lunes, 12 de septiembre de 2016

MATEO 23:13-39. Ayes contra los religiosos


OCHO AYES
A continuación, Jesús presenta una lista de “ayes” en contra de los escribas y los fariseos. En la Biblia, la palabra “Ay” (en hebreo: Oy) es equivalente a un grito por lamento, que muchas veces viene como reacción a un castigo.
(Isaías 3:11)  ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado.

Jesús exclama ocho lamentos (¡Ayes!) por los fariseos y escribas, explicando luego la razón de cada uno:


AY #1
(Mateo 23:13) Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando. 

Entrar en el Reino de los Cielos implica vivir como Dios manda, reconociendo que Él es el Rey y uno es su súbdito. Las reglas del Reino son los mandamientos de Dios. El problema es que los religiosos añadieron leyes extras a la Ley de Dios, siguiendo las enseñanzas e interpretaciones de los rabinos (Talmud y Mishná). Los judíos explican que estas leyes rabínicas son un muro de protección para la Torá, pero en realidad suelen convertirse en obstáculos que alejan de la Ley de Dios. Esto fue lo que Jesús criticó, y por eso Él no se sometió a la “tradición de los ancianos”.

AY #2
(Mateo 23:14) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación. 

Al estudiar este versículo, encontré dos interpretaciones muy diferentes sobre lo que significa “devorar las casas de las viudas”:

*  Interpretación #1: Los religiosos se distraían tanto con larguísimas oraciones que ya no les quedaba tiempo para ayudar a las viudas y los huérfanos, tal como lo requiere la ley de Dios.

*  Interpretación #2: Algunos fariseos se aprovechaban de las viudas en su momento de mayor vulnerabilidad. Con el pretexto de llegar a orar por ellas, los fariseos les hacían una visita “para consolarlas”; pero muchas veces el consuelo se tornaba en seducción, y las convertían en sus amantes.

[Nota: Algunos estudiosos ponen aún en tela de duda si este versículo estaba en el texto original del Evangelio de Mateo, ya que no aparece en todas las copias antiguas de este libro.]

AY #3
(Mateo 23:15) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros. 

Históricamente los judíos no se han caracterizado por ser proselitistas. Pero curiosamente en el tiempo previo a Jesús se dio la única campaña proselitista conocida en Israel, a través de la cual lograron convertir a toda la región de Idumea (también conocida como Edom, que eran los descendientes de Esaú). Entre los convertidos se encontraba la familia de Herodes. Aunque se daban a conocer como “judíos”, llevaban una vida bastante pagana, lejos del orden de Dios.

AY #4
(Mateo 23:16) ¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor. 

Jesús mencionó este ejemplo de cómo los religiosos legalistas manipulaban las leyes para su beneficio. Decían que unos juramentos no eran válidos, y otros sí. Pero Jesús rebate sus argumentos, dejando en evidencia su hipocresía y su falta de temor de Dios:
(Mateo 23:17-22) ¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro? También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor. ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él; y el que jura por el templo, jura por él, y por el que lo habita; y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él. 

Aparentemente, en ese tiempo se solía usar muchos juramentos, al punto que en el Talmud hay un tratado completo dedicado a los juramentos (Tratado Shevuot). Esto nos hace suponer que la gente mentía mucho. Pero mejor que “hacer juramentos” es decir la verdad. De esto habló Jesús en el Sermón del Monte:
(Mateo 5:34-37) Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

AY #5
(Mateo 23:23-24) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello! 

Los fariseos se gloriaban de dar el diezmo aún de las hierbas, y no sólo de los cultivos grandes. Jesús no critica que hagan eso, pero sí la hipocresía de cumplir con cosas pequeñas (que son externas), y a la vez ignorar los principios grandes (muchos de los cuales son internos).

AY #6
(Mateo 23:25) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. 

En la misma línea que lo anterior, Jesús recalca la hipocresía de limpiar lo externo, pero no cuidar para nada lo interno, del corazón.

AY #7
(Mateo 23:27-28) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad. 

Los religiosos se cuidaban de guardar una apariencia de piedad, pero sus corazones estaban llenos de pecado y maldad.

¿Cuál es la razón para cumplir los mandamientos? No es impresionar a la gente, sino quedar bien con Dios y hacer lo que es correcto.

AY #8
(Mateo 23:29-33) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas. Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas. ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres!  ¡Serpientes,  generación de víboras!  ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno? 

Los religiosos se engañaban a sí mismos creyendo que no harían daño a los profetas de Dios; pero la realidad es que también ellos persiguieron a enviados de Dios en sus días, comenzando con Juan el Bautista. Jesús advierte que lo volverán a hacer…y pronto, con él y con sus discípulos.
(Mateo 23:34-36)  Por tanto,  he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.  De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación. 

Jesús hizo alusión al asesinato del profeta Zacarías, cuya sangre fue derramada en los recintos del Templo. En el tiempo de Jesús se edificó una tumba en memoria del profeta, en el valle enfrente del Templo. Los religiosos lo visitaban, pero no se dieron cuenta que ellos hicieron lo mismo con Juan y Jesús.

Efectivamente la sangre de los justos les fue cobrada a esa generación, porque cuarenta años después cayó Jerusalén, fue destruido el Templo y todos los judíos fueron dispersados. Esto lo profetizó Jesús en las siguientes palabras…
(Mateo 23:37-38) ¡Jerusalén,  Jerusalén,  que matas a los profetas,  y apedreas a los que te son enviados!  ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas,  y no quisiste!  (38)  He aquí vuestra casa os es dejada desierta. 

Jesús no fue recibido como el Mesías en su primera venida; sólo un pequeño remanente lo reconoció. En parte fue por la dureza de sus corazones, y en parte porque les fue puesto un velo para que no lo reconocieran, y así el mensaje del Evangelio pudiera llegar hasta los confines de la Tierra (tal como lo explica Pablo en Romanos 11).  Sin embargo, en su segunda venida la Biblia dice que todo Israel lo reconocerá (Zac. 12:10; Apoc. 1:7).
(Mateo 23:39) Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.

La traducción en hebreo de “Bendito el que viene” es: Baruj HaBa, que también puede traducirse como: Bienvenido. En su segunda venida, Jesús va a ser bienvenido por todo Israel, en contraste con su primera venida.


Más estudios de este Evangelio en la pestaña: MATEO
También disponible en audio: AUDIO de MATEO  


2 comentarios:

  1. Hay algo que me gustaría entender. En el versículo mateo 23:39 dice que "no me vereis hasta que...". En un foro hablando de la película Pablo de Tarso dijo un chico que porque Pablo vió a Jesús si Jesús dijo que nadie lo vería hasta que dijeran bendito el que viene en el nombre del señor. Me gustaría para poder aclararlo. Gracias

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    1. HOLA PABLO DE TARSO VIO UNA LUZ RESPLANDECIENTE Y QUEDO CIEGO, SIMBÓLICAMENTE VIO A JESÚS, PERO EN LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO DICE LA PALABRA DE DIOS MIRARAN AL QUE TRASPASARON...

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