martes, 1 de noviembre de 2016

MATEO 28: Jesús resucitado

Hoy llegamos al final del estudio del Evangelio de Mateo. Cerramos con broche de oro, con la narración de resurrección del Mesías…



Jesús había pasado tres días en la tumba, y al tercer día resucitó. Mateo narra lo que sucedió en ese momento…
(Mateo 28:2-3) Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. 

Luego de resucitar, Jesús tenía un cuerpo transformando. Leemos en los evangelios que él aparecía y desaparecía ante sus discípulos, y aún traspasaba paredes (Juan 20:19: Luc. 24:31). Él no necesitaba que llegara el ángel a mover la piedra que sellaba la tumba. Pero el ángel lo hizo para dar testimonio de la resurrección de Jesús. Los guardas que Pilato había puesto para guardar la entrada del sepulcro fueron testigos de ello.
(Mateo 28:4) Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. 

Los soldados salieron huyendo cuando vieron al ángel del Señor. Pero el ángel permaneció en ese lugar porque estaba esperando otros testigos especiales…
(Mateo 28:1)  Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro.

Para su sorpresa, encontraron la tumba abierta y vacía. Allí les esperaba el ángel para darles testimonio de la resurrección del Señor.
(Mateo 28:5-7) Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. 

Mientras que las mujeres corrían para contar a los discípulos las buenas nuevas, alguien más se les apareció en el camino…
(Mateo 28:8-10) Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán. 

Los discípulos no fueron los únicos en recibir las noticias. También los guardias llevaron el reporte a los líderes religiosos…
(Mateo 28:11) Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad,  y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. 

Es curioso que los soldados romanos buscaran primero a los religiosos, en lugar de ir a reportar con sus autoridades. Tal vez querían dar primero testimonio a ellos por ser un tema religioso, o tal vez era otra su intención…
(Mateo 28:12-15) Y reunidos con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos. Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo. Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy. 

Los religiosos y los guardias frenaron el testimonio de la resurrección de Jesús. Pero el testimonio fue transmitido por los discípulos de Jesús. Pero ellos no lo vieron en Jerusalén, sino en Galilea, tal como les dijo el Señor…
(Mateo 28:16-17) Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. 

Es interesante que la duda persistiera en algunos, a pesar de que lo vieron con sus propios ojos. Tal vez se debía a que su cuerpo estaba distinto, pero en realidad esa no es excusa. La duda muchas veces viene del corazón y no por los hechos. Pablo dice que si no creemos en la resurrección de los muertos, vana es nuestra fe (1 Corintios 15:12-25).

LA GRAN COMISIÓN
El Evangelio de Mateo termina con la comisión dada a sus discípulos:
(Mateo 28:18-20) Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Esta es la misión para los discípulos de Jesús, y también para todos los que le seguimos.


Con esto terminamos el estudio del Evangelio de Mateo. 
Mientras comenzamos el próximo estudio, les invito a dar un vistazo a los estudios que tenemos ya disponibles:



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martes, 25 de octubre de 2016

MATEO 27:55-66. Sepultura de Jesús


En Isaías 53 no sólo está profetizado la muerte del Mesías, sino también su sepultura:
(Isaías 53:9)  Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. 

Efectivamente un hombre rico solicitó el derecho de darle digna sepultura a Jesús.
(Mateo 27:57-60) Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús. Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo. Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue. 

Si no hubiera sido por este acto generoso de José, Jesús probablemente hubiera sido enterrado en una fosa común. Dios tocó su corazón para proveer a Jesús de una sepultura digna, pero sobre todo un lugar que iba a servir de testimonio sobre su resurrección.

En el evangelio de Marcos, sale a luz que José era miembro del Concilio religioso, es decir, el Sanhedrin. Pero a diferencia de los otros líderes religiosos que eran corruptos, José es descrito como un “hombre noble que esperaba el Reino de Dios” (Marcos 15:43-46). Probablemente él no estuvo presente en la sesión clandestina del Concilio, ni participó en su condena. José actuó con prisa porque debía enterrarse el cuerpo antes de que cayera la noche, como lo estipula la Ley de Dios (Deu. 21:22-23).

SEPULTURA
En la cultura judía, la sepultura es algo que se hace con mucha consideración y respeto. Los cuerpos no son alterados ni embalsamados porque siguen el orden de la naturaleza, esperando que pronto el cuerpo regrese a la tierra de donde vino (Gen. 3:19). Tradicionalmente, los judíos envuelven los cuerpos con una sábana blanca (heb. Tajrijim), y eso hicieron con Jesús.



GUARDAS EN EL SEPULCRO
Pero la intriga de los religiosos no quedó allí. Habiendo oído ellos sobre la posibilidad que Jesús resucitara, fueron a hablar con Pilato para tomar medidas preventivas…
(Mateo 27:62-64) Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero. 

Pilato estuvo de acuerdo, y colaboró con el plan…
(Mateo 27:65-66) Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis. Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.

Pero ninguna roca por muy grande que fuera, ni un ejército por muy numeroso que fuera, podría detener el poder de la resurrección de Jesús. Más bien, la guardia romana sirvió como testigos de la validez de la resurrección del Señor (aunque los religiosos trataron de tapar la verdad).

Todo esto lo veremos en el próximo capítulo, cuando estudiemos sobre la resurrección de Jesús…


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jueves, 20 de octubre de 2016

Mateo 27:32-54. Muerte en la Cruz

Luego de ser azotado, torturado y condenado injustamente por los romanos, Jesús también fue forzado a cargar el madero sobre el cual iba a ser crucificado. Lo hizo hasta cierto punto ya que él estaba debilitado por los golpes y el desvelo, y los romanos asignaron a otro hombre para cargar la cruz.
(Mateo 27:32) Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a éste obligaron a que llevase la cruz. 

Mateo no da muchos detalles sobre la crucifixión en sí, pero sí señala ciertos datos que apuntan al cumplimiento de varias profecías mesiánicas. Una de ésas está en el Salmo 22, y Mateo lo cita de la siguiente manera:
(Mateo 27:35) Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos,  echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Y sentados le guardaban allí. 

Vayamos ahora a leer el Salmo, que es aún más descriptivo.
(Salmo 22:14-18) He sido derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas. Como un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar, y me has puesto en el polvo de la muerte. Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos; entre tanto, ellos me miran y me observan. Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

MÁS BURLA
La afrenta y la burla en contra de Jesús no sólo vino de los soldados romanos, sino también de otros…

a. La gente que pasaba cerca
(Mateo 27:39-40) Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. 

b. Los religiosos
(Mateo 27:41-43) De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. 

c. Los ladrones
(Mateo 27:38,44) Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha,  y otro a la izquierda…Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él. 

Lucas cuenta en su evangelio que uno de los ladrones se burló de Jesús, pero el otro lo defendió y creyó en el Señor.
(Lucas 23:39-43) Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

SEPARACIÓN DE DIOS
El sufrimiento de Jesús no sólo se limitó a lo físico, sino también se extendió a lo emocional. Pero el peor dolor para Él fue la separación del Padre cuando cargó sobre sus espaldas el pecado del mundo…
(Mateo 27:46) Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? 

Estas no son palabras al azar, sino que Jesús estaba citando el primer versículo del salmo que Mateo mencionó anteriormente (Sal. 22)…
(Salmo 22:1) Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?

En este momento, Jesús se estaba entregando como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29). Cargando con el pecado, la Presencia del Padre ya no estaba con él. En ese momento, Jesús hizo el mayor sacrificio, muriendo a favor de la humanidad.
(Mateo 27:50) Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. 

Juan escribió las últimas palabras de Jesús: “Consumado es”. Con su muerte fue completado el sacrificio de redención que salvaría a toda la humanidad.

Leamos ahora la profecía de Isaías que describe este momento con gran detalle y profundidad:
(Isaías 53:3-7) Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores,  experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.  Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

Jesús soportó el sufrimiento y tortura de su muerte en la cruz porque Él veía delante de Él el fruto que esto traería, lo cual también está descrito en el pasaje de Isaías:
(Isaías 53:10-12) Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto,  yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

Jesús, el justo, pagó por los pecadores. Él se hizo maldición para salvar al mundo (Deu 21:23; Gálatas 3:13).
(1 Pedro 2:24) quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia;  y por cuya herida fuisteis sanados.

SE PARTIÓ EL VELO
A la misma hora  que el sumo sacerdote estaba sacrificando el último cordero de la Pascua (“a la novena hora”: 3 p.m.), Jesús entregó su espíritu. Mateo describe otros eventos que sucedieron en ese momento…
(Mateo 27:51-53) Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros,  después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. 

La resurrección de muertos fue un milagro asombroso y revelador porque apunta al poder de vida que trae la muerte de Jesús. Sin embargo, el milagro más significativo fue cuando el velo del Templo se rasgó, ya que esto representa el camino que fue abierto para regresar a la presencia de Dios, que había sido cerrado desde el pecado del hombre en el jardín del Edén (Gen. 3:22-24). El libro de Hebreos lo explica así:
(Hebreos 10:17-22) Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.  Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado. Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es,  de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

El perdón de pecados no sólo es para el pueblo judío, sino para toda la humanidad—todo aquel que crea en Jesús (1 Juan 4:15-17; Juan 3:16-18). Esto se ejemplifica en la confesión que hizo el centurión romano, reconociendo que Jesús era el Hijo de Dios.
(Mateo 27:54)  El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios. 

MUJERES PRESENTES
¿Dónde estaban los discípulos de Jesús mientras lo crucificaban? Vimos al final del capítulo anterior que todos huyeron cuando apresaron a Jesús. Curiosamente Mateo cuenta que las mujeres que le seguían estuvieron presentes en la aflicción del Señor.
(Mateo 27:55-56) Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos,  las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. 

En el Evangelio de Juan vemos que también estuvo presente en la crucifixión, María, madre de Jesús, acompañada de Juan (Juan 19:25-2).


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domingo, 16 de octubre de 2016

MATEO 27:1-31. Jesús ante Pilato

Como mencionamos en la entrada pasada, los sacerdotes judíos no tenían la autoridad de ejecutar a nadie; durante la ocupación romana, sólo las autoridades romanas tenían el derecho de promulgar condenas de muerte. Por eso los líderes religiosos llevaron a Jesús ante el gobernador romano en la región.
(Mateo 27:1-2) Venida la mañana,  todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte. Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador. 

Los líderes religiosos sabían que al gobernador romano no le iban a importar los cuestionamientos religiosos de los judíos, pero sí sabían que le iba a molestar que alguien se autodenominara “rey de los judíos”. Y ésa fue la acusación ante Pilato.

Antes de escuchar los detalles, el gobernador le preguntó a Jesús si era cierta la acusación.
(Mateo 27:11) Jesús, pues, estaba en pie delante del gobernador; y éste le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices. 

Luego el gobernador escuchó el lado de los religiosos (27:12). Pero lo que más sorprendió al gobernador romano es que Jesús no se defendiera. Él sólo tenía que dar una explicación o excusa, y probablemente saldría libre; pero Jesús no dijo nada.
(Mateo 27:12-14) Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió. Pilato entonces le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? Pero Jesús no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho. 

¿Por qué Jesús no respondió ni se defendió cuando podía ser exonerado por el gobernador? Lo hizo porque él que el plan de Dios es que muriera en la cruz a favor del mundo. Jesús se estaba entregando como el Cordero de Dios (Isa. 53:7).

Pilato se dio cuenta que todo era una manipulación de los religiosos, por lo que quiso dar una salida a Jesús.
(Mateo 27:15-18) Ahora bien, en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisiesen. Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás. Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo?  Porque sabía que por envidia le habían entregado. 


Pilato no presentó esta salida sólo por su “buena conciencia”, sino por consejo de su esposa, a quien le había sido revelado en sueños que Jesús era inocente.
(Mateo 27:19) Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él. 

Para sorpresa de todos, los religiosos prefirieron la muerte de Jesús, que era inocente, en lugar de un verdadero criminal.
(Mateo 27:20-22)  Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás,  y que Jesús fuese muerto.  Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte?  Y ellos dijeron: A Barrabás. Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado! 

Pilato no podía creer lo que escuchaba del pueblo, pues sabía que Jesús era inocente.
(Mateo 27:23) Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado! 

La presión del pueblo se volvió tan intensa, que el gobernador tuvo que ceder para evitar una situación caótica, pero no sin antes lavarse las manos por la sangre inocente.
(Mateo 27:24-26)  Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros. Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado. 

Tanto judíos como gentiles participaron en la muerte de Jesús. Los judíos pidieron su muerte, y los romanos lo torturaron y lo ejecutaron; pero en última instancia, Jesús murió por los pecados del mundo entero, y todos somos partícipes de ello (Rom. 4:25; 2 Cor. 5:21; Gal. 1:4; 1 Ped. 2:24; 1 Ped. 3:18).
(1 Juan 2:2) Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

Jesús no sólo sufrió en la cruz, sino previo a ello fue humillado y torturado por los romanos. La burla de éstos se centró en el tema de ser considerado como “el rey de los judíos”.
(Mateo 27:27-31)  Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y reunieron alrededor de él a toda la compañía; y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata, y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle. 

Aún en la cruz siguió el escarnio con un letrero:
(Mateo 27:37)  Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: “Este es Jesús, el Rey de los judíos.”


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jueves, 13 de octubre de 2016

MATEO 26:57-75. Juicio y Negación

En la entrada anterior vimos cómo Judas traicionó a Jesús, entregándolo a los guardas del sumo sacerdote.

LLEVADO ANTE EL CONCILIO
Los guardas llevaron a Jesús ante el sumo sacerdote, para ser juzgado ante una sesión clandestina del Concilio (Sanhedrin), que se estaba llevado a cabo en la oscuridad, antes del amanecer.  
(Mateo 26:57)  Los que prendieron a Jesús le llevaron al sumo sacerdote Caifás,  adonde estaban reunidos los escribas y los ancianos. 


Lo más probable es que no estaba todo el Concilio, sino sólo los miembros corruptos, entre los cuales estaba el sumo sacerdote, Caifás. Algunos estudiosos han señalado varias razones por las cuales el juicio a Jesús debería considerarse como ilegítimo, y entre éstas están:

* El Concilio no puede reunirse fuera de su localidad en el Monte del Templo
>>y se reunieron en casa de Caifás

* Los casos de pena de muerte deben juzgarse durante el día
>> Y a Jesús se le juzgo de noche

* No se llevaban a cabo juicios en los días de Fiesta, ni aún en el día anterior
>> Jesús fue juzgado el 14 de Nisán, al inicio de la fiesta de la Pascua

* En casos de pena capital, la corte no debía condenar a muerte en un solo día, sino que debían esperar por lo menos un día más para tener tiempo de considerar el asunto.
>> Condenaron a muerte a Jesús en una sola noche

* Cuando la corte prueba que hubieron falsos testigos en un juicio, el juicio se anula y se castiga a los testigos falsos con el castigo que hubiera sufrido la persona puesta en juicio (Deu. 19:16-21)
>> No le hicieron nada a los testigos falsos, a pesar que se hizo evidente que dieron falso testimonio

* En un juicio con pena de muerte, no se toma en cuenta la declaración del acusado.
>> Se encontró culpable a Jesús sólo por el testimonio que él dio


El propósito del juicio no era buscar la verdad sobre Jesús, sino deshacerse de él.
(Mateo 26:59-61)  Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio,  buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos, que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo. 

En un juicio, se da la oportunidad al acusado de defenderse. Pero para sorpresa de todos Jesús no decía nada. Ante eso, el sumo sacerdote dijo:
(Mateo 26:62-63)  Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. 

Cuando el sumo sacerdote le preguntó directamente si era el Mesías, Jesús respondió:
(Mateo 26:64)  Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. 

Esta fue la única ocasión que Jesús se identificó como el Mesías en público. No sólo eso, sino que fue más allá citando una profecía de Daniel que hace referencia a la segunda venida del Mesías.
(Daniel 7:13-14)  Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno,  que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

Por otro lado, al principio de su respuesta, Jesús hizo referencia al Salmo 110, haciéndose igual a Dios…
(Salmo 110:1)  Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

Esta confesión era todo lo que esperaban los religiosos que juzgaban a Jesús. Ahora ya tenían excusa “religiosa” para condenarlo, pues no sólo se confesó ser el Mesías, sino que se igualó a Dios diciendo que estaría sentado a Su Diestra.
(Mateo 26:65-66) Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte! 

Allí el Concilio lo condenó. Pero no sólo eso, sino que lo agredieron físicamente.
(Mateo 26:67-68)  Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban, diciendo: Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó. 

Sin darse cuenta, los religiosos estaban cumpliendo así una profecía mesiánica:
(Miqueas 5:1-3) …con vara herirán en la mejilla al juez de Israel. Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.  Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel.

NEGACIÓN DE PEDRO
Mientras todo esto pasaba en el concilio clandestino, Pedro estaba esperando afuera noticias de Jesús…
(Mateo 26:58)  Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los alguaciles, para ver el fin.   

Estando en el patio, varios reconocieron a Pedro como un seguidor de Jesús…
(Mateo 26:69)  Pedro estaba sentado fuera en el patio;  y se le acercó una criada,  diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. 

Teniendo miedo que lo atraparan también a él, Pedro lo negó…
(Mateo 26:70)  Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. 

Luego lo negó una segunda vez…
(Mateo 26:71-72)  Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús el nazareno. Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre. 

Y lo negó una tercera vez…
(Mateo 26:73-74)  Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo. 


En el momento en que oyó al gallo, Pedro recordó lo que Jesús había dicho:
(Mateo 26:75)  Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

¡El dolor de saber que uno le falló al Señor! Pedro creía que su fe era fuerte y que nunca traicionaría a Jesús, pero en ese momento se dio cuenta que había fallado. La realidad es que todos podemos fallarle a Dios en algún momento, pero sabemos que si nos arrepentimos el Señor nos perdona, y la gloria de nuestra restauración se la lleva Él (2 Cor. 12:9).

LAMENTO DE JUDAS
Otro discípulo que se arrepintió de haber traicionado a Jesús fue Judas. Cuando él vio que Jesús iba a ser condenado a muerte, se presentó ante los sacerdotes para apelar.
(Mateo 27:3-4) Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! 

Es posible que la intención de Judas nunca fue matar a Jesús. Judas lo entregó a los religiosos, quienes en ese tiempo no tenían autoridad para condenar a muerte a nadie, dado que estaban bajo dominio romano. Judas trató de revertir las cosas, pero no pudo. Tampoco pudo con el cargo de conciencia de haber traicionado al Señor; no logró perdonarse a sí mismo, y optó por suicidarse. 
(Mateo 27:5) Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó. 

Mateo nos explica lo que los sacerdotes hicieron después con las monedas que Judas dejó tiradas, conectándolo con un acto profético (Zac. 11:12-13)…
(Mateo 27:6-10)  Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros. Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: Campo de sangre. Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías*, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel; y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor. 

* [La mención del profeta “Jeremías” parece ser un error de un escriba que lo añadió, porque hay evidencia en textos antiguos que Mateo no escribió el nombre del profeta, sino sólo mencionó la escritura, la cual se encuentra en Zacarías 11:12-13]


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jueves, 6 de octubre de 2016

MATEO 26:36-56. Angustia y Traición en Getsemaní


AFLICCIÓN EN GETSEMANI
Jesús preparó a los discípulos tanto como era humanamente posible para lo que sucedería en las próximas horas. Pero Jesús también debía prepararse a sí mismo, emocional y espiritualmente. Por eso llevó a los discípulos al Monte de los Olivos, en un lugar llamado: “Getsemaní”, que significa: prensa de aceite. Allí pasó Jesús su mayor prueba…
(Mateo 26:36-39) Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. 



Jesús estaba consciente sobre lo que debía hacer en las próximas horas, según el plan divino: Él debía entregarse a sí mismo para morir en la cruz, con el fin de salvar a la humanidad. Pero en ese momento aún podía dar un paso atrás. Por eso Jesús estaba en angustia, antes su mayor tentación, y pidió oración a sus discípulos.
(Mateo 26:40-41) Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. 

Jesús volvió a orar…
(Mateo 26:42) Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. 

Y aún oró una tercera vez…
(Mateo 26:43-44) Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez,  diciendo las mismas palabras. 

Jesús libró la lucha más intensa contra la tentación de no morir—porque la realidad es que no lo merecía. Pero él se sometió a la obediencia de la voluntad del Padre ¡hasta la muerte!
(Hebreos 5:7-9) Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.

Jesús sabía que con su muerte se abriría la oportunidad para salvar al mundo…y al final de la lucha interna se decidió a la obediencia máxima.

En ese momento, Jesús ya estaba listo para enfrentar lo que venía…
(Mateo 26:45-46)  Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega. 

JUDAS LO ENTREGA
Mateo describe en detalle el momento en que Judas llega acompañado con los guardas del Templo a aprender a Jesús.
(Mateo 26:47-50) Mientras todavía hablaba, vino Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle. Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó. Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron. 

Mateo narra que uno de los discípulos saltó en defensa de Jesús (por el evangelio de Juan sabemos que fue Pedro—Juan 18:10-11).
(Mateo 26:51-54)  Pero uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano,  sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja.  Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán. ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?  ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga? 

Jesús les recriminó a los guardas por qué llegaban a prenderlo a escondidas…
(Mateo 26:55)  En aquella hora dijo Jesús a la gente: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme?  Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo,  y no me prendisteis. 

Al final, Jesús mismo responde a su pregunta, pues sabía que todo esto debía suceder para que se cumpliera la profecía.
(Mateo 26:56) Mas todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron. 

En ese momento, se cumplió también la advertencia que Jesús hizo a todos sus discípulos, diciéndoles que todos se iban a escandalizar de él (Mat. 26:31). Efectivamente así sucedió; dado que no velaron con él para prepararse, cuando llegó el momento los discípulos no pudieron soportarlo y huyeron. En ese momento, Jesús se quedó solo…


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martes, 4 de octubre de 2016

MATEO 26:1-35. El día antes de su muerte

Este capítulo cubre el penúltimo y el último día de Jesús antes de su muerte.  En ese momento, Jesús tenía dos cosas en su mente: celebrar la Pascua y prepararse para ser el Cordero de la Pascua.
(Mateo 26:1-2) Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado. 

En varias ocasiones, Jesús les había advertido a sus discípulos que Él iba a morir, y no de causas naturales sino que lo iban a matar.  Pero la pregunta que tal vez todos se hacían era: ¿quién desearía su muerte siendo Jesús tan bueno? Mateo responde a esa interrogante:
(Mateo 26:3-4) Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle. 

No había razón real para encarcelar a Jesús, ni mucho menos para matarle. Pero los líderes religiosos querían deshacerse de él ya que Jesús se había vuelto en una amenaza contra su autoridad. La última crítica que Jesús hizo de los fariseos y escribas en público (en los patios del Templo) fue probablemente la gota que derramó el vaso, así que comenzaron a planear cómo deshacerse de él. No obstante, ellos tenían miedo de la reacción del pueblo.
(Mateo 26:5) Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo. 

Los líderes religiosos no planeaban actuar contra Jesús de inmediato, por miedo a la reacción del pueblo…pero la oportunidad se les abrió: 
(Mateo 26:14-16)  Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?  Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle. 

Este fue el inicio de la traición de Judas contra Jesús, cuya culminación veremos al final del capítulo (Mat. 26:47-56). Judas vendió a Jesús por unas monedas de plata, específicamente 30 monedas de plata (heb. shekels); ése era el precio que la Biblia establece para el rescate de un siervo (Exodo 21:32).

¿Por qué Judas traicionó a Jesús, siendo él uno de sus 12 discípulos más cercanos? Algunos creen que Judas, siendo celote, se decepcionó cuando se dio cuenta que Jesús no iba a derrocar a los romanos. Pero, dado el contexto, parece que la motivación era económica. El detonante pudo haber sido el perfume derramado sobre Jesús, que es la historia que precede su traición…

PERFUME SOBRE SU CABEZA
La historia a continuación se llevó a cabo en Betania, un pueblito cercano a Jerusalén, donde Jesús se hospedaba cuando visitaba la santa ciudad. En esta ocasión lo vemos comiendo en la casa de un hombre que probablemente fue sanado por Jesús, ya que de otra forma no estaría en público. Pero esta historia no se trata sobre el anfitrión sino que se centra en la acción de una mujer…
(Mateo 26:6-7) Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa. 

Mateo no menciona el nombre de esta mujer, pero lo sabemos por otro evangelio: ella era María, hermana de Lázaro (Juan 12:2-3). El perfume era de nardo, y probablemente era su dote matrimonial (dado su alto valor: 300 denarios, equivalente al trabajo de un año). Juan describe que fue derramado en sus pies, y Mateo dice que fue en la cabeza, pero probablemente ambos (Mateo haciendo énfasis en la cabeza para resaltar el rol de Jesús como Rey, mientras que Juan menciona los pies enfatizado su rol de siervo).

Los discípulos no reaccionaron bien a esta acción de María…
(Mateo 26:8-9)  Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres. 

Mateo no dice quién hizo este comentario, pero Juan sí lo menciona, y es muy significativo:
(Juan 12:4-6) Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios,  y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.

La realidad es que a Judas no le interesaban los pobres, ni aún Jesús…sino sólo su bolsillo; por esto se cree que el dinero fue lo motivó su traición.

Ante la crítica que los discípulos hicieron por la acción de María, Jesús salió en su defensa:
(Mateo 26:10-12) Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra. Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. 

María entendió mejor que todos los discípulos lo que estaba por suceder. Jesús iba a morir pronto, y ella actuó, dándole lo más preciado que tenía. Y Jesús lo apreció y la recompensó:
(Mateo 26:13)  De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella. 



LA ÚLTIMA PASCUA
El último día de Jesús antes de su muerte era muy especial para él (Lucas 22:13-16). Al caer la noche de ese 14 de Nisán, ellos iban a celebrar la Pascua. Desde que los israelitas fueron liberados de la esclavitud en Egipto, ellos han celebrado esta fiesta—por invitación del Señor (Éxodo 12:2-14; Levítico 23:4-5). Pero en esta ocasión en particular, Jesús tenía mucha ilusión de celebrarla porque no sólo iban a comer el cordero de la pascua y celebrar una fecha histórica, sino que iba a revelar a sus discípulos que Él era el Cordero que Dios que dará su vida para salvación del mundo.
(Lucas 22:15-16) Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!  Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios.

Jesús instruyó a sus discípulos sobre los preparativos para esa fiesta tan importante (Mat. 26:17-19). Los elementos de la fiesta eran los mismos (pan sin levadura, hierbas amargas, vino y cordero), pero lo diferente es que Jesús les explicó lo que la Pascua revelaba acerca del Mesías.
(Mateo 26:26-28) Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. 

[Nota: Les recomiendo leer un estudio sobre la fiesta de la Pascua, en el blog Cita Divina: Esencia de la Pascua]

ANUNCIA LA TRAICIÓN
Esa noche, Jesús también les dio una noticia tremenda que sacudió a todos:
(Mateo 26:21) Y mientras comían, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. 

Nadie podía creerlo—excepto el que ya tenía la semilla de la traición en su corazón…
(Mateo 26:22-24) Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor? Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me va a entregar. A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. 

A Jesús no le tomó por sorpresa la traición de Judas, pues Él conoce lo que hay en nuestros corazones. Pero el Señor lo anunció, primero para que no los tomara por sorpresa, y segundo para darle una oportunidad de arrepentirse a Judas (Mateo 26:25).

Al terminar la cena de la Pascua, cantaron unos salmos, como suelen hacer los judíos desde tiempos inmemorables (Mat. 26:30). En ese momento, Jesús les dijo que ya no volvería a celebrar la Pascua sino hasta en la era mesiánica (en su segundo regreso):
(Mateo 26:29) Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. 

También les advirtió que esa noche sucedería algo tremendo…
(Mateo 26:31-32) Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas. Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. 

Aquí Jesús estaba citando una profecía de Zacarías, que el señor entendió que se refería a su muerte, y las heridas que le dejaría la crucifixión.
(Zacarías 13:6-7) Y le preguntarán: ¿Qué heridas son estas en tus manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos. Levántate, oh espada, contra el pastor, y contra el hombre compañero mío, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas; y haré volver mi mano contra los pequeñitos.

Por esta profecía, Jesús sabía que sus discípulos (las ovejas) serían perseguidos y dispersados. Por otro lado, esta profecía también apunta a la dispersión de todos los judíos, conocida como la Diáspora, que se dio en el año 70, cuando el Templo fue destruido por los romanos.

Jesús también advirtió que sus discípulos se “escandalizarían”. Esta palabra viene del griego: “skandalizo”, que también puede traducirse como: hacer tropezar o incitar a pecar o a apostatar. En el momento más difícil, ellos iban a abandonar al Señor.

Los discípulos no podían creer lo que estaban oyendo. Después de todo lo que habían pasado juntos, ¿cómo era posible perder la fe y abandonarlo? Ante esto, Pedro saltó diciendo que nunca abandonaría al Señor.
(Mateo 26:33)  Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré. 

Sin duda, la intención de Pedro era buena; pero Jesús le aclaró que esa misma noche, Pedro lo iba a negar…
(Mateo 26:34)  Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 

Pedro aún no podía creer tal cosa.
(Mateo 26:35)  Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo. 

Al final del capítulo veremos cómo Pedro efectivamente negó a Jesús, y los demás discípulos se dispersaron momentáneamente…


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domingo, 2 de octubre de 2016

MATEO 25:31-46. Juicio de las naciones

En la última parte del capítulo 25, Jesús hace referencia al juicio que el Señor hará en su segunda venida…

JUICIO DE LAS NACIONES
Cuando Jesús regrese, no se va a presentar como “el hijo del carpintero”, sino como el Rey de la Tierra…y también como el Juez del mundo…
(Mateo 25:31-32)  Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 

Hasta el momento de su venida, tanto trigo como cizaña ha estado mezclado en el mundo (Mateo 13:25-30); pero cuando Jesús regrese, marcará la diferencia entre unos y otros. No lo hizo antes para dar a todos la oportunidad de que se arrepientan (2 Pedro 3:9; 1 Timoteo 2:4; Ezequiel 18:32).

Cuando Jesús juzgue al mundo, hará diferencia entre dos tipos de persona, a los que compara con ovejas y cabritos…
(Mateo 25:33-34) Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.  Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 

Jesús vendrá a establecer en Reino de Dios es la Tierra, y reinará en perfecta paz durante mil años (el milenio mesiánico). Y Jesús dice que él invitará a las ovejas a gobernar con él.

¿Quiénes son “las ovejas”? Jesús las identifica por sus acciones:
(Mateo 25:35-40) Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo,  y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. 

A las ovejas las identifica con los justos. Pero luego Jesús identifica a los cabritos, y revela lo que hará con ellos…
(Mateo 25:41-46) Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero,  y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

A las ovejas las identifica como “justos”, y a los cabritos como “injustos”. El la Biblia, el justo es quien vive como Dios manda, mientras que el injusto es el que se rebela en contra del orden de Dios.

Pablo hace lista de los que se consideran como “injustos”, y afirma que éstos no heredarán el Reino de Dios.
(1 Corintios 6:9-10) ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 

Luego explica cómo alguien que pecó puede ser limpiado (lo que aplica a todos, porque no hay nadie que haya sido perfectamente justo—Romanos 3:10-31).
(1 Corintios 6:11) Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.


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jueves, 29 de septiembre de 2016

MATEO 25:1-30. Parábolas de las 10 vírgenes y los Talentos

En este capítulo, Mateo registra dos parábolas que Jesús contó en relación a su venida…


PARÁBOLA DE LAS 10 VIRGENES
(Mateo 25:1-12)  Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.  Las insensatas,  tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!  Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. 

En esta parábola, el novio representa al Mesías, que viene por su Novia (Apoc. 22:2-3).

En la Biblia, el número 10 representa la congregación. Las diez vírgenes son una figura del pueblo de Dios, de los cuales unos son prudentes y otros necios. Es interesante ver que todas se durmieron, pero al oír el sonido de shofar (cuerno de carnero usado como trompeta) que anuncia la llegada del novio (1 Tes. 4:16-17), todas despertaron. Las que se prepararon con aceite extra, lograron entrar; pero las imprudentes se perdieron el momento de la entrada a la boda por no estar listas.

La moraleja que Jesús quiere dejar en esta parábola es que estemos preparados para Su Venida en todo momento, pues no sabemos cuándo será.
(Mateo 25:13) Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir. 

PARÁBOLA DE LOS TALENTOS
La segunda parábola habla de los talentos, que eran medidas monetarias. En tiempos bíblicos, el talento valía 6,000 denarios, que era equivalente al pago por el trabajo de 20 años, lo cual era una pequeña fortuna.

Aquí Jesús cuenta la historia de un hombre rico que deja su fortuna a cargo de sus siervos, mientras él emprendía un viaje largo…
(Mateo 25:14-15) Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. 

Es interesante notar que en la economía de Dios, no se reparte los bienes a todos por igual. La repartición es por mérito, tal como Jesús mencionó, y a continuación veremos la razón…
(Mateo 25:16-28) Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 

A los ojos del mundo, esto suena “injusto”, pero Dios sabe cómo funcionan mejor las cosas porque Él es el Creador. En el Reino de Dios se premia al eficiente.
(Mateo 25:29) Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 

Pero esta parábola no sólo habla de principios económicos; Jesús la presentó en el contexto de su segunda venida. Cuando Jesús regrese, Él vendrá como Rey y como Juez del mundo, y pedirá cuentas a cada uno (Romanos 14:11-12).
(2 Corintios 5:10) Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

En la próxima entrada veremos lo que Jesús dice sobre el juicio a las naciones…


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lunes, 26 de septiembre de 2016

MATEO 24:37-51. Como los días de Noé; Velad y preparaos


COMO LOS DÍAS DE NOÉ
Jesús compara el tiempo de su venida con los días de Noé, para ilustrar cuán repentino será…
(Mateo 24:37-39) Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo,  casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. 

La gente estará en sus quehaceres diarios, y de repente vendrá el Señor. A unas personas los tomará por sorpresa…y a otros no.
(Mateo 24:40-41)  Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.  Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. 

A quienes estén atentos a las señales de los tiempos y estén a la expectativa del Señor, ellos estarán listos y preparados para su venida.

VELAR Y PREPARARSE
La gente quiere saber la fecha exacta de la venida del Mesías, pero el Señor ha dejado un manto de misterio en torno a ello. Y esto lo hizo por nuestro bien, para que estemos en constante expectativa de su venida y en permanente búsqueda de santidad.
(Mateo 24:42) Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. 

El propósito de anticipar la venida del Mesías no es “meter miedo”; al contrario, este conocimiento tiene el propósito de ayudarnos a estar preparados y conscientes de lo que está sucediendo. Es una luz en medio de la oscuridad de esos tiempos (2 Pedro 1:19).

Para ilustrar esto, Jesús hace una analogía con la que todos nos identificamos:
(Mateo 24:43) Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. 

El mensaje de Jesús a los creyentes es éste: ¡Velad y estad preparados!
(Mateo 24:44)  Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. 

“Estar preparados” implica cuidarse de hacer las cosas como Dios manda y vivir en santidad—ya sea que el Señor viene o no. Para ilustrar esto, Jesús contó una parábola:

PARÁBOLA DEL SIERVO FIEL
(Mateo 24:45-51) ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Jesús nos enseña que lo más importante para los creyentes no es saber la fecha exacta de su venida sino estar preparados…¡en todo momento! Esto nos invita a vivir cada día como si fuera nuestro último. Jesús puede venir ahora o después, pero lo que importa es que nos encuentre preparados, viviendo como Dios manda—en santidad y en justicia.


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viernes, 16 de septiembre de 2016

MATEO 24:15-36. Abominación desoladora y la Venida del Mesías


ABOMINACIÓN DESOLADORA
Otra señal de los últimos tiempos será lo que se conoce como “la abominación desoladora”…
(Mateo 24:15) Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), 

Jesús hace referencia a una profecía de Daniel (también: Dan. 8:9-14; 9:24-27) que habla de la profanación del Templo en Jerusalén.
(Daniel 11:31)  Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza,  y quitarán el continuo sacrificio,  y pondrán la abominación desoladora.

Para el tiempo en que Jesús estaba hablando, esta profecía ya había tenido un cumplimiento (con Antíoco Epífanes, en la época de los macabeos). Pero, sorpresivamente, el Señor advierte que algo similar ocurrirá en los últimos tiempos (previo a su retorno), y también en el tiempo de la destrucción del Templo (70 d.C.). La advertencia que Jesús les dio a sus discípulos les salvó la vida a muchos de ellos, pues huyeron de Jerusalén luego que los romanos entraron al Templo y lo profanaron.
(Mateo 24:16-20) entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo. 

Como mencionamos anteriormente, Jesús también aludió que esta profecía ocurriría de nuevo antes de su venida, en el marco de la gran tribulación…
(Mateo 24:21-22) porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. 

En la mentalidad hebrea, esa repetición de profecías no es algo fuera de lo común, ya que ven el tiempo en forma cíclica, no linear (como el pensamiento occidental). Las fiestas bíblicas marcan estos ciclos y nos revelan las etapas del plan de redención de Dios a través del Mesías.

VENIDA DEL MESIAS
Como hemos visto hasta el momento, Jesús no respondió a la pregunta de los discípulos con fechas; más bien, les dijo cuáles iban a ser las señales de su venida. A continuación describió cómo iba a ser su venida en sí:
(Mateo 24:27)  Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. 


Esta descripción hace ver que su venida será rápida e imprevista, como un relámpago…pero todos la verán. 
(Mateo 24:30)  Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. 

Jesús estaba citando lo que Daniel profetizó sobre la venida del Mesías, y cómo él vendría sobre las nubes.  Igualmente está descrito en Apocalipsis (1:7).
(Daniel 7:13-14)  Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre,  que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.  Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno,  que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

(Apocalipsis 1:7) He aquí que viene con las nubes,  y todo ojo le verá,  y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él.  Sí,  amén.

Jesús reveló que cuando Él aparezca en las nubes, ese será el momento en que reunirá a todo Su Pueblo, aunque estén dispersos por todo el planeta.
(Mateo 24:31)  Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta,  y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. 

Esta revelación no es algo que Jesús se inventó, sino que estaba ya escrito en las profecías bíblicas (Isaías 27:13; Jeremías 31:7-11; Isaías 5:26; Zacarías 10:8-12; Isaías 11:11-12). Esto fue lo que también explicó Pablo en su carta a la iglesia en Tesalónica:
(1 Tesalonicenses 4:16-17)  Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

PARÁBOLA DE LA HIGUERA
Jesús enseña una parábola que compara las señales de su venida con una higuera:
(Mateo 24:32-33)  De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros,  cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. 

El Señor revela que cuando se vean estas señales, ésa será la generación de su venida.
(Mateo 24:34)  De cierto os digo,  que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 

De nuevo Jesús vuelve a recalcar que Dios enviará señales de los tiempos, pero no revelará el día exacto…
(Mateo 24:36)  Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos,  sino sólo mi Padre. 


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