martes, 11 de julio de 2017

EXODO 24. Ratificación del Pacto


En el capítulo anterior terminamos de leer el resumen de las leyes que Dios le dio al Pueblo de Israel en el Monte Sinaí. Estas eran las condiciones del Pacto entre Dios y Su Pueblo. Pero recordemos que los israelitas solo oyeron el principio de la Ley (los 10 Mandamientos), pero no oyeron la Ley completa porque tuvieron miedo de estar en la presencia de Dios (Exo. 20:18-21); por lo tanto, enviaron a Moisés como intermediario para oír las instrucciones de Dios. Sólo Moisés subió al Monte Sinaí (Exo. 24:1-2).

Ahora en el capítulo 24 leeremos sobre lo que pasó cuando Moisés descendió del Monte Sinaí, luego de oír toda la ley…

Lo primero que Moisés hizo al bajar del monte Sinaí es contarles a los israelitas todo lo que Dios había dicho:
(Éxodo 24:3) Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todas las leyes; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que Jehová ha dicho.

Esta era la confirmación del compromiso que los Hijos de Israel ya habían manifestado anteriormente (Exo. 19:3-8). Ellos estaban aceptando entrar a un Pacto con Dios, en el que Jehová sería su Dios, e Israel serían Su Pueblo. Ahora, ya habiendo oído todas las palabras del Pacto, confirmaron que “harían todas las palabras que Jehová dijo”.

PACTO ESCRITO
Luego de aceptar verbalmente el compromiso entre Dios e Israel, Moisés prosiguió a poner todas las leyes por escrito:
(Éxodo 24:4a) Y Moisés escribió todas las palabras del SEÑOR.

Como en todo contrato, el acuerdo debe quedar por escrito. Moisés escribió las palabras de Jehová (heb. Divrei Hashem) en un documento oficial. Nótese que escribió TODAS las palabras, las cuales están transcritas en el libro de Deuteronomio (heb. Devarim).

CEREMONIA DEL PACTO
Cuando ya tenía listo el documento escrito, Moisés preparó la ceremonia de ratificación.
(Éxodo 24:4b) …Levantándose muy de mañana, edificó un altar al pie del monte, con doce columnas por las doce tribus de Israel. 

En este altar se iba a llevar a cabo un sacrificio que sellaría el Pacto. En la antigüedad, la ceremonia de un pacto siempre iba acompañada de un sacrificio, el cual servía dos propósitos:

a. Sangre del Pacto. Se sacrificaba un animal, el cual era partido en dos. Las dos personas que estaban haciendo el pacto pasaban en medio del sacrificio, manchando sus vestidos con la sangre del sacrificio. Al pasar en medio, cada uno decía: “Que esto me pase y peor si yo no cumpliera mi parte del pacto”. Esto era señal de que el pacto era algo muy serio. (Un ejemplo de este pacto es el que Dios hizo con Abraham en Génesis 15.)

b. Cena del Pacto. El animal que fue sacrificado luego era preparado para un banquete en la que las dos partes, junto con sus familias, celebraban la alianza.

Similar a estos pactos antiguos, Israel ratificó el Pacto con Dios en el Monte Sinaí. Vemos ahora cómo fue la ceremonia de ratificación del Pacto, la cual tenía algunas variantes de los pactos comunes:

1. Altar con 12 Columnas
Como ya leímos (Exo. 24:4), el altar estaba construido sobre dos columnas, las cuales representaban las doce tribus de Israel. Sobre este altar se hicieron sacrificios:
(Éxodo 24:5) Y envió jóvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y becerros como sacrificios de paz a Jehová. 

Los holocaustos son sacrificios que se consumen por completo en el altar (Lev. 1:9,13). Pero los sacrificios de paz son las ofrendas que parte es quemada en el altar y la carne es consumida después por los sacerdotes y el oferente (Lev. 7:11-15). La sangre era derramada sobre el altar, como veremos en el siguiente punto…

2. Sangre del Pacto (A)
En esta ceremonia, la sangre de los sacrificios se dividió en dos. La mitad debía ser derramada sobre el altar:
(Éxodo 24:6) Y Moisés tomó la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la otra mitad de la sangre la roció sobre el altar.

Más adelante veremos lo que se debía hacer con la otra mitad, la sangre que fue guardada en vasijas.

3. Lectura del Pacto
Moisés volvió a leer ante todo el pueblo las condiciones del Pacto.
(Éxodo 24:7) Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos.

Aquí Israel volvió a confirmar su disposición y compromiso a cumplir el Pacto con Dios.

Como nota curiosa, en esta ocasión el pueblo respondió a la inversa de la primera vez que confirmaron su compromiso.
(En la primera ocasión): ellos dijeron que oirían y harían lo que Dios dijera. 
(En esa ocasión): ellos dijeron que “harían y oirían”.

Lo lógico es primero “oír”, y después obedecer lo que se oyó. Pero en esta ocasión muestran su buena intención al estar dispuestos a hacer cualquier cosa que Dios les pida, aun antes de saber qué es lo que Él quiere.


4. Sangre del Pacto (B)
La forma en que se sellaba un pacto era con sangre. La mitad de la sangre del sacrificio ya había sido rociada sobre el altar, y ahora veremos lo que se hizo con la otra mitad:
(Éxodo 24:8) Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.

La sangre fue rociada sobre el pueblo, como una señal del Pacto. Ahora los israelitas estaban comprometidos con Jehová: lo reconocieron como su Dios, y se comprometieron a obedecerle.

5. Banquete del Pacto
De forma similar a los pactos antiguos, también en hubo una especie de banquete, en el cual sólo los principales líderes participaron. Ellos tuvieron el privilegio de darle un vistazo a la base del trono de Dios.
(Éxodo 24:9-11) Y subió Moisés con Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y vieron al Dios de Israel, y debajo de sus pies había como un embaldosado de zafiro, tan claro como el mismo cielo. Mas El no extendió su mano contra los príncipes de los hijos de Israel; y ellos vieron a Dios y comieron y bebieron. 

El “embaldosado de zafiro” es lo que separa a Dios de toda la creación (porque nadie puede ver a Dios y vivir—Exo- 33:20). En otras instancias, la Biblia describe este “embaldosado” como un firmamento (Eze. 1:26; Eze. 10:1) o como un “mar de cristal” (Apoc. 4:6). Después del Milenio Mesiánico, esta separación va a desaparecer (Apoc. 21:1).

TABLAS DEL PACTO
Luego de la confirmación del Pacto, Dios llamó a Moisés. Le dijo que subiera al monte para recibir las Tablas del Pacto.
(Éxodo 24:12) Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allí, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles.

Aunque Moisés ya había escrito la ley (posiblemente en papiros, o en tablas de barro), Dios quería que la Ley quedara inscrita en tablas de piedra, escritas por Él mismo.
(Éxodo 32:16) Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.
(Éxodo 31:18) Y cuando terminó de hablar con Moisés sobre el monte Sinaí, le dio las dos tablas del testimonio, tablas de piedra, escritas por el dedo de Dios.

Estas tablas especiales de piedra también reciben el nombre de “Tablas del Testimonio”. Se les llama así porque sirven como testimonio del Pacto entre Dios y Su Pueblo. Más adelante, la Biblia revela que eran dos tablas, escritas por delante y por detrás (Exo. 32:15); y lo que estaba escrito en ellas eran los “10 Mandamientos”, que es el resumen de la Ley de Dios.

Entonces, Moisés volvió a subir al Monte Sinaí, en esta ocasión para recibir las Tablas del Pacto, que constituirían el testimonio del compromiso entre Dios y Su Pueblo.
(Éxodo 24:13) Y se levantó Moisés con Josué su ayudante, y subió Moisés al monte de Dios.

Mientras tanto, Moisés dejó encargados a Aarón y a Hur para que fungieran como líderes en su ausencia.
(Éxodo 24:14) y dijo a los ancianos: Esperadnos aquí hasta que volvamos a vosotros. Y he aquí, Aarón y Hur están con vosotros; el que tuviere asuntos, acuda a ellos.

La Biblia señala el tiempo que transcurrió para este encuentro entre Moisés y el Señor:
(Éxodo 24:15-18) Entonces subió Moisés al monte, y la nube cubrió el monte. Y la gloria del SEÑOR reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día, Dios llamó a Moisés de en medio de la nube. A los ojos de los hijos de Israel la apariencia de la gloria del SEÑOR era como un fuego consumidor sobre la cumbre del monte. Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte; y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.

En este encuentro, el Señor no sólo le entregó las Tablas del Pacto a Moisés, sino que también le dio la revelación sobre el Tabernáculo. La descripción de las piezas la estudiaremos en los próximos capítulos, lo cual es un paréntesis en la narrativa.


Estudios de otros capítulos de este libro: Éxodo
Clase virtual de este libro: Audio de Éxodo

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