martes, 5 de octubre de 2010

I SAMUEL: Introducción



SAMUEL: LIBRO PROFÉTICO
Hay dos libros bíblicos que llevan el nombre de "Samuel", en honor del profeta con que comienza la historia.  Los libros de Samuel siguen en orden cronológico a los libros de Josué y Jueces. 

Según la tradición hebrea, los libros de Samuel son incluidos entre los Libros Proféticos (heb. Neviim), al igual que Josué y Jueces.

¿Por qué estos libros se consideran “proféticos” en lugar de “históricos”?
Aunque parezcan libros históricos, el propósito por el cual fueron escritos es primordialmente para enseñar a las siguientes generaciones lecciones importantes sobre la vida espiritual.
(Romanos 15:4)  Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.

DOS LIBROS DE SAMUEL
Como ya mencionamos, hay dos libros que llevan el nombre del profeta Samuel.  En hebreo, se les conoce como: Shmuel Alef  (Samuel A) y Shmuel Bet (Samuel B).

Temáticamente, se pueden dividir de la siguiente manera:

I SAMUEL (Shmuel Alef)
Cap. 1-7     Elí y Samuel
Cap. 8-15   Samuel y Saúl
Cap. 16-31 Saúl y David

II SAMUEL (Shmuel Bet)
Cap. 1-10   Triunfos de David
Cap. 11-24 Conflictos de David


CONTEXTO HISTÓRICO
El contexto histórico del Libro de Samuel es:
• el final del Período de los Jueces, y
• el inicio de la monarquía en Israel.

Samuel representa la transición entre el período de los Jueces y el inicio del Período Monárquico en Israel.
Samuel fue el último juez de Israel, y el profeta que ungió a los primeros dos reyes de Israel: Saúl y David.

PERÍODO DE LOS JUECES
Hay dos versículos claves en el Libro de Jueces que describen el problema en el período de los Jueces:
(Jue. 17:6)  En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que a sus ojos le parecía bien.
(Jue. 21:25)  En esos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que le parecía bien ante sus ojos.

¿En realidad no había rey en Israel?
Dios debía ser considerado como el REY de ISRAEL. El problema es que el pueblo no lo reconoció como tal, sino que “cada quien hacía lo que quería”. Además de esto, el pueblo quería tener un líder que ellos pudieran ver con sus propios ojos—o como ellos lo expresarían: querían un rey “como las demás naciones”.

Este problema existe hoy en día también entre el pueblo de Dios. La gente prefiere tratar con un líder que pueden ver, en lugar de buscar directamente a Dios, a quien no pueden ver.

JUEZ VRS REY
¿Qué diferencia hay entre un JUEZ y un REY?

a. Juez
El juez era una figura de autoridad en Israel. No recibía su posición por herencia, sino que su autoridad era reconocida por su conocimiento de la ley del la Tierra, es decir, la Torá.

El Juez era considerado como un líder político, pero sobre todo como guía moral. El pueblo acudía al juez para que le resolviera conflictos.

El Juez servía como líder dentro de su propia tribu, aunque en ocasiones su autoridad se extendía a las tribus vecinas, y aun a toda la nación, en casos especiales.

Por lo general, no recibían su “nombramiento” de alguna autoridad superior, sino que la gente misma los reconocía por sus atributos naturales—que Dios les había dado.

La posición de “juez” tiene implícito el reconocimiento de una autoridad superior: que en Israel es DIOS. La Ley de Dios está sobre el juez, y le dicta qué hacer y cómo juzgar los casos que se le presentan.

b.  Rey
En contraste, el rey es considerado como un líder a nivel nacional. Por lo general, se recibe esta posición de forma hereditaria, o por reconocimiento de una autoridad superior.

Cuando el puesto de rey se recibe en forma hereditaria, ya no es por mérito individual. El liderazgo de un rey es prácticamente político. Por eso, fue necesario que en el período de la monarquía en Israel surgiera en una forma más evidente la figura del profeta, quienes se constituyen como los guías morales en este período monárquico.

No hay autoridad superior al Rey. Por esta razón, la posición de Rey viene con un peligro espiritual: es fácil caer en la tentación que el rey se crea superior a la ley y aun se crea “dios”.


Hoy>  Algo similar se está viendo en nuestros días. Es interesante que en estos tiempos han surgido más profetas, debido a que se han levantado muchos líderes que funcionan como “reyes” entre la Iglesia. Se han formado ministerios que se asemejan a pequeños reinados cuyo liderazgo se ha vuelto hereditario. Esto se ha facilitado porque el pueblo ha preferido tener líderes a quienes pueden ver, en lugar de esforzarse por buscar directamente a Dios.


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