| Balaam |
En el capítulo anterior, leímos sobre el avance de los israelitas en camino hacia la Tierra Prometida. Sehón y Basán se opusieron y los atacaron, pero Dios dio la victoria a Israel. Ahora sólo tenían que cruzar el río Jordán, y ya entrarían en Canaán. Pero antes de dar ese paso, los israelitas acamparon para esperar que Dios les dijera cuándo sería el momento indicado para entrar y conquistar la tierra.
(Números 22:1) Partieron los hijos de Israel, y acamparon en los campos de Moab junto al Jordán, frente a Jericó.
El lugar donde acamparon fue en el valle entre Moab y Amón, donde había suficiente espacio para la gran multitud de israelitas.
GRAN TEMOR DE MOAB POR LOS ISRAELITAS
Aunque los israelitas ya habían atravesado el territorio Moab de forma amistosa, sin hacerles daño, el rey de Moab quedó preocupado por tener a un pueblo tan numeroso a su vecindad. Los moabitas tenían miedo que los israelitas se dieran la vuelta y los conquistaran. Especialmente se pusieron nerviosos luego de ver que Israel había derrotado al rey Sehon, que tenía el ejército más poderoso de la región.
(Números 22:2-3) Y vio Balac hijo de Zipor todo lo que Israel había hecho al amorreo. 3 Y Moab tuvo gran temor a causa del pueblo, porque era mucho; y se angustió Moab a causa de los hijos de Israel.
Balac, el rey de Moab, sabía que su pueblo no podría sobrevivir ante una guerra contra Israel. No podrían vencerlos militarmente, pero tal vez sí podrían debilitarlos y desarmarlos de otra manera. Con ese fin, el rey Balac ideó un plan, y se los compartió a los madianitas para que se unieran a su causa.
(Números 22:4) Y dijo Moab a los ancianos de Madián: Ahora lamerá esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo. Y Balac hijo de Zipor era entonces rey de Moab.
(Números 22:4) Y dijo Moab a los ancianos de Madián: Ahora lamerá esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo. Y Balac hijo de Zipor era entonces rey de Moab.
CONTRATAN A UN PROFETA
Dado que los madianitas y moabitas no podían vencer a los israelitas por las armas, el rey Balac de Moab planeó vencerlos con armas espirituales. Para ello, mandó a contratar a un profeta para que maldijera a Israel.
(Números 22:5-6) Por tanto, envió mensajeros a Balaam hijo de Beor, en Petor, que está junto al río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí cubre la faz de la tierra, y habita delante de mí. 6 Ven pues, ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo; quizá yo pueda herirlo y echarlo de la tierra; pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito.
Si el profeta aceptaba maldecir a Israel, tal vez Moab podría acabar con la amenaza de Israel sin levantar espada.
Pero, ¿quién era ese profeta a quien los moabitas querían contratar? La respuesta no está claramente delineada en el texto de Números, pero sí hay claves a lo largo de la Biblia que nos ayudan a descifrar este misterio...
¿QUIÉN ERA BALAAM?
Hay varias teorías sobre la identidad y origen del profeta Balaam. La Biblia lo identifica como: hijo de Beor, en Petor. Basado en esto, hay dos teorías:
1. Unos dicen que Balaam era: un descendiente de Esaú. Esta teoría está basada en otro versículo que habla de Beor, en el que identifica a su hijo como Bela, uno de los reyes de Edom.
(1 Crónicas 1:43) Y estos son los reyes que reinaron en la tierra de Edom antes que reinara rey alguno de los hijos de Israel. Bela fue hijo de Beor, y el nombre de su ciudad era Dinaba.
Si este hombre llamado "Beor" en Crónicas es el mismo que se menciona en Números, entonces esto significa que: Bela, rey de Edom, era hermano de Balaam. Si Bela era edomita, también lo era su padre Beor y su hermano Balaam. Los edomitas son descendientes de Esaú, hermano de Jacob, ambos hijos de Isaac.
Esto quiere decir que Balaam podría ser pariente lejano de los israelitas, por ser descendiente de Esaú. Aunque eran parientes, históricamente las dos familias se distanciaron desde que Jacob y Esaú tomaron cada uno su camino (Génesis 33). Con el tiempo, los edomitas (descendientes de Esaú) se volvieron enemigos de los israelitas (descendientes de Jacob). Por eso, no sería de extrañar que Balaam, siendo edomita, se prestara a maldecir a Israel. Esto también explicaría por qué Balaam conocía a Jehová, Dios de Israel.
2. Otra teoría del origen de Balaam está basada en una tradición rabínica que identifica a Balaam como descendiente de Labán, tío de Jacob. Labán vivía en Harán, que es cerca de Mesopotamia. Esto coincidiría con el lugar donde vivía Balaam, que se denomina como "Petor", que algunos relacionan con Pitru (hoy, en Irak), situada a la par del río Eufrates.
Esta teoría está basada en un versículo de Deuteronomio que confirma que Balaam vivía en Mesopotamia, la civilización situada entre los dos grandes ríos Eufrates y Tigris.
(Deut. 23:3-4) No entrará amonita ni moabita en la congregación de Jehová, ni hasta la décima generación de ellos; no entrarán en la congregación de Jehová para siempre, 4 por cuanto no os salieron a recibir con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.
(Deut. 23:3-4) No entrará amonita ni moabita en la congregación de Jehová, ni hasta la décima generación de ellos; no entrarán en la congregación de Jehová para siempre, 4 por cuanto no os salieron a recibir con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.
Tenemos dos teorías sobre el origen de Balaam, pero es difícil determinar cuál es la correcta, porque los datos son insuficientes. Pero sigamos viendo lo que la Biblia habla de este profeta, porque revela mucho...
HABLABA CON DIOS
La Biblia no lo identifica como "brujo o adivino pagano", sino como un profeta que hablaba con Jehová. Esto quiere decir que conocía al Dios de Israel.
Pero conocer "sobre Dios", y aún hablar con él, no implica que él fuera un buen hombre. Esto es importante entenderlo, porque nos ayuda a separar los dones de las acciones. Es decir, un hombre puede tener un don dado por Dios, pero puede hacer mal uso de él.
Como veremos, Balaam oía la voz de Dios, pero no siempre le hacía caso. Un verdadero hombre de Dios no sólo oye al Señor, sino que también hace lo que Él dice (Mateo 7:21-27). Jesús lo explicó así:
(Mateo 7:21-23) No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
(Mateo 7:21-23) No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
Conforme vayamos avanzando en la historia, nos daremos cuenta que Balaam efectivamente oía la voz de Dios, y pronunció profecías relevantes a Israel que se han cumplido a lo largo de la historia. El problema con Balaam no era que dijera "cosas falsas", sino que usaba la profecía para su propio beneficio, y no se sometía a la Voluntad de Dios. Él conocía el orden espiritual, pero usaba ese conocimiento para ganancia propia, y no para el Reino de Dios. (Profundizaremos más sobre este punto en los siguientes capítulos).
Todo esto no lo sabían los moabitas; ellos sólo querían contratar al profeta para que los ayudara a derrotar al pueblo de Israel usando armas espirituales, y para ello fueron a buscar a Balaam.
EMISARIOS ENVIADOS AL PROFETA
El plan de los moabitas y madianitas era pagarle al profeta Balaam para que maldijera a Israel, y así podría derrotarlos sin mucho o ningún esfuerzo. Por eso fueron a buscar a Balaam, aunque él viviera lejos.
(Números 22:7) Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac.
El profeta los oyó, pero no les respondió de inmediato, porque dijo que tenía que consultar a Dios.
(Números 22:8) El les dijo: Reposad aquí esta noche, y yo os daré respuesta según Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam.
(Números 22:8) El les dijo: Reposad aquí esta noche, y yo os daré respuesta según Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam.
CONVERSACIÓN CON DIOS
Como ya mencionamos, Balaam hablaba con Dios--y no cualquier "dios", sino con Jehová, el Dios de Israel. Por esa razón las profecías de Balaam funcionaban, ya que él conocía a Jehová, el único Dios verdadero. Y él sabía que nada podría funcionar si Dios no lo permitía. Por lo tanto, se dispuso consultarle. Lo interesante es que Dios inició la conversación:
(Números 22:9-11) Y vino Dios a Balaam, y le dijo: ¿Qué varones son estos que están contigo? Y Balaam respondió a Dios: Balac hijo de Zipor, rey de Moab, ha enviado a decirme: He aquí, este pueblo que ha salido de Egipto cubre la faz de la tierra; ven pues, ahora, y maldícemelo; quizá podré pelear contra él y echarlo.
En cierta manera, Balaam estaba pidiendo permiso para hacer lo que los moabitas querían, porque habían prometido pagarle por ello. Pero la respuesta de Dios fue contundente:
(Números 22:12) Entonces dijo Dios a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es.
(Números 22:12) Entonces dijo Dios a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es.
La respuesta de Dios fue clara: Balaam NO debía ir con los moabitas, ni maldecir a Israel. Por esa razón, el profeta le dijo lo siguiente a los moabitas:
(Números 22:13) Así Balaam se levantó por la mañana y dijo a los príncipes de Balac: Volveos a vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros.
(Números 22:13) Así Balaam se levantó por la mañana y dijo a los príncipes de Balac: Volveos a vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros.
Los moabitas le iban a pagar a Balaam para que maldijera a Israel; pero si no lo hacía entonces ellos ya no harían negocio con él, y por eso se marcharon.
(Números 22:14)Y los príncipes de Moab se levantaron, y vinieron a Balac y dijeron: Balaam no quiso venir con nosotros.
(Números 22:14)Y los príncipes de Moab se levantaron, y vinieron a Balac y dijeron: Balaam no quiso venir con nosotros.
VUELVEN A INSISTIR
Cuando los emisarios le informaron al rey Balac sobre la respuesta negativa del profeta, el rey no se dio por vencido. Él volvió a enviar otra comitiva para convencer a Balaam, pero ahora le ofrecería una mayor recompensa, tan tentadora que sería difícil rechazarla.
(Números 20:15-17) Volvió Balac a enviar otra vez más príncipes, y más honorables que los otros; 16 los cuales vinieron a Balaam, y le dijeron: Así dice Balac, hijo de Zipor: Te ruego que no dejes de venir a mí; 17 porque sin duda te honraré mucho, y haré todo lo que me digas; ven, pues, ahora, maldíceme a este pueblo.
Balaam aclaró que él no podría maldecir a Israel si Dios no le daba permiso. Aunque le dieran una mayor recompensa, no podría hacerlo:
(Números 22:18) Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para hacer cosa chica ni grande.
(Números 22:18) Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para hacer cosa chica ni grande.
Balaam ya sabía cuál era la posición de Dios: Él no quería que Balaam fuera a Moab a maldecir a Israel. Sin embargo, el profeta se dispuso a consultarlo de nuevo. Evidentemente él se vio tentado por la gran recompensa que le habían ofrecido los moabitas, y por eso volvió a preguntar.
(Números 22:19-20) Os ruego, por tanto, ahora, que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa qué me vuelve a decir Jehová. 20 Y vino Dios a Balaam de noche, y le dijo: Si vinieron para llamarte estos hombres, levántate y vete con ellos; pero harás lo que yo te diga.
(Números 22:19-20) Os ruego, por tanto, ahora, que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa qué me vuelve a decir Jehová. 20 Y vino Dios a Balaam de noche, y le dijo: Si vinieron para llamarte estos hombres, levántate y vete con ellos; pero harás lo que yo te diga.
Aparentemente, daba la impresión que Dios le estaba permitiendo al profeta irse con los moabitas, pero en realidad Dios estaba probando el corazón de Balaam.
Analicemos varios puntos que debemos tener en cuenta:
Punto uno: La única razón para ir con los moabitas era para maldecir a Israel, pues ésa es la encomienda, y le pagarían por eso. Pero si Dios no quiere que maldiga, ¿para qué iba a ir? En ese caso, sólo iría de balde y sería una pérdida de tiempo.
Punto dos: Dios no cambió de opinión. Claramente le dijo a Balaam que el Señor no quería que maldijera a Israel, pues es un pueblo bendito. No tenían sentido ir, si sólo podría bendecirlos.
Punto tres: ¿Por qué Balaam insistió en preguntarle a Dios, cuando ya sabía la respuesta? La respuesta es porque él se vio tentado por la recompensa que le prometieron. Esto es lo que la Biblia resalta como el pecado de Balaam, tal como lo explica Pedro en su carta:
(2 Pedro 2:15, LBLA) Abandonando el camino recto, se han extraviado, siguiendo el camino de Balaam, el hijo de Beor, quien amó el pago de la iniquidad.
En los siguientes capítulos saldrá a luz la razón por la que Balaam quería ir con los moabitas, a pesar de que no era lógico. Como Balaam no quería oír razón, Dios usará a un asna para transmitirle el mensaje...
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Enlace a otros capítulos: NUMEROS
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