jueves, 3 de junio de 2010

Mensaje a FILADELFIA (Parte II)


CREYENTES JUDÍOS
Algunos creyentes en Filadelfia eran judíos. Ellos creyeron que Jesús era su Mesías. Pero por no todos los judíos del lugar creyeron. Los que no creyeron rechazaron a los que creyeron, al punto que no los dejaron entrar más a la sinagoga de la ciudad.

Pero, como dice el refrán, “donde se cierra una puerta, se abre otra”. A los judíos creyentes se le cerró la puerta de la sinagoga, pero Jesús les dijo que Él ponía “una puerta abierta que nadie podría cerrar” (3:8).

Los judíos de la sinagoga acusaban a sus hermanos creyentes de “no ser judíos”. En su mente no era compatible “ser judío” con “creer en Jesús”, tal como sucede hoy en día con el judaísmo rabínico.

Pero Jesús consoló a los judíos mesiánicos de Filadelfia diciéndoles que ellos eran verdaderos judíos. Quienes eran falsos judíos eran los otros.
(Apocalipsis 3:9)  He aquí, yo entregaré a aquellos de la sinagoga de Satanás que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y sepan que yo te he amado.

Pablo explicó que los verdaderos judíos son los de corazón.
(Romanos 2:28-29)  Porque no es judío el que lo es exteriormente, ni la circuncisión es la externa, en la carne; (29) sino que es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios.

(Filipenses 3:3)  porque nosotros somos la verdadera circuncisión, que adoramos en el Espíritu de Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no poniendo la confianza en la carne…

Este pensamiento no es particular del Nuevo Testamento, sino de toda la Biblia. El Antiguo Testamento también habla el mismo mensaje.
(Deuteronomio 10:15-16) Sin embargo, el SEÑOR se agradó de tus padres, los amó, y escogió a su descendencia después de ellos, es decir, a vosotros, de entre todos los pueblos, como se ve hoy. (16) Circuncidad, pues, vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.

(Deuteronomio 30:4-6) Si tus desterrados están en los confines de la tierra, de allí el SEÑOR tu Dios te recogerá y de allí te hará volver. (5) Y el SEÑOR tu Dios te llevará a la tierra que tus padres poseyeron, y tú la poseerás; y El te prosperará y te multiplicará más que a tus padres. (6) Además, el SEÑOR tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.

(Jeremías 4:3-4)  Porque así dice el SEÑOR a los hombres de Judá y de Jerusalén: Romped el barbecho, y no sembréis entre espinos. (4) Circuncidaos para el SEÑOR, y quitad los prepucios de vuestros corazones, hombres de Judá y habitantes de Jerusalén, no sea que mi furor salga como fuego y arda y no haya quien lo apague, a causa de la maldad de vuestras obras.

El problema con el judaísmo rabínico es que sigue a sus rabinos y las tradiciones de los hombres, no a la Palabra de Dios. Esto fue lo que Jesús tanto criticó de los fariseos.
(Marcos 7:5-9)  Entonces los fariseos y los escribas le preguntaron: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen con manos inmundas? (6) Y El les dijo: Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: "Este pueblo con los labios me honra, pero su corazón está muy lejos de Mí. (7) Mas en vanos me rinden culto, enseñando como doctrinas preceptos de hombres. (8) Dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres. (9) También les decía: Astutamente violáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.

(Juan 5:46-47)  Porque si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. (47) Pero si no creéis sus escritos, ¿cómo creeréis mis palabras?

Los fariseos les cerraron la puerta de la sinagoga a los creyentes mesiánicos en Filadelfia. Fueron excomulgados. Ellos ya no pudieron entrar más a la sinagoga de la ciudad. Sin embargo, Jesús les abrió otra puerta, la del Reino de Dios. El Señor es quien tiene la llave del Reino, no los religiosos.

Las religiones creen poseer “la verdad”. Creen tener la llave de la salvación. Pero la realidad es que sólo el Señor tiene la llave de la vida eterna y la llave del Reino. Él es quien abre, y nadie puede cerrar, y quien cierra y nadie puede abrir.

Jesús dijo:
(Juan 10:9)  Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo; y entrará y saldrá y hallará pasto.

Aunque los religiosos nos rechacen y nos cierran las puertas de sus iglesias, la puerta que nos interesa cruzar es la del Reino de Dios. La llave la tiene Jesús, y con él es quien debemos quedar bien, no con los hombres.


PREPARADOS PARA LA PRUEBA
La persecución que sufrieron los creyentes de Filadelfia les sirvió como preparación para las pruebas que vendrían después.

De la misma forma, cuando nosotros seamos perseguidos, apreciémoslo como una oportunidad para desarrollar carácter y probar lo que verdaderamente creemos. La persecución prueba dónde está nuestro corazón. Prueba a quién somos leales—si a Dios o a los hombres.

El Señor dijo lo siguiente a la iglesia de Filadelfia, y también a nosotros hoy:
(Apocalipsis 3:10)  Porque has guardado la palabra de mi perseverancia, yo también te guardaré de la hora de la prueba, esa hora que está por venir sobre todo el mundo para poner a prueba a los que habitan sobre la tierra.

La prueba viene para “probarnos”—valga la redundancia. No es tanto para probarle a Dios que somos fieles, porque Él ya lo sabe, sino más para que nosotros mismos nos demos cuenta de dónde está nuestro corazón.


LA HORA DE LA PRUEBA
La Biblia habla de un tiempo de prueba que vendrá sobre toda la Tierra. Esta “hora de prueba” también se conoce como el período de “la gran Tribulación” (Apoc. 6 al 19).

Muchos tiemblan ante la mención de tribulación. Pero en lugar de dejarnos atemorizar, debemos entender que el propósito de las pruebas no es destruirnos, sino todo lo contrario; la meta es limpiarnos y prepararnos.
(Malaquías 3:2-3) ¿Pero quién podrá soportar el día de su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando El aparezca? Porque El es como fuego de fundidor y como jabón de lavanderos. (3) Y El se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas en justicia al SEÑOR.

¿Por qué debemos limpiarnos? ¿Cuál es la urgencia? Porque el Señor ya viene.

La Novia del Señor debe purificarse y prepararse para la venida del Novio. Mientras más cerca esté Su Venida, más urgente será nuestra limpieza. Por esa razón, mientras más cerca esté el día, el fuego de las pruebas comenzará a subir de intensidad.

También el profeta Isaías escribió:
(Isaías 1:25-28) También volveré mi mano contra ti, te limpiaré de tu escoria como con lejía, y quitaré toda tu impureza. (26) Entonces restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como al comienzo; después de lo cual serás llamada ciudad de justicia, ciudad fiel. (27) Sion será redimida con juicio, y sus arrepentidos con justicia. (28) Pero los transgresores y los pecadores serán aplastados a una, y los que abandonan al SEÑOR perecerán.

Hay dos formas de purificarnos. Una es someternos a esta disciplina voluntariamente, es decir, limpiarnos “por las buenas”, siendo fieles y perseverantes. Quien tiene la disciplina no necesita ser disciplinado.

La otra forma es esperar a que venga sobre nosotros la hora de la prueba, lo cual hará el proceso más difícil. Pero aun esto es bueno.
(Santiago 1:2-4)  Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, (3) sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, (4) y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.

La palabra para “paciencia” es la misma en griego que se traduce como “perseverancia” en la carta a Filadelfia.

El Señor elogió a la iglesia de Filadelfia por ser perseverante, tanto en las buenas como en las malas.
(Apocalipsis 3:10)  Porque has guardado la palabra de mi perseverancia, yo también te guardaré de la hora de la prueba, esa hora que está por venir sobre todo el mundo para poner a prueba a los que habitan sobre la tierra.

¿Qué espera Dios de nosotros? Perseverancia.
La palabra en griego es Jupomoné, que literalmente significa “tener resistencia o aguante con una actitud alegre o esperanzada”. También significa constancia y paciencia.

¿Qué significa: “guardar la palabra de la perseverancia”? Es mucho más que ser paciente. Es resistir y aguantar con una buena actitud y con esperanza. Significa seguir haciendo lo bueno, lo que dice la Biblia [“palabra” gr. Logos], a pesar de las circunstancias negativas, aun cuando los malos parezcan estar ganando, y aun bajo amenaza de muerte.

(Romanos 5:3-5)  Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia [gr. Jupomoné]; (4) y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza; (5) y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.

(Romanos 15:4)  Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia [gr. Jupomoné] y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza.

Esto es lo que sucederá en los últimos tiempos. El mal parecerá estar ganando. Pero nosotros debemos permanecer firmes y seguir practicando el bien, aun a costa de la propia vida.
(Lucas 21:16-19)  Pero seréis entregados aun por padres, hermanos, parientes y amigos; y matarán a algunos de vosotros, (17) y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. (18) Sin embargo, ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. (19) Con vuestra perseverancia ganaréis vuestras almas.

La perseverancia es la virtud que ayudará a los creyentes a no dejarse marcar con el sello de la Bestia.
(Apocalipsis 14:12)  Aquí está la perseverancia de los santos que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

[Otras referencias sobre la perseverancia: Rom. 2:7; 8:25; 2 Cor. 1:6; Col. 1:9-11; 2 Tes. 1:4-5; Heb. 10:36; Sant. 1:3-4; Apoc. 14:12]

Más que librarnos “de la prueba”, Jesús promete librarnos “en la hora de la prueba”. En la oración que Jesús hizo por sus seguidores antes de morir vemos lo que está en Su corazón.
(Juan 17:15)  No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno.


RECOMPENSAS
Lo que no debemos olvidar en medio de la tribulación y las pruebas es que la perseverancia tiene su recompensa.
(Hebreos 10:35-36)  Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa. (36) Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

En el momento de la tribulación es cuando más tentación tendremos para darnos por vencido. Pero es precisamente en esos momentos cuando debemos asirnos con más firmeza a Dios y a Su verdad.
(2 Juan 1:8)  Tened cuidado para que no perdáis lo que hemos logrado, sino que recibáis abundante recompensa.

Cuando se intensifique la tribulación sabremos que Él está cerca, ya sea para salvarnos, para subirnos de nivel o porque viene ya a la Tierra.


UNA CORONA
Una de estas recompensas que Jesús ofrece es una “corona”.
(Apocalipsis 3:11) Vengo pronto; retén firme lo que tienes, para que nadie tome tu corona.

Santiago nos habla de esta corona.
(Santiago 1:12)  Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman.

También Pablo habla acerca de la corona que le será dada al que persevere.
(2 Timoteo 4:7-8)  He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe. (8) En el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me entregará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

La corona que Dios nos ofrece es mejor que cualquier recompensa terrenal.
(1 Corintios 9:25)  Y todo el que compite en los juegos se abstiene de todo. Ellos lo hacen para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.


AL VENCEDOR
Además de la corona, el Señor promete las siguientes recompensas a aquellos que salgan vencedores de las pruebas en la iglesia de Filadelfia:
(Apocalipsis 3:12)  Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo.

a. Columna en el Templo
Todos los creyentes somos llamados a ser piedras vivas que conforman el Templo espiritual.
(Efesios 2:20-22)  edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular, (21) en quien todo el edificio, bien ajustado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor, (22) en quien también vosotros sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

Sin embargo, a los vencedores se les dará un lugar especial en el Templo espiritual, como columnas,

Las columnas son las que dan estabilidad a un edificio. Sin ellas, la estructura estaría en riesgo ante cualquier viento, lluvia o temblor.

Ser columna espiritual implica tener una posición de autoridad, tal como la tenían los apóstoles (Gal. 2:9). No sólo se trata del “derecho” de ser autoridad, sino sobre todo la responsabilidad de sostener a muchos, a través de la enseñanza de rectitud y con el ejemplo de una vida recta.


b. El Nombre de Dios
Otra recompensa a los vencedores es llevar el Nombre de Dios, del Cordero y de la Ciudad de Dios.
(Apocalipsis 3:12) …escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo.

Cuando una persona llevaba sellado en su mano o frente el nombre de alguien, esto quería decir que uno le pertenecía a dicha persona. Es un sello de propiedad y de pertenencia. Los que llevan el Nombre de Dios escrito es porque le pertenecen a Él por completo. Además, llevarán escrito el nuevo nombre de Jesús, el cual será revelado al final de los tiempos.

En el último capítulo de Cantares vemos cómo el Novio le pide a la Novia que selle Su Nombre en su brazo y en su corazón, como señal de compromiso y amor eterno.
(Cantares 8:6)  Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo, porque fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el Seol, los celos; sus destellos, destellos de fuego, la llama misma del SEÑOR.

Esto es lo que el Señor nos pide también a nosotros. Pero esto implica un compromiso serio, de una entrega total.

Entre los que serán sellados con el Nombre de Dios se encontrarán los 144,000 Redimidos.
(Apocalipsis 14:1) Miré, y he aquí que el Cordero estaba de pie sobre el Monte Sion, y con El ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre de El y el nombre de su Padre escrito en la frente.

Estos serán protegidos de las copas de ira al final de los tiempos.
(Apocalipsis 7:1-4)  Después de esto, vi a cuatro ángeles de pie en los cuatro extremos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplara viento alguno, ni sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre ningún árbol. (2) Y vi a otro ángel que subía de donde sale el sol y que tenía el sello del Dios vivo; y gritó a gran voz a los cuatro ángeles a quienes se les había concedido hacer daño a la tierra y al mar, (3) diciendo: No hagáis daño, ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que hayamos puesto un sello en la frente a los siervos de nuestro Dios. (4) Y oí el número de los que fueron sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.

En contraste, están aquellos que se dejarán sellar con la marca de la bestia, es decir, el Anticristo (Apoc. 14:9-12).

c. El nombre de la Ciudad de Dios
Los vencedores también serán sellados con el Nombre de la Ciudad de Dios, la cual es Jerusalén. Este sello funcionará como el documento de identificación del Reino de Dios, o como el pasaporte que dará entrada libre a la Nueva Jerusalén.
(Apocalipsis 21:23-27)  La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que la iluminen, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. (24) Y las naciones andarán a su luz, y los reyes de la tierra traerán a ella su gloria. (25) Sus puertas nunca se cerrarán de día (pues allí no habrá noche); (26) y traerán a ella la gloria y el honor de las naciones; (27) y jamás entrará en ella nada inmundo, ni el que practica abominación y mentira, sino sólo aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero.

El Nombre de Jerusalén estará escrito en sus frentes, y a la vez sus nombres estarán escritos en el Registro de ciudadanos del Reino de Dios.

El profeta Isaías hace mención de los que son llamados por el nombre de la Ciudad de Dios.
(Isaías 60:14) Vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron, se postrarán a las plantas de tus pies todos los que te despreciaban, y te llamarán Ciudad del SEÑOR, Sion del Santo de Israel.

Esto es lo mismo que Jesús les dijo al principio a los creyentes de Filadelfia:
(Apocalipsis 3:9b) …he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y sepan que yo te he amado.

6 comentarios:

  1. gracias por esta excelente explicación me ha ayudado mucho por favor sigan así y que Dios los bendiga.

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  2. tienen el mensaje a la iglesia de Smyrna?

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    1. Puede encontrar el estudio de la iglesia de Esmirna en el siguiente enlace:
      http://estudiobiblia.blogspot.com/2009/08/iglesia-de-esmirna-apoc-2.html

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  3. La iglesia de Jesús no pasara la gran tribulación!!! El arrebatamiento será antes de la la tribulación y la gran tribulación.

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  4. Gracias muy profunda enseñanza. Dios les siga bendiciendo

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Son bienvenidos las dudas y comentarios (con el entendido que se hagan con respeto)...