jueves, 11 de agosto de 2016

MATEO 20:1-19. Parábola de los Jornaleros

Al final del capítulo anterior, Jesús les habló a sus discípulos sobre la recompensa de abandonar todo por seguirle, y les dijo que a ellos les sería dada autoridad sobre las doce tribus de Israel (Mat. 19:28-29). En este capítulo, Jesús sigue la misma línea de pensamiento, y responde a la pregunta: ¿Quién es el mayor en el Reino de los Cielos?

Hoy comenzamos con el último versículo del capítulo anterior, ya que está conectado con el tema de este capítulo:
(Mateo 19:30) Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros.

Para ilustrar lo que esta frase quiere decir, Jesús cuenta una parábola…

PARÁBOLA DE LOS JORNALEROS
Jesús cuenta la historia del dueño de una viña que contrata a jornaleros para la cosecha…
(Mateo 20:1-2) Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.

En tiempos bíblicos, durante la época de la cosecha los dueños de tierras cultivadas solían contratar mano de obra extra para poder recoger los frutos a su tiempo. Se contrataban por día y se les pagaba al final del día. Los hombres que buscaban este tipo de trabajo diario se reunían en las plazas de los pueblos, y allí iban a buscarlos los granjeros. El granjero de la parábola no sólo fue una vez a buscar jornaleros, sino en varias ocasiones (hora tercera: 9 am; hora sexta: 12 pm; hora novena: 3 pm; hora undécima: 5 pm).
(Mateo 20:3-12) Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo. Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.  Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y al recibirlo,  murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día.

A simple vista, parece injusto que el dueño pague a todos los trabajadores por igual cuando no trabajaron la misma cantidad de horas. Pero lejos de verlo como una injusticia, Jesús nos hace ver que el dueño fue más que generoso…
(Mateo 20:13-15) El, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?

Es significativo que el dueño escogiera pagar primero a los últimos, y eso fue lo que creó controversia. Si hubiera pagado primero a los primeros, tal vez nadie se hubiera percatado, o se hubiera visto como algo generoso. Pero Jesús contó la historia en ese orden precisamente para provocar que saliera lo que está en el corazón. Así termina diciendo:
(Mateo 20:16) Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos. 

Jesús compara esta historia con la forma en que opera el Reino de los Cielos. Dios va a recompensar a cada uno según sus obras (Apoc. 22:12), pero la salvación no viene por obras sino por la gracia de Dios (Tito 3:4-7).
(Efesios 2:8-9) Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

También Pablo explica que Dios muestra su misericordia a quien quiere…
(Romanos 9:14-16) ¿Qué, pues, diremos: Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.

¿No parece justo? Pues si de justicia se tratara, todos moriríamos porque todos hemos fallado (Ecl. 7:20; Rom.3:23; Isa. 53:6); pero en su gran compasión, Dios extiende su misericordia a quien Él quiere…y no podemos reclamarle sino sólo estar agradecidos (porque nadie lo merece).

EN JERUSALÉN
Después de contar esta parábola, Jesús se apartó con sus discípulos y les anunció que ya era tiempo para ir a Jerusalén. Allí les volvió a recordar que esta visita a la Ciudad Santa sería diferente porque Él iba a sufrir persecución e iba a morir.
(Mateo 20:17-19) Subiendo Jesús a Jerusalén, tomó a sus doce discípulos aparte en el camino, y les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte; y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten, y le crucifiquen; mas al tercer día resucitará. 

En otras dos ocasiones ya se los había advertido (Mateo 16:21; Mateo 17:22-23), pero en esta instancia menciona la forma en que morirá: crucificado por los gentiles. También les anunció que iba a resucitar al tercer día. Pero los discípulos se quedaron callados, tal vez porque no entendían lo que les decía o porque no querían ser reprendidos como lo había sido Pedro en la primera ocasión (Mat. 16:23).


Más estudios de este Evangelio en la pestaña: MATEO
También disponible en audio: AUDIO de MATEO  


1 comentario:

  1. Dios tiene misericordia del que el quiere y no debemos decir nada porque el es Dios que sana al que el quiera y bendice al que el quiera bendecir

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