viernes, 30 de noviembre de 2012

GENESIS 19: El Pecado de Sodoma


Sodoma y Gomorra


En el capítulo anterior vimos que el “clamor” de Sodoma había subido al Señor a causa del pecado tan grande que se cometía allí. 
(Génesis 18:20-22)  Y el SEÑOR dijo: El clamor de Sodoma y Gomorra ciertamente es grande, y su pecado es sumamente grave.  (21)  Descenderé ahora y veré si han hecho en todo conforme a su clamor, el cual ha llegado hasta mí; y si no, lo sabré.  (22)  Y se apartaron de allí los hombres y fueron hacia Sodoma, mientras Abraham estaba todavía de pie delante del SEÑOR.

Como respuesta al clamor, el Señor envió a los dos ángeles a Sodoma.  Ellos iban a hacer justicia en ese lugar donde la maldad había llegado al colmo. 

La Biblia describe a la población de Sodoma como “hombres malos y pecadores”. 
(Génesis 13:12-13)  Abram se estableció en la tierra de Canaán, en tanto que Lot se estableció en las ciudades del valle, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma.  (13)  Y los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra el SEÑOR en gran manera.


¿En qué consistía el pecado de Sodoma?  Los profetas lo explican:

 
*  Publicaban su pecado, sin avergonzarse de ello.
(Isaías 3:8-9)  Pues Jerusalén ha tropezado y Judá ha caído, porque su lengua y sus obras están contra el SEÑOR, rebelándose contra su gloriosa presencia.  (9)  La expresión de su rostro testifica contra ellos, y como Sodoma publican su pecado; no lo encubren. ¡Ay de ellos!, porque han traído mal sobre sí mismos.

*  Cometían adulterio, vivían en mentira, y defendían al malhechor.
(Jeremías 23:14)  También entre los profetas de Jerusalén he visto algo horrible: cometían adulterio y andaban en mentiras; fortalecían las manos de los malhechores, sin convertirse ninguno de su maldad. Se me han vuelto todos ellos como Sodoma, y sus habitantes como Gomorra.

*  Eran ociosos por la abundancia de riqueza, pero no ayudaban al necesitado.  Más bien, eran arrogantes y orgullosos. 
(Ezequiel 16:49-50)  He aquí, esta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: arrogancia, abundancia de pan y completa ociosidad tuvieron ella y sus hijas; pero no ayudaron al pobre ni al necesitado,  (50)  y se enorgullecieron y cometieron abominaciones delante de mí. Y cuando lo vi las hice desaparecer.

 
Debido al pecado de Sodoma, subió un clamor de la tierra hasta el Cielo.  El Señor escuchó y envió a ángeles para hacer justicia.  Pero antes de destruir el lugar, debían salvar a una familia.
(Génesis 19:1-3)  Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma al caer la tarde, cuando Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levantó para recibirlos y se postró rostro en tierra,  (2)  y dijo: He aquí ahora, señores míos, os ruego que entréis en la casa de vuestro siervo y paséis en ella la noche y lavéis vuestros pies; entonces os levantaréis temprano y continuaréis vuestro camino. Pero ellos dijeron: No, sino que pasaremos la noche en la plaza.  (3)  El, sin embargo, les rogó con insistencia, y ellos fueron con él y entraron en su casa; y les preparó un banquete y coció pan sin levadura, y comieron. 

 
La hospitalidad de Lot nos recuerda a Abraham.  Esto contrasta con la actitud de la población en Sodoma, quienes no recibían bien a los extranjeros.  Más bien, querían aprovecharse de ellos.
(Génesis 19:4-11)  Aún no se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los hombres de Sodoma, rodearon la casa, tanto jóvenes como viejos, todo el pueblo sin excepción.  (5)  Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los hombres que vinieron a ti esta noche? Sácalos para que los conozcamos.  (6)  Entonces Lot salió a ellos a la entrada, y cerró la puerta tras sí,  (7)  y dijo: Hermanos míos, os ruego que no obréis perversamente.  (8)  He aquí ahora tengo dos hijas que no han conocido varón; permitidme sacarlas a vosotros y haced con ellas como mejor os parezca; pero no hagáis nada a estos hombres, pues se han amparado bajo mi techo.  (9)  Mas ellos dijeron: ¡Hazte a un lado! Y dijeron además: Este vino como extranjero, y ya está actuando como juez; ahora te trataremos a ti peor que a ellos. Y acometieron contra Lot y estaban a punto de romper la puerta,  (10)  pero los dos hombres extendieron la mano y metieron a Lot en la casa con ellos, y cerraron la puerta.  (11)  Y a los hombres que estaban a la entrada de la casa los hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se cansaban tratando de hallar la entrada. 

 
Aun habiendo quedado ciegos, ellos seguían tratando de encontrar la puerta para entrar y hacer daño a los visitantes.  Nada detenía la maldad de esos hombres.  No se arrepintieron.

La maldad era mucha en Sodoma, y no se iban a arrepentir.  Por lo tanto, los ángeles ya no debían retrasar más el juicio.  Pero antes, le revelaron a Lot los planes divinos para ese lugar.
(Génesis 19:12-14)  Entonces los dos hombres dijeron a Lot: ¿A quién más tienes aquí? A tus yernos, a tus hijos, a tus hijas y quienquiera que tengas en la ciudad, sácalos de este lugar;  (13)  porque vamos a destruir este lugar, pues su clamor ha llegado a ser tan grande delante del SEÑOR, que el SEÑOR nos ha enviado a destruirlo.  (14)  Y salió Lot y habló a sus yernos que iban a casarse con sus hijas, y dijo: Levantaos, salid de este lugar porque el SEÑOR destruirá la ciudad. Pero a sus yernos les pareció que bromeaba. 

La amenaza de juicio parecía inverosímil, pues la vida en Sodoma seguía como de costumbre.  Muchas veces las advertencias espirituales no se entienden con la razón, sino sólo en el espíritu.  Lot era un buen hombre, pero estaba en el lugar equivocado.  El no pertenecía allí, pero no se deba cuenta ni lo quería aceptar.  Él titubeó, pero los ángeles lo salvaron prácticamente “a empujones”. 
(Génesis 19:15-16)  Y al amanecer, los ángeles apremiaban a Lot, diciendo: Levántate, toma a tu mujer y a tus dos hijas que están aquí, para que no seáis destruidos en el castigo de la ciudad.  (16)  Más él titubeaba. Entonces los dos hombres tomaron su mano y la mano de su mujer y la mano de sus dos hijas, porque la compasión del SEÑOR estaba sobre él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad. 

 
 
La salvación de Lot se debió en gran parte a la intercesión de su tío Abraham, quien aunque lejos, estaba pendiente de él.  El Señor sabía esto, y por eso le contó a Abraham lo que iba a hacer en la región de Sodoma. 

 
Pedro explica que Dios sabe rescatar a los que le temen, pero también juzga a los que lo rechazan.
(2 Pedro 2:4-9)  Porque si Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a fosos de tinieblas, reservados para juicio;  (5)  si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, un predicador de justicia, con otros siete, cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos;  (6)  si condenó a la destrucción las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a cenizas, poniéndolas de ejemplo para los que habrían de vivir impíamente después;  (7)  si rescató al justo Lot, abrumado por la conducta sensual de hombres libertinos  (8)  (porque ese justo, por lo que veía y oía mientras vivía entre ellos, diariamente sentía su alma justa atormentada por sus hechos inicuos),  (9)  el Señor, entonces, sabe rescatar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos bajo castigo para el día del juicio.


Los ángeles sólo esperaron a que Lot estuviera a salvo para traer el juicio sobre Sodoma y Gomorra.
(Génesis 19:23-25)  El sol había salido sobre la tierra cuando Lot llegó a Zoar.  (24)  Entonces el SEÑOR hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego, de parte del SEÑOR desde los cielos;  (25)  y destruyó aquellas ciudades y todo el valle y todos los habitantes de las ciudades y todo lo que crecía en la tierra. 

 
Dios salvó a Lot y a su familia.  Lamentablemente, la mujer de Lot miró atrás, lo que refleja un deseo de volver al lugar de donde salió, y esa acción tuvo su seria consecuencia…
(Génesis 19:26)  Pero la mujer de Lot, que iba tras él, miró hacia atrás  y se convirtió en una columna de sal. 

Si uno está dejando atrás algo malo, no se debe mirar hacia atrás.  Quienes lo hacen, se quedan paralizados y ya no pueden seguir adelante con su vida.

 

ABRAHAM LO PRESENCIÓ
Abraham sabía lo que iba a acontecer pues Dios se lo había revelado.  El no se quedó tranquilo, y subió a los montes desde donde se podía apreciar el Valle de Sodoma.
(Génesis 19:27-29)  Y Abraham se levantó muy de mañana, y fue al sitio donde había estado delante del SEÑOR;  (28)  y dirigió la vista hacia Sodoma y Gomorra y hacia toda la tierra del valle y miró; y he aquí, el humo ascendía de la tierra como el humo de un horno.  (29)  Y aconteció que cuando Dios destruyó las ciudades del valle, se acordó Dios de Abraham e hizo salir a Lot de en medio de la destrucción, cuando destruyó las ciudades donde habitaba Lot. 

 
El texto parece revelar que Dios salvó a Lot por la intercesión hecha por Abraham.


COMO EJEMPLO
Lo que sucedió con Sodoma y Gomorra nos sirve a todos como un ejemplo del castigo eterno. La advertencia de juicio no es para condenación, sino para exhortación para arrepentirse mientras haya tiempo.
(Judas 1:7)  Así también Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas, a semejanza de aquéllos, puesto que ellas se corrompieron y siguieron carne extraña, son exhibidas como ejemplo al sufrir el castigo del fuego eterno.

Lo que sucedió en Sodoma es una sombra de lo que sucederá en el mundo en los últimos tiempos.  El Señor Jesús vendrá y destruirá todo el mal de sobre la Tierra.
(Lucas 17:26-30)  Tal como ocurrió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre.  (27)  Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.  (28)  Fue lo mismo que ocurrió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían;  (29)  pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los destruyó a todos.  (30)  Lo mismo acontecerá el día en que el Hijo del Hombre sea revelado.

Intercedamos por nuestra familia, como lo hizo Abraham, para que se salven de la ira venidera.

 
DESPUÉS DE LA DESTRUCCIÓN
Sólo Lot y sus hijas sobrevivieron de la destrucción de Sodoma y Gomorra (Gen. 19:30).
Fue tan terrible la destrucción que llegaron a creer que todo había sido destruido.  Esa percepción llevó a las hijas a tomar medidas extremas, pues no querían morir sin tener hijos.
(Génesis 19:31-38)   Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo y no hay ningún hombre en el país que se llegue a nosotras según la costumbre de toda la tierra.  (32)  Ven, hagamos que beba vino nuestro padre, y acostémonos con él para preservar nuestra familia por medio de nuestro padre.  (33)  Aquella noche hicieron que bebiera vino su padre, y la mayor entró y se acostó con su padre, y él no supo cuando ella se acostó ni cuando se levantó.  (34)  Y aconteció que al día siguiente la mayor dijo a la menor: Mira, anoche yo me acosté con mi padre; hagamos que beba vino esta noche también, y entonces entra tú y acuéstate con él, para preservar nuestra familia por medio de nuestro padre.  (35)  De manera que también aquella noche hicieron que bebiera vino su padre, y la menor se levantó y se acostó con él, y él no supo cuando ella se acostó ni cuando se levantó.  (36)  Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre. 

 
Este tipo de relaciones entre padre e hija se llama incesto.  Claramente esto es prohibido (Lev. 18).  Sin embargo, las hijas de Lot lo encontraron aceptable porque le servía para sus fines.  Pero la Biblia NO enseña que “el fin justifica los medios”, sino todo lo contrario.  Sin duda las hijas de Lot habían sido influenciadas por la perversión de Sodoma.  Lot no estaba de acuerdo con el incesto, y por eso lo emborracharon, pero su pecado fue exponer a sus hijas a un ambiente perverso que las contaminó.   El pecado tiene sus consecuencias…
(Génesis 19:37-38)  Y la mayor dio a luz un hijo, y lo llamó Moab; él es el padre de los moabitas hasta hoy.  (38)  Y en cuanto a la menor, también ella dio a luz un hijo, y lo llamó Ben-ammi; él es el padre de los amonitas hasta hoy.

 
Tal vez pareciera que las hijas de Lot se salieron con la suya, pero la historia cuenta que su mala decisión tuvo consecuencia.  Los descendientes de las hijas de Lot son los moabitas y amonitas, quienes se convirtieron en enemigos de Israel más adelante.  El Señor decretó que no podrían entrar a formar parte de Israel sino hasta que muchas generaciones pasaran.
(Deuteronomio 23:2-4)  Ningún bastardo entrará en la asamblea del SEÑOR, ninguno de sus descendientes, aun hasta la décima generación, entrará en la asamblea del SEÑOR.  (3)  Ningún amonita ni moabita entrará en la asamblea del SEÑOR; ninguno de sus descendientes, aun hasta la décima generación, entrará jamás en la asamblea del SEÑOR,  (4)  porque no fueron a vuestro encuentro con pan y agua en el camino cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam, hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.

 

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