martes, 7 de febrero de 2017

EXODO 1:1-14. Los Hijos de Israel en Egipto

El primer versículo del Libro de Éxodo es prácticamente igual a otro que se encuentra al final de Génesis, conectando así los dos primeros libros de la Biblia:
(Gen. 46:8) Y estos son los nombres de los hijos de Israel,  que entraron en Egipto,  Jacob y sus hijos…

(Éxodo 1:1) Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia.


DE FAMILIA A NACIÓN
El libro de Éxodo continúa la historia de la familia de Jacob. Todos ellos habían ido a Egipto por una hambruna (Gen. 42:1-5), y luego se quedaron allí porque José era el gobernador de Egipto. Más importante aún, es el hecho que era el plan de Dios que ellos se quedaran por un tiempo en Egipto—aunque no para siempre. Había un propósito divino para los Hijos de Israel: formar una nación.
(Génesis 46:3-4)  Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación.  Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver; y la mano de José cerrará tus ojos.

Al final de Génesis vemos a una familia llegar a Egipto; pero al principio de Éxodo vemos que esta familia llegó a convertirse en una nación: los israelitas.

SETENTA DESCENDIENTES
El libro de Éxodo comienza haciendo mención de todos los hijos de Jacob por nombre:
(Exo. 1:1-5)  Estos son los nombres de los hijos de Israel que fueron a Egipto con Jacob; cada uno fue con su familia: Rubén, Simeón, Leví y Judá; Isacar, Zabulón y Benjamín; Dan, Neftalí, Gad y Aser. Todas las personas que descendieron de Jacob fueron setenta almas. Pero José estaba ya en Egipto. 

Los hijos de Jacob eran doce, pero sumando a los hijos de los hijos eran un total de setenta descendientes. También en Génesis se hace mención de todos los hijos de Jacob, al igual que los nietos (Génesis 46:5-27), y al final se señala cuántos eran en total:
(Gen. 46:26-27) Todas las personas de la familia de Jacob, que vinieron a Egipto, descendientes directos suyos, no incluyendo las mujeres de los hijos de Jacob, eran en total sesenta y seis personas.  Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, eran dos: todas las personas de la casa de Jacob que vinieron a Egipto, eran setenta.

De ser una familia de 70 hombres (sin contar a mujeres y niños), los israelitas llegaron a convertirse en una nación de más de 600 mil hombres (según el censo que Dios ordenó en el desierto cuando salieron de Egipto—Num. 1:1-3,45-50).

El número 70 es significativo, ya que éste es el mismo número de las naciones del mundo—según las fronteras establecidas por Dios (no por el hombre).
(Deu. 32:8)  Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel.

CAMBIO HISTÓRICO
Como mencionamos en la introduccióndesde que los Hijos de Israel llegaron a Egipto, ellos se establecieron en el área de Gosén, que era una tierra idónea para ganado y cultivo. Los israelitas se mantuvieron separados de los egipcios, no sólo por decisión propia (tal como lo planeó José), sino que también por el rechazo de los egipcios a la gente que cuidaba ovejas (Gen. 46:31-34).

Mientras José vivió, a los israelitas les fue bien en la tierra de Egipto; pero cuando él murió, las cosas cambiaron…
(Éxodo 1:6-9) Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación. Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la tierra. Y se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no había conocido a José; y dijo a su pueblo: He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y más fuerte que nosotros. 

¿A qué rey se refiere? La Biblia no indica cuál eran los nombres de los faraones en Egipto (ni en el tiempo de José ni de Moisés), pero hay indicios históricos que apuntan a que el rey con quien José trabajó era una dinastía extranjera conocida como los Hicsos. Éstos eran reyes guerreros del Medio Oriente que conquistaron Egipto y la gobernaron durante más de 200 años (1786-1570 a.C.). Esto explica por qué el rey de Egipto no tuvo objeción que José, siendo extranjero, fuera gobernador de Egipto. También hay datos históricos que indican que durante la dinastía de los Hicsos la mayoría de las tierras eran posesión del rey (excepto las propiedades religiosas), lo cual coincide con lo descrito en la Biblia sobre el tiempo de José (Génesis 47:13-26).

Eventualmente los hicsos fueron derrocados por miembros de una familia real egipcia. Según datos históricos, se sabe que el rey Ahmose fundó el nuevo imperio egipcio; él estableció una nueva dinastía, y llevó a Egipto a su época dorada, pero luego decayó y ya recuperó su gloria, lo cual también coincide con la narrativa de Éxodo. Es muy probable que éste fue el faraón que la Biblia dice que “no conocía a José” (Exo. 1:8-9), o tal vez alguno de sus descendientes.

ISRAELITAS ESCLAVIZADOS
Ante ese cambio político, era natural que los nuevos regentes egipcios sospecharan de los israelitas, que estaban asentados al norte de Egipto, y eran vistos como extranjeros, y como tales constituían una amenaza como lo fueron los hicsos. Para controlarlos, la nueva dinastía egipcia sometió a los israelitas a esclavitud.
(Éxodo 1:10-11)  Procedamos, pues, astutamente con él no sea que se multiplique, y en caso de guerra, se una también con los que nos odian y pelee contra nosotros y se vaya de la tierra. Entonces pusieron sobre ellos capataces para oprimirlos con duros trabajos. Y edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramsés. 

La Biblia no explica exactamente cómo los israelitas cayeron en esclavitud. Sin embargo, en la antigüedad las formas más comunes de caer en esclavitud eran por deuda o por guerra. Tal vez el rey egipcio (faraón) les puso impuestos tan altos que les fue imposible pagarlos, y así tuvieron que pagar con trabajo. O tal vez fueron obligados a trabajar como tributo de guerra. De cualquier forma, sabemos que el nuevo rey egipcio sometió a los israelitas a una esclavitud extrema, cuyo objetivo era acabar con ellos; pero lejos de destruirlos, los israelitas se fortalecieron más.
(Éxodo 1:12-14)  Pero cuanto más los oprimían, más se multiplicaban y más se extendían, de manera que los egipcios llegaron a temer a los hijos de Israel. Los egipcios, pues, obligaron a los hijos de Israel a trabajar duramente, y les amargaron la vida con dura servidumbre en hacer barro y ladrillos y en toda clase de trabajo del campo; todos sus trabajos se los imponían con rigor. 

Un dato interesante de la tradición judía: Algunos comentaristas dicen que los egipcios pusieron a trabajar a los israelitas para “amargar su vida”. Según ellos, los egipcios asignaron a esclavos israelitas a construir “ciudades de miseria”, las cuales eran construidas sobre la arena, y tan pronto como las terminaban eran derribadas para luego ser reconstruidas.  Esta era una “labor sin propósito”, cuyo fin era desmoralizar a los esclavos.


Estudios de otros capítulos de este libro: Éxodo
Clase virtual de este libro: Audio de Éxodo

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4 comentarios:

  1. Muy interesante este estudio de la historia demos hijos de DIOS.

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  2. Gracias, me encanto la forma como llevas el estudio paso a paso

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  3. Con todo respeto aveces Se siente que su voz se detiene y no avanza y causa un poco de desespero

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    1. Gracias por su comentario. Haré un esfuerzo para corregirlo.

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