sábado, 30 de julio de 2016

MATEO 18:1-10- El Mayor en el Reino y Piedra de Tropiezo

Luego de haber confirmado que Jesús era el Mesías, la mente de los discípulos comenzó a volar. Comenzaron a preguntarse quién de los doce sería nominado como la mano derecha. Probablemente se pelearon entre ellos por el primer lugar, como mano derecha del Mesías. Pero todos sabían que la última palabra la tendría Jesús, así que se le preguntaron…
(Mateo 18:1) En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? 

En el mundo, los que son considerados como “grandes” son los que tienen poder e influencia, los que tienen don de mando, a quien otros sirven. Pero en el Reino de los Cielos, las cosas funcionan de una manera muy diferente, y eso fue lo que Jesús les explicó:
(Mateo 18:2-3) Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.    

Jesús usó la imagen de un niño para ejemplificarnos cómo debe ser nuestra relación con Dios. Un niño tiene fe completa en su padre, y lo ve como el todo en su vida: el padre es quien provee todo lo que necesita y quien lo ama. Ante esto, el niño hace todo lo que su padre dice porque sabe que es para su bien. Y Jesús nos invita a que veamos a Dios Padre de la misma manera.

En el mundo, quien “manda” es considerado como “grande”; pero en el Reino de los Cielos, el Rey es Dios y sus mejores ministros son los que hacen lo que Él manda.
(Mateo 18:4)  Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.

Más adelante en Mateo, veremos que Jesús les explica a sus discípulos que el mayor es quien sirve, y no quien se sirve de los demás, como suele suceder en el mundo:
(Mateo 23:11-12)  El que es el mayor de vosotros,  sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece será humillado,  y el que se humilla será enaltecido.

Una de las mayores virtudes en el Reino de Dios es la humildad.
(Nota: Cuando lleguemos al capítulo 23, estudiaremos con más detalle el tema de la humildad)


PIEDRA DE TROPIEZO
Luego de aclarar la jerarquía en el Reino de los Cielos, Jesús pasó a hablar de la responsabilidad que tienen los líderes en cuanto a su influencia sobre los demás.
(Mateo 18:6-7) Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos!  porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! 

La analogía de la “piedra de tropiezo” nos habla de las personas que hacen caer a otros, ya sea por un mal ejemplo o por enseñar una doctrina torcida. En especial los líderes pueden servir de tropiezo, dada su posición de influencia; pero también cualquier creyente puede servir de tropiezo dando un falso testimonio de quién es Dios.  

Jesús dijo que esta falta (ser piedra de tropiezo) es tan seria que sería mejor morir o perder un miembro del cuerpo.
(Mateo 18:8-9)  Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco,  que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego. 

Por supuesto, esto es sólo una analogía, y no debe ser tomado literal. Pero Jesús usa estas imágenes para que veamos la seriedad del asunto, y hace ver que Dios está muy pendiente de esto.
(Mate0 18:10)  Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños;  porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. 

Muchos líderes dicen y hacen muchas cosas, y luego se sacuden la responsabilidad que conlleva su posición. Pero el Señor nos dice que por cada palabra y acto, tendremos que dar cuentas a Dios, tanto líderes como todos los creyentes. Este mensaje lo recalca Pablo:
(Romanos 14:12-13) De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.

Contrario a la piedra de tropiezo que hace caer, Jesús dijo a sus discípulos que su propósito es salvar. Esto lo veremos en la próxima entrada…


Más estudios de este Evangelio en la pestaña: MATEO
También disponible en audio: AUDIO de MATEO  


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