En el episodio anterior, vimos que dos grupos se unieron para rebelarse contra la autoridad de Moisés y Aarón. Cada grupo tenía su propia motivación y actuaron de forma diferente. Ahora veremos cuál será la respuesta de Moisés ante los rebeldes...
(Números 16:4) Cuando oyó esto Moisés, se postró sobre su rostro.
Debemos resaltar la humildad de Moisés ante la situación: porque teniendo la autoridad, él pudo ponerlos en su lugar de inmediato. Pero lo primero que hizo fue buscar a Dios, quien lo había puesto en esa posición. Moisés dejó en manos del Señor aclarar quien es la autoridad designada por Él.
(Números 16:5) y habló a Coré y a todo su séquito, diciendo: Mañana mostrará Jehová quién es suyo, y quién es santo, y hará que se acerque a él; al que él escogiere, él lo acercará a sí.
Moisés pidió a Dios que Él directamente confirmara Su Voluntad; y la forma de probarlo sería con una señal que sólo Dios podría hacer. El instrumento de la prueba serían los incensarios.
(Números 16:6-7) Haced esto: tomaos incensarios, Coré y todo su séquito, y poned fuego en ellos, y poned en ellos incienso delante de Jehová mañana; y el varón a quien Jehová escogiere, aquel será el santo; esto os baste, hijos de Leví.
PRUEBA CON LOS INCENSARIOS
Es significativo que se haya escogido el INCENSARIO como señal para la prueba, ya que sólo los sacerdotes estaban autorizados para usarlos. El fuego para el incensario debía encenderse con el fuego del Altar, que es el que Dios encendió con fuego del Cielo desde el día de la inauguracion del Tabernáculo.
Pero también en ese histórico día de la inauguracion sucedió una tragedia: En ese día, los dos hijos mayores de Aarón murieron consumidos por fuego del Cielo, ya que ellos había llevado "fuego extraño" en sus incensarios, en lugar del que Dios había enviado. Por lo tanto, la señal de llevar un incensario al Tabernáculo implicaba un alto riesgo, porque podrían morir. Sin embargo, a Coré y los demás rebeldes no les importó, porque ellos se creían con los mismos derechos que Aarón y Moisés.
LLAMADO DE ATENCIÓN A LOS LEVITAS
Antes de la prueba, Moisés llamó la atención de Coré y los levitas, porque estaban a punto de entrar en una prueba que podría costarles la vida. Los levitas ya tenían el privilegio de servir a Dios en el Tabernáculo; pero, evidentemente eso les parecía poco. O tal vez tenían envidia que sólo Aarón y sus descendientes podían fungir como sacerdotes.
(Números 16:8-11) Dijo más Moisés a Coré: Oíd ahora, hijos de Leví: ¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, acercándoos a él para que ministréis en el servicio del tabernáculo de Jehová, y estéis delante de la congregación para ministrarles, y que te hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hijos de Leví contigo? ¿Procuráis también el sacerdocio? Por tanto, tú y todo tu séquito sois los que os juntáis contra Jehová; pues Aarón, ¿qué es, para que contra él murmuréis?
Aunque la rebelión parecía ser en contra de Moisés y Aarón, en el fondo se estaban rebelando en contra de Dios mismo, quien había establecido ese orden. Por eso, Moisés les habló para hacerlos reaccionar, y llevarlos a analizar cuáles eran las intenciones de su corazón. Tal vez así podrían reaccionar y ver si error...antes que Dios juzgara el caso.
Evidentemente no atendiron la advertencia, y se dispusieron a entrar a la prueba. Mientras se preparaban, se hizo evidente que el otro grupo de rebeldes no se había presentado a la prueba...
LOS RUBENITAS NO SE PRESENTARON
El grupo de Datán y Aviram no llegaron al Tabernáculo para la prueba. No se dignaron a dar la cara para presentar su caso ante Moisés, ni ante Dios.
Aún en esto Moisés demostró humildad, pues los mandó a llamar para aclarar el caso.
(Números 16:12-14) Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos allá. ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente? Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos.
Cualquier persona sensata se daría cuenta que el argumento de los rubenitas era completamente exagerado. Moisés no los sacó de Egipto para llevarlos a la muerte en el desierto, sino que ellos van a morir allí por su propia rebeldía contra Dios. Y la razón por la que no entraron a la Tierra Prometida es por su falta de fe en Dios--no por culpa de Moisés.
Datán y Aviram rechazaron el liderazgo de Moisés, ya que según ellos él había fallado en su misión--pero eso era falso. De hecho, el castigo les vino por no hacerle caso a Moisés. Esto es lo que pasa cuando alguien no asume la responsabilidad propia, sino que busca excusas y acusa a otros de sus propias faltas.
Si los rubenitas tuvieran la intención de encontrar una solución y descubrir la verdad, se hubieran presentado para hablar con Moisés y aclarar las cosas. También hubieran llevado el caso ante Dios. Pero su corazón era torcido, y no querían descubrir la verdad sino hacer su propia voluntad.
Ante la respuesta insolente y torcida de los rebeldes rubenitas, Moisés se indignó, y se quejó con el Señor:
(Números 16:15) Entonces Moisés se enojó en gran manera, y dijo a Jehová: No mires a su ofrenda; ni aun un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho mal.
Moisés estaba molesto por las falsas acusaciones de los rubenitas rebeldes; pero hizo bien en no argumentar con ellos, porque no buscaban la verdad. Es gente que se engaña a sí misma con argumentos falsos con tal de satisfacer su propio capricho. Por eso, Moisés llevó el caso ante Dios.
CONVOCADOS PARA LA PRUEBA
Aunque Datán y Aviram no se presentaron a la reunión delante del Tabernáculo, la prueba siguió en pie. Moisés convocó a Coré y al resto de los rebeldes, y les explicó en qué consistiría la prueba:
(Números 16:16-17) Después dijo Moisés a Coré: Tú y todo tu séquito, poneos mañana delante de Jehová; tú, y ellos, y Aarón; y tomad cada uno su incensario y poned incienso en ellos, y acercaos delante de Jehová cada uno con su incensario, doscientos cincuenta incensarios; tú también, y Aarón, cada uno con su incensario.
La prueba serviría para determinar quien Dios escogería para ser la autoridad máxima en el Tabernáculo y servir como sacerdotes.
Estas eran las dos posiciones:
* MOISÉS decía que Aarón y su familia habían sido designados por Dios para ser sacerdotes--y nadie más, bajo pena de muerte.
* CORÉ argumentaba que todo israelita era santo, no sólo Aarón; por lo tanto, él o cualquier otro podrían ser sacerdotes y entrar al Lugar Santo.
¿Quién de los dos tenía la razón? La respuesta no vendría de los hombres, sino de Dios mismo. El Señor va a dejar claro delante de todos quien tiene la razón: Moisés o Coré.
Para buscar la respuesta, todos debían presentarse a la puerta del Tabernáculo. Y los que creían que tenían derecho de ser sacerdotes, se iban a presentar con un incensario, y así lo hicieron.
(Números 16:18-19) Y tomó cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, y echaron en ellos incienso, y se pusieron a la puerta del tabernáculo de reunión con Moisés y Aarón. Ya Coré había hecho juntar contra ellos toda la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión; entonces la gloria de Jehová apareció a toda la congregación.
En el próximo episodio veremos cuál fue la respuesta de Dios a la prueba de los incensarios, y se hará evidente quién tenía la razón, Moisés o Coré...
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