lunes, 4 de abril de 2016

MATEO 6:9-15. Padre Nuestro

Para enseñarnos a orar, Jesús usó como ejemplo una oración que hoy se conoce como: “Padre Nuestro”.  Irónicamente, hoy se usa como una oración para ser repetida de memoria, a pesar que Jesús nos instruyó que no usáramos vanas repeticiones  (Mat. 6:7-8).  El “Padre Nuestro” no es para que lo recitarlo de memoria, sino para que nos sirva de inspiración y ejemplo de cómo podemos orar.

A continuación iremos leyendo cada frase de esta oración para descubrir lo que Jesús nos estaba enseñando…

a.  “Padre nuestro que estás en los cielos (6:9)
Jesús nos enseña a ver a Dios como nuestro Padre celestial (Isa. 63:16; Isa. 64:8), que es una de las relaciones humanas más cercanas.  No sólo transmite cercanía sino trae consuelo y un sentimiento de seguridad, porque sabemos que nuestro Padre está pendiente de nosotros y nos cuida. 

Reconocer a Jehová como Padre también nos trae la conciencia de que le debemos honra y obediencia (Jer. 3:19; Mal. 2:10; Deu. 32:6).  [Nota: Si en nuestras vidas hemos tenido malas experiencias con el padre terrenal, es importante que procuremos sanar nuestros corazones de esas heridas, porque eso puede afectar cómo apreciamos y nos relacionamos con Dios.]

b.  “Santificado sea tu Nombre (6:9)
Lo opuesto a “santificar” es profanar.  La Biblia dice que el pueblo de Dios profana Su Nombre al comportarse mal, y no como es digno de los hijos del Rey.
(Rom. 2:23-24) Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.

Cuando los hijos de Dios no viven como el Señor manda, no sólo quedan mal ellos sino que también hacen quedar mal a Dios, ya que llevan su nombre (i.e. “pueblo de Dios”).  De esto se queja el Señor en Ezequiel: 
(Ezequiel 36:21) Pero he tenido dolor al ver mi santo nombre profanado por la casa de Israel entre las naciones adonde fueron. 

En esta profecía, el Señor dice que limpiará Su Nombre, y explica cómo lo hará…
(Ezequiel 36:22-27)  Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado.  Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos.  Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país.  Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.  Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.  Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

Al decir: “Santificado sea tu Nombre”, Jesús está manifestando su deseo de que toda su vida sea para la gloria y honra de Dios—y esta debe ser también nuestra oración.

c.  “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra (6:10)
Notemos que Jesús no oró pidiendo ser llevado al Cielo, donde está el Reino de Dios (Salmo 103:19-21); más bien, pidió que el Reino de Dios descienda y sea establecido en la Tierra.  El Reino de Dios no es un lugar sino una forma de vida en la cual Dios es reconocido como el Rey, y sus súbditos viven como Él manda. 

La oración de Jesús no es sólo un buen deseo o una profecía que se cumplirá hasta que vengan los últimos tiempos (Jer. 23:5; Dan. 2:44; Apoc. 11:15); más bien, es una declaración y un compromiso de vivir como Dios manda, y así traer el Reino de los Cielos a la Tierra. 

Cuando Jesús oró por sus discípulos, él no pidió que fueran llevados al Cielo, sino que sus vidas aquí en la Tierra fueran transformadas por la verdad del Reino:
(Juan 17:15-17)  No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.  No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.  Santifícalos en tu verdad;  tu palabra es verdad. 

La forma de traer el Reino de Dios a la Tierra es haciendo Su Voluntad, viviendo como Él manda.


La primera mitad del “Padre Nuestro” se enfoca en la voluntad de Dios.  No es sino hasta la segunda parte que Jesús a hacer peticiones personales…

d.  “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy(6:11)
Con esta frase Jesús no sólo está pidiendo alimento, sino que está reconociendo que el Padre es el proveedor de todo lo que necesita, cada día. 

La frase “pan de cada día” nos trae a memoria la imagen del maná (Éxodo 16).  Ése era el alimento que Dios proveyó a los israelitas en el desierto.  Pero no era una provisión que guardaran en graneros, ya que si recolectaban más de la provisión diaria ésta se llenaba de gusanos.  Dios les daba la provisión día a día, con el fin que aprendieran a confiar en Él (Salmo 34:10).

e. “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores  (6:12)
Otra oración personal es pedir perdón a Dios por nuestras faltas.  Aunque tratemos de ser hijos obedientes, debemos reconocer que no somos perfectos y podemos fallar.  Gracias a la misericordia de Dios, podemos encontrar perdón y restauración en Él.

Aquí Jesús aprovecha a enseñar a sus discípulos que también ellos deben perdonar a los que les han ofendido, siguiendo el ejemplo del Señor…
(Mateo 6:14-15)  Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. 

Pablo entendió este concepto, y por eso escribió:
(Efesios 4:31-32) Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos,  perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Si queremos recibir el perdón de Dios, nosotros debemos también perdonar a quienes nos han fallado. 

f. “Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal (6:13)
La última petición personal es pedir ser librados del mal y de las tentaciones.  Esto es algo a lo cual todos estamos vulnerables.
(Mateo 26:41)  Velad y orad,  para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.

g. “Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.” (6:13)
El cierre de la oración es reconocer que Dios es poderoso y soberano, y a Él debe ser dada toda la gloria (1 Tim. 1:17; 1 Tim. 6:15-16).


En la próxima entrada terminaremos de estudiar el capítulo seis de Mateo… 


Más estudios de este Evangelio en la pestaña: MATEO
También disponible en audio: AUDIO de MATEO  


6 comentarios:

  1. El pan nuestro de cada dia, danoslo hoy. (Mateo 6:11). Tambien el pan espiritual es muy indipensable para nuestras vidas, la Palabra de Dios.
    El respondió y dijo: Escrito está: no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. (Mateo 4:4). Bendiciones.

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  2. Buena Adición a este versículo hermano Lopez.

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    1. Recordemos la biblia fue escrita. Literal, histórica y simbólica. Y El pan nuestro de cada día se refiere alas necesidades básicas para la existencia humana. Recordemos que el Señor habló sobre el afán y ansiedad. Nosotros debemos aprender a confiar solo en El. Es por eso que es la oración modelo.

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  3. Estudio como estos a mi me edifican y ayudan mucho, muchas gracias:Bendiciones a todos departe de Dios.Hasta pronto....

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  4. Excelente estudio, sin acotaciones correctivas. En el aspecto de santificado sea tu nombre, la explicación fue muy relevante y oportuna a mi conocimiento aclarándome así algunas dudas. Dios bendiga su vida grandemente!

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  5. Gloria a Dios!!! Gracias por el estudio

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