lunes, 26 de septiembre de 2016

MATEO 24:37-51. Como los días de Noé; Velad y preparaos


COMO LOS DÍAS DE NOÉ
Jesús compara el tiempo de su venida con los días de Noé, para ilustrar cuán repentino será…
(Mateo 24:37-39) Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo,  casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. 

La gente estará en sus quehaceres diarios, y de repente vendrá el Señor. A unas personas los tomará por sorpresa…y a otros no.
(Mateo 24:40-41)  Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.  Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. 

A quienes estén atentos a las señales de los tiempos y estén a la expectativa del Señor, ellos estarán listos y preparados para su venida.

VELAR Y PREPARARSE
La gente quiere saber la fecha exacta de la venida del Mesías, pero el Señor ha dejado un manto de misterio en torno a ello. Y esto lo hizo por nuestro bien, para que estemos en constante expectativa de su venida y en permanente búsqueda de santidad.
(Mateo 24:42) Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. 

El propósito de anticipar la venida del Mesías no es “meter miedo”; al contrario, este conocimiento tiene el propósito de ayudarnos a estar preparados y conscientes de lo que está sucediendo. Es una luz en medio de la oscuridad de esos tiempos (2 Pedro 1:19).

Para ilustrar esto, Jesús hace una analogía con la que todos nos identificamos:
(Mateo 24:43) Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. 

El mensaje de Jesús a los creyentes es éste: ¡Velad y estad preparados!
(Mateo 24:44)  Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. 

“Estar preparados” implica cuidarse de hacer las cosas como Dios manda y vivir en santidad—ya sea que el Señor viene o no. Para ilustrar esto, Jesús contó una parábola:

PARÁBOLA DEL SIERVO FIEL
(Mateo 24:45-51) ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Jesús nos enseña que lo más importante para los creyentes no es saber la fecha exacta de su venida sino estar preparados…¡en todo momento! Esto nos invita a vivir cada día como si fuera nuestro último. Jesús puede venir ahora o después, pero lo que importa es que nos encuentre preparados, viviendo como Dios manda—en santidad y en justicia.


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También disponible en audio: AUDIO de MATEO  


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