jueves, 21 de junio de 2018

1 SAMUEL 22:1-5. Refugio en la Cueva


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En el capítulo anterior vimos que, cuando David comenzó a huir, él buscó pan en Nob; y todo lo que encontró fue el pan consagrado, que se conoce como: “Pan de la Presencia”. Allí también buscó armas para defenderse, y sólo encontró el recordatorio de la victoria sobre el gigante. Es como si Dios le estuviera enviando un mensaje subliminal diciéndole: Busca Mi Presencia, y allí encontrarás provisión y protección. David trató de luchar con sus propias fuerzas, que fueron insuficientes. Pero ahora que estaba solo de nuevo, David buscó otro refugio y clamó a Dios. Su oración en ese momento quedó plasmada en el Salmo 142…

JEHOVÁ ES MI REFUGIO (Salmo 142)
El salmo que David compuso estando solo en la cueva comienza con un grito de clamor al Señor:
(Salmo 142:1-3) Con mi voz clamaré a Jehová; con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja; delante de él manifestaré mi angustia.

Las dos frases que leen “delante de él”, en hebreo es “Al Panim”, que es el mismo nombre que reciben los “Panes de la Presencia” (heb. Lejem al Panim). Estando solo, David se volvió hacia Dios, y derramó su corazón ante Él. Le expuso su “queja” (heb. Sija: oración, meditación, contemplación) y le manifestó su “angustia” (heb. Tzará: aprieto, aflicción, tribulación).

David también se quejó de su soledad.
(Salmo 142:4) 4 Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer; no tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida.

Luego de haberse desahogado, David reconoce que no ha perdido a Dios, y que en Él está puesta su esperanza.
(Salmo 142:5-6) Clamé a ti, oh Jehová; dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes. Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido. Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.

David termina el salmo diciendo que confía que Dios lo rescatará, y que lo rodeará de hombres justos.
(Salmo 142:7) Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; me rodearán los justos, porque tú me serás propicio.

[Nota: En el tiempo en que estuvo en la cueva, David también compuso el Salmo 57, en el que clama por la misericordia de Dios y su pronto socorro.
(Salmo 57:1-3) Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos. Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece. El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa; Dios enviará su misericordia y su verdad.]


CUEVA DE ADULAM
El lugar donde David se fue a refugiar quedaba en la región montañosa entre Gat y Jerusalén. Allí hay muchas cuevas que servían de refugio a los viajeros (e históricamente también sirvieron de escondite para los judíos cuando fueron perseguidos por los romanos, cuando destruyeron Jerusalén y el Templo). Allí estuvo David solo, el tiempo suficiente para componer el salmo…pero poco después llegó compañía.
(1 Samuel 22:1) Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él.

Es probable que la familia de David fue también perseguida por el rey Saúl, y por eso huyeron de su casa, y buscaron a David. Pero no sólo la familia se unió a David sino muchos más…
(1 Samuel 22:2) Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.

Tal como Dios había advertido a través del profeta Samuel, el rey de Israel no veló por los intereses del pueblo, sino que sacó provecho de ellos (1 Samuel 8). Saúl comenzó a exprimir al pueblo, cobrando impuestos para financiar su vida de realeza, su servidumbre, y también a su ejército que constantemente enfrentaba batallas. Y ahora, Saúl necesitaba pagarles a los soldados que iban en persecución de David. Muchas familias debían enviar a sus hijos a servir en el ejército del rey, y ya no contaban con mano de obra para cultivar la tierra. Todo esto fue minando la economía nacional, y mucha gente terminó endeudándose, lo cual llevaba a la servidumbre y esclavitud. Todo esto trajo un gran descontento entre la población, y no es de extrañar que quisieran un cambio de autoridad, ya que Saúl no se preocupaba por el pueblo sino sólo en sus intereses personales. Por eso, muchos israelitas pusieron su vista en David. Y la gente más afectada decidió dejar todo para seguir a David.

La Biblia describe al nuevo ejército de descontentos de la siguiente manera:

a. Afligidos (heb. Matzok, lit. lugar estrecho, en aprietos)
b. Endeudados (heb. Nasha, también préstamo con intereses, usura)
c. Con amargura de espíritu (heb. Mar Nefesh, alma amargada)

Tal vez no suena como el mejor grupo de apoyo, pero fue la desesperación la que los llevó a luchar con David para liberar al pueblo de la opresión del rey Saúl.

REFUGIO PARA LOS PADRES
Los padres de David también tuvieron que abandonar su hogar, porque eran blanco de la venganza del rey. Sin embargo, ellos ya no tenían edad para estar huyendo con David y su tropa de fieles. Por lo tanto, David les buscó refugio en una nación vecina, donde difícilmente Saúl iría a buscarlos.
(1 Samuel 22:3-4) Y se fue David de allí a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Yo te ruego que mi padre y mi madre estén con vosotros, hasta que sepa lo que Dios hará de mí. Los trajo, pues, a la presencia del rey de Moab, y habitaron con él todo el tiempo que David estuvo en el lugar fuerte.

Es probable que la familia de David tenía contactos familiares en Moab, ya que su antepasada Rut era originaria de ese lugar.

ADVERTENCIA DEL PROFETA
David ya no estaba solo. Dios le envío a su familia, y a un ejército de defensores. También le envió profetas que iban guiando sus pasos.
(1 Samuel 22:5) Pero el profeta Gad dijo a David: No te estés en este lugar fuerte; anda y vete a tierra de Judá. Y David se fue, y vino al bosque de Haret.


Más estudios de este libro en: 
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