jueves, 14 de julio de 2011

I SAMUEL 16: Un Rey Elegido por Dios

Dado que Saúl había decidido seguir por su propio camino en lugar de someterse a Dios, él se quedó sin el apoyo de Dios ni del profeta Samuel.


Samuel quedó muy triste por eso.  Pero un día, Dios le dijo que era hora que se sacudiera esa tristeza y mirara al futuro…
(I Sam. 16:1) Y Jehová dijo a Samuel: ¿Hasta cuándo has tú de llorar por Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven; yo te enviaré a Isaí, de Belén; porque de sus hijos me he provisto de rey. 

EL FUTURO REY DE ISRAEL
Mientras el reino de Saúl iba decayendo, Dios estaba levantando a otro hombre que se convertiría en el nuevo rey de Israel.  

Éstas eran buenas noticias, pero había algo que le preocupaba a Samuel.
(I Sam. 16:2-3)  Y dijo Samuel: ¿Cómo iré? Si Saúl lo entendiere, me matará. Jehová respondió: Toma contigo una becerra de la vacada, y di: He venido para ofrecer sacrificio a Jehová.  (3)  Y llama a Isaí al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer; y me ungirás al que yo te diga. 

El próximo rey de Israel vendría de Belén, en Judá, de la familia de Isaí.  Samuel ya sabía a dónde ir, pero debía hacerlo con cautela.  El profeta era alguien famoso en todo Israel, y su visita no pasaría desapercibida.  Belén era un pueblo pequeño, al cual el profeta no solía visitar.  Por lo tanto, la gente se preguntaría a qué se debía el honor de su visita.  
(I Sam. 16:4-5)  Hizo, pues, Samuel como le dijo Jehová: y luego que él llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a recibirle con miedo, y dijeron: ¿Es pacífica tu venida?  (5)  Y él respondió: Sí, vengo a ofrecer sacrificio a Jehová; santificaos, y venid conmigo al sacrificio. Y santificando él a Isaí y a sus hijos, los llamó al sacrificio.

El pueblo se enteró que Samuel llegó a Belén a hacer un sacrificio, pero sólo Samuel y la familia de Isaí sabrían la razón de fondo.  El sacrificio serviría para santificar a Isaí y sus hijos, lo cual los prepararía para recibir la gran comisión.

MÁS QUE LA APARIENCIA
Uno puede imaginarse que Samuel comenzó a observar a los hijos de Isaí, y se preguntaba cuál de ellos sería el elegido.  La opción más lógica sería el primogénito.
(I Sam. 16:6)  Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido.  (7)  Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo he rechazado; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; porque el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. 

El ser humano tiende a juzgar por las apariencias, porque eso es lo que vemos a primera vista.  Pero Dios nos enseña a ver más allá, tal como Él lo hace.
(Proverbios 31:30)  Engañosa es la gracia, y vana la hermosura: La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.

[Este principio aplica tanto a mujeres como a hombres].

Dios no escoge basado en la belleza ni en la inteligencia.  Lo que Él busca es a alguien que tenga temor de Dios porque eso lo llevará a la obediencia.  Él dijo: “Obediencia quiero, no sacrificios”.
(Salmo 147:10-11)  No toma contentamiento en la fortaleza del caballo, ni se complace en las piernas fuertes del hombre.  (11)  Se complace Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia.

El primer rey de Israel había sido escogido por su apariencia, pues esto era lo que buscaba el pueblo.  Saúl era bien parecido y el hombre más alto de Israel, pero en el fondo era cobarde y buscaba más la opinión de los hombres que la de Dios.  Pero en esta ocasión, Dios sería quien elegiría al rey.    
(Hechos 13:21-22)  Entonces ellos pidieron un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, durante cuarenta años.  (22)  Después de quitarlo, les levantó por rey a David, del cual Dios también testificó y dijo: He hallado a David, hijo de Isaí, un hombre conforme a mi corazón, que hará toda mi voluntad. 

Samuel fue llamando uno a uno a los hijos de Isaí, buscando al elegido…
(I Samuel 16:8-10)  Entonces llamó Isaí a Abinadab, y le hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: Ni a éste ha elegido Jehová.  (9)  Hizo luego pasar Isaí a Sama. Y él dijo: Tampoco a éste ha elegido Jehová.  (10)  E hizo pasar Isaí a siete de sus hijos delante de Samuel; mas Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a éstos. 

Seguramente Samuel se estaba preguntando qué estaba pasado.  Él había oído claramente que el elegido era un hijo de Isaí…entonces, debía haber otro.
(I Samuel 16:11)  Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Están aquí todos tus hijos? Y él respondió: Aún queda el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí. 

¿Por qué Isaí no había llevado ante el profeta a su hijo menor?  Unos comentaristas explican que la razón era porque David era hijo de otra mujer.  Eso explica la razón por la que él no estaba presente con sus hermanos en la importante visita del profeta.  También explica por qué en un salmo él dijo haber sido concebido en pecado (Sal. 51:5).  No importa de dónde vengamos ni qué hagamos, el Señor nos puede usar si tenemos una buena disposición.
David tenía una buena apariencia física, pero no por eso fue elegido.  Su corazón era aún más bello que su exterior. Sobre todo, él estaba dispuesto a hacer todo lo que Dios le dijera, y eso cuenta por todo. Dios no llama a los “preparados”, sino que prepara a los llamados. 
(I Samuel 16:12-13)  Envió, pues, por él, y lo hizo entrar; el cual era rubio, de hermoso parecer y de bello aspecto. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque éste es.  (13)  Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió de entre sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá. 

Mientras que el Espíritu de Dios vino sobre David, Éste se apartó de Saúl.  En su lugar, vino un espíritu malo sobre el rey.
(I Samuel 16:14)  Y el Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová.

Dado que el espíritu malo atormentaba a Saúl, sus siervos buscaron la forma de calmarlo.
(I Samuel 16:15)  Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí ahora, que el espíritu malo de parte de Dios te atormenta.  (16)  Diga ahora nuestro señor a tus siervos que están delante de ti, que busquen un hombre que sepa tocar el arpa; y sucederá que cuando esté sobre ti el espíritu malo de parte de Dios, él tocará con su mano y tendrás alivio.  (17)  Y Saúl respondió a sus criados: Provéanme ahora un hombre que toque bien, y traédmelo.  (18)  Entonces uno de los criados respondió, diciendo: He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén que sabe tocar; es valiente y vigoroso, hombre de guerra, prudente en sus palabras, hermoso, y Jehová está con él.  (19)  Y Saúl envió mensajeros a Isaí, diciendo: Envíame a David tu hijo, el que está con las ovejas. 

SE CRUZAN LOS CAMINOS DE LOS UNGIDOS
¿Quién iba a decir que estos dos hombres ungidos se unirían de esta manera?  Dios obra así, de una forma milagrosa y misteriosa.
(I Samuel 16:20-23)  Y tomó Isaí un asno cargado de pan, y un odre de vino y un cabrito, y los envió a Saúl por mano de David su hijo.  (21)  Y viniendo David a Saúl, estuvo delante de él: y él le amó mucho, y fue hecho su escudero.  (22)  Y Saúl envió a decir a Isaí: Yo te ruego que esté David conmigo; porque ha hallado gracia en mis ojos.  (23)  Y sucedía que cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba el arpa, y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio, y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él.

La realidad es que el arpa era sólo una “curita” para el problema de Saúl.  La verdadera medicina era el arrepentimiento.  Pero él nunca lo hizo.  Por eso, él vivió atormentado para el resto de sus días.

La música de David sólo traía un alivio temporal, pero le dio la oportunidad a David de ver de cerca lo que es el gobierno de un reino.  Esa experiencia lo preparó a él.

Tal vez Isaí creyó que con la invitación de David al palacio real se le estaban abriendo las puertas para que la promesa se cumpliera. Lo que no sabía era que las cosas se iban a complicar antes de alcanzar el cumplimiento.  Al principio, David halló gracia, pero después esa misma gracia despertará envidia y por ello será perseguido.  Sin embargo, todo esto tiene un propósito, ya que preparó a David para ser un buen rey. 

¿No es así como suele suceder?  Tan importante como alcanzar la meta es lo que aprendemos en el camino.

6 comentarios:

  1. favor aclaredme!!si saul perdio su salvacion?..pregunto xq es un ungido de dios,y como tal es posible perder su salvacion?o solo las bendiciones perdio?

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    1. Cristina, a esa pregunta sólo puede responder Dios...porque sólo El puede dar salvación. Lo que nosotros podemos ver en este mundo son los frutos, y en ese sentido vemos que Saúl perdió la bendición a causa de su desobediencia.

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    2. Cristina, si leemos paso a paso las escrituras nos encontraremos que el propósito de Dios no era poner a Saúl como Rey de Israel, pues bien, Saúl tuvo un inicio relativamente bueno como Rey, te recomendaría leer el libro de Jueces y 1º - 2º de Samuel, Israel era gobernado por Jueces y los hombres le pidieron a Samuel que querían un Rey al igual que otras naciones, bueno esto es un breve resumen de toda esta historia de los reyes, Saúl cometió graves pecados delante de Dios, por ejemplo desobedeció, mando hacerse un monumento, consulto a una hechicera y finalmente se suicido, y no hay evidencias Bíblicas que se haya arrepentido requisito fundamental para obtener la salvación, bueno esto es una pequeña parte de toda esta historia espero que te sirva y estoy al servicio de cualquier asesoría que necesites, chao y Bendiciones

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  2. A que se refieren con que Saúl tenía un espiritu malo de parte de D--s? Puede venir algo malo del Él?

    Gracias.

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    1. No, el espiritu malo no era de Dios, Dios no puede tener espiritus malo (Satanas Si), Dios solamente dio permiso para que un espiritu malo atormente a Saul, eso no quiere decir que el espiritu malo sea de Dios :D ... Lee JOB

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  3. el espíritu malo si vino de Dios, los espíritus malos obedecen a Dios, pues es el creador de ellos, y también puede ser que un espíritu bueno pueda convertirse en malo solo para hacer la obra de Dios y una vez terminada su obra vuelva a lo que es, un ángel bueno

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