jueves, 29 de enero de 2026

NUMEROS 14:20-45. No entraron a la Tierra Prometida



En los episodios anteriores vimos que el pueblo reaccionó mal ante el reporte de los espías que fueron a explorar la tierra de Canaán. En lugar de animarse a conquistar la Tierra Prometida, se rebelaron. 


RESPUESTA DE DIOS A LA REBELIÓN DEL PUEBLO

Al ver esto, Moisés intercedió ante Dios por el pueblo, porque sabía las consecuencias de su rebelión. 

(Números 14:19) Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.


Al leer la respuesta de Dios, pensaríamos que Dios no accedió a la petición de Dios, pero sí lo hizo en parte (según la justa medida). Moisés pidió que perdonara al pueblo, y Dios les perdonará su vida, pero cargarán con las consecuencias de su rebelión. Más adelante, se hará evidente que el pueblo no cambió su actitud, sino siguió igual, y por eso Dios dictó su sentencia:

(Números 14:20-23) Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho. Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra, todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz, no verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá.


En el balance entre justicia y misericordia, Dios les va a perdonar la vida, dándoles más tiempo para arrepentirse, pero no dejará pasar por alto su rebelión, que fue grave. Dios señala que no hay justificación para que se rebelen así, luego de todos los milagros que habían presenciado. Y esta no era la primera rebelión, pues ya diez veces habían provocado a Dios. Por lo tanto, como no oyeron (heb. Shema: oír + hacer), entonces la consecuencia será que los que se rebelaron: "no van a entrar a la Tierra Prometida".


Los únicos que obedecieron y creyeron fueron: Caleb y Josué (Nota: aquí sólo se menciona a Caleb, pero más tarde también se incluye a Josué). 

(Números 14:24) Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión.


PROMESA PARA LA SIGUIENTE GENERACIÓN

¿Acaso Dios faltará a su promesa? Absolutamente no. Dios va a cumplir su promesa de llevar a los israelitas a la Tierra Prometida, pero lo hará con Josué y Caleb, y con la siguiente generación, como veremos más adelante. (Referencia: Deut. 1:34-35, 38-39)


¿Qué pasará con la "generación del desierto" (es decir, los israelitas que salieron de Egipto siendo adultos)? Conforme avance la historia, veremos que toda esta generación quedará vagando por el desierto, y no entrarán a la Tierra Prometida, como consecuencia de su duro corazón. Se quejaron, se rebelaron, no agradecieron, y no tuvieron fe, a pesar de todos los milagros que presenciaron. Claramente, el castigo para Israel no es sólo por el Pecado de los Espías, sino por todo su comportamiento desde que salieron de Egipto. 


Éste es el dictamen de Dios:

(Números 14:26-29) Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: ¿Hasta cuándo oiré esta depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se quejan? Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cuerpos; todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los cuales han murmurado contra mí. 


¿Por qué Dios hace responsables a los israelitas de 20 años para arriba? Ellos eran los israelitas adultos que formaban parte del ejército, y eran los responsables de entrar a Canaán y conquistarla. Sin embargo, ellos no quisieron hacer su parte, sino que promovieron la idea de regresar a Egipto. En la tradición judía, esta generación es conocida como "la generación del desierto", porque allí murieron. 


CUIDADO CON LO QUE PIDEN

Otro punto que debemos resaltar sobre la respuesta de Dios, es lo referente al deseo de morir en el desierto. 


El pueblo dijo: "¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto! ¡Ojalá hubiéramos muerto en este desierto!" (Num. 14:2).


El pueblo se ató con sus propias palabras y se condenó con su propia lengua. Ellos dijeron que era "mejor morir en el desierto", y Dios les dijo que lo que habían dicho, eso es exactamente lo que les pasará. 


Dios dijo: "Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cuerpos..." (Num. 14:28-29).


La Biblia nos advierte del poder de la lengua, y debemos tener cuidado con lo que decimos y confesamos, porque trae consecuencias. Como dice el proverbio:

(Proverbios 18:21) La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.


Exactamente lo que profirió la generación del desierto, eso fue lo que recibirán--no por deseo de Dios, sino por su propia confesión. 


LOS UNICOS QUE ENTRARAN

En resumen, los únicos israelitas que van a entrar a la Tierra Prometida será la nueva generación, además de los dos exploradores que tuvieron fe en Dios: Josué y Caleb, con sus familias (ref. Deuteronomio 1:34-40). Aún Moisés y Aarón no van a entrar, pero por otras razones que estudiaremos más adelante en el libro de Números.

(Números 14:30) Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun.


La generación del desierto había acusado a Dios de poner en riesgo a sus hijos: 

(Números 14:3) ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa?


Pero Dios aclaró cuál es Su propósito divino para la nueva generación: 

(Números 14:31) Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis. 


El precio que va a pagar la nueva generación es que tendrán que esperar para el cumplimento de la promesa. Pero ese tiempo no será de balde, porque crecerán y madurarán, y también tendrán la oportunidad de aprender de los errores de sus padres para no repetirlos. La generación adulta morirá en el desierto, pero los hijos recibirán la promesa. 

(Números 14:32-33) En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto. Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto.


POR 4O AÑOS

Dios determinó el tiempo que los israelitas vagarían en el desierto para cumplir su pena. Pero también podríamos verlo como una larga oportunidad para arrepentirse (y en los siguientes capítulos veremos si lo aprovecharon, o siguieron en su rebelión). 

(Números 14:34-35) Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo. Yo Jehová he hablado; así haré a toda esta multitud perversa que se ha juntado contra mí; en este desierto serán consumidos, y ahí morirán.


40 años es el tiempo en que cambia una generación a la otra. Los adultos se convertirán en ancianos, y los hijos llegarán a su edad adulta. 


CASTIGO A LOS 10 ESPÍAS 

Dios continuó hablando, porque tenía un castigo particular para los diez espías que dieron el mal reporte. 

(Números 14:36-37) Y los varones que Moisés envió a reconocer la tierra, y que al volver habían hecho murmurar contra él a toda la congregación, desacreditando aquel país, aquellos varones que habían hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehová.


El problema con esos 10 espías no fue que "tuvieran miedo", porque todos lo experimentarían al ver a los gigantes. Si eso fuera el caso, morirían como todos los demás. Pero Dios los castigó en ese momento porque hablaron mal de la Tierra Prometida, y se convirtieron en piedra de tropiezo, llevando al pueblo a murmurar en contra de Dios. 


Por esta razón, su castigo sería la muerte en ese momento, y no esperarían a morir por causas naturales en el desierto. La palabra que se usa para "plaga", en hebreo es: Magefah, que se puede traducir como un golpe fatal, una masacre en el campo de batalla, o una peste que viene como juicio divino. 


Los únicos exentos del castigo fueron Josué y Caleb, porque ellos dieron un buen reporte, y animaron al pueblo a creer que Dios les ayudaría a conquistar la Tierra (Num. 14:5-9).

(Números 14:38) Pero Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone quedaron con vida, de entre aquellos hombres que habían ido a reconocer la tierra.


REACCIÓN DEL PUEBLO ANTE EL CASTIGO

Leamos ahora cómo reaccionó el pueblo cuando se enteraron que ya no entrarían a la Tierra Prometida, sino que vagarían por el desierto por 40 años más.

(Números 14:39-40) Y Moisés dijo estas cosas a todos los hijos de Israel, y el pueblo se enlutó mucho. Y se levantaron por la mañana y subieron a la cumbre del monte, diciendo: Henos aquí para subir al lugar del cual ha hablado Jehová; porque hemos pecado.


A primera vista, daría la impresión que estaban arrepentidos, porque reconocieron que habían pecado, y manifestaron su disposición a pelear contra los enemigos. Sin embargo, al seguir leyendo se hace evidente que en realidad estaban haciendo lo contrario de lo que Dios había instruido. Moisés entendió lo que estaba pasando, y les advirtió lo siguiente: 

(Números 14:41-43) Y dijo Moisés: ¿Por qué quebrantáis el mandamiento de Jehová? Esto tampoco os saldrá bien. 


Si su corazón estuviera en una posición de humildad, ellos habrían atendido a la advertencia de Moisés. Pero la realidad es que su corazón era rebelde, como lo muestran sus hechos:


* Cuando Dios dijo que entraran a la Tierra >> no quisieron, sino que propusieron regresar a Egipto;


* Pero cuando Dios les dijo que ya no entraran a Canaán >> entonces ellos se dispusieron a entrar, en contra de Su Palabra.


¿Cuál había sido la instrucción de Dios para ese momento? Dios les había dicho que no se quedaran en ese valle, porque sin el favor divino corrían peligro de ser atacados por los enemigos.

(Números 14:25) Ahora bien, el amalecita y el cananeo habitan en el valle; volveos mañana y salid al desierto, camino del Mar Rojo.


Moisés les advirtió que si luchaban contra los enemigos con sus propias fuerzas, sin la ayuda de Dios, serían derrotados. 

(Números 14:41-43) No subáis, porque Jehová no está en medio de vosotros, no seáis heridos delante de vuestros enemigos. Porque el amalecita y el cananeo están allí delante de vosotros, y caeréis a espada; pues por cuanto os habéis negado a seguir a Jehová, por eso no estará Jehová con vosotros.


Si el pueblo fuera sabio, habría atendido a la advertencia de Moisés. Lamentablemente eran necios y de dura de cerviz, y al final hicieron exactamente lo contrario a lo que Dios había ordenado.

(Números 14:44-45) Sin embargo, se obstinaron en subir a la cima del monte; pero el arca del pacto de Jehová, y Moisés, no se apartaron de en medio del campamento. Y descendieron el amalecita y el cananeo que habitaban en aquel monte, y los hirieron y los derrotaron, persiguiéndolos hasta Horma.


Si hubieran entrado cuando Dios les llamó, habrían tenido la victoria sobre los enemigos, porque contaban con su gracia; pero cuando se rebelaron, Dios no los favoreció, y por ello sufrieron una gran derrota (Deut. 1:41-45). 


Esto nos enseña una gran lección: si queremos tener la gracia de Dios, debemos obedecerle, y hacerlo en el tiempo y en la forma de Dios.


NO ENTRARON A LA TIERRA PROMETIDA

Muchos creen que los israelitas se perdieron en el desierto por cuarenta años, hasta que finalmente encontraron el camino...pero no es así. Ellos hubieran entrado al año siguiente de haber salido de Egipto. La razón del largo retraso fue porque, al llegar a las puertas de Canaán, perdieron la fe y se rebelaron contra Dios. 


En el libro de Hebreos se hace referencia a este momento histórico, y explica la primera razón por la que no entraron a la Tierra Prometida en esa generación: 

(Hebreos 3:16-19) ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.


La primera razón por la que la generación del desierto no entró a la Tierra Prometida fue por increduilidad, por falta de fe. Y hay una segunda razón: por su desobediencia


Esta segunda razón la encontramos en el libro de Ezequiel. En esta profecía, Dios trae a memoria este punto histórico, y explica por qué no permitió que la generación del desierto entrara a la Tierra Prometida; y luego exhorta a la nueva generación a aprender de los errores de sus padres: 

(Ezequiel 20:15-20) También yo les alcé mi mano en el desierto, jurando que no los traería a la tierra que les había dado, que fluye leche y miel, la cual es la más hermosa de todas las tierras; porque desecharon mis decretos, y no anduvieron en mis estatutos, y mis días de reposo profanaron, porque tras sus ídolos iba su corazón. Con todo, los perdonó mi ojo, pues no los maté, ni los exterminé en el desierto; antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus ídolos. Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra; y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.


40 AÑOS EN EL DESIERTO

¿Por qué la generación del desierto no murió de un golpe, y así hubieran acabado con la espera? Porque la misericordia de Dios es larga, y les estaba dando la oportunidad de ponerse a cuentas con Dios. En esos cuarenta años, Dios estaba probando sus corazones, para ver si lo amaban o no. 

(Deuteronomio 8:2-5) Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años. Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga.


En los siguientes capítulos de Números leeremos sobre algunos sucesos que se dieron en los cuarenta años que los israelitas pasaron en el desierto. Lamentablemente veremos que el pueblo siguió en su rebelión, tal como se describe en el salmo: 

(Salmo 95:10-11) Cuarenta años estuve disgustado con la nación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.


*** 


Enlace a otros capítulos: NUMEROS




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