sábado, 11 de marzo de 2017

EXODO 5. Encuentro con el Faraón


En el capítulo cinco finalmente llegamos al momento en que Moisés se encuentra con el rey de Egipto. Recordemos que ellos ya se conocían, pues crecieron juntos. Pero ya habían pasado cuarenta años, y Moisés llegó al palacio real no como un egipcio sino como un hebreo…y con una petición fuera de lo normal…
(Éxodo 5:1) Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto.

La petición de Moisés no era a título personal, sino que habló en nombre de Jehová, Dios de Israel. Era una solicitud osada ya que no le está pidiendo permiso, sino que está dando una orden de parte del Dios de Israel. Veamos cómo responde el rey de Egipto a esto…
(Éxodo 5:2)  Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel.

Moisés y Faraón reaccionaron de forma muy distinta cuando oyeron de Dios. Veamos el contraste:

* Moisés preguntó: “¿Quién soy yo?”  (Ex. 3:11).
Demostró humildad con respecto a Dios y la misión que le encomendó, reconociendo sus propias limitaciones. 

* Faraón preguntó: “¿Quién es Jehová?”  (Ex. 5:2)
No sólo no reconoció al Dios de Israel, sino que manifestó su rechazo a atender su petición

Faraón hizo evidente su arrogancia y soberbia. En Egipto, el rey era considerado como un dios (Eze. 29:2-3); por ello, él no iba a ceder fácilmente. Pero esta negativa no tomó por sorpresa a Moisés, ya que el Señor le advirtió de antemano que el rey endurecería su corazón, y no los dejaría ir sino hasta después de realizar señales y prodigios.
(Éxodo 4:21)  Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo. 

Dios le advirtió a Moisés que el faraón se opondría a la libertad de Israel, y no cedería sino hasta que su hijo primogénito muriera (Éxodo 4:22-23)…y ésa será la última plaga (Exodo 11 & 12).

PROPÓSITO DE LAS SEÑALES
Las señales que Dios haría en Egipto, previo a la liberación de los israelitas, servirían un doble propósito:

* Para los egipcios: demostrarles que el Dios de Israel es más poderoso que todos los dioses de Egipto

* Para los israelitas: mostrarles que Jehová es el Dios verdadero, Todopoderoso y cumplidor de sus pactos


SITUACIÓN DE LOS ISRAELITAS
Desde una perspectiva natural, los israelitas no tenían otra opción que quedarse en Egipto. Aun cuando el Faraón les hubiera dado permiso para salir, no hubieran podido sobrevivir el viaje a través del desierto..  Sería muy difícil—si no imposible—proveer comida para más de dos millones de personas en el desierto.  Y aun cuando llegaran a Canaán, sería muy difícil conquistar esas naciones armadas, siendo los israelitas un pueblo esclavo que nunca fue entrenado para combatir. El plan de Israel para salir de Egipto parecía un “plan suicida”.  A menos que pasara un milagro, no tenían otra alternativa que permanecer en Egipto. 

De hecho, cuando los Hijos de Israel clamaron por la salvación de Dios, ellos no estaban pidiendo “salir de Egipto”, sino que sólo pidieron que su carga fuera más liviana y que mejorarán las condiciones de vida (Exo. 2:23).  Pero el plan de Dios era mayor que la petición de Israel; el Señor quería hacer una redención completa y transformarlos en una nación santa que serviría de ejemplo y sería bendición para todo el mundo. El Plan de Dios no había cambiado desde que Él escogió a Abraham para formar con él una nación dedicada al Señor (Gen. 12:2-3).

SOLICITUD INSISTENTE
A pesar de la negativa del faraón, Moisés y Aarón insistieron ante el faraón…
(Éxodo 5:3)  Y ellos dijeron: El Dios de los hebreos nos ha encontrado; iremos, pues, ahora, camino de tres días por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, para que no venga sobre nosotros con peste o con espada.

Ellos explicaron que la solicitud del Dios de Israel no era una “opción”, sino una obligación que tendría consecuencias si no era atendida. Al principio Moisés explicó que vendría mal sobre los israelitas si ellos no obedecían a Dios; pero luego veremos que la advertencia se volteará en contra de los egipcios por negarse a someterse a la voluntad del Dios de Israel.

REACCIÓN DEL FARAÓN
La advertencia sobre un castigo divino no movió al Faraón. Más bien, lo hizo reflexionar en cómo le afectaría a Egipto la ausencia de sus esclavos israelitas.
(Éxodo 5:4-5)  Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas.  Dijo también Faraón:  He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho,  y vosotros les hacéis cesar de sus tareas. 

Lejos de atender a la solicitud de los israelitas, decidió castigarlos por haberse atrevido a formular dicha petición.
(Éxodo 5:6-9) Y mandó Faraón aquel mismo día a los cuadrilleros del pueblo que lo tenían a su cargo, y a sus capataces, diciendo: De aquí en adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como hasta ahora; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja. Y les impondréis la misma tarea de ladrillo que hacían antes, y no les disminuiréis nada; porque están ociosos, por eso levantan la voz diciendo: Vamos y ofrezcamos sacrificios a nuestro Dios. Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan a palabras mentirosas. 

No sólo el corazón del faraón se endureció, sino también su mano, ya que puso más carga a los israelitas con el fin de quebrantarlos (Exo. 5:10-14). Les duplicaron su trabajo, haciéndoles responsables de recoger la paja además de hacer los ladrillos; y todo esto sin disminuir la cuota diaria de producción. Los jefes de los esclavos israelitas apelaron por tal injusticia, ya que todos sabían que esa era una meta imposible de cumplir, pero al faraón no le importó porque lo que él quería hacer era quebrantar a los israelitas y desanimarlos de su solicitud.
(Éxodo 5:17-18) Y él respondió: Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso decís: Vamos y ofrezcamos sacrificios a Jehová. Id pues, ahora, y trabajad… 

Los israelitas estaban esperando que Dios les alivianara la carga del trabajo forzado; pero en lugar de ser quitada, se hizo volvió más pesada.  Ante esto, el pueblo no reaccionó bien…
(Éxodo 5:20-21) Y encontrando a Moisés y a Aarón, que estaban a la vista de ellos cuando salían de la presencia de Faraón, les dijeron: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues nos habéis hecho abominables delante de Faraón y de sus siervos, poniéndoles la espada en la mano para que nos maten. 

Moisés esperaba la oposición del faraón, pues Dios se lo advirtió, pero lo que no esperaba era la reacción negativa de los israelitas. Ante esto, él buscó al Señor:
(Éxodo 5:22-23) Entonces Moisés se volvió a Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo.

Moisés iba en una misión de Dios, pero tanto él como el pueblo se desanimaron cuando vieron la oposición. Tal vez ellos esperaban que la liberación fuera inmediata, pero Dios sabía que tomaría un tiempo, ya que el Señor iba a trabajar en los corazones de los israelitas así como de los egipcios.

En el siguiente capítulo veremos la respuesta de Dios a las dudas de Moisés…


Estudios de otros capítulos de este libro: Éxodo
Clase virtual de este libro: Audio de Éxodo


1 comentario:

  1. Desde que lei este libro he creído que hay 3 razones sobre las plagas tu mencionas 2 y la 3ra sería para cumplir lo que le dijo a Abraham (gen. 15:13-14) notese el vr. 14 esas señales también fueron como un castigo por haber sometido a los israelitas a servidumbre.

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