miércoles, 11 de diciembre de 2013

GENESIS 37:1-11. Los Hijos de Jacob

Luego de haber enterrado a su padre, Jacob permaneció en la Tierra Prometida. 
(Gen. 37:1)  Y Jacob habitó en la tierra donde había peregrinado su padre, en la tierra de Canaán. 

Cuando Dios le confirmó en Betel que él heredaría la promesa hecha a Abraham y a Isaac, él ya no tuvo que seguir peleando para obtenerla.  Finalmente reposó en la promesa que Dios le había dado, sabiendo que sus hijos la heredarían.  Así como Abraham, también Jacob reposó en la fe en Dios.
(Hebreos 11:8-10)  Por fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por herencia; y salió sin saber a dónde iba.  (9)  Por fe habitó en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa: (10)  Porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo artífice y hacedor es Dios.


Los hijos de Jacob

LOS HIJOS DE JACOB
A partir del capítulo 37, el libro de Génesis narrará la historia de los hijos de Jacob, todos los cuales llegarán a formar la nación de Israel… “Esta es la historia de las generaciones de Jacob” (Gen. 37:2).

Vimos que Jacob encontró su reposo en la fe en Dios, pero los hijos de Jacob comenzaron una lucha por el liderazgo en la familia. 
(Génesis 37:2)  Esta es la historia de las generaciones de Jacob: José, cuando tenía diecisiete años, apacentaba el rebaño con sus hermanos; el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre. Y José trajo a su padre malos informes sobre ellos. 

Desde pequeño, José comenzó a tomar un puesto de liderazgo, a pesar de ser uno de los menores.  Los hermanos mayores les molestaba eso, pero sobre todo resentían que su padre favoreciera a José sobre los demás hijos. 
(Génesis 37:3-4)  Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque era para él el hijo de su vejez; y le hizo una túnica de muchos colores.  (4)  Y vieron sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos; por eso lo odiaban y no podían hablarle amistosamente. 

El texto dice que José era “el hijo de su vejez”.  Él no era el único que le nació cuando era viejo, ya que Benjamín era el menor.  Según la tradición, la expresión “hijo de la vejez” se refiere al hijo que es elegido para hacer compañía al padre en su vejez.  Los demás hijos iban a trabajar normalmente, mientras que José permanecería en compañía permanente de su padre.  Eso le permitía aprender directamente de su padre, y asimilar toda su sabiduría.



El problema es que Jacob prefería a José por sobre todos sus hijos, y ello provocó enemistad entre ellos.  Esta preferencia se hizo evidente con el regalo de la túnica especial. El término hebreo que se usa para describir esa túnica es k'tonet pasim.


La primera vez que se usa la palabra k'tonet en la Biblia es al principio del Génesis cuando se describe la ropa que el Señor hizo a Adán y Eva para cubrirlos luego de haber pecado.
(Genesis 3:21) Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas [heb. katnot] de pieles, y los vistió.

Otra mención del término “k'tonet pasim” se hace en Samuel, en referencia a la túnica que llevaban las hijas del rey (2 Sam. 13:10).  Esta clase de túnica era usada por la realeza. También el término k'tonet se usa en relación con la túnica sacerdotal:
(Exo. 28:40-41)  Y para los hijos de Aarón harás túnicas [heb. kutnat]; también les harás cintos, y les harás tiaras para honra y hermosura.  Y con ellos vestirás a Aarón tu hermano, y a sus hijos con él; y los ungirás, y los consagrarás y santificarás, para que sean mis sacerdotes. 

Quien usaba la túnica, se distinguía de los demás.  Al ponerle la túnica especial, Jacob estaba señalando a José como el hijo que asumiría la autoridad en la familia y a  quien todos debían reconocer como especial. 

SUEÑOS DE JOSÉ
José tuvo un par de sueños proféticos que confirmaron su destino como líder entre sus hermanos.  Lamentablemente no fue prudente, y se los contó a sus hermanos sin tomar en cuenta la animadversión que ellos tenían en su contra. 
(Gen. 37:5-8)  Y José tuvo un sueño y cuando lo contó a sus hermanos, ellos lo odiaron aún más.  (6)  Y él les dijo: Os ruego que escuchéis este sueño que he tenido.  (7)  He aquí, estábamos atando gavillas en medio del campo, y he aquí que mi gavilla se levantó y se puso derecha, y entonces vuestras gavillas se ponían alrededor y se inclinaban hacia mi gavilla.  (8)  Y sus hermanos le dijeron: ¿Acaso reinarás sobre nosotros? ¿O acaso te enseñorearás sobre nosotros? Y lo odiaron aún más por causa de sus sueños y de sus palabras. 



El otro sueño fue similar:
(Gen. 37:9-11)  Tuvo aún otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He aquí, he tenido aún otro sueño; y he aquí, el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante mí.  (10)  Y él lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre lo reprendió, y le dijo: ¿Qué es este sueño que has tenido? ¿Acaso yo, tu madre y tus hermanos vendremos a inclinarnos hasta el suelo ante ti?  (11)  Y sus hermanos le tenían envidia, pero su padre reflexionaba sobre lo dicho. 

Ambos sueños revelaban el papel de liderazgo que José iba a jugar en la familia.  En ese momento no se sabía si sólo eran “sueños de grandeza”, o si realmente eran sueños proféticos.  Después veremos que se trataba de lo segundo.


En la siguiente entrada veremos a dónde los lleva el conflicto entre hermanos…

2 comentarios:

  1. feliz de leer esta manera tan didactica las historias biblicas.....muchas bendiciones a quienes intervinieron en esta publicacion

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  2. Es un estudio que permite, en estos casos, ver la disfuncionaludad familiar, como Dios esta permanentemente guiando en medio de esas situaciones.Gloria al Padre por estas enseñanzas.

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