lunes, 20 de marzo de 2017

EXODO 7:8-25. Primera Señal y Primera Plaga


PRIMERA SEÑAL
Antes de comenzar las plagas, Dios manda una advertencia acompañada de una señal.  Este es un patrón que se mira a lo largo de toda la Biblia, ya que Dios nunca envía juicio sin antes hacer una advertencia (Amos 3:6-7).

La primera señal que Dios hizo delante del Faraón es la que le enseñó a Moisés delante de la zarza ardiente. Esta señal fue en respuesta a la demanda del rey, quien pidió una señal:
(Éxodo 7:8-10) Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: Si Faraón os respondiere diciendo: Mostrad milagro; dirás a Aarón: Toma tu vara, y échala delante de Faraón, para que se haga culebra. Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron como Jehová lo había mandado. Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y se hizo culebra.

Un dato curioso es que en hebreo no se utiliza la palabra común para serpiente: Najash, sino que usa la palabra: Tannim, que también se puede traducir como: monstruo marino, serpiente marina, dragón, chacal. Algunas versiones bíblicas lo traducen como: cocodrilo. Esto nos lleva a pensar que esta señal puede estar vinculada con el dios cocodrilo, llamado Sobek, que era considerado como el dios creador del mundo y del orden cósmico.

La transformación de la vara en una serpiente marina impresionó a todos, pero pronto el rey lo desestimó cuando vio que los magos de Egipto también podían hacer lo mismo.
(Éxodo 7:11) Entonces llamó también Faraón sabios y hechiceros, e hicieron también lo mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos.

Aún así, Dios no dejó pasar la oportunidad para mostrar su poder y superioridad…
(Éxodo 7:12) pues echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras;  mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos. 

A pesar de eso, el Faraón no cedió ante esta muestra de poder.
(Éxodo 7:13) Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.

1° PLAGA: Sangre  (Exo. 7:14-25)
Dado que el Faraón no creyó ante la señal de la vara, el Señor comenzó a mandar las plagas, una a una. La primera tocó el río Nilo, que era la fuente de vida de todo Egipto.
(Éxodo 7:14-15) Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo. Ve por la mañana a Faraón, he aquí que él sale al río; y tú ponte a la ribera delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra.

Algunos comentaristas dicen que el Faraón iba todas los días muy temprano al río Nilo para hacer sus necesidades biológicas (para ir al baño). Esto lo hacía a escondidas porque los egipcios consideraban que el rey era un dios, y como tal no tenía necesidades como todo mortal. Moisés fue enviado a presentarse delante del Faraón en ese momento de vulnerabilidad.

El mensaje para el Faraón era el siguiente:
(Éxodo 7:16-18) y dile: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oír. Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo golpearé con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre. Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río.

Esta primera plaga tocó una de las principales deidades de Egipto: Hapi, el dios del Nilo, vinculado a la fertilidad.

PROFECÍA DE EZEQUIEL
Una profecía muy interesante de Ezequiel habla en contra del Faraón, y se refiere a él como el “gran dragón” (en hebreo: Tannim).
(Ezequiel 29:3)  Habla, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, Faraón rey de Egipto, el gran dragón que yace en medio de sus ríos, el cual dijo: Mío es el Nilo, pues yo lo hice.

Esta profecía es sobre los últimos tiempos, cuando Dios castigará a Egipto por lo que hizo a Israel.

EL AGUA SE CONVIERTE EN SANGRE
Regresando a la historia…vemos que la primera plaga tocó el río Nilo, lo más sagrado en Egipto. Pero la plaga no sólo tocó el río sino toda fuente de agua…
(Éxodo 7:19-21) Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra. Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre. Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, tanto que los egipcios no podían beber de él. Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.

Para los israelitas fue muy significativo ver el río Nilo teñido en sangre, porque muchos años atrás el río se bañó de sangre hebrea cuando el Faraón mandó a matar a los bebés varones de los israelitas (Exo. 1:22).

A pesar del milagro, el Faraón no se impresionó porque sus magos hicieron un truco similar. Por lo tanto, el rey endureció su corazón.
(Éxodo 7:22-23) Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho. Y Faraón se volvió y fue a su casa, y no dio atención tampoco a esto.

En la próxima entrada estudiaremos la plaga segunda (ranas) y tercera (piojos)


Estudios de otros capítulos de este libro: Éxodo
Clase virtual de este libro: Audio de Éxodo


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