domingo, 25 de mayo de 2014

HECHOS 9:32-43. Pedro en Lida

Cuando comenzó la persecución en contra de los creyentes en Yeshua (Jesús en español), muchos de ellos huyeron a pueblos y naciones vecinas; sin embargo, la mayoría de los apóstoles se quedaron más tiempo en Jerusalén.  Pero con el tiempo, los apóstoles entendieron que el plan de Dios era expandir el Evangelio, comenzando desdeJerusalén y extendiéndose más allá, tal como Jesús lo había profetizado (Hechos 1:8). 

Cuando los apóstoles oyeron lo que el Señor estaba en otras ciudades, ellos fueron a visitar para compartir y llevar el Evangelio.  Sobre todo, ellos fueron a lugares donde los otros creyentes judíos se habían refugiado (todavía no tenían idea que el Evangelio iba a ser aceptado también por los gentiles).

En uno de sus viajes, Pedro fue a Lida, un pueblo a la orilla del Mar Mediterráneo, cerca de Jope (9:38).  Actualmente Lida es el lugar donde se encuentra el aeropuerto internacional de Israel, cerca de Tel Aviv.
(Hechos 9:32-33)  Y mientras Pedro viajaba por todas aquellas regiones, vino también a los santos que vivían en Lida. 

En Lida, Pedro encontró a un creyente que estaba enfermo. 
(Hechos 9:33)  Allí encontró a un hombre llamado Eneas, que había estado postrado en cama por ocho años, porque estaba paralítico. 

¿Qué hacía Jesús cuando veía a alguien enfermo? Él lo sanaba.  Pedro siguió el ejemplo del Señor, e hizo lo mismo…
(Hechos 9:34)  Y Pedro le dijo: Eneas, Jesucristo te sana; levántate y haz tu cama. Y al instante se levantó. 

De nuevo vemos que los milagros sirven de testimonio del Señor, para que aquellos que lo presencian crean que Dios es real y que Jesús es el Mesías.
(Hechos 9:35) Todos los que vivían en Lida y en Sarón lo vieron, y se convirtieron al Señor. 

Esto nos recuerda lo que Juan escribió acerca de los milagros de Jesús, al final de Su Evangelio
(Juan 20:30-31)Y muchas otras señales hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro;  (31)  pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengáis vida en su nombre.

La sanidad de Eneas no fue la única que presenciaron en ese viaje.  Las noticias de sanidad llegaron a Jope, la ciudad vecina.  Jope hoy se conoce como Jaffa o Yafo (heb.), que queda a la par de Tel Aviv.  En ese tiempo era un importante puerto en Israel, por lo que era una ciudad comercial. 

Desde Jope, mandaron a llamar a Pedro para que orara por la sanidad de una buena mujer que estaba enferma de gravedad…
(Hechos 9:36-38)  Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita (que traducido al griego es Dorcas); esta mujer era rica en obras buenas y de caridad que hacía continuamente.  (37)  Y sucedió que en aquellos días se enfermó y murió; y lavado su cuerpo, lo pusieron en un aposento alto.  (38)  Como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, al oír que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: No tardes en venir a nosotros. 


Para cuando Pedro llegó a Jope, Tabita (gr. Dorcas, que significa: gacela) ya había muerto…
(Hechos 9:39)  Entonces Pedro se levantó y fue con ellos. Cuando llegó, lo llevaron al aposento alto, y todas las viudas lo rodearon llorando, mostrando todas las túnicas y ropas que Dorcas solía hacer cuando estaba con ellas. 

Aparentemente Tabita era costurera o tejedora, ya que hacía prendas de vestir.  Muchas viudas habían sido beneficiadas por su generosidad, y lamentaban su muerte.

Dado que la mujer ya había muerto, Pedro pudo haber decidido marcharse, pero no lo hizo, sino que buscó la voluntad de Dios...
(Hechos 9:40-41)  Mas Pedro, haciendo salir a todos, se arrodilló y oró, y volviéndose al cadáver, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.  (41)  Y él le dio la mano y la levantó; y llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. 

Noten que Pedro oró antes de hacer o decir nada.  El buscó la voluntad de Dios, y supo que el Señor quería levantar de los muertos a esta mujer virtuosa.  Este milagro trajo vida a muchos. 
(Hechos 9:42)  Y esto se supo en todo Jope, y muchos creyeron en el Señor. 

Después de esto, Pedro se quedó en Jope por un tiempo.
(Hechos 9:43)  Y Pedro se quedó en Jope muchos días con un tal Simón, curtidor.

En Jope ya habían creyentes en Yeshua, pues Felipe ya había pasado por allí predicando (Hechos 8:40).  Durante su estadía en ese lugar, Pedro va a recibir una revelación importante, y la estudiaremos en el siguiente capítulo (Hechos 10)…



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