martes, 4 de octubre de 2016

MATEO 26:1-35. El día antes de su muerte

Este capítulo cubre el penúltimo y el último día de Jesús antes de su muerte.  En ese momento, Jesús tenía dos cosas en su mente: celebrar la Pascua y prepararse para ser el Cordero de la Pascua.
(Mateo 26:1-2) Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado. 

En varias ocasiones, Jesús les había advertido a sus discípulos que Él iba a morir, y no de causas naturales sino que lo iban a matar.  Pero la pregunta que tal vez todos se hacían era: ¿quién desearía su muerte siendo Jesús tan bueno? Mateo responde a esa interrogante:
(Mateo 26:3-4) Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle. 

No había razón real para encarcelar a Jesús, ni mucho menos para matarle. Pero los líderes religiosos querían deshacerse de él ya que Jesús se había vuelto en una amenaza contra su autoridad. La última crítica que Jesús hizo de los fariseos y escribas en público (en los patios del Templo) fue probablemente la gota que derramó el vaso, así que comenzaron a planear cómo deshacerse de él. No obstante, ellos tenían miedo de la reacción del pueblo.
(Mateo 26:5) Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo. 

Los líderes religiosos no planeaban actuar contra Jesús de inmediato, por miedo a la reacción del pueblo…pero la oportunidad se les abrió: 
(Mateo 26:14-16)  Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?  Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle. 

Este fue el inicio de la traición de Judas contra Jesús, cuya culminación veremos al final del capítulo (Mat. 26:47-56). Judas vendió a Jesús por unas monedas de plata, específicamente 30 monedas de plata (heb. shekels); ése era el precio que la Biblia establece para el rescate de un siervo (Exodo 21:32).

¿Por qué Judas traicionó a Jesús, siendo él uno de sus 12 discípulos más cercanos? Algunos creen que Judas, siendo celote, se decepcionó cuando se dio cuenta que Jesús no iba a derrocar a los romanos. Pero, dado el contexto, parece que la motivación era económica. El detonante pudo haber sido el perfume derramado sobre Jesús, que es la historia que precede su traición…

PERFUME SOBRE SU CABEZA
La historia a continuación se llevó a cabo en Betania, un pueblito cercano a Jerusalén, donde Jesús se hospedaba cuando visitaba la santa ciudad. En esta ocasión lo vemos comiendo en la casa de un hombre que probablemente fue sanado por Jesús, ya que de otra forma no estaría en público. Pero esta historia no se trata sobre el anfitrión sino que se centra en la acción de una mujer…
(Mateo 26:6-7) Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa. 

Mateo no menciona el nombre de esta mujer, pero lo sabemos por otro evangelio: ella era María, hermana de Lázaro (Juan 12:2-3). El perfume era de nardo, y probablemente era su dote matrimonial (dado su alto valor: 300 denarios, equivalente al trabajo de un año). Juan describe que fue derramado en sus pies, y Mateo dice que fue en la cabeza, pero probablemente ambos (Mateo haciendo énfasis en la cabeza para resaltar el rol de Jesús como Rey, mientras que Juan menciona los pies enfatizado su rol de siervo).

Los discípulos no reaccionaron bien a esta acción de María…
(Mateo 26:8-9)  Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres. 

Mateo no dice quién hizo este comentario, pero Juan sí lo menciona, y es muy significativo:
(Juan 12:4-6) Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios,  y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.

La realidad es que a Judas no le interesaban los pobres, ni aún Jesús…sino sólo su bolsillo; por esto se cree que el dinero fue lo motivó su traición.

Ante la crítica que los discípulos hicieron por la acción de María, Jesús salió en su defensa:
(Mateo 26:10-12) Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra. Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. 

María entendió mejor que todos los discípulos lo que estaba por suceder. Jesús iba a morir pronto, y ella actuó, dándole lo más preciado que tenía. Y Jesús lo apreció y la recompensó:
(Mateo 26:13)  De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella. 



LA ÚLTIMA PASCUA
El último día de Jesús antes de su muerte era muy especial para él (Lucas 22:13-16). Al caer la noche de ese 14 de Nisán, ellos iban a celebrar la Pascua. Desde que los israelitas fueron liberados de la esclavitud en Egipto, ellos han celebrado esta fiesta—por invitación del Señor (Éxodo 12:2-14; Levítico 23:4-5). Pero en esta ocasión en particular, Jesús tenía mucha ilusión de celebrarla porque no sólo iban a comer el cordero de la pascua y celebrar una fecha histórica, sino que iba a revelar a sus discípulos que Él era el Cordero que Dios que dará su vida para salvación del mundo.
(Lucas 22:15-16) Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!  Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios.

Jesús instruyó a sus discípulos sobre los preparativos para esa fiesta tan importante (Mat. 26:17-19). Los elementos de la fiesta eran los mismos (pan sin levadura, hierbas amargas, vino y cordero), pero lo diferente es que Jesús les explicó lo que la Pascua revelaba acerca del Mesías.
(Mateo 26:26-28) Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. 

[Nota: Les recomiendo leer un estudio sobre la fiesta de la Pascua, en el blog Cita Divina: Esencia de la Pascua]

ANUNCIA LA TRAICIÓN
Esa noche, Jesús también les dio una noticia tremenda que sacudió a todos:
(Mateo 26:21) Y mientras comían, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar. 

Nadie podía creerlo—excepto el que ya tenía la semilla de la traición en su corazón…
(Mateo 26:22-24) Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor? Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me va a entregar. A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. 

A Jesús no le tomó por sorpresa la traición de Judas, pues Él conoce lo que hay en nuestros corazones. Pero el Señor lo anunció, primero para que no los tomara por sorpresa, y segundo para darle una oportunidad de arrepentirse a Judas (Mateo 26:25).

Al terminar la cena de la Pascua, cantaron unos salmos, como suelen hacer los judíos desde tiempos inmemorables (Mat. 26:30). En ese momento, Jesús les dijo que ya no volvería a celebrar la Pascua sino hasta en la era mesiánica (en su segundo regreso):
(Mateo 26:29) Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. 

También les advirtió que esa noche sucedería algo tremendo…
(Mateo 26:31-32) Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas. Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. 

Aquí Jesús estaba citando una profecía de Zacarías, que el señor entendió que se refería a su muerte, y las heridas que le dejaría la crucifixión.
(Zacarías 13:6-7) Y le preguntarán: ¿Qué heridas son estas en tus manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos. Levántate, oh espada, contra el pastor, y contra el hombre compañero mío, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas; y haré volver mi mano contra los pequeñitos.

Por esta profecía, Jesús sabía que sus discípulos (las ovejas) serían perseguidos y dispersados. Por otro lado, esta profecía también apunta a la dispersión de todos los judíos, conocida como la Diáspora, que se dio en el año 70, cuando el Templo fue destruido por los romanos.

Jesús también advirtió que sus discípulos se “escandalizarían”. Esta palabra viene del griego: “skandalizo”, que también puede traducirse como: hacer tropezar o incitar a pecar o a apostatar. En el momento más difícil, ellos iban a abandonar al Señor.

Los discípulos no podían creer lo que estaban oyendo. Después de todo lo que habían pasado juntos, ¿cómo era posible perder la fe y abandonarlo? Ante esto, Pedro saltó diciendo que nunca abandonaría al Señor.
(Mateo 26:33)  Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré. 

Sin duda, la intención de Pedro era buena; pero Jesús le aclaró que esa misma noche, Pedro lo iba a negar…
(Mateo 26:34)  Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 

Pedro aún no podía creer tal cosa.
(Mateo 26:35)  Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo. 

Al final del capítulo veremos cómo Pedro efectivamente negó a Jesús, y los demás discípulos se dispersaron momentáneamente…


Más estudios de este Evangelio en la pestaña: MATEO
También disponible en audio: AUDIO de MATEO  


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