viernes, 29 de agosto de 2025

NUMEROS 8:1-4. Luz de la Menorá

 

El capítulo ocho continúa hablando de temas relacionados con los levitas y el Tabernáculo. Los dos temas principales son: 

  1. El Candelabro (heb. Menorá)
  2. La Consagración de los Levitas

En este episodio hablaremos sobre el candelabro especial ubicado en el Lugar Santo, conocido en hebreo como: Menorá.


MENORÁ

Comencemos recordando qué es la Menorá: éste es el candelabro especial de siete brazos que estaba ubicado en el Lugar Santo del Tabernáculo. La primera mención la encontramos en Éxodo 25 (Exo. 25:31-40), en el contexto de la construcción del Tabernáculo. 

(Éxodo 25:31-32) Harás además un candelero de oro puro; labrado a martillo se hará el candelero; su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores, serán de lo mismo. Y saldrán seis brazos de sus lados; tres brazos del candelero a un lado, y tres brazos al otro lado. 


La Menorá era una las piezas especiales que debían colocarse en el Lugar Santo, junto a la Mesa de los Panes y el Altar del Incienso. 


ENCENDIDO DE LA MENORÁ

Al principio del capítulo 8, encontramos una instrucción especial que Dios dio acerca del encendido de la Menorá.

(Números 8:1-2) Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y dile: Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán hacia adelante del candelero. 


La Menorá es una lámpara cuya luz se alimenta de aceite, no de cera ni candelas. Este candelero estaba formado de 7 brazos: uno central, y tres de cada lado. En la parte superior de cada brazo se encontraba una pequeña lámpara, en cuyo recipiente se colocaba el aceite.


La instrucción específica es que el sacerdote coloque el candelero y lo encienda de tal forma que la luz se refleje hacia afuera (no hacia adentro, donde está el Arca).

(Números 8:3) Y Aarón lo hizo así; encendió hacia la parte anterior del candelero sus lámparas, como Jehová lo mandó a Moisés.


Tal vez los sacerdotes pudieron tener la intención de colocar el candelabro iluminando hacia el  Arca del Pacto y el Lugar Santísimo, por ser ello lo más importante dentro del Santuario; sin embargo, el Lugar Santísimo no necesitaba luz, porque la Presencia de Dios la iluminaba. Por esta razón, el candelabro debía iluminar hacia afuera, hacia la puerta, para alumbrar el camino.


DE ORO MARTILLADO

Luego explica otros detalles de la hechura del candelero, el material, y la forma es que fue formado:

(Números 8:4) Y esta era la hechura del candelero, de oro labrado a martillo; desde su pie hasta sus flores era labrado a martillo; conforme al modelo que Jehová mostró a Moisés, así hizo el candelero.


La forma del candelero no se hará con un molde, sino que debía ser labrado con martillo. 


INSTRUCCIONES REPETIDAS

Al leer estas instrucciones, y las comparamos con las originales, nos podremos dar cuenta que ya habían sido dadas en Éxodo. 

(Éxodo 25:37) Entonces harás sus siete lámparas; sus lámparas serán levantadas de modo que alumbren el espacio frente al candelabro.


(Éxodo 37:17,22) Hizo asimismo el candelero de oro puro, labrado a martillo; su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores eran de lo mismo. …todo era una pieza labrada a martillo, de oro puro.


Si estas instrucciones ya habían sido dadas en Éxodo, ¿por qué era necesario repetirlas en este momento histórico, en Números? ¿Por qué se mencionó el candelero, pero no la Mesa de los Panes ni el Altar del Incienso?


Para entender esto, debemos recordar que en ese momento específico, el pueblo de Israel se estaba preparando para seguir su camino hacia la Tierra Prometida. Ellos estaban a punto de empacar sus cosas y comenzar su marcha hacia su destino final. Por eso, la mención de la Menorá era importante en ese momento, por lo que representa…


MENSAJE DE LA MENORA

Dios escogió a los israelitas para ser su pueblo especial entre todas las naciones. Esta elección no es sólo para darles privilegios, sino para servir de ejemplo a las naciones. En otras palabras, ellos fueron llamados a ser “luz a las naciones”. 


La parada al pie del Monte Sinaí fue muy importante, porque allí el pueblo de Dios recibió la Torá, las instrucciones de vida, para que la pusieran en práctica en la Tierra Prometida. Dios les dio los mandamientos para que les fuera bien, y también para servir como ejemplo de conducta a las demás naciones. Esto fue lo que enseñó Moisés: 

(Deuteronomio 4:5-8) Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella. Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta. Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos? Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?


Así como la Menorá es la fuente de luz en el Santuario, el llamado de Israel era servir como luz a las naciones, para atraerlos a Dios. 


LLAMADO A SER LUZ

El profeta Isaías habla de este llamado a ser luz, refiriéndose al “Siervo de Dios”, que sabemos que es el Mesías (Isa. 49:6). 

(Isaías 42:6-7)  Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.


Juan el Bautista lo confirmó:

(Juan 1:6-9) Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.  Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.  No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.  Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.


Sabemos que Jesús es la luz del mundo, pero Él mismo confirmó que también el Pueblo de Dios está llamado a ser luz del mundo.

(Juan 8:12) Otra vez Jesús les habló, diciendo:  Yo soy la Luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.  


(Mateo 5:14-16) Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.  Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbre a todos los que están en casa.  Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. 


Al final de esta cita en Mateo (Mat. 5:16), Jesús explica CÓMO podemos ser luz: “con buenas obras”. Esto no sólo se refiere a actos de caridad, sino a vivir cómo Dios manda, guardando sus mandamientos. Esto lo Jesús afirma en los siguientes versículos: 

(Juan 12:46) Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.  


(Juan 15:8-10) En esto es glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto, y así probéis que sois mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 


En el próximo episodio, estudiaremos la segunda parte del capítulo ocho, que habla sobre la consagración de los levitas…


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Más estudios de este libro: NUMEROS 


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