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viernes, 24 de enero de 2014

GENESIS 50: Sepultura de Jacob



Jacob ya no volvió a regresar a la Tierra Prometida “en vida”, pero pidió ser enterrado allí. Antes de morir, Jacob pidió a sus hijos que lo llevaran allá para ser enterrado en la cueva de Macpela, donde descansaban sus padres.
(Génesis 49:29-32)  Después les ordenó y les dijo: Voy a ser reunido a mi pueblo; sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón hitita,  (30)  en la cueva que está en el campo de Macpela, que está frente a Mamre, en la tierra de Canaán, la cual Abraham compró juntamente con el campo de Efrón hitita, para posesión de una sepultura.  (31)  Allí sepultaron a Abraham y a su mujer Sara; allí sepultaron a Isaac y a su mujer Rebeca, y allí sepulté yo a Lea.  (32)  El campo y la cueva que hay en él, fueron comprados de los hijos de Het. 

Luego de bendecir a sus hijos y encargarles ser enterrado en la Tierra Prometida, Jacob expiró.
(Génesis 49:33)  Cuando Jacob terminó de encargar estas cosas a sus hijos, recogió sus pies en la cama y expiró, y fue reunido a su pueblo.

No murió sino hasta haber cumplido su propósito.


LUTO
José lloró por la muerte de su padre.  Lo curioso es que no se mencione a sus hermanos.
(Génesis 50:1)  José se echó sobre el rostro de su padre, lloró sobre él y lo besó. 

Tal vez se menciona sólo a José porque él estaba llorando también de agradecimiento a Dios por haberle dado la oportunidad de ver a su padre antes de morir, y recuperar el tiempo que dejó de verlo mientras estuvo como esclavo.  

Como José era gobernador de Egipto, él siguió la costumbre de los egipcios de embalsamar a los muertos, lo cual toma tiempo. 
(Génesis 50:2-3) Y ordenó José a sus siervos médicos que embalsamaran a su padre; y los médicos embalsamaron a Israel.  (3)  Y se requerían cuarenta días para ello, porque este es el tiempo requerido para el embalsamamiento. Y los egipcios lo lloraron setenta días. 

El proceso de embalsamamiento consistía en infundir una gran cantidad de sustancias resinosas en las cavidades del cuerpo.  Pero antes de eso, se extraían todas las entrañas.  Ya relleno el cuerpo del bálsamo, se sometía a una temperatura alta regulada para secarlo.  Este proceso tomaba aproximadamente treinta días, luego de lo cual se tomaban otros cuarenta días para ungir el cuerpo con especies.  Esta operación dejaba el cuerpo curado.  Luego se lavaba y era enrollado con tiras de lino, y las orillas eran selladas con goma.  Después el cuerpo era depositado en un ataúd de madera diseñado con forma humana. 

PERMISO PARA ENTERRARLO
Cuando el cuerpo de Jacob estuvo embalsamado, José pidió autorización al Faraón para que le permitieran enterrar a su padre en la Tierra Prometida, para cumplir la solicitud de Jacob. 
(Génesis 50:4-5)  Y cuando pasaron los días de luto por él, habló José a la casa de Faraón, diciendo: Si he hallado ahora gracia ante vuestros ojos, os ruego que habléis a Faraón, diciendo: (5)  "Mi padre me hizo jurar, diciendo: 'He aquí, voy a morir; en el sepulcro que cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me sepultarás.' Ahora pues, te ruego que me permitas ir a sepultar a mi padre, y luego volveré." 

Faraón accedió a la petición…
(Génesis 50:6-9)  Y Faraón dijo: Sube y sepulta a tu padre como él te hizo jurar.  (7)  Entonces José subió a sepultar a su padre, y con él subieron todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa y todos los ancianos de la tierra de Egipto,  (8)  y toda la casa de José, y sus hermanos, y la casa de su padre; sólo dejaron a sus pequeños, sus ovejas y sus vacas en la tierra de Gosén.  (9)  Subieron también con él carros y jinetes; y era un cortejo muy grande. 



Por respeto a los egipcios, José cumplió con la costumbre del país.  Pero cuando llegó a la Tierra Prometida, él cumplió con la costumbre del pueblo de Dios, guardando duelo por siete días (el cual se conoce como “Sheva”).
(Génesis 50:10)  Cuando llegaron hasta la era de Atad, que está al otro lado del Jordán, hicieron allí duelo con una grande y dolorosa lamentación; y José guardó siete días de duelo por su padre. 

La procesión que acompañaba el ataúd de Jacob debió ser imponente.  Cuando los cananeos vieron venir tal cortejo, se admiraron, y pensaron que debía ser una persona muy importante.
(Génesis 50:11)  Y cuando los habitantes de la tierra, los cananeos, vieron el duelo de la era de Atad, dijeron: Este es un duelo doloroso de los egipcios. Por eso llamaron al lugar Abel-mizraim, el cual está al otro lado del Jordán. 

Atad estaba al este del Jordán, lo cual implica que el cortejo fúnebre tomó el camino más largo, posiblemente para evitar conflictos políticos.   La ruta más corta hubiera sido a través del territorio de los filisteos. 

Algunos comentaristas dicen que los egipcios que acompañaban a José se detuvieron allí y no entraran a Canaán, para evitar que creyeran que los egipcios estaban “invadiendo” la región.  Entre el cortejo fúnebre iba gente importante de la sociedad egipcia (50:6-9).

SEPULTADO EN MACPELA
Todos los hijos de Jacob fueron a sepultar a su padre en Canaán, así cumpliendo su último deseo.
(Génesis 50:12-13)  Sus hijos, pues, hicieron con él tal como les había mandado;  (13)  pues sus hijos lo llevaron a la tierra de Canaán, y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela, frente a Mamre, la cual Abraham había comprado de Efrón hitita, junto con el campo para posesión de una sepultura. 

Estando en la Tierra Prometida, alguno de los hijos de Jacob pudo haber tenido la tentación de quedarse en la tierra donde crecieron…pero nadie lo hizo.  Todos regresaron a Egipto.
(Génesis 50:14)  Y después de sepultar a su padre, José regresó a Egipto, él y sus hermanos, y todos los que habían subido con él para sepultar a su padre. 

Ya muerto Jacob, los hermanos volvieron a tener miedo de José, pensando que ahora él se vengaría de todo lo que le habían hecho sufrir.  Ellos seguían con ese cargo de conciencia.
(Génesis 50:15-18)  Al ver los hermanos de José que su padre había muerto, dijeron: Quizá José guarde rencor contra nosotros, y de cierto nos devuelva todo el mal que le hicimos.  (16)  Entonces enviaron un mensaje a José, diciendo: Tu padre mandó antes de morir, diciendo: (17)  "Así diréis a José: 'Te ruego que perdones la maldad de tus hermanos y su pecado, porque ellos te trataron mal.'" Y ahora, te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró cuando le hablaron.  (18)  Entonces sus hermanos vinieron también y se postraron delante de él, y dijeron: He aquí, somos tus siervos. 

Pero no habría razón para temer, pues José ya los había perdonado.  Tal vez el problema es que ellos no se habían perdonado a sí mismos.  

José no les iba a “cobrar” nada a sus hermanos porque ya los había perdonado.  Además, él había apreciado el plan de Dios en todo lo que había pasado.  José sabía que Dios había permitido todo para un buen propósito. 
(Génesis 50:19-20)  Pero José les dijo: No temáis, ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?  (20)  Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente. 

Dios usa todo para bien.
(Romanos 8:28)  Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.

José se comportó como un verdadero primogénito y patriarca de la familia. El les aseguró que a sus hermanos que él velaría por ellos .
(Génesis 50:21)  Ahora pues, no temáis; yo proveeré para vosotros y para vuestros hijos. Y los consoló y les habló cariñosamente. 

¡Qué gran ejemplo de perdón, amor, conocimiento de Dios y buen liderazgo!


MUERTE DE JOSÉ
José vivió 110 años.  Pero antes de su muerte instruyó a los israelitas que cuando salieran de Egipto se llevaran sus huesos a la Tierra Prometida.
(Génesis 50:22-26)  Y José se quedó en Egipto, él y la casa de su padre; y vivió José ciento diez años.  (23)  Y vio José la tercera generación de los hijos de Efraín; también los hijos de Maquir, hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de José.  (24)  Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir, pero Dios ciertamente os cuidará y os hará subir de esta tierra a la tierra que El prometió en juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob.  (25)  Luego José hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os cuidará, y llevaréis mis huesos de aquí.  (26)  Y murió José a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron y lo pusieron en un ataúd en Egipto.

Como servidor público del más alto rango, José fue embalsamado y enterrado en Egipto.  Aún así, José no estaba aferrado a Egipto.  La realidad es que él nunca perdió de vista el pacto que Dios hizo con Abraham, Isaac y Jacob.  El sabía que Dios cumpliría Su Palabra.  Por eso hizo jurar a su familia que no saldrían de Egipto sin llevarse sus huesos, cuando regresaran a la Tierra Prometida.
(Hebreos 11:22)  Por la fe José, al morir, mencionó el éxodo de los hijos de Israel, y dio instrucciones acerca de sus huesos.

Efectivamente así sucedió.  Cuando los israelitas salieron de Egipto, se llevaron sus huesos.  No los llevaron a Hebrón, donde estaban sepultados los patriarcas; más bien, fueron sepultados en Siquem, en otra propiedad que había comprado Jacob, la cual quedaba localizada en el territorio asignado a una de las tribus de los hijos de José.  
(Josué 24:32)  Los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, fueron sepultados en Siquem, en la parcela de campo que Jacob había comprado a los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien monedas de plata; y pasaron a ser posesión de los hijos de José.

CON OJOS ESPIRITUALES
Jacob había recibido la promesa que Dios le daría la tierra a su descendencia; sin embargo, sus ojos naturales no vieron el cumplimiento.  Él no regresó a la Tierra Prometida luego de ir a Egipto; no obstante, Jacob sí pudo ver el cumplimiento de la promesa divina con sus ojos espirituales.  Jacob tuvo la misma fe que Abraham.   
(Hebreos 11:8-10)  Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba.  (9)  Por la fe habitó como extranjero en la tierra de la promesa como en tierra extraña, viviendo en tiendas como Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa,  (10)  porque esperaba la ciudad que tiene cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

(Hebreos 11:13-16)  Todos éstos murieron en fe, sin haber recibido las promesas, pero habiéndolas visto y aceptado con gusto desde lejos, confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.  (14)  Porque los que dicen tales cosas, claramente dan a entender que buscan una patria propia.  (15)  Y si en verdad hubieran estado pensando en aquella patria de donde salieron, habrían tenido oportunidad de volver.  (16)  Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, celestial. Por lo cual, Dios no se avergüenza de ser llamado Dios de ellos, pues les ha preparado una ciudad.

Ni Abraham, ni Isaac, ni Jacob, ni José vieron con sus ojos físicos el cumplimiento de las promesas de Dios…pero sí lo vieron con sus ojos espirituales. 
(Hebreos 11:20-22)  Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú, aun respecto a cosas futuras.  (21)  Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró, apoyándose sobre el extremo de su bastón.  (22)  Por la fe José, al morir, mencionó el éxodo de los hijos de Israel, y dio instrucciones acerca de sus huesos.

¡Aprendamos de esta fe!


Aquí concluimos con el estudio del libro de Génesis.  Para cerrar con broche de oro, les recomiendo leer el estudio: Israel: Dos Casas”, el cual explica lo que pasó con el pueblo de Israel...hasta la fecha (comenzando con el llamado a los patriarcas)…


ISRAEL: DOS CASAS

[Nota: Señale cada título para abrir el enlace]


1.           Introducción
2.           Herederos de la promesa
3.           Los Hijos de Israel
4.           Derechos de Primogenitura
5.           Historia: de Jacob a Salomón
6.           Plan de Jeroboam
7.           Llamado a Regresar
8.           Las Diez Tribus Perdidas
9.           ¿Qué Pasó con Judá?
11.        Restauración Final




jueves, 23 de enero de 2014

GENESIS 49:22-33. Bendición a José y a Benjamín



Las últimas dos bendiciones de Jacob fueron dirigidas a los hijos de su mujer amada, Raquel…

11.  JOSÉ
La bendición para José fue una de las más largas, al igual que Judá.  No es de extrañar, ya que ellos dos fueron los que recibieron los derechos de primogenitura en la familia de Jacob. 

La bendición para José también estaba relacionada con su nombre.  En hebreo es “Yosef”, que significa: Él añadirá. 
(Gen. 49:22)  Rama fecunda es José, rama fecunda junto a un manantial; sus vástagos se extienden sobre el muro. 

Con José, el Señor añadió un hijo a la familia de Jacob.  Pero ese nombre resultó profético, porque todo lo que él tocaba, prosperaba.  La vida de José se caracterizó por ser fructífera y muy productiva, lo cual fue de gran bendición, no sólo para él sino para los que le rodeaban.  En la bendición se hace referencia a esto…
(Gen. 49:25-26)  por el Dios de tu padre que te ayuda, y por el Todopoderoso que te bendice con bendiciones de los cielos de arriba, bendiciones del abismo que está abajo, bendiciones de los pechos y del seno materno.  (26)  Las bendiciones de tu padre han sobrepasado las bendiciones de mis antepasados hasta el límite de los collados eternos; sean ellas sobre la cabeza de José, y sobre la cabeza del consagrado de entre tus hermanos. 

En esta bendición se mencionan varios nombres de Dios:
  • Poderoso de Jacob (heb. Abir Yaacov)
  • Pastor (heb. Ra’ah)
  • Roca de Israel (heb. Eben Yisrael)
  • Dios (heb. El)
  • Todopoderoso (heb. Shadai)

A pesar de todas las aflicciones y contratiempos que sufrió José en su vida, él nunca se olvidó de Dios.  El conocía quién era Dios, y ese conocimiento le ayudó a sobreponerse a cualquier adversidad, lo cual también está reflejado en la bendición que su padre le dio.
(Gen. 49:23-24)  Los arqueros lo atacaron con furor, lo asaetearon y lo hostigaron;  (24)  pero su arco permaneció firme y sus brazos fueron ágiles por las manos del Poderoso de Jacob (de allí es el Pastor, la Roca de Israel), 

También la bendición que Moisés le dio a los descendientes de José habla de prosperidad:
(Deu. 33:13-17)  Y de José, dijo: Bendita del SEÑOR sea su tierra, con lo mejor de los cielos, con el rocío y con las profundidades que están debajo;  (14)  con lo mejor de los frutos del sol y con los mejores productos de los meses;  (15)  con lo mejor de los montes antiguos y con lo escogido de los collados eternos;  (16)  con lo mejor de la tierra y cuanto contiene y el favor del que habitaba en la zarza. Descienda la bendición sobre la cabeza de José, y sobre la coronilla del consagrado entre sus hermanos.  (17)  Su majestad es como la del primogénito del toro, y sus cuernos son los cuernos del búfalo; con ellos empujará a los pueblos, todos juntos, hasta los confines de la tierra. Tales son los diez millares de Efraín, y tales los millares de Manasés.

Como ya mencionamos, a José le fue dado el derecho de primogenitura, en lugar de Rubén (1 Cro. 5:1).  El primogénito recibía una doble porción; por ello, José recibió el privilegio de tener dos tribus.  Sus dos hijos mayores, Efraín y Manasés, fueron adoptados como hijos de Jacob, y se les dio el derecho de formar dos tribus en el pueblo de Israel.  Ambas tribus fueron muy prósperas y fructíferas.

Manasés recibió el territorio más grande de todas las tribus, a ambos lados del Río Jordán.

Efraín recibió un territorio más pequeño, pero crucial, ya que estaba en el corazón de Israel. De esta tribu salieron líderes importantes, entre los cuales está Josué.
Cuando la nación de Israel se dividió en dos, Efraín se quedó como líder en las tribus del norte, y se llevó el nombre de Israel, el cual era el derecho del primogénito.  (El líder de las tribus del Sur fue Judá, y de allí vienen los judíos).

El problema con la tribu de Efraín es que no expulsaron a todos los cananeos de su territorio.  Ellos se quejaron con Josué por no tener suficiente territorio para el gran número de personas que tenían.  Pero como veremos, el problema no era la cantidad de territorio sino otra causa.
(Jos. 17:13-18)  Y sucedió que cuando los hijos de Israel se hicieron fuertes, sometieron a los cananeos a trabajos forzados, pero no los expulsaron totalmente.  (14)  Entonces los hijos de José hablaron a Josué, diciendo: ¿Por qué me has dado sólo una suerte y una porción como heredad, siendo yo un pueblo numeroso que hasta ahora el SEÑOR ha bendecido?  (15)  Y Josué les dijo: Si sois pueblo tan numeroso, subid al bosque y limpiad un lugar para vosotros allí en la tierra de los ferezeos y los refaítas, ya que la región montañosa de Efraín es demasiado estrecha para vosotros.  (16)  Y los hijos de José respondieron: La región montañosa no es suficiente para nosotros, y todos los cananeos que viven en la tierra del valle tienen carros de hierro, tanto los que están en Bet-seán y sus aldeas, como los que están en el valle de Jezreel.  (17)  Y habló Josué a la casa de José, a Efraín y a Manasés, diciendo: Eres un pueblo numeroso y tienes gran poder; no te tocará sólo una suerte,  (18)  sino que la región montañosa será tuya. Porque aunque es bosque, la desmontarás, y será tuya hasta sus límites más lejanos; porque expulsarás a los cananeos, aunque tengan carros de hierro y aunque sean fuertes.

En lugar de expulsarlos, los sometieron a esclavitud. 
(Jue. 1:28-29)  Y sucedió que cuando Israel se hizo fuerte, sometieron a los cananeos a trabajos forzados, pero no los expulsaron totalmente.  (29)  Tampoco Efraín expulsó a los cananeos que habitaban en Gezer; y los cananeos habitaron en medio de ellos en Gezer.

A esto se refiere el salmo cuando habla de Efraín:
(Salmo 78:9-11)  Los hijos de Efraín eran arqueros bien equipados, pero volvieron las espaldas el día de la batalla.  (10)  No guardaron el pacto de Dios, y rehusaron andar en su ley;  (11)  olvidaron sus obras, y los milagros que les había mostrado.

[En el estudio de “Israel: Dos Casas” se encuentra la historia de lo que pasó con estas dos tribus de los hijos de José.]


12.  BENJAMIN
La bendición final de Jacob para su hijo pequeño fue la siguiente:
(Gen. 49:27)  Benjamín es lobo rapaz; de mañana devora la presa, y a la tarde reparte los despojos. 

De nuevo, Jacob usa un animal como analogía para su bendición.  En el caso de Benjamín, lo compara con un lobo.  Jacob vio que su hijo tenía un espíritu guerrero.  Pero así como toda habilidad, ésta puede ser usada para bien o para mal. En el caso de Benjamín, su ferocidad corría el riesgo de ser usada en violencia, y así sucedió en tiempos de los jueces…


a.  En defensa de la justicia: Libertador Aod
En el tiempo de los jueces, el Señor levantó a un hombre valiente y astuto de la tribu de Benjamín para librar a los israelitas de la opresión de los moabitas.
(Jueces 3:14-26)  Y los hijos de Israel sirvieron a Eglón, rey de Moab, por dieciocho años.  (15)  Pero los hijos de Israel clamaron al SEÑOR, y el SEÑOR les levantó un libertador, a Aod, hijo de Gera, benjamita, el cual era zurdo. Y los hijos de Israel enviaron tributo con él a Eglón, rey de Moab.  (16)  Aod se hizo una espada de dos filos, de un codo de largo, y la ató a su muslo derecho debajo de la ropa.  (17)  Y presentó el tributo a Eglón, rey de Moab; y Eglón era un hombre muy grueso.  (18)  Y aconteció que cuando terminó de presentar el tributo, despidió a la gente que había traído el tributo.  (19)  Pero él se volvió desde los ídolos que estaban en Gilgal, y dijo: Tengo un mensaje secreto para ti, oh rey. Y éste dijo: Guarda silencio. Y todos los que le servían salieron.  (20)  Aod vino a él cuando estaba sentado solo en su sala de verano. Y Aod dijo: Tengo un mensaje de Dios para ti. Y él se levantó de su silla.  (21)  Aod alargó la mano izquierda, tomó la espada de su muslo derecho, y se la hundió en el vientre.  (22)  Y la empuñadura entró también tras la hoja, y la gordura se cerró sobre la hoja, pues no sacó la espada de su vientre; y se le salieron los excrementos.  (23)  Entonces salió Aod al corredor, cerró tras sí las puertas de la sala de la terraza y les pasó el cerrojo.  (24)  Después de haber salido, vinieron los siervos y miraron, y he aquí, las puertas de la sala de la terraza tenían pasado el cerrojo, y dijeron: Sin duda está haciendo su necesidad en la sala de verano.  (25)  Y esperaron hasta sentir inquietud, pues he aquí que él no abría las puertas de la sala de la terraza. Entonces tomaron la llave y las abrieron, y he aquí, su señor caído en el suelo, muerto.  (26)  Mas Aod había escapado mientras ellos esperaban; pasando por los ídolos, había escapado a Seirat.

b. Violencia horrenda: en Guibeá
En la historia de las jueces, hubo otro incidente violento que involucraba a la tribu de Benjamín.  Pero en este caso fue una injusticia, en lugar de en defensa de la justicia.  Lo que sucedió en Guibeá, pueblo de Benjamín, es una de las historias más violentas y desagradables de toda la historia de Israel. 
(Jue. 19:15-25)  Y se desviaron allí para entrar y alojarse en Guibeá. Cuando entraron, se sentaron en la plaza de la ciudad porque nadie los llevó a su casa para pasar la noche.  (16)  Entonces, he aquí, un anciano venía de su trabajo del campo al anochecer. Y el hombre era de la región montañosa de Efraín y se alojaba en Guibeá, pero los hombres del lugar eran benjamitas.  (17)  Y alzó sus ojos y vio al viajero en la plaza de la ciudad; y el anciano dijo: ¿A dónde vas y de dónde vienes?  (18)  Y él le dijo: Estamos pasando de Belén de Judá a la parte más remota de la región montañosa de Efraín, pues soy de allí. Fui hasta Belén de Judá, y ahora voy a mi casa, pero no hay quien me reciba en su casa.  (19)  Sin embargo, tenemos paja y forraje para nuestros asnos, y también pan y vino para mí, para tu sierva y para el joven que está con tu siervo; no nos falta nada.  (20)  Y el anciano dijo: Paz sea contigo. Permíteme suplir todas tus necesidades; pero no pases la noche en la plaza.  (21)  Y lo llevó a su casa y dio forraje a los asnos; y ellos se lavaron los pies, comieron y bebieron.  (22)  Mientras ellos se alegraban, he aquí, los hombres de la ciudad, hombres perversos, rodearon la casa; y golpeando la puerta, hablaron al dueño de la casa, al anciano, diciendo: Saca al hombre que entró en tu casa para que tengamos relaciones con él.  (23)  Entonces el hombre, el dueño de la casa, salió a ellos y les dijo: No, hermanos míos, no os portéis tan vilmente; puesto que este hombre ha entrado en mi casa, no cometáis esta infamia.  (24)  Aquí está mi hija virgen y la concubina de él. Permitidme que las saque para que abuséis de ellas y hagáis con ellas lo que queráis, pero no cometáis semejante infamia contra este hombre.  (25)  Pero los hombres no quisieron escucharle, así que el levita tomó a su concubina y la trajo a ellos. Y ellos la ultrajaron y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana; entonces la dejaron libre al amanecer.

Sus habitantes se comportaron de forma similar a los de Sodoma y Gomorra.

Al enterarse del acto detestable cometido en ese lugar, las demás tribus se levantaron en contra de los hombres de ese pueblo.  Pero en lugar de hacer justicia, el resto de la tribu de Benjamín se levantó en defensa de ese pueblo en su región.  Esto provocó una guerra civil que casi termina con la extinción de la tribu de Benjamín (Jue. 20).

*  Territorio de Benjamín
El territorio asignado a la tribu de Benjamín estaba localizado en un lugar estratégico, entre las dos tribus líderes: Judá y Efraín. (Jos. 18:11-28)

En su territorio se encuentran varias ciudades importantes: Jericó, Betel, Gibeón, Ramá y Mizpa, pero sin dudas la más famosa es Jerusalén.  Mucha gente piensa que Jerusalén está en el territorio de Judá, pero en realidad está en la frontera de ambas tribus, pero del lado de Benjamín (Jos. 18:28).  Sin embargo, quien la conquistó de manos de los jebuseos no fueron los de Benjamín sino David, quien es de la tribu de Judá. 

La bendición de Moisés a Benjamín está relacionada con el Templo que se construirá en Jerusalén, la ciudad más importante en el territorio de Benjamín.
(Deu. 33:12)  De Benjamín, dijo: Habite el amado del SEÑOR en seguridad junto a aquel que le protege todo el día, y entre cuyos hombros mora.

TODOS SON ELEGIDOS
No todos los hijos de Abraham ni todos los hijos de Isaac fueron incluidos en la formación del pueblo de Dios.  Pero con Jacob se termina el proceso de selección, ya que todos sus hijos fueron elegidos para formar parte del pueblo de Israel.
(Génesis 49:28)  Todas estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que les dijo su padre cuando los bendijo. A cada uno lo bendijo con la bendición que le correspondía. 

Luego de bendecir a sus hijos y cumplir el propósito de su vida, Jacob expiró.
(Génesis 49:33)  Cuando Jacob terminó de encargar estas cosas a sus hijos, recogió sus pies en la cama y expiró, y fue reunido a su pueblo.

Es como si estuviera esperando la oportunidad de bendecir a sus hijos antes de morir.  Pero no murió sin antes indicarles a sus hijos dónde quería ser sepultado, y esto lo veremos en el siguiente capítulo…


miércoles, 22 de enero de 2014

GENESIS 49:19-21. Bendición a Gad, Aser y Neftalí



8.  GAD
El octavo hijo de Jacob es Gad, y lo bendijo con una simple frase:
(Génesis 49:19)  A Gad salteadores lo asaltarán, mas él asaltará su retaguardia. 

Esta profecía tiene que ver con el nombre de Gad, lo cual se hace evidente en hebreo, pero pasa desapercibido en español.  En hebreo, la bendición cuenta sólo con seis palabras, de las cuales cuatro están relacionadas con el verbo “Gud”. 

El nombre “Gad” viene del verbo “Gud”, que significa “atacar, invadir”.  La palabra “Gad” también se traduce como “tropa”.  La bendición de Jacob tiene que ver con se atacado, pero también atacar de regreso.   

En la historia, los gaditas se caracterizaron por ser valientes guerreros (1 Cró. 5:18).
(1 Crónicas 12:8)  También de los de Gad se pasaron a David en la fortaleza en el desierto, hombres fuertes y valientes, entrenados para la guerra, diestros con el escudo y la lanza, cuyos rostros eran como rostros de leones, y eran tan ligeros como las gacelas sobre los montes.

Esta tribu necesitaba ser fuerte y valiente para defenderse, ya que ellos, junto con las tribus de Rubén y Manasés, se quedaron en el territorio del otro lado del Río Jordán. Específicamente, el territorio de Gad era Galaad.

Por muy fuertes y valientes que hayan sido los gaditas, la realidad es que ellos estaban en una posición vulnerable por estar del otro lado del Río, lejos de sus hermanos (Jue. 10:8).  De todas las tribus, ellos fueron los primeros en ser llevados cautivos por los asirios. Pero la más peligrosa vulnerabilidad no era la geopolítica, sino la espiritual…
(1 Crónicas 5:25-26)  Pero traicionaron al Dios de sus padres, y se prostituyeron con los dioses de los pueblos de la tierra, los cuales Dios había destruido delante de ellos.  (26)  Por lo cual el Dios de Israel movió el espíritu de Pul, rey de Asiria, o sea, el espíritu de Tilgat-pilneser, rey de Asiria, y los llevó al destierro, es decir, a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés, y los llevó a Halah, a Habor, a Hara y al río de Gozán, hasta el día de hoy.

Ellos ya no volvieron a regresar a sus tierras desde ese día.

¿Por qué se quedaron del otro lado del Río Jordán, y no entraron a habitar en la Tierra de Canaán?  Fue porque ellos mismos pidieron quedarse allí para beneficio de sus ganados.  Pero le dieron más importancia a sus negocios que a sus hijos. Ellos dijeron a Moisés:
(Números 32:4-5)  la tierra que el SEÑOR conquistó delante de la congregación de Israel es tierra para ganado; y tus siervos tienen ganado.  (5)  Y dijeron: Si hemos hallado gracia ante tus ojos, que se dé esta tierra a tus siervos como posesión; no nos hagas pasar el Jordán.

En su bendición, Moisés hace referencia a esta petición de quedarse en el territorio fuera de la tierra de Canaán.
(Deu. 33:20-21)  Y de Gad, dijo: Bendito el que ensancha a Gad; se echa como león, y desgarra el brazo y también la coronilla.  (21)  Entonces reservó para sí la primera parte, pues allí la porción de gobernante le estaba reservada. Y él vino con los jefes del pueblo; ejecutó la justicia del SEÑOR, y sus ordenanzas con Israel.

La tribu de Gad, junto con la de Rubén, solicitó “ensanchar” el territorio de Israel, y les fue concedido.  Como dice el texto: “reservaron para sí la primera parte”.

El líder más sobresaliente de esta tribu fue Jair, quien fue juez en Israel por 22 años.
(Jueces 10:3-4)  Y tras él se levantó Jair galaadita, y juzgó a Israel veintidós años.  (4)  Este tuvo treinta hijos que cabalgaban en treinta asnos, y tenían treinta ciudades en la tierra de Galaad que se llaman Havot-jair hasta hoy.


9.  ASER
La bendición final de Jacob para Aser también fue breve, y le dijo lo siguiente:
(Génesis 49:20)  En cuanto a Aser, su alimento será sustancioso, y él dará manjares de rey. 

El nombre de “Aser” significa: dichoso, que en la Biblia también se traduce como:  bienaventurado. 

En la bendición de Jacob, él le dijo que “su alimento será sustancioso”, pero literalmente dice: “grasoso o lleno de aceite”.  Esto habla de abundancia y de unción. 

También la bendición de Moisés a la tribu de Aser hace referencia al aceite.
(Deu. 33:24-25)  Y de Aser, dijo: Más bendito que hijos es Aser; sea favorecido por sus hermanos, y moje su pie en aceite.  (25)  De hierro y de bronce serán tus cerrojos, y tan largo como tus días será tu reposo.

Las tierras que le fueron asignadas a esta tribu se encuentran en la costa del Mediterráneo, las cuales son muy fértiles.  No es casualidad que la mayor parte del aceite producido en Israel hoy en día viene de ese territorio.  En esa área también se cultivaba trigo, con la cual alimentaban a toda la población de Israel.

Lo lamentable de esa tribu es que ellos nunca expulsaron a los habitantes cananeos.  Tampoco produjeron líderes reconocidos.  Sólo se menciona a la profetisa Ana, quien se pasó su vida en el Templo, día y noche orando en espera del Mesías (Luc. 2:36-38). 


10.  NEFTALÍ
La bendición de Jacob para Neftalí fue la siguiente:
(Génesis 49:21)  Neftalí es una cierva en libertad, que pronuncia palabras hermosas. 

La cierva es la hembra del venado.  Hay varias menciones de los pies de cierva en la Biblia.
(Salmos 18:33)  El hace mis pies como de ciervas, y me afirma en mis alturas.

(Habacuc 3:19)  El Señor DIOS es mi fortaleza; El ha hecho mis pies como los de las ciervas, y por las alturas me hace caminar.

Las ciervas son tan ágiles con sus patas que pueden escalar terrenos muy escabrosos.  Eso les permite subir muy alto en las montañas con facilidad.   De hecho, el territorio asignado a la tribu de Neftalí está al norte de Israel y es una región montañosa.  Además está a la par del Mar de Galilea.

Jesús escogió esta región para vivir allí durante su ministerio.
(Mateo 4:12-16)  Cuando El oyó que Juan había sido encarcelado, se retiró a Galilea;  (13)  y saliendo de Nazaret, fue y se estableció en Capernaúm, que está junto al mar, en la región de Zabulón y de Neftalí;  (14)  para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías, cuando dijo: (15)  ¡Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles!  (16)  El pueblo asentado en tinieblas vio una gran luz, y a los que vivían en región y sombre de muerte, una luz les resplandeció.

Este fue el cumplimiento de la profecía de Isaías (Isa. 9:1-2).

Jacob también le dijo a su hijo Neftalí que “el pronunciará hermosas palabras”. 
Isaías profetizó lo siguiente (citado también por Pablo en Romanos 10:15):
(Isaías 52:7)  ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz, del que trae las buenas nuevas de gozo, del que anuncia la salvación, y dice a Sion: Tu Dios reina!

Moisés los bendijo de la siguiente manera:
(Deu. 33:23)  Y de Neftalí, dijo: Neftalí, colmado de favores, y lleno de la bendición del SEÑOR, toma posesión del mar y del sur.

Neftalí estaba a la par del Mar de Galilea, que en realidad es un lago.  Pero la referencia a “tomar posesión del mar y del sur” probablemente se refiere a la ruta comercial que pasaba a través de sus tierras, la cual recibía el nombre de “Vía Marítima”.  Esta ruta a Babilonia y Egipto, y pasaba a la orilla del Mar Mediterráneo.  Este paso comercial ayudó a la prosperidad de la región. 

El nombre de Neftalí significa “lucha”, lo cual resultó profético.  Esta tribu probó ser gente luchadora.  En el tiempo de los jueces, ellos pelearon dándolo todo, junto con la tribu de Zabulón.
(Jueces 5:18)  Zabulón era pueblo que despreció su vida hasta la muerte. Y también Neftalí, en las alturas del campo.


lunes, 20 de enero de 2014

GENESIS 49:14-18. Bendición a Isacar y a Dan



6.  ISACAR
La bendición de Jacob para el sexto hijo comienza de una forma extraña, pero veremos que tenía un significado espiritual…
(Génesis 49:14-15)  Isacar es un asno fuerte, echado entre los apriscos.  (15)  Al ver que el lugar de reposo era bueno y que la tierra era agradable, inclinó su hombro para cargar, y llegó a ser esclavo en trabajos forzados. 

En la era moderna nos parece que la referencia a “asno” es un insulto, pero para el mundo antiguo, estos animales significaban un gran recurso.  Estos eran usados para transporte y carga, al estilo de un carro o un camión el día de hoy.

En la distribución de territorios luego de la conquista, a la tribu de Isacar le fue dado un territorio muy fértil en el valle al sur del mar de Galilea.  Era una tribu trabajadora y próspera, que sabía llevar sus cargas, como el asno fuerte.

La tribu de Isacar siempre fue fuerte, y apoyó a sus hermanos cuando lo necesitaban.  Ellos apoyaron a Débora cuando pidió ayuda contra el enemigo (Jue. 5:15).  También apoyaron a David cuando Saúl lo perseguía (1 Cro 12:32); en ese tiempo, ellos también colaboraron con alimentos para los guerreros (1 Cro. 12:40).

Lo más notable de los hijos de Isacar está escrito en el libro de las Crónicas.
(1 Crónicas 12:32)  De los hijos de Isacar, expertos en discernir los tiempos, con conocimiento de lo que Israel debía hacer, sus jefes eran 200; y todos sus parientes estaban bajo sus órdenes.

Debido a su dedicación al estudio de la Torá, ellos se volvieron en expertos en “discernir los tiempos”.  Conocían la Palabra, y sabían lo que Dios quería de ellos.

Jesús hizo referencia a lo que significa discernir los tiempos.
(Mat. 16:1-4)  Entonces los fariseos y los saduceos se acercaron a Jesús, y para ponerle a prueba le pidieron que les mostrara una señal del cielo.  (2)  Pero respondiendo El, les dijo: Al caer la tarde decís: "Hará buen tiempo, porque el cielo está rojizo."  (3)  Y por la mañana: "Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y amenazador." ¿Sabéis discernir el aspecto del cielo, pero no podéis discernir las señales de los tiempos?  (4)  Una generación perversa y adúltera busca señal, y no se le dará señal, sino la señal de Jonás. Y dejándolos, se fue.

Discernir los tiempos no tiene nada que ver con el clima, sino con los tiempos de Dios.  Implica sintonizarnos con la agenda de Dios.  Esto viene por el estudio profundo de la Palabra de Dios.

En la despedida de Moisés, él bendijo a la tribu de Isacar junto a la de Zabulón…
(Deu. 33:18-19)  Y de Zabulón, dijo: Alégrate, Zabulón, en tus salidas e Isacar, en tus tiendas.  (19)  Llamarán a los pueblos al monte; allí ofrecerán sacrificios de justicia, pues disfrutarán de la abundancia de los mares, y de los tesoros escondidos en la arena.

Como ya mencionamos, la tribu de Zabulón era muy rica debido a su comercio.  A pesar de que eran prósperos, sabían que “no todo es dinero”.  La tradición dice que los de Zabulón valoraban mucho lo espiritual, y por eso se dispusieron a financiar a los estudiosos de la Torá, muchos de los cuales venían de la tribu de Isacar. 


7.  DAN
Muchas de las bendiciones de Jacob están relacionadas con el nombre de sus hijos.  Dan es uno de estos casos…
(Gen. 49:16-18)  Dan juzgará a su pueblo, como una de las tribus de Israel.  (17)  Sea Dan serpiente junto al camino, víbora junto al sendero, que muerde los jarretes del caballo, y cae su jinete hacia atrás.  (18)  ¡Tu salvación espero, oh Señor! 

Dan significa lit. “juez”.  Raquel le puso ese nombre por lo que representó su nacimiento.
(Gen. 30:6)  Y Raquel dijo: Dios me ha vindicado; ciertamente ha oído mi voz y me ha dado un hijo. Por tanto le puso por nombre Dan.

Dan es hijo de la sierva de Raquel, a quien ella convirtió en concubina de Jacob para tener hijos de él.

Jacob también comparó a Dan con un animal: la serpiente.  Esta comparación no parece halagadora, pero en realidad puede ser tanto positivo como negativa.

Jesús dijo que seamos “astutos como serpientes”:
(Mat. 10:16)  Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas.

Por otro lado, en la Biblia la serpiente representa a Satanás. 
(Apocalipsis 12:9)  Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama el diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él.

En la historia de Israel, Dan probó ser una serpiente astuta en ambos sentidos…

Uno de los danitas más famosos fue Sansón (Jueces 13:1-5). Él era nazareo, y por ello debía estar dedicado a Dios.  El Señor lo dotó de una fuerza especial, y también de astucia.  Con ellas logró vencer a muchos filisteos.  Lamentablemente se desvió, al dejarse seducir por una mujer filistea llamada Dalila, y de ello vino su caída. 

Otro grupo de la tribu de Dan usaron su astucia para el mal…El territorio que le fue asignado a la tribu de Dan era la tierra ocupada por los filisteos; sin embargo, no los expulsaron.  Esos enemigos tenían carros de batalla, y por miedo a ellos los danitas prefirieron buscar otras tierras (Jueces 18:1-2, 7). Escogieron trasladarse al norte.  Allí encontraron un pueblo escondido que era fácil de conquistar, el cual estaba apartado y no tenía alianzas con otros pueblos para que los defendieran (Jue. 18:27-28). 

Este suceso fue profetizado en la bendición que Moisés le dio a la tribu de Dan antes de entrar a la Tierra Prometida…
(Deu. 33:22)  Y de Dan, dijo: Dan es cachorro de león que salta desde Basán.

Estas palabras sonaban extrañas ya que el territorio que le tocó a Dan estaba al sur de Israel, mientras que Basán se encuentra al extremo norte. 

Lo más curioso de esta tribu es que no se menciona en Apocalipsis entre los 144,000 redimidos de todas las tribus de Israel que serán sellados para ser protegidos en la Tribulación (Apoc. 7). 

Hay mucha controversia con respecto a la razón por la que no se incluyó a la tribu de Dan. Algunos creen que es porque de esa tribu vendrá el anticristo, por la referencia a la serpiente.  Otros creen que es la consecuencia por haber abandonado su territorio y haber caído en idolatría—aunque otras tribus cosas semejantes.  Lo que cabe señalar es que el sello de Apocalipsis no tiene que ver con “salvación eterna”, sino con la “protección” de las plagas que vendrán en la ira final. 

Al final de la bendición que Jacob le dio a Dan, dice:
(Génesis 49:18)  ¡Tu salvación espero, oh Señor! 

Dan va a ser salvo al final…aunque por fuego (1 Cor. 3:15).

Pero no todo es negativo en la tribu de Dan.  Algo positivo y honroso fue que un artista de la tribu de Dan fue elegido por Dios para construir el Tabernáculo, junto con Bezaleel, de la tribu de Judá.
(Exo. 31:6-7)  Mira, yo mismo he nombrado con él a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y en el corazón de todos los que son hábiles he puesto habilidad a fin de que hagan todo lo que te he mandado: (7)  la tienda de reunión, el arca del testimonio, el propiciatorio sobre ella y todo el mobiliario del tabernáculo.