martes, 25 de octubre de 2016

MATEO 27:55-66. Sepultura de Jesús


En Isaías 53 no sólo está profetizado la muerte del Mesías, sino también su sepultura:
(Isaías 53:9)  Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. 

Efectivamente un hombre rico solicitó el derecho de darle digna sepultura a Jesús.
(Mateo 27:57-60) Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús. Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo. Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue. 

Si no hubiera sido por este acto generoso de José, Jesús probablemente hubiera sido enterrado en una fosa común. Dios tocó su corazón para proveer a Jesús de una sepultura digna, pero sobre todo un lugar que iba a servir de testimonio sobre su resurrección.

En el evangelio de Marcos, sale a luz que José era miembro del Concilio religioso, es decir, el Sanhedrin. Pero a diferencia de los otros líderes religiosos que eran corruptos, José es descrito como un “hombre noble que esperaba el Reino de Dios” (Marcos 15:43-46). Probablemente él no estuvo presente en la sesión clandestina del Concilio, ni participó en su condena. José actuó con prisa porque debía enterrarse el cuerpo antes de que cayera la noche, como lo estipula la Ley de Dios (Deu. 21:22-23).

SEPULTURA
En la cultura judía, la sepultura es algo que se hace con mucha consideración y respeto. Los cuerpos no son alterados ni embalsamados porque siguen el orden de la naturaleza, esperando que pronto el cuerpo regrese a la tierra de donde vino (Gen. 3:19). Tradicionalmente, los judíos envuelven los cuerpos con una sábana blanca (heb. Tajrijim), y eso hicieron con Jesús.



GUARDAS EN EL SEPULCRO
Pero la intriga de los religiosos no quedó allí. Habiendo oído ellos sobre la posibilidad que Jesús resucitara, fueron a hablar con Pilato para tomar medidas preventivas…
(Mateo 27:62-64) Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero. 

Pilato estuvo de acuerdo, y colaboró con el plan…
(Mateo 27:65-66) Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis. Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.

Pero ninguna roca por muy grande que fuera, ni un ejército por muy numeroso que fuera, podría detener el poder de la resurrección de Jesús. Más bien, la guardia romana sirvió como testigos de la validez de la resurrección del Señor (aunque los religiosos trataron de tapar la verdad).

Todo esto lo veremos en el próximo capítulo, cuando estudiemos sobre la resurrección de Jesús…


Más estudios de este Evangelio en la pestaña: MATEO
También disponible en audio: AUDIO de MATEO  


1 comentario:

  1. cada ves que entro al blogs, es una bendicion verda digo y no miento. hermanos me gustaria mas libros se que es una responsavilidad muy grande. pero les pido que sigan esforsandose en el SEÑOR,DIOS los bendiga

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