Éxodo 6:9, donde dice que los israelitas en Egipto “no escucharon”, y lo vincula directamente a la desobediencia… 
(Ezequiel 20:5-11) y diles:  Así ha dicho Jehová el Señor: El día que escogí a Israel, y que alcé mi mano para jurar a la descendencia de la casa de Jacob, cuando me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando alcé mi mano y les juré diciendo: Yo soy Jehová vuestro Dios; aquel día que les alcé mi mano, jurando así que los sacaría de la tierra de Egipto a la tierra que les había provisto, que fluye leche y miel, la cual es la más hermosa de todas las tierras; entonces les dije: Cada uno eche de sí las abominaciones de delante de sus ojos, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios. Mas ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron obedecerme; no echó de sí cada uno las abominaciones de delante de sus ojos, ni dejaron los ídolos de Egipto; y dije que derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto. Con todo, a causa de mi nombre, para que no se infamase ante los ojos de las naciones en medio de las cuales estaban, en cuyos ojos fui conocido, actué para sacarlos de la tierra de Egipto. Los saqué de la tierra de Egipto, y los traje al desierto, y les di mis estatutos, y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirá.

Las señales y juicios no serían sólo para “educar al faraón”, sino que también el pueblo de Israel debía aprender y rectificar. Los israelitas debían reconocer a Jehová como su Dios, y como resultado tendrían que limpiarse de las malas costumbres adquiridas en Egipto.  Este es el mensaje que se recalca en Levítico:
(Levítico 18:1-5) Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles: Yo soy Jehová vuestro Dios. No haréis como hacen en la tierra de Egipto,  en la cual morasteis; ni haréis como hacen en la tierra de Canaán, a la cual yo os conduzco, ni andaréis en sus estatutos. Mis ordenanzas pondréis por obra, y mis estatutos guardaréis, andando en ellos. Yo Jehová vuestro Dios. Por tanto,  guardaréis mis estatutos y mis ordenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos.  Yo Jehová.

Nótese que tanto en el texto de Éxodo como en Levítico y Ezequiel, se hace énfasis en el nombre de Dios: Jehová. Vinculado al reconocimiento de Dios, está la obediencia; si los israelitas reconocen que Jehová es su Dios, entonces deben “escucharlo” (Shema = oír + obedecer).

ENVIADO DE NUEVO
Moisés se desanimó ante la dureza de los israelitas. Por eso, cuando Dios le volvió a pedir que hablara con el faraón, él dijo: “si los hijos de Israel no me escuchan, ¿cómo, pues, me escuchará Faraón” (Exo. 6:10-12).

El Señor no contempló el desanimo de Moisés ni su inseguridad. Más bien, siguió firme en su instrucción y lo empujó a obedecer sin dudar.
(Éxodo 6:13) Entonces Jehová habló a Moisés y a Aarón y les dio mandamiento para los hijos de Israel, y para Faraón rey de Egipto, para que sacasen a los hijos de Israel de la tierra de Egipto. 

Dios no estaba “preguntando”, sino que estaba dando una orden. El Señor no sólo espera un “Amén”, sino espera OBEDIENCIA (heb. Shama).

CORAZÓN DURO
No sólo el faraón tenía el corazón duro, sino también los israelitas habían endurecido su corazón como resultado del sufrimiento y la falta de esperanza (Exo. 6:9). La esclavitud endurece a las personas, y no les permite tener esperanza. Por lo tanto, Dios les va a demostrar con hechos, y no sólo con palabras, lo que Él quería decir.


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