jueves, 1 de septiembre de 2016

MATEO 22:15-46. Preguntas para tentarle

Dada la popularidad de Jesús entre el pueblo judío, los religiosos no podían atacarlo abiertamente. Sin embargo, sí trataron en varias ocasiones de desacreditarlo. En este capítulo vemos que los religiosos le hicieron varias preguntas a Jesús, no tanto porque quisieran una respuesta sino como una provocación.

Pregunta #1: sobre los impuestos
La primera pregunta la hicieron los fariseos, con el fin de provocar un conflicto con las autoridades romanas.
(Mateo 22:15-17)  Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra. Y le enviaron los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres. Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo a César, o no? 

En su infinita sabiduría, Jesús supo responderles bien. Pero antes confrontó su manipulación…
(Mateo 22:18-21) Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?  Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.  Entonces les dijo: ¿De quién es esta imagen, y la inscripción?  Le dijeron:  De César. Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. 

Los mismos que trataron de hacerle caer se sorprendieron de su sabiduría, y le dejaron en paz (Mateo 22:22). Pero luego llegaron los saduceos con otra pregunta…

Pregunta #2: sobre la resurrección
(Mateo 22:23-28)  Aquel día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano. Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano. De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo. Y después de todos murió también la mujer.  En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron? 

Aquí los saduceos están haciendo referencia a lo que se conoce como “la Ley del Levirato”, que se encuentra en Deuteronomio 25:5-6. Pero su pregunta no era con respecto a esta ley, sino sobre la resurrección.

En ese momento, Jesús aclaró que la resurrección sí es real…
(Mateo 22:29-30)  Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo. 

A continuación, Jesús dio un ejemplo bíblico que sustenta la resurrección…
(Mateo 22:31-33) Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?  Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Oyendo esto la gente,  se admiraba de su doctrina. 

Pregunta #3: sobre la Ley de Dios
La última pregunta del día era en relación con la Ley de Dios…
(Mateo 22:34-36)  Entonces los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 

Como buen judío, Jesús fue a la Torá (es decir, el Pentateuco) para responder, específicamente a los Diez Mandamientos.
(Mateo 22:37-40) Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.  De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. 

En el entendimiento judío, los mandamientos de Dios se resumen en los “10 Mandamientos”; y estos a su vez se dividen en dos secciones: los primeros se refieren a nuestra relación con Dios; y los últimos regulan nuestra relación con el prójimo.  Por eso Jesús resumió la ley en estos dos mandamientos:
1. Amar a Dios sobre todas las cosas;
2. Amar al prójimo como a uno mismo.


PREGUNTA DE JESÚS
Después de haber sido sometido a un interrogatorio por parte de las diferentes sectas de religiosos, Jesús dio vuelta al argumento y les lanzó a ellos unas preguntas:
(Mateo 22:41) Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó, diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David. 

Todos sabían que el Mesías vendría del linaje de David. Pero Jesús les llevó a una Escritura en los salmos donde se presenta una controversia:
(Mateo 22:43) El les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo? 

Nadie tenía respuesta a esta pregunta, así que todos callaron.
(Mateo 22:46) Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.

Lo curioso es que nadie le preguntó a Jesús su opinión al respecto, tal vez porque no querían saber la respuesta.


Más estudios de este Evangelio en la pestaña: MATEO
También disponible en audio: AUDIO de MATEO  


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