jueves, 20 de abril de 2017

EXODO 13:1-16. Redención del Primogénito


En el capítulo anterior leímos sobre la última plaga en Egipto: la muerte de los primogénitos (Éxodo 12:29-30). Todo primer nacido murió esa noche del 14 de Nisán. Sólo los primogénitos de entre los israelitas se salvaron, gracias a la sangre del Cordero de la Pascua. Cuando el ángel veía la sangre en una puerta, se saltaba ese hogar, ya que un cordero había muerto en lugar de los primogénitos de ese hogar.

¿Por qué el primogénito?  El primer hijo de una familia representa el inicio de una nueva generación y el futuro de la familia. El primogénito era el líder de la familia y el heredero principal.


CONSAGRACIÓN DEL PRIMOGÉNITO
Dios salvó a todos los primogénitos de Israel, y a partir de ese momento, Dios pidió que todo primogénito fuera consagrado para el Señor.
(Éxodo13:1-2)  Jehová habló a Moisés, diciendo: Conságrame todo primogénito.  Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es. 

“Consagrar” en hebreo es: Kadash, que también significa: santificar, dedicar, separar. Consagrar es apartar algo o alguien para ser dedicado a un propósito especial.

El hijo primogénito de los israelitas debía ser dedicado a Dios.  Esto no implicaba que el primogénito debía morir, sino más bien que viviera dedicado a Él. En otras palabras, el primogénito iba a ser dedicado al servicio de Dios, es decir, sería el sacerdote entre sus hermanos.


OPCIÓN DE REDENCIÓN
El mandato de consagrar al primogénito no sólo aplicaba a la generación de los que salieron de Egipto, sino que el Señor instruyó que se hiciera de generación en generación...para siempre.
(Éxodo 13:11-12) Y cuando Jehová te haya metido en la tierra del cananeo, como te ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la hubiere dado, dedicarás a Jehová todo aquel que abriere matriz, y asimismo todo primer nacido de tus animales; los machos serán de Jehová. 

De los animales (heb. Behemá: ganado), se sacrificaba el primer nacido del ganado; pero en el caso del asno, se redimía con un cordero, ya que el asno no es un animal puro para ser ofrecido en el Templo.
(Éxodo 13:13)  Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de tus hijos. 

En cuanto a los hijos de los israelitas, el Señor pedía su consagración, pero también daba la opción de ser redimidos. Los padres podían pagar un precio simbólico para que el hijo pudiera permanecer en la familia en lugar de ser presentado para el servicio del Señor.


REDENCIÓN DEL PRIMOGÉNITO
En Éxodo se menciona la posibilidad de redimir al primogénito, pero no indica cómo hacerlo. Las instrucciones para ello se encuentran en el libro de Números:
 (Números 18:15-16)  Todo lo que abre la matriz de toda carne, ya sea hombre o animal, que presenten al SEÑOR, será tuyo; sin embargo, el primogénito de hombre ciertamente redimirás, y el primogénito de animales inmundos redimirás.  En cuanto a su redención, de un mes los redimirás, según tu valuación, por cinco siclos en plata, según el siclo del santuario que es de veinte geras. 

Basado en esta instrucción, los judíos han creado un ritual al que denominan: “Redención del Primogénito” (hebreo: Pidyon Haben). Cuando el hijo promogénito cumple treinta días de nacido, éste es llevado ante un sacerdote levita a quien se le entrega el precio de redención del primogénito. El precio del rescate son cinco monedas de plata (o el equivalente según el precio de mercado de la plata, considerando que cada moneda de plata debía pesar aproximadamente 100 gramos).

Cuando Jesús nació, siendo el primogénito, él fue redimido como lo indica la Ley, y también circuncidado.
(Lucas 2:21-24)  Y cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, llamaron su nombre JESÚS; como fue llamado por el ángel antes que Él fuese concebido en el vientre. Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ella, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz, será llamado santo al Señor), y para ofrecer sacrificio, conforme a lo que está dicho en la ley del Señor; un par de tórtolas, o dos palominos.

La ofrenda de purificación era para la madre (Levítico 12:1-8), la cual se presentaba en el día cuarenta. Pero antes hicieron la redención del primogénito, lo cual se realizaba en el día treinta.


PREGUNTA DE LOS HIJOS
Como ya mencionamos, el mandato de la consagración del primogénito no sólo era para la generación que salió de Egipto, cuyos hijos fueron salvados de la muerte. Esta instrucción era también para las siguientes generaciones. Pero el Señor sabía que los hijos de generaciones futuras iban a tener dudas sobre esta práctica.
(Éxodo 13:14) Y cuando mañana te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué es esto? Le dirás: Jehová nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre.

El Señor quiere que todos conecten la redención del primogénito con lo historia del Éxodo. En esa línea responde a la pregunta que harán los descendientes:
(Éxodo 13:15-16) Y endureciéndose Faraón para no dejarnos ir, Jehová hizo morir en la tierra de Egipto a todo primogénito, desde el primogénito humano hasta el primogénito de la bestia: y por esta causa yo sacrifico para Jehová todo primogénito macho, y redimo todo primogénito de mis hijos. Y te será como una señal sobre tu mano, y por un memorial delante de tus ojos; ya que Jehová nos sacó de Egipto
con mano fuerte.

La redención del primogénito es una señal para que no olvidemos lo que Dios hizo en Egipto por su pueblo. Esta explicación se repite en Deuteronomio aún con más detalle (Deu. 26:1-10).

Y no sólo se trata de recordar lo que pasó en la historia antigua, sino que cada generación tiene la oportunidad de ser liberado, no de una esclavitud física pero sí espiritual. Jesús lo explicó de la siguiente manera:
(Juan 8:34) Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo: Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.

El Mesías, el Cordero de Dios, es quien nos libera de esta esclavitud espiritual.
(Juan 8:36) Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

Cada generación tiene la oportunidad de celebrar no sólo la liberación de Egipto, sino su propia redención espiritual.


En la próxima entrada leeremos sobre el rol de los levitas en la consagración del primogénito, y en relación a las primicias...


Estudios de otros capítulos de este libro: Éxodo 
Clase virtual de este libro: Audio de Éxodo

3 comentarios:

  1. Hola me bendición ha sido este blog, he aprendido mucho. Tengo una pregunta ¿Porque el asno es considerado un animal no puro para sacrificio?
    Muchas gracias Ana BC Dios te siga llenando de su sabiduria.

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    1. Gracias por su pregunta. Hasta donde he estudiado, la Biblia no da "una razón" sino sólo da la instrucción.
      El asno es sólo un ejemplo de los muchos animales que no pueden ofrecerse en el Altar. Y esto no quiere decir que sean "malos", pues son criaturas de Dios; el punto es que no pueden sacrificarse en el Templo. Los animales que sí pueden ofrecerse son: ovejas, cabras, becerros, palomas, bueyes.
      No dudo que Dios tenga una razón, pero creo que tendremos que preguntarle a Él ;-)

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  2. y si el primer hijo era una mujer? no se consagraba a dios?

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