martes, 31 de octubre de 2017

APOCALIPSIS 1:4-12. Jesús Viene


Luego de la introducción, Apocalipsis comienza con la revelación de Jesús, haciendo énfasis en los aspectos que necesitamos conocer del Señor para estos tiempos.
(Apoc. 1:4-8) Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén. He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén. Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.

Veamos con más detalle estas descripciones del Señor:

a. “El que es y que era y que ha de venir”
Esta frase se repite muchas veces en Apocalipsis, y está vinculada con el Nombre de Dios: Jehová (Yehová). Así se presentó Dios a Moisés en el Monte Sinaí, diciendo: “Yo soy el que Soy…Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos” (Exo. 3:13-15). Yehová es el Nombre eterno de Dios que resume todos sus atributos, en todos los tiempos (Salmo 90:1-2; Sal. 102:27).

b. “Los siete espíritus que están delante del trono”
¿Cuáles son estos siete espíritus de Dios? Al profeta Isaías le fue revelado cuáles son:
(Isaías 11:1-2) Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.

El retoño de Isaí es el Mesías, Yeshua (Jesucristo), y sobre él están los espíritus de Dios. Esto se confirma en la visión del trono en Apocalipsis:
(Apoc. 4:5) Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios.
(Apoc. 5:6) Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

c. “Jesucristo, el testigo fiel”
Un testigo es aquel que da testimonio de algo que presenció. Jesús da testimonio de Dios en palabra y en obra. Con su vida, nos habla de quién es Dios en medio de un mundo apartado de Él (Juan 7:28-29).  
(Juan 8:13-14) Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio de ti mismo; tu testimonio no es verdadero. Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque yo sé de dónde he venido y adónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni adónde voy.
(Juan 8:17-19) Aun en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí. Entonces le decían: ¿Dónde está tu Padre? Jesús respondió: No me conocéis a mí ni a mi Padre. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre.

Con sus palabras, Jesús da testimonio de lo que ha oído del Padre, y lo transmite fielmente.
(Juan 8:25-28) Entonces le decían: ¿Tú quién eres? Jesús les dijo: ¿Qué os he estado diciendo desde el principio? Tengo mucho que decir y juzgar de vosotros, pero el que me envió es veraz; y yo, las cosas que oí de El, éstas digo al mundo. No comprendieron que les hablaba del Padre. Por eso Jesús dijo: Cuando levantéis al Hijo del Hombre, entonces sabréis que yo soy y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo estas cosas como el Padre me enseñó.

Jesús fue perseguido hasta la muerte por hablar la verdad (Juan 8:37-59).  De igual forma, los santos de los últimos días seremos perseguidos por hablar la verdad y por dar testimonio de Dios.

d. “Primogénito de los muertos”
Todos sabemos que la muerte es parte de la vida; toda persona que nace debe morir. La buenas nueva es que Jesús venció a la muerte. Él fue el primero en experimentar la resurrección que lleva a la vida eterna.
(Colosenses 1:18) Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia; y Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que Él tenga en todo la primacía.

Jesús también nos da la esperanza de vida eterna. Los que crean en Jesús serán resucitados en el día de Su Venida.  
(1 Cor. 15:20-23) Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron. Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Porque, así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en su venida
(Juan 11:25-26) Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?

e. “El soberano de los reyes de la tierra”
Juan señala que Jesús es el Rey legítimo de toda la Tierra. En el tiempo indicado, Él vendrá a reclamar su derecho, y todo poder y reino se someterá a su gobierno (1 Cor. 15:24-28). Jesús es Rey de reyes y Señor de señores.
(Salmo 2:6-8) Pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte. Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra.

En su primera venida, Jesús se humilló como Cordero, obediente hasta la muerte en la cruz; pero en su segunda venida, Él vendrá a reclamar su lugar como Rey de toda la Tierra. Toda rodilla se doblará ante Él (Fil. 2:8-11; Efe. 1:20-22; Dan. 7:13-14; Salmo 89:27).

A continuación, Juan proclama diciendo que al Señor sea la gloria y el reino para siempre. Y en ese contexto, describe lo que Jesús ha hecho por nosotros:
(Apoc. 1:5b-6) Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.

Al haber recibido el amor de Dios y Su perdón, ahora podemos debemos vivir como reyes y sacerdotes—no es sólo un título que recibimos, sino un estilo de vida.

f. “Viene con las nubes, y todo ojo le verá”
Juan describe la forma en que Jesús vendrá, la cual coincide con la manera en que se fue (la cual Juan fue testigo)…
(Hechos 1:9-11) Después de haber dicho estas cosas, fue elevado mientras ellos miraban, y una nube le recibió y le ocultó de sus ojos. Y estando mirando fijamente al cielo mientras El ascendía, aconteció que se presentaron junto a ellos dos varones en vestiduras blancas, que les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo.

Esta no era una revelación nueva, ya que Daniel lo había profetizado, y Jesús también:
(Daniel 7:13-14) Seguí mirando en las visiones nocturnas, y he aquí, con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que se dirigió al Anciano de Días y fue presentado ante El. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran. Su dominio es un dominio eterno que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.
(Lucas 21:27-28) Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria. Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

[Otras referencias: Apoc. 14:14; Mat. 24:30-31; Mar. 13:26-27; Luc. 21:27; Mat. 26:63-64; Mar. 14:62; 1 Tes. 1:16-17]

Al hablar de la venida de Jesús en las nubes, Juan también hace referencia a una profecía de Zacarías: “y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él” (Zac. 12:10). Muchos rechazaron a Jesús en su primera venida, pero en su segunda venida todos le reconocerán.

PRINCIPIO Y FIN
Luego que Juan dice: “¡Amén!”, el Señor habla y se presenta de la siguiente manera:
(Apoc. 1:8) Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.

“Alfa & Omega” son la primera y la última letra del alfabeto griego. Son las letras equivalentes a “A & Z” (en hebreo: Alef v’Tav). Jesús está diciendo que Él ha estado desde el principio y estará en el fin (Apoc. 21:6).

El apóstol Juan entendió perfectamente este mensaje, porque él dio testimonio de esto en el primer versículo de su Evangelio:
(Juan 1:1) En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Al decir que Él es “el que es, que era y que ha de venir”, Jesús se está identificando como Dios, el Eterno (Isaías 48:12-13).

Al final de Apocalipsis, el Señor vuelve a presentarse como el principio y el fin:
(Apoc. 22:12-13) He aquí, yo vengo pronto, y mi recompensa está conmigo para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin.  

Jesús también se presenta como: Todopoderoso. El Señor sabe que nosotros necesitamos saber que Él puede todo y nada es imposible para Él (Jer. 32:17; Job 42:2; Luc. 1:37; Luc. 18:27; Isa. 46:9-10). Este conocimiento nos sostendrá

DIA DEL SEÑOR
Juan menciona cuál era el día en que él recibió esta revelación:
(Apoc. 1:10) Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta.

En la Biblia, el “Día del Señor” (heb. Yom Yehová) se refiere al día en que vendrá el Señor a la Tierra para juzgar a las naciones.
(Isaías 13:9) He aquí, el día del SEÑOR viene, cruel, con furia y ardiente ira, para convertir en desolación la tierra y exterminar de ella a sus pecadores.

[Otras ref. Isa. 2:12; Isa. 13:6; Joel 1:15; Joel 2:11; Abdías 1:15; Sof. 1:14; Zac. 14:1; Mal. 4:5]

Ese es el día de la decisión final: cada pesona se definirá si está a favor de Dios o en su contra. En ese día, traerá perdón a los que se hayan arrepentido, pero destrucción a los que se rebelen contra su autoridad.
(Joel 1:15) ¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso.
(Joel 3:14) Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión.
(Eze. 30:2-3) Hijo de hombre, profetiza, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: Lamentad: ¡Ay de aquel día! Porque cerca está el día, cerca está el día de Jehová; día de nublado, día de castigo de las naciones será.

Proféticamente es el día en que el Mesías vendrá a como juez a juzgar a todas las naciones, y como rey a reclamar su trono sobre toda la tierra. Este día está vinculado con el cumplimento mesiánico del Día de Expiación (heb. Yom Kipur).

Juan explica que el Señor lo llevó en el espíritu a presenciar el Día del Señor, y ése es el en que Jesús vendrá por segunda vez con todo su poder y majestad.

DESTINATARIO
Luego de señalar la fecha de la visión, el Señor también revela para quién es el mensaje:
(Apoc. 1:10-11) Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.



El mensaje de Apocalipsis es para la Iglesia del Señor. Menciona una lista de siete iglesias que estaban en Asia Menor (hoy Turquía), las cuales representan los diferentes tipos de iglesias que existen. [Ver estudio de los capítulos 2 y 3].


Estudios de otros capítulos: APOCALIPSIS

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