viernes, 10 de febrero de 2017

EXODO 1:15-22. Plan de exterminio y esclavitud espiritual


PLAN DE EXTERMINIO
El Faraón no se conformó con explotar y esclavizar a los israelitas. En el fondo lo que él quería era exterminarlos. Dado que el trabajo duro no acabó con ellos, entonces se ingenió otra forma de deshacerse de ellos.
(Exo. 1:15-16) Y el rey de Egipto habló a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y la otra Puá, y les dijo: Cuando estéis asistiendo a las hebreas a dar a luz, y las veáis sobre el lecho del parto, si es un hijo, le daréis muerte, pero si es una hija, entonces vivirá. 

Este plan tenía como efecto acabar con la siguiente generación de los Hijos de Israel precisamente desde su inicio. Los varones, que llevaban el nombre del padre, debían morir; y las mujeres que dejaban vivas eventualmente se tendrían que casar con egipcios, y así acabaría la herencia israelita. Ése era el “plan de exterminio” ideado por el faraón en contra de los Hijos de Israel. Pero Dios protegió a su Pueblo tocando el corazón de los agentes del plan de exterminio: las parteras.
(Exo. 1:17)  Pero las parteras temían a Dios, y no hicieron como el rey de Egipto les había mandado, sino que dejaron con vida a los niños. 

Las parteras corrieron el riesgo de enojar al faraón, pero ellas tuvieron más temor de Dios que del hombre. Por ello, el Señor las recompensó.
(Exo. 1:18-21)  El rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho esto, y habéis dejado con vida a los niños? Respondieron las parteras a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias, pues son robustas y dan a luz antes que la partera llegue a ellas. Y Dios favoreció a las parteras; y el pueblo se multiplicó y llegó a ser muy poderoso. Y sucedió que por haber las parteras temido a Dios, El prosperó sus familias. 

La traducción en español dice que la recompensa de las parteras fue que Dios “prosperó a sus familias”, pero en hebreo dice literalmente que “les hizo casas”. Los rabinos interpretan esto no como casas materiales, sino en referencia a levantarles linaje entre el pueblo de Dios. La misma expresión se encuentra (en hebreo) en la promesa que Dios le hizo a David de “edificarle casa”, levantándole un descendiente que sería rey (2 Sam. 7:11-12).

PLAN B
El “plan de exterminio” a través de las parteras no funcionó, así que el faraón se dio a la tarea de idear otro plan más abierto:
(Exo. 1:22) Entonces Faraón ordenó a todo su pueblo, diciendo: Todo hijo que nazca lo echaréis al Nilo, y a toda hija la dejaréis con vida.

El Plan A era en cierta forma escondido, bajo la sombra de la sala de partos; en contraste, el Plan B es completamente abierto y descarado, con la participación de todos.

PLANES SEMEJANTES
Este plan malvado del faraón nos trae a memoria otros eventos históricos semejantes:
* El plan de Herodes para matar a los bebés nacidos en Belén, en tiempos del nacimiento del Mesías (Mateo 2:16)
* El Holocausto: el plan de Hitler para exterminar a los judíos en la II Guerra Mundial.

En el primer capítulo de Éxodo vemos la condición de esclavitud a la que está sometido en pueblo de Dios en Egipto, al igual que el riesgo de ser exterminados.

ESCLAVITUD ESPIRITUAL
La historia del Éxodo también tiene una aplicación espiritual, y comenzamos a ver los paralelos desde este primer capítulo, cuya temática es la esclavitud del pueblo de Dios en Egipto.

No tenemos que “adivinar” cuál es el simbolismo de la esclavitud y su aplicación espiritual porque Jesús lo explicó con claridad. La gente argumentaba que ellos eran libres, pero Jesús les enseñó sobre la esclavitud espiritual:
(Juan 8:33-34) Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? Jesús les respondió: De cierto,  de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.

También Pablo habla sobre la esclavitud espiritual en su carta a los Romanos:
(Rom. 6:16-18) ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.

El libro de Éxodo nos llevará a través de este proceso de ser librados de la esclavitud hasta llegar a ser libres para servir a Dios en justicia.

En el próximo capítulo veremos la historia desde la perspectiva de una familia en particular…


Estudios de otros capítulos de este libro: Éxodo
Clase virtual de este libro: Audio de Éxodo


1 comentario:

  1. Gracias amados hermanos,aprendo mucho a traves de ustedes.Dios les bendiga grandemente..

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