viernes, 25 de octubre de 2013

GENESIS 34: Dina, hija de Jacob

La única hija que la Biblia menciona que tuvo Jacob es Dina.  En el capítulo 30 se habla brevemente de su nacimiento (Gen. 30:21), pero en este capítulo vuelve a salir a luz en circunstancias poco afortunadas…
(Gen. 34:1-2)  Y salió Dina, la hija de Lea, a quien ésta había dado a luz a Jacob, a visitar a las hijas de la tierra.  (2)  Y cuando la vio Siquem, hijo de Hamor heveo, príncipe de la tierra, se la llevó y se acostó con ella y la violó. 

Ciertamente la violación es algo grotesco y una gran afrenta a la mujer.  Pero debemos entender que en la cultura de los cananeos, eso era aceptable.  No lo digo para excusar a Siquem (porque no tiene excusa), sino para entender el contexto en el que eso sucedió.  En la cultura cananea era aceptable que los hombres tomaran a las mujeres que les gustaban.  Ellos las tomaban y las hacían suyas, al estilo cavernícola. Si los padres no querían que esto les pasara a sus hijas, las protegían y no les permitían salir solas. 

La pregunta es: ¿Qué estaba haciendo Dina sola, y por qué estaba “visitando a las hijas de la tierra”?  Tal vez se sentía sola entre tantos hermanos varones, y quería conocer a chicas de su edad.  Pero, ¿lo habrá hecho a sabiendas de sus padres?  Lo más probable es que ella se escapó de su casa sin permiso. La Biblia no dice cuál era la intención de Dina, y sólo podemos suponer.  De cualquier forma, no podemos negar que fue imprudente de su parte haber salido sola en medio de una cultura extraña.  También debemos preguntarnos dónde estaban sus padres.  ¿Por qué no la estaban cuidando?  Ellos eran adultos y sabían cómo funcionaba la cultura cananea.

Esta historia debe servirnos de lección.  Debemos aprender de este ejemplo para tener cuidado de nuestros hijos, y cuidarlos de no exponernos demasiado al mundo. 

LA PIDIÓ POR MUJER
Para Siquem era normal lo que hizo, y prueba de ello es lo que dijo después de violar a la chica...
(Gen. 34:3-4)  Y él se prendó de Dina, hija de Jacob, y amó a la joven y le habló tiernamente.  (4)  Entonces Siquem habló a su padre Hamor, diciendo: Consígueme a esta muchacha por mujer. 

Eso era normal en la cultura cananea, pero tal vez lo que más nos sorprende es la reacción de Jacob al enterarse de lo que había pasado.
(Gen. 34:5)  Y Jacob oyó que Siquem había deshonrado a su hija Dina, pero sus hijos estaban con el ganado en el campo, y Jacob guardó silencio hasta que ellos llegaran. 

Jacob decidió no hacer nada al respecto.  En ese momento es probable que él estuviera solo con las mujeres, ya que se menciona que los hijos estaban en el campo con el ganado.  Por eso decidió esperar.  Pudieron pasar varios días, ya que los pastores se iban lejos para buscar pastos para el ganado.

En el tiempo de espera, el padre de Siquem se presentó a Jacob.  No venía con disculpas, porque a sus ojos no habían hecho nada fuera de lo común.  El venía con una propuesta matrimonial.  Como líder del pueblo, seguramente ellos veían la propuesta como un privilegio. 
(Gen. 34:6)  Entonces Hamor, padre de Siquem, salió a donde Jacob para hablar con él. 

Aquí no queda claro el acuerdo al que llegaron con Jacob.  Más bien, la Biblia nos lleva directamente al encuentro entre Hamor y los hijos de Jacob.  Alguien les llevó la noticia, y ellos regresaron de inmediato.  Pero Los hijos de Jacob no reaccionaron tan pasivamente como lo hizo su padre.  Ellos se molestaron mucho, y lo expresaron.  Sin embargo, Hamor les salió al encuentro y trató de calmarlos, asegurándoles que su intención era honrar a la chica con el matrimonio, y además beneficiar económica y socialmente a la familia de Jacob.
(Gen. 34:7-12)  Y los hijos de Jacob regresaron del campo al oírlo. Y aquellos hombres se entristecieron y se irritaron en gran manera porque Siquem había cometido una infamia en Israel acostándose con la hija de Jacob, pues tal cosa no debe hacerse.  (8)  Pero Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Siquem anhela a vuestra hija; os ruego que se la deis por mujer.  (9)  Enlazaos con nosotros en matrimonios; dadnos vuestras hijas y tomad las nuestras para vosotros.  (10)  Así moraréis con nosotros, y la tierra estará a vuestra disposición. Habitad y comerciad y adquirid propiedades en ella. (11)  Dijo también Siquem al padre y a los hermanos de ella: Si hallo gracia ante vuestros ojos, os daré lo que me digáis.  (12)  Pedidme cuanta dote y presentes queráis y os daré conforme a lo que me digáis, pero dadme a la joven por mujer. 

Este suceso fue el que abrió las puertas a Jacob para comprar tierra, lo cual no era permitido a los extranjeros.  Al hacer la “alianza matrimonial”, se les consideró como de la familia, y por eso se les permitió adquirir terrenos.  Aunque sonaba como una buena noticia, las circunstancias que lo provocaron no fueron las adecuadas…y veremos que al final no fue de bendición…

REACCIÓN DE LOS HERMANOS DE DINA
Los hijos de Jacob no reaccionaron positivamente a lo que había sucedido con Dina, especialmente los hermanos consanguíneos: Simeón y Levi (hijos de Lea).  Aunque tenían “la justicia” de su lado, la perdieron cuando decidieron tomar la justicia en manos propias.  En ese momento, los hijos de Jacob se dejaron llevar por la emoción, y no por la voz de la razón ni la sabiduría divina.  Ellos querían venganza, sin medir las consecuencias.  Con ese objetivo, urdieron un plan para engañar a Siquem y su pueblo… 

Los hijos de Jacob se acercaron a Siquem para hacerle una propuesta, con aparente “buena voluntad”.  Le propusieron un plan de alianza, que en realidad era una treta para vengarse.  Y todo esto lo hicieron a espaldas de Jacob...
(Gen. 34:13-18)  Pero los hijos de Jacob respondieron a Siquem y a su padre Hamor, y les hablaron con engaño porque Siquem había deshonrado a su hermana Dina.  (14)  Y les dijeron: No podemos hacer tal cosa, dar nuestra hermana a un hombre no circuncidado, pues para nosotros eso es una deshonra.  (15)  Sólo con esta condición os complaceremos: si os hacéis como nosotros, circuncidándose cada uno de vuestros varones;  (16)  entonces sí os daremos nuestras hijas, y tomaremos vuestras hijas para nosotros, y moraremos con vosotros y seremos un solo pueblo.  (17)  Pero si no nos escucháis, y no os circuncidáis, entonces tomaremos a nuestra hija y nos iremos.  (18)  Y sus palabras parecieron razonables a Hamor y a Siquem, hijo de Hamor

En apariencia, esta propuesta parecía algo normal, ya que los descendientes de Abraham se circuncidaban.  Sin embargo, la intención de los hijos de Jacob no era buena.  Ellos no querían hacer alianza con los de Siquem, sino que querían vengarse.

Como dice el refrán: “No hay mayor mentira que la que uno quiere creer”.
Este fue el problema de los habitantes de Siquem.  Ellos querían creer el engaño. Primero, Siquem quería creer porque estaba enamorado de Dina.
(Gen. 34:19)  El joven, pues, no tardó en hacerlo porque estaba enamorado de la hija de Jacob. Y él era el más respetado de toda la casa de su padre. 

En cuanto al resto del pueblo, ellos creían ciegamente en su líder, y les convenía creer que la riqueza de Jacob les salpicara a todos.
(Gen. 34:20-24)  Entonces Hamor y su hijo Siquem vinieron a la puerta de su ciudad, y hablaron a los hombres de la ciudad, diciendo: (21)  Estos hombres están en paz con nosotros; dejadles, pues, morar en la tierra y comerciar en ella, porque ved, la tierra es bastante amplia para ellos. Tomemos para nosotros a sus hijas por mujeres y démosles nuestras hijas.  (22)  Mas sólo con esta condición consentirán ellos en morar con nosotros para que seamos un solo pueblo: que se circuncide todo varón entre nosotros, como ellos están circuncidados.  (23)  ¿No serán nuestros su ganado y sus propiedades y todos sus animales? Consintamos sólo en esto, y morarán con nosotros.  (24)  Y escucharon a Hamor y a su hijo Siquem todos los que salían por la puerta de la ciudad, y fue circuncidado todo varón: todos los que salían por la puerta de la ciudad. 

LA VENGANZA DE SIMEÓN Y LEVI
Al tercer día de haberse circuncidado los hombres del pueblo de Siquem, salió a luz las verdaderas intenciones de los hijos de Jacob, en específico Simeón y Levi.
(Gen. 34:25-26)  Pero sucedió que al tercer día, cuando estaban con más dolor, dos hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada y entraron en la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varón.  (26)  Y mataron a Hamor y a su hijo Siquem a filo de espada, y tomaron a Dina de la casa de Siquem, y salieron. 


La venganza no se limitó a defender la causa de Dina, sino también aprovecharon a tomar botín.  Se quedaron con sus pertenencias y esclavizaron a sus familias.
(Gen. 34:27-29)  Después los hijos de Jacob vinieron sobre los muertos y saquearon la ciudad, porque ellos habían deshonrado a su hermana.  (28)  Y se llevaron sus ovejas, sus vacas y sus asnos, y lo que había en la ciudad y lo que había en el campo;  (29)  y se llevaron cautivos a todos sus pequeños y a sus mujeres, y saquearon todos sus bienes y todo lo que había en las casas. 

Esto es un buen ejemplo de lo negativa que es la venganza.  Al principio comienza como un “acto de justicia”, pero pronto se desvía al mal y se vuelve desmedida.  Los hijos de Jacob comenzaron con sed de venganza, y le dieron rienda suelta, al punto que llegaron a hacer un mal mayor que el de los otros. La venganza no borra el mal, sino que en realidad lo multiplica.  El mal no justifica el mal; a los ojos de Dios, el mal debe ser vencido con el bien.
(Romanos 12:17-21) Nunca paguéis a nadie mal por mal. Respetad lo bueno delante de todos los hombres.  (18)  Si es posible, en cuanto de vosotros dependa, estad en paz con todos los hombres.  (19)  Amados, nunca os venguéis vosotros mismos, sino dad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: Mía es la venganza, Yo pagaré, dice el Señor.  (20)  Pero si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, sale de beber, porque haciendo esto, carbones encendidos amontonarás sobre su cabeza.  (21)  No seas vencido por el mal, sino vence con el bien el mal.

Por lo demás, si nosotros tomamos venganza por manos propias, Dios quitará Sus manos del asunto…
(Proverbios 24:17-20)  No te regocijes cuando caiga tu enemigo, y no se alegre tu corazón cuando tropiece;  (18)  no sea que el SEÑOR lo vea y le desagrade, y aparte de él su ira.  (19)  No te impacientes a causa de los malhechores, ni tengas envidia de los impíos,  (20)  porque no habrá futuro para el malo. La lámpara de los impíos será apagada.

La Biblia claramente dice que no debemos tomar la justicia en manos propias.  La justicia debe dejarse en manos de las autoridades, y en su defecto, en las manos de Dios.  La venganza debe venir de Dios (Heb. 10:30).
(Pro. 20:22)  No digas: Yo pagaré mal por mal; espera en el SEÑOR, y El te salvará.

REACCIÓN DE JACOB
A todo esto, Jacob no se enteró de los planes de sus hijos sino hasta que ya había sido ejecutado.   
(Génesis 34:30)  Entonces Jacob dijo a Simeón y a Leví: Me habéis traído dificultades, haciéndome odioso entre los habitantes del país, entre los cananeos y los ferezeos; y como mis hombres son pocos, ellos se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa. 

Los hijos se excusaron diciendo que no era justo dejar la violación sin pena.
(Génesis 34:31)  Pero ellos dijeron: ¿Había de tratar él a nuestra hermana como a una ramera?

Ciertamente había sido injusto que ese joven hubiera tratado así a su hermana, pero una injusticia no da “derecho” de cometer otra.  Ellos tomaron la justicia en sus propias manos…y eso NO es justicia.  Más bien, cometieron “otra” injusticia. Este principio lo entendía Jacob.
(1 Tes. 5:15)  Mirad que ninguno devuelva a otro mal por mal, sino procurad siempre lo bueno los unos para con los otros, y para con todos.
(1 Pedro 3:9-17)  no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fuisteis llamados con el propósito de heredar bendición.  (10)  Pues el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal y sus labios no hablen engaño.  (11)  Apártese del mal y haga el bien; busque la paz y sígala.  (12)  Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra los que hacen el mal.  (13)  ¿Y quién os podrá hacer daño si demostráis tener celo por lo bueno?  (14)  Pero aun si sufrís por causa de la justicia, dichosos sois. Y no os amedrentéis por temor a ellos ni os turbéis,  (15)  sino santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y reverencia;  (16)  teniendo buena conciencia, para que en aquello en que sois calumniados, sean avergonzados los que difaman vuestra buena conducta en Cristo.  (17)  Pues es mejor padecer por hacer el bien, si así es la voluntad de Dios, que por hacer el mal.

La acción “justiciera” de Simeón y Levi no trajo buenas consecuencias:
à Jacob quedó avergonzado, porque faltó a su palabra, es decir, al acuerdo al que había llegado con el pueblo de Siquem. 
à La venganza trajo destrucción, incluyendo a gente que no tenía la culpa.
à Simeón y Levi perdieron su lugar de preeminencia en la familia.
à  Toda la familia tuvo que salir huyendo de ese lugar.


CAMBIOS EN LA FAMILIA
Parte de la maldición que vino como consecuencia de este acto de venganza fue la pérdida de liderazgo en la familia. Esto se hará más evidente en el momento de la bendición final de Jacob a sus hijos antes de morir. Pero aquí, en este capítulo, comenzamos a ver cómo se van perdiendo los derechos de liderazgo en la familia.

Para explicarlo, nos adelantaremos a un evento que se describe en el siguiente capítulo:  Rubén pierde su derecho de primogenitura por un grave pecado contra su padre. 
(Gen. 35:22)  Y aconteció que mientras Israel moraba en aquella tierra, Rubén fue y se acostó con Bilha, concubina de su padre; e Israel lo supo. Y los hijos de Jacob fueron doce.

Rubén era el hijo mayor de Jacob; pero perdió su derecho de primogenitura por el pecado que cometió en deshonra de su padre:
(Gen. 49:3-7)  Rubén, tú eres mi primogénito, mi poderío y el principio de mi vigor, prominente en dignidad y prominente en poder.  (4)  Incontrolable como el agua, no tendrás preeminencia, porque subiste a la cama de tu padre, y la profanaste: él subió a mi lecho.  

También Simeón y Levi deshonraron a Jacob con ese acto de violencia y la venganza de Dina.  Esto les trajo consecuencias en su liderazgo entre la familia, lo cual se hizo evidente en la bendición de final de Jacob a cada uno de sus hijos.  A Simeón y Levi les habló en conjunto, y les dijo lo siguiente:
(Gen. 49:5-7)  Simeón y Leví son hermanos; sus armas instrumentos de violencia.  (6)  En su consejo no entre mi alma, a su asamblea no se una mi gloria, porque en su ira mataron hombres, y en su obstinación desjarretaron bueyes.  (7)  Maldita su ira porque es feroz; y su furor porque es cruel. Los dividiré en Jacob, y los dispersaré en Israel.

Efectivamente, las tribus de Simeón y Levi fueron dispersadas.  Al dividir la Tierra Prometida entre los hijos de Israel, a la tribu de Simeón le tocó el sur.  Pero por ser una zona desértica, no muchos se quedaron habitando allí.  La mayoría se asimilaron en la tribu de Judá, o se unieron a otras tribus.  En cuanto a la tribu de Levi, no les fue asignada tierra, sino 48 ciudades repartidas en todo el país. 


En los capítulos finales de Génesis veremos que quién de los hijos de Jacob le quedó el derecho de primogenitura…pero no nos adelantaremos a eso aún.

14 comentarios:

  1. Muchas gracias, es un estudio serio que me ayuda a entender la Biblia, mi estudio Bíblico mejora muchísimo

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  2. Gracias por el tiempo de estudio que se tomaron.

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  3. Y que paso con la protagonista de esta historia Dinah ?

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  4. No se sabe, la Biblia no nos dice nada más, probablemente siguió viviendo con su familia, pues al haber sido deshonrada tal vez no consiguió esposo...

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    1. AÑOS DESPUÉS SE CASÓ, PERO COMO TODA MUJER, QUEDÓ MARCADA POR LA VIOLACIÓN. FELICITO A QUIENES SE TOMARON EL TIEMPO DE RELATAR TODA LA HISTORIA. Dinah y José regresan a la tribu de su padre moribundo para darle un último adiós, sus 4 madres ya habían fallecido. Jacob muere. Dinah regresa a Egipto, con José y su esposo.

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  5. Realmente la violo? la biblia dice que la deshonro no necesariamente fue porque la violo, sino que le quito su virginidad sin estar casados y eso era pecado para el pueblo de Israel. PORFAVOR si es posible contestarme. niovis2hernandez@gmail.com GRACIAS!!!!!!!!

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    1. Busca en varias Versiones Nvi, Dios habla hoy, la bibia al dia, etv

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    2. Busca en varias Versiones Nvi, Dios habla hoy, la bibia al dia, etv

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  6. Muy buena explicacion del texto biblico
    gracias

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  7. Porque en el versículo 35:23 no se menciona a Dihna como hija de Jacob?

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  8. Hay una película que se llama the red tent (la carpa roja) Basada en la exitosa novela de anita diamant que narra la historia sobre las Doce tribus de Israel contada a través de los ojos de la única hija de Jacob: Dinah. Que a la vez se basa en el Antiguo Testamento del Libro de Génesis, Dina, la única hija mujer de Jacob
    La recomiendo

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  9. Segun la cultura no parecia violación, pero para los hebreos y segun el Señor, esa no es la manera de tratar a una señorita y de proceder pada pedirla en matrimonio.

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