jueves, 5 de julio de 2012

GENESIS 13: De Regreso en Canaán



En el capítulo anterior vimos que Abram había dejado la Tierra Prometida para buscar refugio en Egipto.  Esta es una tentación que no sólo enfrentaron los patriarcas y los israelitas de antaño, sino que nosotros también.  ¿Cómo?  Cuando buscamos soluciones en el mundo (Egipto) para nuestros problemas diarios. 

En la historia de Abram vimos las consecuencias de salirse de la sombra del Plan de Dios, y lo seguiremos viendo en este capítulo…
(Génesis 13:1-4)  Subió, pues, Abram de Egipto al Neguev, él y su mujer con todo lo que poseía; y con él, Lot.  (2)  Y Abram era muy rico en ganado, en plata y en oro.  (3)  Y anduvo en sus jornadas desde el Neguev hasta Betel, al lugar donde su tienda había estado al principio, entre Betel y Hai,  (4)  al lugar del altar que antes había hecho allí; y allí Abram invocó el nombre del SEÑOR. 

Nótese que cuando la Biblia se refiere a ir a Egipto, lo describe como “descender”, mientras que cuando se refiere a ir a Jerusalén, siempre dice: “Subir”.  No es una cuestión de puntos cardinales ni de altitud, sino es en relación a lo que ambas ciudades representan.  Egipto símbolo del mundo, mientras que Jerusalén en la ciudad que Él escogió para poner allí Su Nombre. 

En su regreso de Egipto, Abram siguió exactamente la misma ruta que cuando se fue, pero a la inversa.
De ida: Betel à Neguev à Egipto
De regreso: Egipto à Neguev à Betel

Cuando nos “perdemos” en la vida, es bueno regresar al punto de donde partimos; es decir, volver en los pasos que uno ha caminado hasta llegar al lugar donde uno estaba bien, y oyó la voz de Dios la última vez.

Abram salió de Egipto, donde corrió peligro de muerte.  Regresó por el desierto, donde había tenido hambre.  Finalmente regresó a Betel, el lugar donde había invocado el Nombre de Dios y donde había levantado un altar. (Gen. 12:8)


BETEL
Al regresar a Betel, Abram volvió a invocar el Nombre del Señor.  Se reencontró con el propósito por el cual había llegado a la Tierra de Canaán.
(Génesis 13:3-4)  Y anduvo en sus jornadas desde el Neguev hasta Betel, al lugar donde su tienda había estado al principio, entre Betel y Hai,  (4)  al lugar del altar que antes había hecho allí; y allí Abram invocó el nombre del SEÑOR. 

¿Qué dice el salmo 145 de los que invocan el Nombre de Dios?
(Salmo 145:18-19)  El SEÑOR está cerca de todos los que le invocan, de todos los que le invocan en verdad.  (19)  Cumplirá el deseo de los que le temen, también escuchará su clamor y los salvará.


RIQUEZA
La Biblia dice que Abram era muy rico.
(Gen. 13:2)  Y Abram era muy rico en ganado, en plata y en oro. 

En hebreo dice: “Kabad Meod b’Mikné
Literalmente significa: “muy cargado de adquisiciones”.

Algunos creen que él se hizo rico en Egipto, pero no es así. La familia de Abram tenía muchas riquezas, sobre todo en ganado.  No hubiera podido sobrevivir en Canaán de otra forma, ya que los extranjeros no se les permitía comprar ni poseer tierra.

Aunque Abram era rico de antemano, no podemos negar el hecho que en Egipto obtuvo más riquezas, las cuales le fueron dadas por el faraón mismo, como favor por Sara (Gen. 12:14-20).   Pero esas riquezas extra le pesaron después, causándole conflictos con Lot…

LOT
Lot era hijo de Harán, hermano de Abram.  Pero Abram lo crió como su hijo.   Es probable que Abram lo haya adoptado cuando Harán murió.

Lot es mencionado en la genealogía de Taré (Gen. 11:27-31).  Pero cuando Abram se fue a Canaán, Lot se fue con él, en lugar de quedarse con su abuelo o con los otros parientes en el pueblo que llevaba el nombre de su padre, Harán. 

Lot también descendió a Egipto con Abram, y luego regresó con él a Canaán.  Pero, cuando regresaron a la Tierra Prometida, hubo un conflicto entre Lot y Abram.  Algo los separó…
(Gen. 13:5-7)  Y también Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas.  (6)  Y la tierra no podía sostenerlos para que habitaran juntos, porque sus posesiones eran tantas que ya no podían habitar juntos.  (7)  Hubo, pues, contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot. Y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en aquella tierra. 

Las posesiones materiales los separaron, ya que tenían demasiadas. 
(Gen. 13:8-9)  Y Abram dijo a Lot: Te ruego que no haya contienda entre nosotros, ni entre mis pastores y tus pastores, porque somos hermanos.  (9)  ¿No está toda la tierra delante de ti? Te ruego que te separes de mí: si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; y si a la derecha, yo iré a la izquierda. 



Aunque Abram era el patriarca de la familia, y por ello tenía el derecho a escoger primero, él cedió ese privilegio a Lot, para mostrar que lo que él más atesoraba era la familia más que las riquezas materiales.

ELECCIÓN DE LOT
Lot se le dio la ventaja de escoger, pero lo que eligió seguramente sorprendió a Abram.  Su elección revela dónde estaba puesto su corazón, no sólo con respecto a Abram sino también con Dios.
(Gen. 13:10-11)  Y alzó Lot los ojos y vio todo el valle del Jordán, el cual estaba bien regado por todas partes (esto fue antes de que el SEÑOR destruyera a Sodoma y Gomorra) como el huerto del SEÑOR, como la tierra de Egipto rumbo a Zoar.  (11)  Y escogió Lot para sí todo el valle del Jordán; y viajó Lot hacia el oriente. Así se separaron el uno del otro. 

Abram no estaba “echando” a Lot fuera de la Tierra Prometida.  Simplemente le dijo que escogiera irse más al norte o más al sur.  Pero los ojos de Lot se fueron en otra dirección.  Al final escogió irse a una tierra similar a la de Egipto.

La Tierra Prometida se encuentra entre montañas y valles que son bañados por la lluvia del cielo, y no por un río.  Pero, hacia el este, saliendo ya de Canaán, se encuentra el Valle del Jordán, bañado por el río del mismo nombre, el cual es una fuente perenne de agua…similar a Egipto que está bañado por el río Nilo. 

En Deuteronomio se explica la diferencia entre Egipto y la Tierra Prometida:
(Deuteronomio 11:10-12)  La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.  La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.

A Lot le gustó el estilo de vida de Egipto, donde se tenía acceso al agua del río en todo momento, sin importar lo que uno hiciera, en contraste a depender de la lluvia del cielo la cual Dios envía si uno vive en obediencia. 
(Deuteronomio 11:13-16)  Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.  Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás.  Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos; y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová.

Lot podía haberse quedado en la Tierra Prometida, pero no lo hizo.  Prefirió un estilo de vida similar al de Egipto.  Él prefirió las riquezas materiales a las espirituales; prefirió la seguridad que le daba el río en lugar de depender de Dios.  Prefirió la vida “fácil” de Sodoma…


HACIA EL ORIENTE
Es interesante que la Biblia mencione que Lot se dirigió hacia el “oriente”. 
(Gen. 13:11)  Y escogió Lot para sí todo el valle del Jordán; y viajó Lot hacia el oriente. Así se separaron el uno del otro. 

Esta es la misma dirección que Caín tomó luego de haberse “divorciado espiritualmente” de Dios.

Lot escogió el camino fácil.  No le importó que en esa región había mucha maldad.
(Gen. 13:13) Y los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra el SEÑOR en gran manera. 

Pero a Lot no le importó.  Se fue acercando poco a poco a Sodoma, hasta establecerse allí.
(Gen. 13:12-13)  Abram se estableció en la tierra de Canaán, en tanto que Lot se estableció en las ciudades del valle, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. 

Más adelante veremos que la elección de Lot le salió muy cara.  Él va a encontrarse con muchos riesgos y problemas, como consecuencia de elegir la herencia material sobre la espiritual.  Primero será secuestrado (cap. 14), luego la ciudad donde habitaba será destruida, su mujer morirá y sus hijas se desviarán (cap. 18 & 19).  De todos modos, al final él lo perdió todo. 
(Mateo 16:25-26)  Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.  (26)  Pues ¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma?

Lot escogió a Mamón, pero Abram escogió a Dios.


ELECCIÓN DE ABRAM
A diferencia de Lot, Abram se quedó en la Tierra de Canaán.  Ya no buscó refugio, como lo había hecho cuando fue a Egipto.  Se quedó en la Tierra que Dios le había prometido.
(Gen. 13:12)  Abram se estableció en la tierra de Canaán, en tanto que Lot se estableció en las ciudades del valle, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. 

Abram respetó la decisión de su sobrino, pero seguramente le dolió en el alma.  Dado que Abram no tenía hijos propios, consideraba a Lot como su hijo…y seguramente su heredero.  Probablemente él se preguntó: “Ahora, ¿a quién le será dada la Tierra que Dios me prometió?”  Porque a él le había sido dicho: “A tu descendencia le daré esta tierra” (Gen. 12:7).

No es de extrañar que Dios haya escogido ese preciso momento para confirmarle a Abram la promesa que le había hecho.
(Génesis 13:14-16)  Y el SEÑOR dijo a Abram después que Lot se había separado de él: Alza ahora los ojos y mira desde el lugar donde estás hacia el norte, el sur, el oriente y el occidente,  (15)  pues toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia para siempre.  (16)  Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; de manera que si alguien puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia podrá contarse. 



Abram necesitaba saber que el Señor le daría DESCENDENCIA, ya que su “hijo adoptivo” se había separado de él. Dios lo consoló, asegurándole que la Promesa de “descendencia y tierra” seguía en pie, y se cumpliría con un hijo propio.  No sólo eso, sino que su descendencia sería tan numerosa “como el polvo de la tierra”. 

En ese momento, el Señor invitó a Abram a recorrer la Tierra Prometida.  La vio con sus propios ojos, y la marcó con sus pies. 
(Génesis 13:17)  Levántate, recorre la tierra a lo largo y a lo ancho de ella, porque a ti te la daré. 

A partir de este momento, Abram ya no salió de la tierra buscando “mejores pastos”.  Se asentó allí, específicamente en HEBRON (heb. Jevron, que significa: asociación).  
(Génesis 13:18)  Entonces Abram mudó su tienda, y vino y habitó en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí un altar al SEÑOR.

Hebrón será el lugar donde Abram adquirirá su primer pedazo de tierra en la Tierra Prometida.

Lo que Dios escoge para nosotros, allí es donde tendremos bendición.  No dependerá de las “circunstancias” ni del “lugar” sino de permanecer en Su voluntad.
(Salmo 107:31-38)  Den gracias al SEÑOR por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.  (32)  Exáltenle también en la congregación del pueblo, y alábenle en la reunión de los ancianos.  (33)  El convierte los ríos en desierto y los manantiales en secadales;  (34)  la tierra fértil en salinas, por la maldad de los que moran en ella.  (35)  Transforma el desierto en estanque de aguas, y la tierra seca en manantiales;  (36)  en ella hace morar a los hambrientos, para que establezcan una ciudad donde vivir,  (37)  y siembren campos, planten viñas, y recojan una cosecha abundante.  (38)  Los bendice también y se multiplican mucho, y no disminuye su ganado.



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada