sábado, 5 de mayo de 2018

1 SAMUEL 14:24-52. Voto imprudente


La segunda parte del capítulo 14 habla del efecto de un voto necio que hizo Saúl, en medio de su desesperación por el ataque del enemigo.
(I Samuel 14:24) Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había juramentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había probado pan.

El rey Saúl puso a ayunar a todo el pueblo como una forma de “ganar el favor de Dios”. Sin duda, el ayuno es un arma espiritual. Hubiera estado bien, si Saúl la hubiera usado con la motivación correcta…pero no lo hizo; más bien, usó el ayuno como un “amuleto”, buscando que Dios le fuera “favorable. Pero el verdadero propósito del ayuno no es que Dios haga “nuestra voluntad”, sino que nos humillemos ante Él para buscar “SU Voluntad”.

Saúl no “convocó” a un ayuno voluntario, sino que hizo un pacto en nombre del pueblo, y los comprometió a todos. Por lo tanto, en lugar de que el ayuno fuera una bendición, se convirtió en una carga. No sólo los israelitas estaban peleando sin haber comido, sino que corrían el riesgo de recibir una maldición si rompían el voto.
(I Sam. 14:25-26) Y todo el pueblo llegó a un bosque, donde había miel en la superficie del campo. Entró, pues, el pueblo en el bosque, y he aquí que la miel corría; pero no hubo quien hiciera llegar su mano a su boca, porque el pueblo temía el juramento.

El ejército de Israel se hubiera beneficiado de la energía de la miel en ese momento de batalla, pero no pudieron hacerlo. Estaban peleando en ayunas, lo cual los debilitó sin necesidad.

Pero lo más delicado fue que Jonatán no estaba presente cuando Saúl hizo el juramento, y él sí comió:
(1 Samuel 14:27) Pero Jonatán no había oído cuando su padre había juramentado al pueblo, y alargó la punta de una vara que traía en su mano, y la mojó en un panal de miel, y llevó su mano a la boca; y fueron aclarados sus ojos.

El resultado de comer miel en ese momento fue: “ojos aclarados”, que literalmente significa: iluminados, con luz. Cuando uno está débil o desfalleciendo, los ojos se “apagan”, y uno no puede ver con claridad (Salmo 38:10). En ese estado se encontraban los israelitas, debilitados por el hambre, pero aún así seguían luchando y persiguiendo al enemigo. Necesitaban alimento, pero nadie se atrevió a probar de la miel, excepto Jonatán. Todos esperaban que él muriera o le pasara algo malo, pero cuando comió miel, se le iluminaron los ojos. Se reanimó con el azúcar de la miel.  

Jonatán no sabía nada sobre el juramente, hasta que se lo contaron en ese momento:
(I Samuel 14:28) Entonces habló uno del pueblo, diciendo: Tu padre ha hecho jurar solemnemente al pueblo, diciendo: Maldito sea el hombre que tome hoy alimento. Y el pueblo desfallecía.

¿Cuál fue la reacción de Jonatán? Él se molestó por el voto vano que había hecho su padre, y la carga innecesaria que había puesto sobre los hombros de sus hombres.
(I Samuel 14:29-30) Respondió Jonatán: Mi padre ha turbado el país. Ved ahora cómo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado un poco de esta miel. ¿Cuánto más si el pueblo hubiera comido libremente hoy del botín tomado de sus enemigos? ¿No se habría hecho ahora mayor estrago entre los filisteos?

OTRA CONSECUENCIA
Hubo otra consecuencia negativa del voto impulsivo de Saúl.  Dado que el pueblo tenía gran hambre por seguir peleando sin haberse alimentado, al final del día muchos comieron algo que no debían.
(I Samuel 14:31-35) E hirieron aquel día a los filisteos desde Micmas hasta Ajalón; pero el pueblo estaba muy cansado. Y se lanzó el pueblo sobre el botín, y tomaron ovejas y vacas y becerros, y los degollaron en el suelo; y el pueblo los comió con sangre.

La Biblia dice que la carne no se puede comer con sangre (Lev. 17:10-11; Hechos 15:20-21,29).
(Levítico 3:17) Estatuto perpetuo será por vuestras generaciones; en todas vuestras moradas, ninguna grosura ni ninguna sangre comeréis.
(Deut. 12:23) Sólo asegúrate de no comer sangre; porque la sangre es la vida; y no has de comer la vida juntamente con su carne.

Cuando Saúl se enteró de lo sucedido, él sabía que este pecado les podía costar caro al Pueblo de Dios. Por lo tanto, se dispuso a hacer un sacrificio para cubrir el pecado del pueblo.
(I Samuel 14:33-35) Y le dieron aviso a Saúl, diciendo: El pueblo peca contra Jehová, comiendo la carne con la sangre. Y él dijo: Vosotros habéis prevaricado; rodadme ahora acá una piedra grande. Además dijo Saúl: Esparcíos por el pueblo, y decidles que me traigan cada uno su vaca, y cada cual su oveja, y degolladlas aquí, y comed; y no pequéis contra Jehová comiendo la carne con la sangre. Y trajo todo el pueblo cada cual por su mano su vaca aquella noche, y las degollaron allí. Y edificó Saúl altar a Jehová; este altar fue el primero que edificó a Jehová.

Saúl creía que esos sacrificios eran suficientes para apaciguar a Dios; por lo tanto, él llegó a creer que el Señor le sería propicio para acabar con los enemigos de una vez por todas.
(I Samuel 14:36-37) Y dijo Saúl: Descendamos de noche contra los filisteos, y los saquearemos hasta la mañana, y no dejaremos de ellos ninguno. Y ellos dijeron: Haz lo que bien te pareciere. Dijo luego el sacerdote: Acerquémonos aquí a Dios. 

Sabiamente, el sacerdote aconsejó a Saúl buscar primero la voluntad de Dios, antes de seguir con sus planes.
(I Samuel 14:37) Y Saúl consultó a Dios: ¿Descenderé tras los filisteos? ¿Los entregarás en mano de Israel? Mas Jehová no le dio respuesta aquel día.

Saúl no obtuvo respuesta de Dios. En ese momento, él supo que había algo que no estaba bien. Por lo tanto, comenzó a indagar.
(I Samuel 14:38-39) Entonces dijo Saúl: Venid acá todos los principales del pueblo, y sabed y ved en qué ha consistido este pecado hoy; porque vive Jehová que salva a Israel, que aunque fuere en Jonatán mi hijo, de seguro morirá. Y no hubo en todo el pueblo quien le respondiese.

Como nadie se confesó ni salió a luz algún pecado, lo dejaron a la suerte, para que Dios revelara donde estaba el problema.
(I Samuel 14:40-42) Dijo luego a todo Israel: Vosotros estaréis a un lado, y yo y Jonatán mi hijo estaremos al otro lado. Y el pueblo respondió a Saúl: Haz lo que bien te pareciere. Entonces dijo Saúl a Jehová Dios de Israel: Da suerte perfecta. Y la suerte cayó sobre Jonatán y Saúl, y el pueblo salió libre. Y Saúl dijo: Echad suertes entre mí y Jonatán mi hijo. Y la suerte cayó sobre Jonatán.

Hasta ese momento le informaron a Saúl lo que había hecho Jonatán por ignorancia.
(I Samuel 14:43-44) Entonces Saúl dijo a Jonatán: Declárame lo que has hecho. Y Jonatán se lo declaró y dijo: Ciertamente gusté un poco de miel con la punta de la vara que traía en mi mano; ¿y he de morir? Y Saúl respondió: Así me haga Dios y aun me añada, que sin duda morirás, Jonatán.

Saúl se había atado con las palabras de su boca, comprometiendo a su hijo. Estaba dispuesto a poner a su hijo a la muerte, pero el pueblo no lo permitió.
(I Samuel 14:45) Entonces el pueblo dijo a Saúl: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta grande salvación en Israel? No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha actuado hoy con Dios. Así el pueblo libró de morir a Jonatán.

CONQUISTA DE LA TIERRA
En ese día, Saúl ya no peleó contra los filisteos. Pero a partir de ese momento, el rey comenzó a hacer guerra contra los pueblos que aún no habían logrado sacar de la Tierra, y contra aquellos enemigos que los saqueaban.
(I Samuel 14:46-48) Y Saúl dejó de seguir a los filisteos; y los filisteos se fueron a su lugar. Después de haber tomado posesión del reinado de Israel, Saúl hizo guerra a todos sus enemigos en derredor: contra Moab, contra los hijos de Amón, contra Edom, contra los reyes de Soba, y contra los filisteos; y adondequiera que se volvía, era vencedor. Y reunió un ejército y derrotó a Amalec, y libró a Israel de mano de los que lo saqueaban.

Había llegado el momento de tomar posesión de las tierras que habían quedado sin conquistar desde los tiempos de Josué. Pero los enemigos más difíciles fueron los filisteos.
(I Samuel 14:52) Y hubo guerra encarnizada contra los filisteos todo el tiempo de Saúl; y a todo el que Saúl veía que era hombre esforzado y apto para combatir, lo juntaba consigo.

Así formó Saúl su ejército, tomando para sí a los mejores hombres del reino (tal como lo había advertido el profeta Samuel—1 Samuel 8:11-12)

FAMILIA DE SAÚL
En este contexto, la Biblia presenta a la familia de Saúl, y al jefe de su ejército, quien también era un familiar:
(1 Samuel 14:49-51) Y los hijos de Saúl fueron Jonatán, Isúi y Malquisúa. Y los nombres de sus dos hijas eran, el de la mayor, Merab, y el de la menor, Mical. Y el nombre de la mujer de Saúl era Ahinoam, hija de Ahimaas. Y el nombre del general de su ejército era Abner, hijo de Ner tío de Saúl. Porque Cis padre de Saúl, y Ner padre de Abner, fueron hijos de Abiel.


Más estudios de este libro en: 
Samuel
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1 comentario:

  1. siempre me han gustado estos estudios son claros y educativos ahora faltan los de los otros libros DIOS me los bendiga...

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