miércoles, 9 de octubre de 2013

GENESIS 33:1-18. Encuentro con Esaú


En el capítulo 33 de Génesis leemos sobre el encuentro de Jacob con su hermano Esaú. Ya habían pasado veinte años desde que Jacob había salido huyendo de la furia de su hermano.  Sin duda se preguntaba si Esaú todavía le guardaba resentimiento o ya lo había perdonado.  A primera vista, parecía que venía con ánimos de pelear, ya que venía acompañado de una gran compañía de hombres.   
(Gen. 33:1-2)  Y alzando Jacob los ojos miró, y he aquí, Esaú venía y cuatrocientos hombres con él. Entonces dividió a los niños entre Lea y Raquel y las dos siervas.  (2)  Y puso a las siervas con sus hijos delante, y a Lea con sus hijos después, y a Raquel con José en último lugar.

Jacob protegió a su familia de un posible ataque de Esaú (aunque siempre mostrando preferencias por su  mujer favorita).

CON HUMILDAD
Jacob actuó con mucha sabiduría en su encuentro con Esaú.  No se puso en una actitud agresiva sino defensiva.  Pero lo más importante es que actuó con mucha humildad. 

La Biblia dice que la respuesta suave aparta la ira (Pro 15:1),  y esa fue la actitud que tomó Jacob ante Esaú.  Jacob no llegó con prepotencia o con excusas, sino con humildad. 
(Gen. 33:3)  y él se les adelantó, y se inclinó hasta el suelo siete veces hasta que llegó cerca de su hermano. 



Según las costumbres antiguas, cuando uno se acercaba a un rey, debía inclinarse siete veces.  ¿Acaso Esaú era rey?  Es muy posible que se había convertido en el rey de Edom. 

La Biblia nos revela que Esaú dejó la tierra de Canaán para establecerse en Seir.  Esa era una región desértica y despoblada, pero Esaú y sus descendientes habitaron allí y formaron el reino de Edom.  Esaú sabía que él no iba a poder ser alguien de mucha importancia en Canaán porque él y su familia vivían como extranjeros entre las poblaciones amorreas.  Por eso dejó la Tierra Prometida, y se fue al desierto para establecer un reino allí.  Esaú no era un hombre paciente, y seguramente no estaba dispuesto a esperar a la promesa divina.  Por lo que vemos en la Biblia, él buscaba la gratificación inmediata, y no la recompensa eterna.  Esaú decidió dejar la Tierra Prometida en busca de “mejores oportunidades”.  Toda su vida menospreció la herencia divina, y por eso él no fue contado entre el pueblo de Dios.

La Biblia dice que Dios rechazó a Esaú, que vino como consecuencia de su rechazo al Señor y a su herencia. 
(Malquías 1:2-3)  Yo os he amado--dice el SEÑOR--. Pero vosotros decís: ¿En qué nos has amado? ¿No era Esaú hermano de Jacob?--declara el SEÑOR--. Sin embargo, yo amé a Jacob,  (3)  y aborrecí a Esaú, e hice de sus montes desolación, y di su heredad a los chacales del desierto.

La herencia que Esaú escogió fue ser rey de los chacales del desierto, en lugar de ser siervo de Dios.   Por eso lo vemos fuera de la Tierra Prometida. 

REACCIÓN DE ESAÚ
Ahora volviendo a la historia en Génesis 33, leemos que Jacob se inclinó ante Esaú siete veces (33:3), lo cual no hubiera sido extraño si Esaú era rey.

Esaú venía acompañado de 400 hombres, dispuestos a pelear.  Pero la actitud de humildad de Jacob desarmó a Esaú.
(Gen. 33:4)  Entonces Esaú corrió a su encuentro y lo abrazó, y echándose sobre su cuello lo besó, y lloraron. 



En lugar de atacarlo, Esaú se emocionó al verlo y lo abrazó.  Luego quiso conocer a su familia.
(Gen. 33:5-7)  Y alzó sus ojos y vio a las mujeres y a los niños, y dijo: ¿Quiénes son éstos que vienen contigo? Y él respondió: Son los hijos que Dios en su misericordia ha concedido a tu siervo.  (6)  Entonces se acercaron las siervas con sus hijos, y se inclinaron.  (7)  Lea también se acercó con sus hijos, y se inclinaron; y después José se acercó con Raquel, y se inclinaron. 

REGALOS
Luego de conocer a la familia, Esaú le preguntó a Jacob acerca de los regalos que le había enviado en el camino.
(Gen. 33:8)  Y dijo Esaú: ¿Qué te propones con toda esta muchedumbre que he encontrado? Y él respondió: Hallar gracia ante los ojos de mi señor. 

En el Medio Oriente hay toda una cultura en relación con los regalos.  Se dan regalos principalmente por dos razones:

* Regalo de reconocimiento: son los obsequios que se dan porque uno debe algo.  Esto aplica también a los regalos para alguien que se considera como superior, reconociendo lo que ha hecho.

* Regalo de compromiso: son obsequios cuyo objetivo es obtener un favor a cambio. Esto un tipo de pago anticipado o la compra de un favor.

Sabiendo esto, podemos entender la pregunta de Esaú.  El estaba preguntando cuál era la intención de Jacob al enviarle tantos regalos.
(Gen. 33:9-11)  Pero Esaú dijo: Tengo bastante, hermano mío; sea tuyo lo que es tuyo.  (10)  Mas Jacob respondió: No, te ruego que si ahora he hallado gracia ante tus ojos, tomes el presente de mi mano, porque veo tu rostro como uno ve el rostro de Dios, y favorablemente me has recibido.  (11)  Acepta, te ruego, el presente que se te ha traído, pues Dios me ha favorecido, y porque yo tengo mucho. Y le insistió, y él lo aceptó. 

Esaú no quería comprometerse con Jacob, y por eso le dijo que él tenía suficiente, y no necesitaba nada. Pero Jacob le explicó que los regalos eran de reconocimiento, y no de compromiso.

BASTANTE VRS TODO
Es interesante ver la diferente reacción que tienen Jacob y Esaú al respeto de sus bienes y riquezas.

Esaú dijo: “tengo bastante” (Gen. 33:9).  En hebreo es “Rav”, y también significa: mucho, abundante. “Bastante” implica abundancia, pero siempre hay espacio para más.

En contraste, Jacob dijo que tenía “mucho”.  En hebreo es “Kol” que significa: todo, plenitud.  Esto implica que tiene todo lo que necesita, y por lo tanto, no necesita más.

Hay un refrán judío que dice: “Rico es aquel que está satisfecho con lo que tiene.”


SIGUIERON SU CAMINO
En la aclaración de Jacob, hubo un mal entendido.  Al oír Esaú que su hermano lo estaba reconociendo como rey, él creyó que su hermano se estaba convirtiendo en su súbdito…pero esa no era la intención de Jacob.  Él lo estaba reconociendo como “rey de Edom”, pero no como “su rey”.

Jacob no quería ir a Edom, sino a la Tierra Prometida.  Aunque allí fuera peregrino y extranjero, para él esa era la tierra que Dios le había prometido darle a sus descendientes. Esa era la tierra que consideraba su herencia eterna.

El problema es que Jacob no sabía cómo decirle esto a Esaú.  Sin duda quería evitar que su hermano se enojara de nuevo.
(Gen. 33:12-15)  Entonces Esaú dijo: Pongámonos en marcha y vámonos; yo iré delante de ti.  (13)  Pero él le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que debo cuidar de las ovejas y las vacas que están criando. Si los apuramos mucho, en un solo día todos los rebaños morirán.  (14)  Adelántese ahora mi señor a su siervo; y yo avanzaré sin prisa, al paso del ganado que va delante de mí, y al paso de los niños, hasta que llegue a mi señor en Seir.  (15)  Y Esaú dijo: Permíteme dejarte parte de la gente que está conmigo. Pero él dijo: ¿Para qué? Halle yo gracia ante los ojos de mi señor. 

La intención de Jacob no era seguir a Esaú a Seir, sino seguir su camino hacia la Tierra Prometida.
(Gen. 33:16-18)  Aquel mismo día regresó Esaú por su camino a Seir;  (17)  y Jacob siguió hasta Sucot, y se edificó una casa, e hizo cobertizos para su ganado; por eso al lugar se le puso el nombre de Sucot.  (18)  Y Jacob llegó sin novedad a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando vino de Padán-aram, y acampó frente a la ciudad. 

Mientras que Esaú regresó a su tierra en Seir (hoy, al sur de Jordania), Jacob tomó rumbo hacia la Tierra Prometida.  Pero antes de cruzar el Río Jordán, se detuvieron temporalmente en Sucot.

Es curioso que “Sucot” es la palabra hebrea para “tabernáculos o cabañas”.   También es el nombre de la última fiesta de redención que celebra la vida de los israelitas en el desierto, justamente antes de entrar a la Tierra Prometida.


En la próxima entrada estudiaremos los últimos versículos del capítulo 33…

3 comentarios:

  1. Excelente. Aún cuando en apariencia es breve lo que se comenta es muy enriquecedor y me aporto mucho. Gracias por su ayuda y Dios los bendiga.

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  2. maravilloso, cuantos errores encontramos en nuestra vida, la que hemos vivido en el ámbito familiar, tal vez desde la niñes hay cosas en nuetro interior el cual no hemos perdonado, y tan solo porque no nos acordamos, pero influye en el carácter en las emociones en el autoestima, Dios es tan bueno , que preparo este encuentro de Esau y Jacob, puso en el corazón de Esau el perdon. y se liberaron de tan pesada carga y aun las cosas malas sirven para bien.

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  3. Es maravilloso ver como hay esa verdadera reconciliación entre esau y Jacob, pero antes de suceder Jacob tuvo ese maravilloso encuentro con Dios. La aplicación que sacamos es que solo la presencia de Dios puede restaurar nuestras vidas. Y transformar nuestra personalidad. Como se forma el carácter de Cristo en nuestra vida, que no pasamos inadvertidos. Esau vio en jacob el rostro de Dios.

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