martes, 2 de mayo de 2017

EXODO 14:13-31. Milagro en el Mar Rojo


En la entrada anterior vimos que los israelitas reaccionaron mal cuando vieron al
ejército egipcio que los perseguía. En lugar de creer en Dios y clamar por su ayuda de Dios, se quejaron y lamentaron haber sido liberados.
(Ex. 14:11-12) Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Que mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir en el desierto.

Si dependiera de los israelitas, ellos hubieran regresado con los egipcios con la cabeza agachada, y les hubieran servido como esclavos para siempre. Pero ése no era el plan de Dios, y Moisés lo sabía:
(Éxodo 14:13) Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; quedaos quietos, y ved la salvación de Jehová, que Él hará hoy con vosotros; porque a los egipcios que hoy habéis visto, ya nunca más los veréis.  

Dios los llevó a ese callejón sin salida para que no les quedara otra que confiar en Él. Allí les iba a ser arrancado el temor de Faraón, y comenzarán a aprender a confiar en Dios. 

Ante una amenaza, el instinto nos lleva a correr y huir. Pero es interesante que la instrucción de Moisés fue lo opuesto: "¡Quedaos quietos!"  Y la siguiente instrucción es simple: "¡Ved!" Lo que verán es la "salvación de Jehová" (heb. Yeshuat Yehová), y lo que ya nunca verán jamás es a los egipcios.

La expresión “nunca más los volveréis a ver”, algunos rabinos judíos lo interpretan, no como una promesa, sino como un mandamiento: “nunca más vuelvan a ver así a los egipcios”. En otras palabras, el Señor les está diciendo que ya no vuelvan a ver a Egipto como su salvación.

Hay un texto en Deuteronomio que apoya esta interpretación. Entre las bendiciones y maldiciones, la última maldición que llegará si el pueblo desobedece es que regresarán a Egipto como esclavos (Deut. 28:62-67), y allí cita la frase que Moisés les dijo en el Mar Rojo:
(Deut. 28:68, LBLA*) Y te hará volver el SEÑOR a Egipto en naves, por el camino del cual yo te había dicho: "Nunca más volverás a verlo." Y allí os ofreceréis en venta como esclavos y esclavas a vuestros enemigos, pero no habrá comprador.

*Nota: Esta es la versión de La Biblia de las Américas, que traduce literalmente lo que dice en hebreo: "Nunca más los verás". La Reina Valera lo traduce como: "Nunca mas volverás".

La ultima consecuencia de la desobediencia es regresar al punto de partida en la redención: la esclavitud en Egipto.

La tentación de confiar en Egipto más que en Dios no es exclusivo de la generación que salió de Egipto. En tiempos de Isaías el pueblo de Israel volvió a tener esa tentación, y el profeta les advirtió que no lo hicieran.
(Isaías 31:1-3)  ¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y ponen su esperanza en carros, porque son muchos, y en caballeros, porque son valientes; y no miraron al Santo de Israel, ni buscaron a Jehová! Mas Él también es sabio, y traerá el mal, y no retirará sus palabras. Se levantará, pues, contra la casa de los malignos, y contra el auxilio de los obradores de iniquidad. Y los egipcios hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no espíritu; de manera que al extender Jehová su mano, caerá el ayudador, y caerá el ayudado, y todos ellos desfallecerán a una.

SALVACIÓN DE JEHOVÁ
Volviendo a la historia de Éxodo, podemos imaginarnos que los israelitas se preguntaban: ¿Y cómo sucederá esta Salvación de Jehová? ya que por atrás viene el ejército egipcio, por los lados está el cañon, y por delante el mar. Estaban entre la espada y la pared, y nada menos que un milagro podría salvarlos. Precisamente eso fue lo que Moisés creyó, y por eso les dijo:
(Éxodo 14:14) Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis quietos.

Tal vez Moisés no sabía exactamente cómo Dios los salvaría, pero por fe sabía que lo iba a hacer--porque el propósito de salir no era morir en el desierto. Moisés les dijo que Dios haría el milagro, y todo lo que ellos debían hacer es permanecer quietos (otras traducciones dicen: "guardarán silencio, estarán callados).

Evidentemente Moisés se puso a orar en ese momento, porque Dios le respondió. Curiosamente, el Señor le dijo que hiciera algo que no esperaba:
(Éxodo 14:15-16) Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo; y entren los hijos de Israel por medio del mar en seco.  

El Señor dijo que Él iba a abrir un camino donde no había. Pero antes, Dios esperaba que el pueblo caminara en fe--creyendo lo que no se ve.
(Romanos 8:24-25) Porque en esperanza somos salvos; mas la esperanza que se ve no es esperanza, pues lo que uno ve ¿por qué esperarlo aún? Mas si lo que no vemos esperamos, con paciencia lo esperamos.

El milagro no terminaba allí. Dios tenía un plan también para los egipcios; a pesar de todas las señales que vieron, ellos no tuvieron temor del Dios de Israel, y persiguieron a Su Pueblo.
(Éxodo 14:17-18) Y yo, he aquí yo endureceré el corazón de los egipcios, para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón, y en todo su ejército, y en sus carros, y en su caballería; y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando me glorifique en Faraón, en sus carros, y en su gente de a caballo.

Al final de cuentas, todo es para la gloria de Dios.

EL ANGEL DE DIOS Y LA COLUMNA
Dios va a permitir que los egipcios persigan a los israelitas a través del mar...pero no sin antes retenerlos por un tiempo. El instrumento que Dios usó para detener a los egipcios fue la Columna de Fuego, que ya se había mencionado en el capítulo anterior (Exo. 13:21-22). Usualmente la columna de nube y fuego iba delante para mostrarles el camino; pero en esta instancia, el Señor la mandó para guardar la retaguardia de Israel. Y en la vanguardia iba alguien muy especial:
(Éxodo 14:19-20) Y el Ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se apartó, e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos, se apartó, y se puso a sus espaldas, e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba a Israel de noche; y en toda aquella noche no se acercaron los unos a los otros.

Así como en las plagas, de nuevo el Señor marcó una diferencia entre los israelitas y los egipcios. A unos le dio luz, y a los otros los dejó en tinieblas.

El tiempo en que la columna se detuvo entre los egipcios y los israelitas tenía dos propósitos:

a. En favor de Israel...para darles tiempo que avancen y se pongan fuera del alcance del ejército egipcio.

b. En favor de los egipcios...para darles tiempo a recapacitar, y que tal vez desistieran de perseguir al pueblo de Dios.


ABRIÓ CAMINO EN EL MAR
Dios llevó a Israel a un callejon sin salida, no para entramparlos sino para mostrar una vez más su mano poderosa de salvación. El Señor abrió un camino donde no lo había, y partió el mar en dos para que los israelitas avanzaran en su camino, y también para ponerlos a salvo de los egipcios que los perseguían.

Dios hizo el milagro, pero esperó también que Moisés actuara. Dios no quiere que nosotros seamos sólo espectadores en la vida; mas bien, el Señor quiere que participemos con Él. Moisés actuó en fe, y Dios hizo el milagro...
(Éxodo 14:21-22) Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por un recio viento oriental toda aquella noche; y cambió el mar en tierra seca, y las aguas quedaron divididas. Entonces los hijos de Israel entraron por medio del mar en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda.

El callejón sin salida se abrió y se transformó en un pasillo milagroso que sirvió de salida de emergencia para Israel.

Los egipcios vieron la puerta abierta al mar, y siguieron a los israelitas. Pero no sabían que lo que para los israelitas fue para salvación, para el ejército egipcio sería para destrucción.
(Éxodo 14:23-25)  Y siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos hasta el medio del mar, toda la caballería de Faraón, sus carros, y su gente de a caballo. Y aconteció a la vela de la mañana, que Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y perturbó el campamento de los egipcios. Y les quitó las ruedas de sus carros, y los trastornó gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios.  

Para el momento en que los egipcios se dieron cuenta del peligro que corrían, ya era demasiado tarde. Cuando los israelitas terminaron de pasar, Dios pidió a Moisés que levantara su mano para cerrar el camino del mar.
(Éxodo 14:26-28) Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería. Y Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, el mar se volvió en su fuerza, y los egipcios dieron contra él; y Jehová derribó a los egipcios en medio del mar. Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó de ellos ni uno. 

En ese día el ejército de Egipto cayó ante la mano poderosa de Jehová--y todos los iseraelitas fueron testigos de esto.  El temor que los israelitas tenían hacia el Faraón fue arrancado en ese momento.  
(Éxodo 14:30-31) Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar. Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo.

Lección aprendida: El temor de Israel estaba en Jehová, ya no en el Faraón.

En la próxima entrada analizaremos el Cántico de Moisés, por el milagro que Dios hizo en el Mar Rojo...


Estudios de otros capítulos de este libro: Éxodo
Clase virtual de este libro: Audio de Éxodo


1 comentario:

  1. Gracias por esta enseñanza cada ves uno aprende mas y entiende que Dios tiene grnades cosas si caminamos en fe

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