miércoles, 22 de febrero de 2017

EXODO 3:1-10. La Zarza Ardiente



Si Dios escogió a Moisés para liberar a los israelitas de la esclavitud en Egipto, ¿por qué permitió que se fuera al exilio en Madián? Algunas claves las encontramos en el primer versículo del capítulo tres:
(Éxodo 3:1) Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. 

Moisés ya tenía el conocimiento del mundo egipcio, los contactos en el palacio real y experiencia en liderazgo, pero para guiar al pueblo a través del desierto necesitaba aprender algo más: ser pastor.

Es probable que Moisés llegó a creer que terminaría sus días en Madián, en el lugar donde encontró esposa y tuvo hijos. Pero Madián no era el destino final de Moisés; más bien, esos cuarenta años en fueron una etapa de entrenamiento en la cual Moisés aprendió a ser pastor. La experiencia de cuidar ovejas en el desierto le ayudó también a convertirse en el pastor del pueblo de Israel en su camino a través del desierto hacia la Tierra Prometida (Salmo 77:20; Isaías 63:11-14).

MADIAN
Los madianitas era un pueblo nómada que habitaba en el desierto entre lo que hoy es el sur de Jordania y el noroeste de Arabia. Este pueblo fue formado por Madián, uno de los hijos que Abraham tuvo con Cetura, luego de la muerte de Sara (Gen. 25:1-6).

La Biblia dice que Jetro, el suegro de Moisés, era el sacerdote de Madián (Exo. 3:1). No se menciona cuál era exactamente “su fe o religión”, pero es probable que él creyera en el Dios de Abraham (por ser descendiente del patriarca). Si Jetro creía en Jehová, entonces Moisés también llegó a Madián a aprender sobre el Dios de Israel (ya que no estaba familiarizado con Él por haber sido educado entre los egipcios).

EN EL MONTE HOREB
En este capítulo vemos el primer encuentro registrado entre Moisés y Dios. El lugar de este encuentro fue el Monte Horeb (Exo. 3:1), también conocido como “Monte Sinaí” (y en ese mismo lugar se llevará a cabo también el primer encuentro entre Dios y todo el Pueblo Israel, poco tiempo después; Éxodo 19-20).

Tal vez Moisés había pasado por el Monte Horeb muchas veces con su rebaño, pero en ese día pasó algo muy especial:
(Éxodo 3:2)  Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. 


El Señor usó un evento sobrenatural para llamar la atención de Moisés, despertando su curiosidad…
(Éxodo 3:3)  Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. 

La frase “iré yo ahora”, es traducida del verbo en hebreo: Sur, que también significa: hacerse a un lado. Moisés tuvo que salirse de su camino para ver lo que estaba pasando. Un comentario judío dice que dada la voluntad y el esfuerzo de Moisés por investigar, Dios declaró que él era digno de revelarse ante él (Midrash Tanchuma). Esto deja una gran lección: ¿Qué hace uno cuando algo fuera de lo normal sucede? Tal vez algunos lo ignoran y siguen su camino. Otros se detienen y se preguntan ¿qué es eso? ¿Por qué, para qué? Cuando uno busca, halla; cuando uno pregunta, encuentra la respuesta. Moisés preguntó, y encontró la revelación de Dios. Moisés estuvo dispuesto a salirse de “su camino”, y soltando sus propios planes encontró el verdadero propósito de su vida.

La Biblia señala que cuando Moisés se acercó, fue allí cuando el Señor se le reveló…
(Éxodo 3:4) Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. 

Dios llamó a Moisés por nombre, haciéndole saber que el Señor lo conoce. Más adelante, Dios también se va a presentar por nombre. Pero antes de identificarse, el Señor le da una instrucción:
(Éxodo 3:5) Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. 

Moisés ya había pasado muchas veces por ese lugar, y en términos normales ése era un sitio común y corriente. Lo que era especial no era el lugar en sí, sino fue la Presencia de Dios quien santificó el lugar.

¿Por qué Dios le pidió a Moisés que se quitara su calzado? Hay varias interpretaciones. Pero veamos que propósito tiene el calzado: Éste sirve para proteger los pies del contacto con la tierra, polvo, lodo, piedras, etc. En el encuentro, Dios le pidió a Moisés que se quitara esta protección porque quería que tuviera los pies en la tierra, en todos los sentidos. Los zapatos representan el “caminar propio”, y en esta ocasión Dios le pidió a Moisés, en cierta forma, que dejara atrás sus propios planes para asumir el rol que Dios estaba por encargarle.
[Nota: Alguien que también recibió la instrucción de quitarse el calzado en presencia del Señor fue Josué, justo antes de comenzar la conquista de la Tierra Prometida—Josué 5:15].

REVELACIÓN DIVINA
Habiéndose quitado su calzado, Moisés ya estaba preparado para recibir la revelación de Dios.
(Éxodo 3:6) Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac,  y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. 

Al presentarse como el Dios de los patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob, el Señor estaba trayendo a memoria el pacto Dios había hecho con ellos: que a su descendencia daría la Tierra Prometida (Génesis 12:7; 13:15; 17:8; 26:4; 28:4; 28:13-14; 35:12). Ya era el tiempo para cumplir la promesa, pero el pueblo no estaba libre, sino que estaban atrapados en la esclavitud en Egipto. Sin embargo, eso no iba a ser impedimento para cumplir el propósito divino.

OYÓ EL CLAMOR
En ese momento, el pueblo estaba agobiado por la esclavitud, y comenzaron a clamar a Dios para ser liberados.
(Éxodo 3:7) Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias.

Cuando uno clama a Dios, Él siempre responde. Sin embargo, Él no siempre responde cómo y cuándo queremos.  ¿Qué estaban pidiendo los israelitas? En realidad ellos no estaban pidiendo salir de Egipto; más bien, lo único que pedían es que su carga fuera alivianada. Por supuesto, Dios escuchó el clamor de Su Pueblo, pero su respuesta iba más allá de lo que ellos habían pedido. El Señor no sólo librarlos de “las cargas pesadas”, sino que quería sacarlos de Egipto y llevarlos a una mejor vida.
(Éxodo 3:8) y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. 

Los israelitas no pertenecían a Egipto, sino que estaban destinados para la Tierra Prometida. Pero Dios permitió que Su pueblo cayera en esclavitud para que desearan salir de Egipto; de lo contrario, tal vez se hubieran quedado allí muy cómodos.
(Éxodo 3:9)  El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 

MISIÓN
Habiéndole expresado su intención de redimir al pueblo Israel, Dios le reveló a Moisés la estrategia para lograrlo, y el rol que él jugaría:
(Éxodo 3:10) Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. 

Moisés era el indicado para realizar esta misión, ya que estaba familiarizado con el palacio en Egipto. Ningún otro israelita hubiera tenido acceso al rey. Y después de cuarenta años de cuidar ovejas, Moisés ya estaba preparado para guiar al pueblo de Dios.


Estudios de otros capítulos de este libro: Éxodo
Clase virtual de este libro: Audio de Éxodo


2 comentarios:

  1. Hola una pregunta como se sabe que moises duro 40 años pastoriando ovejas ?? Dios te bendiga espero la respuesta quiero saber mas

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    1. La explicación directa está en Hechos:
      (Hechos 7:23) Pero cuando iba a cumplir la edad de cuarenta años, sintió en su corazón el deseo de visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.
      (Hechos 7:30) Y pasados cuarenta años, SE LE APARECIO UN ANGEL EN EL DESIERTO DEL MONTE Sinaí, EN LA LLAMA DE UNA ZARZA QUE ARDIA.

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