miércoles, 22 de abril de 2015

DEVARIM 2: Paso por Edom, Moab y Amón

LLEGÓ EL MOMENTO
Luego de haber dado vueltas por el desierto por 40 años, finalmente llegó el momento de que los israelitas entraran a la Tierra Prometida. La primera generación (quienes salieron de Egipto como adultos) ya había muerto en el desierto; ahora la nueva generación ya había crecido, y como adultos estaban listos para tomar posesión de la promesa divina.  Pero no fueron ellos los que marcaron el momento, sino Dios…
(Deu. 2:1-3)  Después nos volvimos y partimos hacia el desierto por el camino del mar Rojo, como el SEÑOR me había mandado, y por muchos días dimos vuelta al monte Seir. Y el SEÑOR me habló, diciendo: Bastantes vueltas habéis dado ya alrededor de este monte. Volveos ahora hacia el norte.

Había llegado el momento de entrar a la Tierra Prometida…pero antes de ponerse en marcha, el Señor les aclaró que iban a pasar por ciertos territorios que no debían conquistar: Edom, Moab y Amón…

El Señor explicó por qué razón estos territorios (Edom, Moab y Amón) no debían ser conquistados por los israelitas.  Lo que tienen en común esas naciones es que ellos son parientes de los patriarcas.  Estos parientes no iban a tener parte en la Tierra Prometida (Canaán), pero el Señor les otorgó otro territorio a la vecindad:
·      Edom (o Seir) son descendientes de Esaú (hermano de Jacob)
·      Moab y Amón son descendientes de Lot (sobrino de Abraham)

Veamos ahora lo que sucedió cuando los israelitas pasaron por los territorios de Edom (Seir), Moab y Amón…

PASO POR EDOM
Viniendo del desierto hacia Canaán, el primer territorio poblado que iban a pasar era Seir o Edom (territorio de los hijos de Esaú). 
(Deu. 2:4-5) da orden al pueblo, diciendo: Vais a pasar por el territorio de vuestros hermanos, los hijos de Esaú que habitan en Seir, y os tendrán miedo. Así que tened mucho cuidado; no los provoquéis, porque nada de su tierra os daré, ni siquiera la huella de un pie, porque a Esaú he dado el monte Seir por posesión.

Dios les dejó claro a los israelitas que el derecho de conquista se limita a la Tierra que les fue prometida a los patriarcas.  No deben tener ambición expansionista, sino limitarse al territorio que Dios les dio. Específicamente les ordenó respetar los territorios de sus parientes vecinos (Edom, Moab, Amón)

Nota: Desde el principio de la historia, se han levantado hombres con la ambición de conquistar el mundo, comenzando con Nimrod (Gen. 10:8-12), y otros como Nabucodonosor, Alejandro Magno, Napoleón, Hitler, etc.  Es el mismo afán de la Torre de Babel (hacerse fama y estar en control, en rebelión a la autoridad de Dios).  Esto no es el orden que Dios ha establecido, pues El dividió la tierra entre las diversas naciones, y puso límites entre ellas (Deu. 32:8; Jer. 27:5).  Cuando Dios dio a los israelitas derecho de conquistar, no era todo el mundo sino SOLO la Tierra Prometida (Canaán). Cuando Israel ha ganado territorio, no ha sido por afán expansionista sino como resultado de haber sido atacado por los enemigos, quienes desean quitarles la Tierra que Dios les dio; por el contrario, han perdido territorio cuando han pecado contra Dios (como resultado de su desobediencia—Deut. 28).

Otra instrucción que Dios les dio cuando pasaran a través de Edom era no recibir regalos de los edomitas, para no quedarles debiendo favores (los cuales solían cobrar después).
(Deu. 2:6-7)  Les compraréis con dinero los alimentos para comer, y también con dinero compraréis de ellos agua para beber. Pues el SEÑOR tu Dios te ha bendecido en todo lo que has hecho; El ha conocido tu peregrinar a través de este inmenso desierto. Por cuarenta años el SEÑOR tu Dios ha estado contigo; nada te ha faltado.

En el libro de Números está descrito lo que pasó cuando los israelitas trataron de pasar por el territorio de Edom (Num. 20:14-21).  Moisés solicitó al rey de Edom que los dejara pasar, asegurándole que sólo iban de paso y no iban a atacar ni ser carga para la población local. 
(Num. 20:16-17)  Pero cuando clamamos al SEÑOR, El oyó nuestra voz y envió un ángel y nos sacó de Egipto. Ahora, mira, estamos en Cades, un pueblo de la frontera de tu territorio. Permítenos, por favor, pasar por tu tierra. No pasaremos por campo labrado ni por viñedo; ni siquiera beberemos agua de pozo. Iremos por el camino real, sin volver a la derecha ni a la izquierda hasta que crucemos tu territorio. 

El rey de Edom no cedió ante la petición.
(Num. 20:18)  Pero, Edom le respondió: Tú no pasarás por mi tierra; para que no salga yo con espada a tu encuentro.

Los israelitas volvieron a insistir, pero el rey de Edom fue enfático en su negativa.
(Num. 20:19-21) Entonces los hijos de Israel le contestaron: Iremos por el camino principal, y si yo y mi ganado bebemos de tu agua, entonces te pagaré su precio. Solamente déjame pasar a pie, nada más. Pero él dijo: Tú no pasarás. Y Edom salió a su encuentro con mucha gente y con mano fuerte. Rehusó, pues, Edom dejar pasar a Israel por su territorio, así que Israel tuvo que desviarse de él.

En lugar de atravesar el territorio de Edom por el camino principal (que era una importante ruta comercial), los israelitas tuvieron que bordear el territorio, caminando por el desierto y tierras inhóspitas.  
(Deu. 2:8) Pasamos, pues, de largo a nuestros hermanos, los hijos de Esaú que habitan en Seir, lejos del camino de Arabá, lejos de Elat y de Ezión-geber. Y nos volvimos, y pasamos por el camino del desierto de Moab.

PASO POR MOAB
El siguiente territorio que debían atravesar los israelitas en su camino hacia la Tierra Prometida era Moab.  El Señor dio unas instrucciones similares:
(Deu. 2:9)  Entonces el SEÑOR me dijo: No molestes a Moab, ni los provoques a la guerra, porque no te daré nada de su tierra por posesión, pues he dado Ar a los hijos de Lot por posesión.

Los moabitas no reaccionaron como los edomitas.  Aunque con mucho recelo, les permitieron cruzar sin ponerles obstáculos y sin amenazas (no tanto porque no quisieran, sino porque no podían ya que acababan de sufrir una derrota militar y sus fuerzas estaban mermadas). 

Luego de hacer esa salvedad, el Señor les instruyó que avanzaran.
(Deu. 2:13)  Levantaos ahora, y cruzad el torrente de Zered. Y cruzamos el torrente de Zered.

UN NUEVO INICIO
La Biblia señala que la fecha en que cruzaron el río Zered marcaba un aniversario: en esa fecha comenzó el exilio en el desierto para la generación pasada, quienes allí murieron.  Treinta y ocho años después, en la misma fecha, se cerraba esa etapa.  El cruce del río Zered marcaba un nuevo inicio para la nueva generación. 
(Deu. 2:14)  Y el tiempo que nos llevó para venir de Cades-barnea, hasta que cruzamos el torrente de Zered, fue de treinta y ocho años; hasta que pereció toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campamento, como el SEÑOR les había jurado.

SIGUIENTE PASO: AMONITAS Y AMORREOS
Luego de atravesar el territorio de los moabitas sin ningún percance, los israelitas se encontraron con otra frontera que debían cruzar, la cual los llevaría al territorio de los amorreos y los amonitas. 

Antes de cruzar la frontera, el Señor les volvió a dar instrucciones, pero la advertencia fue sólo referente a los amonitas…
(Deu. 2:18-19)  Tú cruzarás hoy por Ar la frontera de Moab. Y cuando llegues frente a los hijos de Amón, no los molestes ni los provoques, porque no te daré nada de la tierra de los hijos de Amón en posesión, pues se la he dado a los hijos de Lot por heredad.

Así como con Edom y Moab, los israelitas debían respetar el territorio de Amón, pues el Señor se los dio como heredad a los descendientes de Lot.  Curiosamente no dijo lo mismo de los amorreos…
(Deu. 2:24-25) Levantaos; partid y pasad por el valle del Arnón. Mira, he entregado en tu mano a Sehón amorreo, rey de Hesbón, y a su tierra; comienza a tomar posesión y entra en batalla con él.  Hoy comenzaré a infundir el espanto y temor tuyo entre los pueblos debajo del cielo, quienes, al oír tu fama, temblarán y se angustiarán a causa de ti. 

La instrucción con respecto a los amorreos fue muy diferente: contra ellos sí podrían pelear.  Ellos no eran parientes, sino eran parte de los pueblos cananeos a quienes debían vencer. 

Como veremos más adelante en las leyes sobre la guerra (Deu. 20:10-18), los israelitas debían primero hacer un llamado a la paz antes de hacer la guerra con otras naciones…
(Deu. 2:26-29)  Entonces envié mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehón, rey de Hesbón, con palabras de paz, diciendo: Déjame pasar por tu tierra; iré solamente por el camino, sin apartarme ni a la derecha ni a la izquierda. Me venderás comestibles por dinero para que yo pueda comer, y me darás agua por dinero para que pueda beber; déjame tan sólo pasar a pie, tal como hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitan en Seir, y los moabitas que habitan en Ar, hasta que cruce el Jordán a la tierra que el SEÑOR nuestro Dios nos da. 

Aunque los amorreos eran cananeos, no estaban en la Tierra Prometida (cruzando el río Jordán), por lo tanto no tenían que conquistarla.  Simplemente estaban pidiendo permiso para cruzar su territorio.  Pero si ellos se oponían, tenían permiso de Dios para luchar contra ellos, y luego de vencerlos quedarse con el botín.
(Deu. 2:30-37)  Pero Sehón, rey de Hesbón, no quiso dejarnos pasar por su tierra porque el SEÑOR tu Dios endureció su espíritu e hizo obstinado su corazón, a fin de entregarlo en tus manos, como lo está hoy. Y el SEÑOR me dijo: Mira, he comenzado a entregar a Sehón y su tierra en tus manos. Comienza a ocuparla para que poseas la tierra. Entonces Sehón salió con todo su pueblo a encontrarnos en batalla en Jahaza. Y el SEÑOR nuestro Dios lo entregó a nosotros; y lo derrotamos a él, a sus hijos y a todo su pueblo. En aquel tiempo tomamos todas sus ciudades, y exterminamos a hombres, mujeres y niños de cada ciudad. No dejamos ningún sobreviviente. Tomamos solamente como nuestro botín los animales y los despojos de las ciudades que habíamos capturado. Desde Aroer, que está a la orilla del valle del Arnón, y desde la ciudad que está en el valle, aun hasta Galaad, no hubo ciudad inaccesible para nosotros; el SEÑOR nuestro Dios nos las entregó todas. Solamente no te acercaste a la tierra de los hijos de Amón, a todo lo largo del arroyo Jaboc, ni a las ciudades del monte, todo lo que el SEÑOR nuestro Dios había prohibido.

Lo mismo sucedió con el otro rey amorreo de norte, el rey Og de Basán.
(Deu. 3:1-3)  Volvimos, pues, y subimos por el camino de Basán, y Og, rey de Basán, nos salió al encuentro con todo su pueblo para pelear en Edrei. Pero el SEÑOR me dijo: No le tengas miedo, porque en tu mano yo lo he entregado a él, y a todo su pueblo y su tierra; y harás con él tal como hiciste con Sehón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón. Así que el SEÑOR nuestro Dios entregó también a Og, rey de Basán, con todo su pueblo en nuestra mano, y los herimos hasta que no quedaron sobrevivientes.

Ciertamente suena drástico que Dios autorice a los israelitas para matar a sus enemigos, incluyendo mujeres y niños.  En un sentido humano, nos cuesta comprenderlo; sólo se puede entender desde una perspectiva espiritual.  La Biblia es clara al explicar que esto no es un permiso de matar a cualquiera, sino sólo a los que Dios indica…y da una razón para ello:
(Deu. 20:16-18)  en las ciudades de estos pueblos que el SEÑOR tu Dios te da en heredad, no dejarás con vida nada que respire, sino que los destruirás por completo: a los heteos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, tal como el SEÑOR tu Dios te ha mandado, para que ellos no os enseñen a imitar todas las abominaciones que ellos han hecho con sus dioses y no pequéis contra el SEÑOR vuestro Dios.

La Tierra de Israel es un lugar especial para Dios (porque allí comenzó todo: la creación de Adán, y allí terminará todo: el reino del Mesías).  Ese es el lugar que el Señor escogió para poner allí Su Nombre (específicamente Jerusalén) y para edificar Su Templo.  Los ojos de Dios están sobre esta tierra en forma especial…
(Deu. 11:12)  Es una tierra que el SEÑOR tu Dios cuida; los ojos del SEÑOR tu Dios están siempre sobre ella, desde el principio hasta el fin del año.

El Señor no entregó esa tierra a Abraham y a su descendencia en cualquier momento; más bien esperó hasta que hubiera llegado al colmo la maldad de sus habitantes (lo cual abrió el derecho legal espiritual para poder quitársela).
(Gen. 15:16) Y en la cuarta generación ellos regresarán acá, porque hasta entonces no habrá llegado a su colmo la iniquidad de los amorreos.

Era importante eliminar a toda la población porque ya estaba contaminada (probablemente sin esperanza de restauración, como Sodoma y Gomorra).  La Biblia advierte que, si no eliminaban completamente al enemigo, ellos corrían el riesgo de contaminarse (Deu. 20:18)

Dios no hace acepción de personas, porque el Señor advirtió que los israelitas también serían expulsados de la Tierra si cometían las mismas abominaciones (1 Reyes 21:25-26), tal como lo hicieron los amorreos.
(Levítico 20:22-24)  Guardad, por tanto, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y cumplidlos, a fin de que no os vomite la tierra a la cual os llevo para morar en ella. Además, no andéis en las costumbres de la nación que yo echaré de delante de vosotros; porque ellos hicieron todas estas cosas, yo los aborrecí. Por eso os he dicho: Vosotros poseeréis su tierra, y yo mismo os la daré para que la poseáis, una tierra que mana leche y miel. Yo soy el SEÑOR vuestro Dios, que os he apartado de los pueblos.

GIGANTES EN LA TIERRA
La Biblia hace un paréntesis en la historia del avance de los israelitas por Transjordania para hacer mención de los gigantes que vivían allí. 

Primero menciona a los gigantes que los edomitas lograron vencer.
(Deu. 2:10-12)  Antes habitaron allí los emitas, un pueblo tan grande, numeroso y alto como los anaceos. Como los anaceos, ellos también son considerados gigantes, pero los moabitas los llaman emitas. Los horeos habitaron antes en Seir, pero los hijos de Esaú los desalojaron y los destruyeron delante de ellos, y se establecieron en su lugar, tal como Israel hizo con la tierra que el SEÑOR les dio en posesión.

Más adelante, menciona “la Tierra de los Gigantes”, que era el territorio que lograron conquistar los amonitas.   
(Deu. 2:20-22) Es también conocida como la tierra de los gigantes, porque antiguamente habitaban en ella gigantes, a los que los amonitas llaman zomzomeos, pueblo grande, numeroso y alto como los anaceos, pero que el SEÑOR destruyó delante de ellos. Y los amonitas los desalojaron y se establecieron en su lugar, tal como Dios hizo con los hijos de Esaú, que habitan en Seir, cuando destruyó a los horeos delante de ellos; y ellos los desalojaron, y se establecieron en su lugar hasta hoy.

También menciona que el rey de Basán era gigante.
(Deu. 3:11)  Porque sólo Og, rey de Basán, quedaba de los gigantes. Su cama era una cama de hierro; está en Rabá de los hijos de Amón. Tenía nueve codos de largo y cuatro codos de ancho, según el codo de un hombre.

¿Por qué la Biblia hace tanto énfasis en los gigantes? 
Era importante que los israelitas supieran que así como Dios les dio la capacidad a los edomitas y a los amonitas para vencer a los gigantes en sus territorios, de igual manera el Señor ayudaría a los israelitas a vencer a los gigantes que ellos tendría enfrentar en Canaán, la tierra que el Señor les daba por heredad. 
Era un ejemplo que les daría ánimo a los israelitas, y les ayudaría a superar el miedo que pudieran sentir.


EN LA HISTORIA: Se pasaron del límite
A lo largo de la historia, los israelitas han respetado las fronteras con sus parientes (Edom, Moab, Amón)—excepto en una ocasión: 
En el tiempo de los hasmoneos, Juan Hircano (hijo de Simón Macabeo) mandó a conquistar la región de Edom, que en ese tiempo se conocía como Idumea.  Además de rey, Juan era sumo sacerdote; no obstante, él no respetó la instrucción divina de no tomar el territorio de los edomitas.  No sólo mandó a conquistar la región, sino que también los obligó a convertirse al judaísmo (lo cual ha sido la única conversión forzada de la historia judía).  Esa mala decisión les costó cara con el pasar el tiempo, pues cuando los romanos conquistaron toda la región, escogieron a un líder proveniente de Idumea para ser rey de Judea: Herodes. 


El respeto a estas fronteras no sólo aplicaba a los israelitas, sino también a Edom, Moab y Amón.  En una ocasión en la historia ellos trataron de pasarse las fronteras e invadir, pero el Señor mismo defendió a Israel.  (2 Crónicas 20)



*  Más lecciones de Deuteronomio: DEVARIM (Deut.)

*  Clase de Biblia en audio: DEVARIM AUDIO

8 comentarios:

  1. Dios les bendiga abundantemente. Excelente enseñanza. Hebreos 6:10 dice: "Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún." Gracias en el nombre del Señor

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  2. Dios les bendiga. En alguna ocasión leí sobre la negativa de los moabitas y amonitas. Por ser hijos de incesto ya que Dios no estuvo de acuerdo con lo que hicieron las hijas de Lot. ¿Me ayudan con esta duda? Saludos y bendiciones

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    1. Las citas sobre los moabitas y amonitas son las siguientes:
      (Génesis 19:36-38)  Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre.  37  Y la mayor dio a luz un hijo, y lo llamó Moab; él es el padre de los moabitas hasta hoy.  38  Y en cuanto a la menor, también ella dio a luz un hijo, y lo llamó Ben-ammi; él es el padre de los amonitas hasta hoy.
      (Deu. 23:3) Ningún amonita ni moabita entrará en la asamblea del SEÑOR; ninguno de sus descendientes, aun hasta la décima generación, entrará jamás en la asamblea del SEÑOR

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  3. Dese estudiar la Palabra de Dios. Pueden ayudarme? Reciban bendiciones de nuestro Padre Jehová

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    1. Le invitamos a estudiar la Biblia con nosotros. Visítenos en la siguiente dirección en internet: www.estudiobiblia.blogspot.com
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      Bendiciones,
      Ana BC

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  4. Bendiciones querida Hna ,a sido de grande bendición estos estudios de la Biblia ,Dios la bendiga 💐🤗

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  5. FALACIAS Y DOGMAS..........SIN NINGUN SUSTENTO.

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  6. Dios los bendiga buenísimo estudio, muy bien detallado y claro de entender.

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Son bienvenidos las dudas y comentarios (con el entendido que se hagan con respeto)...