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lunes, 11 de marzo de 2019

En el Desierto



La palabra en hebreo para desierto es: Midbar. Viene de la raíz hebrea: “Dabar”, que significa: hablar, y palabra. El desierto es el lugar donde Dios nos habla. Dado que el desierto es un lugar desolado, donde no hay nada, precisamente por eso es un lugar ideal para oír la voz de Dios, pues no hay muchos distractores.

Simbólicamente, el desierto representa momentos de prueba en la vida (como veremos más adelante).

CAMINO DEL DESIERTO
Cuando Dios liberó a los israelitas de la esclavitud en Egipto, él no los llevó por el camino fácil hacia la Tierra Prometida, es decir, la calzada comercial que iba por la orilla del Mar Mediterráneo (conocida en tiempos romanos como Via Maris). Más bien, la Biblia dice que los llevó a través del desierto, y explica la razón por qué…
(Éxodo13:17-18) Y sucedió que cuando Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los guió por el camino de la tierra de los filisteos, aunque estaba cerca, porque dijo Dios: No sea que el pueblo se arrepienta cuando vea guerra y se vuelva a Egipto. Dios, pues, hizo que el pueblo diera un rodeo por el camino del desierto, hacia el mar Rojo; y en orden de batalla subieron los hijos de Israel de la tierra de Egipto.

Si los israelitas hubieran ido en línea recta desde Egipto hacia Canaán, por la vía de comercio, entonces hubieran podido llegar en dos semanas, o a lo sumo en un mes. Ese hubiera sido el camino fácil. Pero la Biblia explica que si hubieran tomado esa vía, habría quedado abierto el camino de regreso—y los israelitas habían tenido la tentación de volver a Egipto tan pronto se hubieran enfrentado con los gigantes de la Tierra Prometida.

DEPENDENCIA DE DIOS
Dios llevó a Israel por el camino del desierto, donde dependían completamente de Él. En el desierto nadie sobrevive, a menos que tengan agua, alimento y sombra. Y todo eso les dio Dios en el desierto.

La protección de Dios se hizo evidente en la forma de una nube: De día era una sombra que los protegía del fuerte sol y calor en el desierto; y de noche tenían la columna de fuego, que los calentaba e iluminaba el campamento.
(Éxodo 13:21-22)  Jehová iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche. No quitó de delante del pueblo la columna de nube durante el día, ni la columna de fuego durante la noche.

Si alguien se atrevía a salirse de la protección de la nube divina, corría el riesgo de morir ante las inclemencias del desierto. Además, allí prácticamente no se encuentra nada para beber ni para comer. Es imposible sobrevivir sin esa cobertura y la provisión divina. Por lo tanto, la gente permanecía a la sombra de Dios porque de ello dependía su vida.

PRUEBA EL CORAZÓN
Como ya mencionamos, en la Biblia el desierto representa en forma figurada las pruebas de la vida: (a) A veces enfrentamos pruebas que nos llegan sin que las busquemos—simplemente se nos presentan, y tenemos que enfrentarlas; (b) pero muchas veces, uno mismo se mete en problemas por no hacer las cosas como Dios manda. De cualquier forma, las pruebas nos enseñan algo, ya sea para corregir una mala dirección o para subir de nivel espiritual.

La Biblia nos dice que Dios nos lleva al desierto para probar lo que está en nuestros corazones:
(Deut. 8:2) Y te acordarás de todo el camino por donde Jehová tu Dios te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos.  

Lo que se traduce como: “humillarte”, en hebreo usa la palabra: “Anah”, que significa: llevar a un proceso de humildad. Las pruebas no son para humillación, sino para formar la virtud de la humildad.

Muchas veces la prueba viene cuando el Señor toca nuestras necesidades básicas: alimento, vestido, vivienda. Los israelitas estaban acostumbrados a que el Faraón les cubriera sus necesidades, a cambio de trabajo forzado. Pero ahora debían aprender a confiar en Dios en lugar descansar en la provisión de Egipto.
(Deut. 8:3-4) Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca de Jehová. Tu ropa no se gastó sobre ti, ni se hinchó tu pie durante estos cuarenta años.  

Al estar acostumbrado a que sus necesidades son cubiertas, el esclavo llega a desarrollar una relación de dependencia con su amo. Pero eso es precisamente lo que Dios quiere romper en Su pueblo. A través del desierto, Israel aprenderá a no ver a Egipto como su fuente de sostenimiento, sino que aprenderán a depender de Dios, su verdadero proveedor.

De forma similar sucede en el ámbito espiritual. Cuando conocemos a Jesús y somos salvos, muchas veces pasamos por pruebas (como en el desierto). No siempre son “ataques del enemigo”, sino que simplemente estamos siendo formados y liberados de las cadenas espirituales que nos tenían atados.

DISCIPLINA
La Biblia dice que el Señor también nos lleva al desierto como disciplina:
(Deut. 8:5) Por tanto, debes comprender en tu corazón que Jehová tu Dios te estaba disciplinando así como un hombre disciplina a su hijo.  

La disciplina no debemos verla sólo como un “castigo”. Más bien, es un entrenamiento—como la disciplina que debe tener un atleta. La disciplina y el entrenamiento nos lleva a aprender a vivir en el orden de Dios, para que tengamos bendición. Pero no sólo es importante “recibir” la bendición, sino también debemos aprender a cómo mantenerla.

La Biblia dice que Dios llevó a Israel al desierto para darles allí la Ley, que es la instrucción de cómo vivir para que les vaya bien en la Tierra que les dará.
(Deut. 8:6-10) Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, para andar en sus caminos y para temerle. Porque Jehová tu Dios te trae a una tierra buena, a una tierra de corrientes de aguas, de fuentes y manantiales que fluyen por valles y colinas; una tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados; una tierra de aceite de oliva y miel; una tierra donde comerás el pan sin escasez, donde nada te faltará; una tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes puedes sacar cobre. Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que El te ha dado.

HABLARÉ A TU CORAZÓN
Hay momentos en el desierto que si vienen como consecuencia directa de la desobediencia. Un ejemplo es el caso de la mujer infiel de Oseas. El profeta describe que ella será llevada al desierto como una lección para llevarla al arrepentimiento.
(Oseas 2:2-3) Contended con vuestra madre, contended, porque ella no es mi mujer, y yo no soy su marido; que quite, pues, de su rostro sus prostituciones, y sus adulterios de entre sus pechos; no sea que yo la desnude completamente y la deje como el día en que nació, y la ponga como un desierto, la reduzca a tierra seca y la mate de sed.

La infidelidad de la mujer de Oseas era una figura de la traición de Israel, siendo la idolatría como un adulterio espiritual. El desierto representa el castigo que recibirá Israel por su traición a Jehová.
(Oseas 2:13) Y la castigaré por los días en que incensaba a los baales, y se adornaba de sus zarcillos y de sus joyeles, y se iba tras sus amantes y se olvidaba de mí, dice Jehová.

A veces Dios expone nuestros ídolos para que veamos que no podemos confiar en ellos: Si tenemos puesta la confianza en el dinero, lo podemos perder hasta quedarnos sin nada; si los hijos son nuestro ídolo, estos se vuelven en contra; si el marido es el ídolo de una mujer, puede verse engañada o abandonada.
(Oseas 2:5-7) …porque dijo: "Iré tras mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida." Por tanto, he aquí, cercaré su camino con espinos, y levantaré un muro contra ella para que no encuentre sus senderos. Y seguirá a sus amantes, pero no los alcanzará; los buscará, pero no los hallará. Entonces dirá: "Iré y volveré a mi primer marido, porque mejor me iba entonces que ahora."

¿Por qué hace todo esto Dios? No es por venganza, sino más bien por misericordia, para que regresemos a Él, quien es nuestra única esperanza y consuelo. El desierto no es sólo “un castigo”, sino que es el medio que Dios usa para atraernos de regreso a Él.
(Oseas 2:14) Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.

El propósito del desierto es llevar a restauración. Oseas profetiza que el proceso en el desierto producirá buen fruto.
(Oseas 2:15) Y le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto.

Acor significa: tribulación. Donde hubo prueba y tribulación, ahora se abre una “puerta de esperanza”. Todo es para redención.

DESIERTO VOLUNTARIO
Al desierto podemos ir “por las buenas” o “por las malas”:

1. las pruebas de la vida nos llevan al desierto para aprender lo que debemos aprender (como la esposa de Oseas);
2. Ya sea que vayamos voluntariamente al desierto, a la soledad, al silencio, para buscar la voz de Dios

La mejor forma de ir al desierto es voluntariamente. Si buscamos a Dios en ayuno y oración, apartándonos del ruido del mundo, podremos escuchar la voz de Dios, y recibir su dirección y revelación. Esto fue lo que hizo Jesús durante 40 días, cuando fue al desierto para prepararse para comenzar su ministerio. También Juan el Bautista llevó una vida apartada en el desierto, y desde allí preparó el camino al Mesías.

Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
(2 Corintios 4:17-18)


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miércoles, 6 de marzo de 2019

SABIDURÍA…Y MÁS



La Biblia nos enseña cuál es el principio de la sabiduría, el inicio, el “abc”:
(Prov. 9:10) El principio de la sabiduría es el temor del SEÑOR, y el conocimiento del Santo es inteligencia.

“Temer a Jehová” no es tenerle miedo, sino tener un respeto reverente sabiendo que lo que dice es cierto.
(Salmo 111:10) El principio de la sabiduría es el temor del SEÑOR; buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; su alabanza permanece para siempre.

Sabiduría no es sólo “conocimiento” o “saber”, sino que lleva implícito actuar. La Biblia la define como obediencia, poner en práctica los mandamientos de Dios. “Sabio” es quien obedece a Dios y guarda sus mandamientos.
(Deut. 4:5-6) Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos tal como el SEÑOR mi Dios me ordenó, para que los cumpláis en medio de la tierra en que vais a entrar para poseerla. Así que guardadlos y ponedlos por obra, porque esta será vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos que al escuchar todos estos estatutos, dirán: "Ciertamente esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente."

Israel tiene la ventaja comparativa en “sabiduría e inteligencia” porque tiene el Libro que contiene los secretos de la vida, escritos por el Creador del Universo. Y estos principios los ha dado a Su Pueblo para que les vaya bien, y ésa es la ventaja comparativa de Israel en comparación a los demás pueblos.

SABIDURÍA DESEABLE
La Biblia habla de la sabiduría como una de las cosas de mayor valor en la vida.
(Proverbios 3:13-15) Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino. Más preciosa es que las piedras preciosas; y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella.

Esto no son sólo palabras bonitas. Hay un principio detrás de esto: La sabiduría y la inteligencia (heb. Tebuná: entendimiento) son más valiosas que las riquezas y bienes porque ésta es la fuente que lleva a la prosperidad y al bienestar. Con la sabiduría y el entendimiento no sólo enseñan cómo obtener riquezas materiales, sino también riqueza espiritual. Y no sólo enseña cómo obtener riqueza, sino a cómo mantenerla.

EL HOMBRE MAS SABIO
Si pudiéramos escoger a un hombre que tipifica al hombre sabio, sin duda escogeríamos a Salomón. La Biblia lo describe como el rey más sabio del mundo (1 Reyes 10:23-24).
(2 Crónicas 9:22-23) Así el rey Salomón llegó a ser más grande que todos los reyes de la tierra en riqueza y sabiduría. Y todos los reyes de la tierra procuraban ver a Salomón, para oír la sabiduría que Dios había puesto en su corazón.

Esta gran sabiduría no era mérito de Salomón, sino que era un don de Dios.
(1 Reyes 4:29-30) Dios dio a Salomón sabiduría, gran discernimiento y amplitud de corazón como la arena que está a la orilla del mar. Y la sabiduría de Salomón sobrepasó la sabiduría de todos los hijos del oriente y toda la sabiduría de Egipto.

Si Salomón tenía algún mérito es que él pidió esta sabiduría a Dios.
(2 Crónicas 1:7-10) Aquella noche Dios se apareció a Salomón y le dijo: Pide lo que quieras que yo te dé. Entonces Salomón dijo a Dios: Tú has mostrado gran misericordia con mi padre David, y me has hecho rey en su lugar. Ahora, oh SEÑOR Dios, tu promesa a mi padre David se ha cumplido, porque me has hecho rey sobre un pueblo tan numeroso como el polvo de la tierra. Dame ahora sabiduría y conocimiento, para que pueda salir y entrar delante de este pueblo; porque, ¿quién podrá juzgar a este pueblo tuyo tan grande?

Ante la petición de Salomón, Dios respondió así:
(2 Crónicas 1:11-12) Y dijo Dios a Salomón: Por cuanto esto estaba en tu corazón, y no has pedido riquezas, ni bienes, ni gloria, ni la vida de los que te odian, ni aun has pedido larga vida, sino que has pedido para ti sabiduría y conocimiento para poder gobernar a mi pueblo sobre el cual te he hecho rey, sabiduría y conocimiento te han sido concedidos. Y te daré riquezas y bienes y gloria, tales como no las tuvieron ninguno de los reyes que fueron antes de ti, ni los que vendrán después de ti.

La Biblia dice que, si nos falta, que la pidamos:
(Santiago 1:5) Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

NO ES SUFICIENTE LA SABIDURÍA
Por muy deseable y buena que sea la sabiduría, debemos saber que eso no es garantía de una vida buena y de piedad. Una persona puede tener gran sabiduría, pero perderse porque no la pone en práctica, o porque la usa para su propio beneficio, en lugar de usarla al servicio de Dios.

a. SALOMÓN
Ya mencionamos que Salomón puede ser considerado como el hombre más sabio del mundo, y tal vez de la historia. Uno pensaría que con tan sublime sabiduría, su vida sería perfecta y agradable a Dios. Lamentablemente éste no fue el caso, porque en un punto de su vida dejo de poner el práctica esa sabiduría.
(1 Reyes 11:1-8) Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor. Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses.

Además de la idolatría y desviación espiritual, otra consecuencia del pecado de Salomón, el rey más sabio de la historia fue: la división del pueblo de Israel (que se hizo efectiva en el tiempo del hijo de Salomón, Roboam).
(1 Reyes 11:11-13) Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo. Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo. Pero no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, la cual yo he elegido.

b. BALAAM
Hay un profeta que la Biblia dice que tenía la “sabiduría del Altísimo”:
(Números 24:15-16) Y comenzando su profecía, dijo: Oráculo de Balaam, hijo de Beor, y oráculo del hombre de ojos abiertos. Oráculo del que escucha las palabras de Dios, y conoce la sabiduría del Altísimo; del que ve la visión del Todopoderoso, caído, pero con los ojos descubiertos.

Un profeta puede tener sabiduría y aún tener revelación profética real, pero eso no es garantía que sea una persona correcta ni que actúe en el orden de Dios. Balaam tenía sabiduría pero la usó para su propio provecho, vendiéndose al mejor postor. No sólo eso sino que usó el conocimiento de cómo funciona el mundo espiritual para hacer caer en pecado al pueblo de Dios (Apoc. 2:14; Num. 25:1-3).

c. SATANÁS
Otro que estaba lleno de sabiduría era Lucifer, que en un tiempo fue el principal ángel del Cielo.
(Ezequiel 28:12-14) Hijo de hombre, eleva una elegía sobre el rey de Tiro y dile: "Así dice el Señor DIOS: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y perfecto en hermosura. En el Edén estabas, en el huerto de Dios; toda piedra preciosa era tu vestidura: el rubí, el topacio y el diamante, el berilo, el ónice y el jaspe, el zafiro, la turquesa y la esmeralda; y el oro, la hechura de tus engastes y de tus encajes, estaba en ti. El día que fuiste creado fueron preparados.  Tú, querubín protector de alas desplegadas, yo te puse allí. Estabas en el santo monte de Dios, andabas en medio de las piedras de fuego.  

Pero ese ángel sabio y perfecto se rebeló contra Dios, y esa fue la causa de su ruina y perdición.
(Ezequiel 28:15-17) Perfecto eras en tus caminos desde el día que fuiste creado hasta que la iniquidad se halló en ti. A causa de la abundancia de tu comercio te llenaste de violencia, y pecaste; yo, pues, te he expulsado por profano del monte de Dios, y te he eliminado, querubín protector, de en medio de las piedras de fuego. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura; corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor. Te arrojé en tierra, te puse delante de los reyes, para que vieran en ti un ejemplo.

TENTACIÓN DE LA SABIDURÍA
Parte de la tentación que la serpiente puso a Eva en el Jardín del Edén fue el deseo de obtener sabiduría.
(Génesis 3:6) Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió.

Pero la “falsa sabiduría” que ofrecía la serpiente era que el hombre puede decidir “qué es bueno y qué es malo”, en contra de lo que dijo Dios. Volviendo al argumento inicial, eso es precisamente lo opuesto a la verdadera sabiduría, la cual se basa en el temor y la obediencia a Dios (Prov. 9:10).


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martes, 13 de diciembre de 2016

Bendición Sacerdotal (Num. 6)

En la Biblia hay muchas bendiciones, sobre todo las que los padres dan a sus hijos, ya sea al primogénito o la bendición última antes de morir. Pero en Números capítulo 6 encontramos la bendición de bendiciones: la bendición sacerdotal.
(Num. 6:22-26) Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.



Esta oración también es conocida como: “Bendición Aarónica”, ya que Aarón era en ese tiempo el sumo sacerdote, y a él y a sus hijos (los sacerdotes, heb. Kohanim) les fue encargado pronunciar esta bendición sobre el pueblo de Israel.

Así como Jesús les enseñó a Sus discípulos a orar (Mateo 6:9-13), también el Padre les enseña a los sacerdote cómo bendecir a Su Pueblo.

PALABRAS CLAVES
En tan corta oración, hay dos palabras que se repiten, lo cual implica que son importantes en el mensaje de la bendición:

1. Jehová
El Nombre “Jehová” se repite tres veces. Dios se presenta a sí mismo como “Jehová”, el gran “Yo Soy”: El que es, que era y que ha de venir, el Eterno. Este es el Nombre de Dios que reúne en sí todas sus expresiones y nombres. 

2. Rostro
La palabra “rostro” se repite dos veces.  En hebreo es Panim, que también puede traducirse como: delante de, enfrente, a la vista, encuentro, presencia.
La fuente de la bendición es el Rostro de Dios, es estar en Su Presencia.

BENDICIÓN 
¿Qué es una bendición?
En español, “bendecir” significa literalmente “hablar bien de alguien”. Pero en el idioma hebreo implica mucho más.  Cuando pensamos en “bendición” muchos lo relacionan con bienes materiales, tales como riqueza, salud, felicidad, bienestar, etc. Como veremos en este estudio, la bendición que Dios desea para nosotros va más allá. No excluye lo material, sino que lo sobrepasa. 


Ahora analicemos, frase por frase, la bendición sacerdotal (en hebreo: Birkat Kohanim)…


a. El Señor te bendiga
La bendición sacerdotal comienza con el origen de todas las bendiciones: el Señor mismo. No sólo Jehová es el portador y la fuente de todas las bendiciones, sino que Su Presencia es lo único que nos puede dar una profunda y perfecta satisfacción. Lo necesitamos a Él más que el aire que respiramos. 

b. El Señor te guarde
Luego de pedir por la Presencia de Dios y todos sus beneficios, pasamos a la segunda petición: “El Señor te guarde”…
“Guardar” en hebreo es Shamar, que literalmente significa: poner un cerco de espinas alrededor de algo para protegerlo y cuidarlo. 
¿Por qué necesitamos un “cerco alrededor”? Porque hay amenazas afuera.
Después de darnos la bendición, Dios quiere que la mantengamos y que nadie nos la robe. El quiere que la guardemos, la atesoremos, la conservemos.

Por lo general nosotros no pedimos protección sino hasta que el peligro o la amenaza está sobre nosotros. Pero Dios quiere protegernos mucho antes que nada suceda (Salmo 121:1-8). El quiere poner un cerco a nuestro alrededor para evitar el peligro. 

“Guardar” (heb. Shamar) es la misma palabra que se usa para obedecer, es decir, “guardar los mandamientos” (Exo 20:6). La obediencia es la que abre la puerta a las bendiciones (Deu. 4:40; Deu. 12:28).

c. El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti
“Resplandecer el rostro” es una figura idiomática utilizada en hebreo. El verbo que se traduce como “resplandecer” es Ohr, que literalmente significa: luz.

Lo contrario sería “esconder el rostro”. Esto fue lo que Dios hizo cuando su pueblo desobedeció (Deu. 31:16-18).
(Deu. 31:18)  Pero ciertamente esconderé mi rostro en aquel día por todo el mal que habrá hecho, pues se volverá a otros dioses.

Pero cuando su pueblo obedece, el Señor resplandece su rostro sobre ellos.
Esto es lo que clamó David:
(Salmo 27:8-11)  Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré,  oh Jehová; No escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo; Mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación. Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.  Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud a causa de mis enemigos.

“Esconder el rostro” implica salirse de su presencia, y de su gracia. Por el contrario, cuando Dios “resplandece Su Rostro”, esto significa que nos lleva ante Su presencia. Implica tener una buena relación con Él, y por consiguiente contamos con su gracia y favor. 

El resultado de estar en la presencia de Dios, en el resplandor de Su Rostro, es que nosotros también comenzamos a “resplandecer”, es decir, reflejamos la luz del Señor a los demás. Esto fue lo que le sucedió a Moisés.
(Exodo 34:29) … al descender del monte, Moisés no sabía que la piel de su rostro resplandecía por haber hablado con Dios.

También nosotros somos llamados a ser luz, a reflejar el resplandor de Dios en el mundo—no sólo por haber orado, sino por vivir cómo Él manda.
(Salmo 119:135)  Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo, y enséñame tus estatutos.
(Salmo 4:6)  Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? ¡Alza, oh SEÑOR, sobre nosotros la luz de tu rostro!
(Mateo 5:16)  Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

La luz es nuestra obediencia y buenas obras. De esa forma, reflejaremos al mundo quién es Dios, y lo glorificaremos.
(Salmo 67:1-2)  Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga, y haga resplandecer su rostro sobre nosotros; para que sea conocido en la tierra tu camino, entre todas las naciones tu salvación.

d. Tenga de ti misericordia
En la Biblia se habla de varios tipos de “misericordia”. La que se menciona acá es en hebreo: “Janan”, que literalmente significa doblarse o inclinarse en bondad hacia un inferior. Es moverse a favor de alguien mediante una petición.  Este tipo de misericordia se conoce como “gracia”. Aunque no lo merecemos, Dios se inclina a favor de nosotros, en toda su bondad, y nos concede favor.

Nosotros no merecemos estar en Su Presencia; sin embargo, ése es el deseo del corazón del Padre. El Señor está dispuesto a perdonarnos y limpiarnos de toda maldad para que podamos regresar a Su Presencia. Esa es Su gracia, Su misericordia y Su gran amor.

e. El Señor alce sobre ti su rostro
La expresión “alzar el rostro” se aplica a alguien que va a pedir un favor. Por ejemplo: cuando un súbdito se presenta ante el rey, lo hace con los ojos bajos, en señal de humildad. Pero cuando el rey atiende su causa y concede su petición, el súbdito puede levantar su vista y agradecer al rey.

Sabiendo esto, puede extrañarnos que esta expresión pueda aplicarse al Señor, al Rey de Reyes. ¿No somos nosotros quienes nos presentamos con humildad ante el Señor, esperando levantar el rostro cuando Él responda? Para entenderlo, debemos aprender otra expresión hebrea… En un sentido opuesto, encontramos la expresión de “rostro caído”, la cual se aplica a alguien que está molesto o lleno de ira. La Biblia describe a Caín con un “rostro caído” cuando el Señor no aceptó su ofrenda (Gen. 4:6). Esta misma expresión la encontramos en Jeremías:
(Jer. 3:12)  Ve y proclama estas palabras al norte, y di: "Regresa, infiel Israel"--declara el SEÑOR--, "no te miraré con ira, porque soy misericordioso"--declara el SEÑOR--; "no guardaré rencor para siempre.

Donde dice: “No te miraré con ira”, en hebreo literalmente dice: “Mi rostro no caerá”.
A causa de nuestro pecado, el Señor debería tener “Su rostro escondido” de nosotros, al igual que el “rostro caído” en señal de enojo por nuestra infidelidad. Deberías ser nosotros quienes nos presentamos ante Él con humildad, con rostro bajo.

Lamentablemente, el pueblo es lento para arrepentirse. Por eso, el Señor mismo sale a buscarnos. Como Jeremías dice, Él no tiene el rostro caído, no guardará rencor ni ira para siempre, porque es misericordioso con Su pueblo. El Señor ha alzado su rostro—no sólo en señal de que perdona a Su pueblo, sino en espera de que nosotros nos arrepintamos y regresemos a Él.

“Alzar el rostro” es el equivalente a sonreír y tener una disposición favorable.

f. Te dé paz
En el diccionario encontramos la definición de “paz” como: la ausencia de conflicto. Pero la paz bíblica va más allá que eso. Paz en hebreo es Shalom, que literalmente quiere decir: estar completo. Implica no tener necesidad de nada; es tener bienestar total e integral, en todas las áreas de la vida.  El deseo de Dios es que Su pueblo no tenga necesidad de nada y que esté en completa paz.

También implica estar en paz con Dios. Para reconciliarnos consigo, Dios envió a su Hijo para pagar el precio de nuestro pecado. Todo lo que tenemos que hacer es creer en Él, y seguirle.
(Romanos 5:1-2)  Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.


BENDICION CON EL NOMBRE
¿Cuál será el efecto que tendrá esta bendición sobre el pueblo?
(Num. 6:27)  Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.

Cuando el sacerdote proclama esta bendición sobre el pueblo, está invocando el Nombre de Jehová sobre ellos. En hebreo dice literalmente “pondrás mi Nombre” (V’Simu et Shemi) sobre los Hijos de Israel.

Poner el nombre sobre algo implica poner una señal de pertenencia. También se podría comparar con poner el apellido. Si los israelitas llevan el Nombre de Dios es porque ya son considerados de su familia, pues llevan Su Nombre. En cierta forma, el Señor los está adoptando como hijos, como ciudadanos de Su Reino. Los que son aceptados como ciudadanos del Reino tienen sus privilegios, pero también tienen la responsabilidad de comportarse como hijos del Rey.

La bendición proviene de CONOCER A DIOS—saber quién es Él, cómo es Él, de lo que es capaz, entender su carácter, confiar en sus promesas y entrar en una relación íntima, personal y profunda con Él, todo lo cual nos llevará a obedecerle y vivir como Él manda.