jueves, 31 de mayo de 2018

1 SAMUEL 18. David, el héroe


Luego de la victoria sobre Goliat, David fue aceptado como parte del ejército de Israel, a pesar de tener menos de 20 años de edad (Num. 1:3); y no sólo eso, sino que fue colocado en una posición de autoridad.
(1 Samuel 18:5) Y salía David a dondequiera que Saúl le enviaba, y se portaba prudentemente. Y lo puso Saúl sobre gente de guerra, y era acepto a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los siervos de Saúl.

Todos amaban a David, pero en especial Jonatán, el príncipe heredero…

PACTO ENTRE DAVID Y JONATÁN
Jonatán llegó a identificarse con David, ya que eran muy parecidos; ambos eran guerreros valientes, y también eran hombres nobles, de buen corazón. Jonatán tenía la misma sangre que su padre Saúl, pero su corazón era más similar al de David. Esta identificación lo llevó a desarrollar una cercana relación con David.
(1 Samuel 18:1) Aconteció que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo.

David y Jonatán desarrollaron una excelente amistad; pero no sólo eso, sino que evidentemente hubo una conexión espiritual, al punto que hicieron un pacto entre ellos, promovido por Jonatán.
(1 Samuel 18:3-4) E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo. Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte.

Las piezas que Jonatán le entregó a David no eran unos simples regalos de amistad, sino piezas simbólicas. Cada pieza tiene un mensaje relacionado con la alianza que estaban haciendo, la cual no sólo era un acuerdo social sino que también tenía implicaciones políticas. Nótese que sólo Jonatán entregó las piezas, y David las recibió pero no entregó nada más que su aceptación y su amistad.

a. MANTO (heb. Meil):
El manto es una pieza de la vestidura que se coloca sobre todo lo demás y cubre. Los mantos solían ser distintivos, variando según el oficio de la persona o su rango. Es un símbolo de autoridad y de posición. Al darle su manto a David, Jonatán le estaba cediendo su posición como heredero al trono. No sabemos si Jonatán sabía que el profeta Samuel había ungido a David como el próximo rey, pero aunque no lo supiera intelectualmente, lo intuyó espiritualmente.

b. ROPA:
Además del manto que cubre, también le entregó una pieza de ropa. En hebreo se usa la palabra: Med, que también se puede traducir como vestidura o armadura. Quitarse la ropa implica quedar en una posición de completa transparencia, sin apariencias ni fingimientos; pero también es una posición de vulnerabilidad. La transparencia y la sinceridad son valores indispensables para que una amistad funcione bien y se profundice aún más. 

c. ARMAS:
Por último, aunque no menos importante, Jonatán le entregó a David sus armas de defensa y lucha militar: su ESPADA (heb. Jereb) y su ARCO (heb. Keshet). También incluyó su TALABARTE (Heb. Hagor), el cinturón del que cuelga la espada. En otras palabras, Jonatán se estaba desarmando ante David. Le estaba diciendo que confiaba en que David no le haría daño, sino que más bien lo defendería. También Jonatán se comprometía a defender a David, lo cual hará pronto en la historia.

Como ya mencionamos, David no le entregó nada a Jonatan, más que su amistad y el compromiso de mutua defensa. Pero más adelante en la historia veremos que Jonatán le pedirá algo a David, en favor de su familia. 

DAVID, EL HÉROE DE ISRAEL
Luego de haber matado a Goliat, David se convirtió en el héroe de Israel.
(1 Samuel 18:6-7) Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles.

La admiración del pueblo por David era tan grande, que el rey comenzó a tener envidia del jovencito.
(1 Samuel 18:8-9) Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.

Recordemos que a Saúl le importaba demasiado la opinión del pueblo; por lo tanto, cuando él se dio cuenta que la admiración del pueblo se volcó hacia David, el corazón del rey cambió hacia su campeón. Antes veía a David como una ventaja para su fama, pero ahora lo veía como una amenaza a su poder.
(1 Samuel 18:10) Aconteció al otro día, que un espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl, y él desvariaba en medio de la casa. David tocaba con su mano como los otros días; y tenía Saúl la lanza en la mano.

Como era costumbre, cuando Saúl era atormentado por el espíritu malo, David era llamado para tocarle música, y así calmarlo. Pero en esta ocasión, Saúl reaccionó de manera diferente por la envidia que había invadido su corazón.
(1 Samuel 18:11) Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David a la pared. Pero David lo evadió dos veces.

Dos veces Saúl trató de matar a David con una lanza, pero el joven logró evadir el ataque. A partir de ese momento, Saúl trató de deshacerse de David; sin embargo, esto no era tan sencillo por varias razones:
a. David era el mejor amigo de su hijo Jonatán (1 Sam. 18:1-4);
b. David era el prometido de su hija, ya que Saúl había ofrecido la mano de su hija al hombre que venciere a Goliat (1 Sam. 17:25);
c. David era popular, y el rey se echaría al pueblo en su contra si le hacía algo a su héroe (1 Sam. 18:6-7);
d. Otra razón es que Saúl tenía miedo de David, pues se había hecho evidente que el joven tenía el Espíritu de Dios—y Saúl ya no.
(1 Samuel 18:12) Mas Saúl estaba temeroso de David, por cuanto Jehová estaba con él, y se había apartado de Saúl.

Lo que hizo Saúl para alejarse de David fue asignarlo como uno de los capitanes del ejército. De esa manera, David ya no sería su paje de armas.
(1 Samuel 18:13) por lo cual Saúl lo alejó de sí, y le hizo jefe de mil; y salía y entraba delante del pueblo.

David no reaccionó mal ante el cambio, sino que actuó con humildad y prudencia.
(1 Samuel 18:14) Y David se conducía prudentemente en todos sus asuntos, y Jehová estaba con él.

Irónicamente, Saúl provocó lo opuesto de lo que deseaba, ya que su temor se incrementó y el amor del pueblo por David iba en aumento.
(1 Samuel 18:15-16) Y viendo Saúl que se portaba tan prudentemente, tenía temor de él. Mas todo Israel y Judá amaba a David, porque él salía y entraba delante de ellos.

TRUCOS DE SAÚL
Dado que no convenía deshacerse de David por las vías tradicionales, para no echarse en su contra al pueblo, a Saúl se le ocurrieron otras formas de hacerlo:

Truco #1. Saúl condicionó la boda con su hija mayor a que David peleara personalmente en las batallas. Esto lo hizo para que David muriera en la batalla a manos de los enemigos.
(1 Samuel 18:17) Entonces dijo Saúl a David: He aquí, yo te daré Merab mi hija mayor por mujer, con tal que me seas hombre valiente, y pelees las batallas de Jehová. Mas Saúl decía: No será mi mano contra él, sino que será contra él la mano de los filisteos.

Lejos de demandar su derecho por la promesa del rey (1 Sam. 17:25), David respondió humildemente que no era digno de ser parte de la familia real.
(1 Samuel 18:18) Pero David respondió a Saúl: ¿Quién soy yo, o qué es mi vida, o la familia de mi padre en Israel, para que yo sea yerno del rey?

De cualquier forma, Saúl no tenía intención de cumplir su palabra. Mientras David estaba peleando una guerra cruenta, creyendo que moriría en ella, en ese tiempo el rey le dio a otro hombre la mano de su hija mayor.
(1 Samuel 18:19) Y llegado el tiempo en que Merab hija de Saúl se había de dar a David, fue dada por mujer a Adriel meholatita.

Truco #2. Más adelante, Saúl se enteró que su otra hija amaba a David.
(1 Samuel 18:20) Pero Mical la otra hija de Saúl amaba a David; y fue dicho a Saúl, y le pareció bien a sus ojos.

Cuando se lo propusieron a David (1 Sam. 18:21-22,24), él respondió que no se sentía digno porque no contaba con una dote meritoria para una princesa (1 Sam. 18:23). Saúl aprovechó esa oportunidad para crear otro truco para deshacerse de David, poniéndole una prueba que ningún hombre normal podría cumplir.
(1 Samuel 18:25) Y Saúl dijo: Decid así a David: El rey no desea la dote, sino cien prepucios de filisteos, para que sea tomada venganza de los enemigos del rey. Pero Saúl pensaba hacer caer a David en manos de los filisteos.

David aceptó humilde y valientemente el reto. No sólo lo cumplió sin ser herido, sino que trajo más de lo que el rey había demandado.
(1 Samuel 18:26-27) Cuando sus siervos declararon a David estas palabras, pareció bien la cosa a los ojos de David, para ser yerno del rey. Y antes que el plazo se cumpliese, se levantó David y se fue con su gente, y mató a doscientos hombres de los filisteos; y trajo David los prepucios de ellos y los entregó todos al rey, a fin de hacerse yerno del rey. Y Saúl le dio su hija Mical por mujer.

Saúl no tuvo otra opción que cumplir su promesa. Se hizo evidente que la gracia de Dios estaba con David. Pero en lugar de cambiar de opinión, el corazón de Saúl se endureció más, y trató a David como su enemigo a partir de ese momento.
(1 Samuel 18:28-29) Pero Saúl, viendo y considerando que Jehová estaba con David, y que su hija Mical lo amaba, tuvo más temor de David; y fue Saúl enemigo de David todos los días.

A pesar de la oposición de Saúl, la estima del pueblo por David seguía creciendo, pues la gracia de Dios estaba sobre él, y continuaba teniendo victorias sobre los enemigos. 
(1 Samuel 18:30) Y salieron a campaña los príncipes de los filisteos; y cada vez que salían, David tenía más éxito que todos los siervos de Saúl, por lo cual se hizo de mucha estima su nombre.


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