viernes, 15 de mayo de 2026

NUMEROS 20:1-13. Moisés golpeó la roca



En el capítulo 20, llegamos al final de los cuarenta años de dar vueltas en el desierto. Ya casi toda la "generación del desierto" había muerto, es decir, los israelitas que salieron de Egipto siendo adultos. 

El fin de la generación del desierto está representado simbólicamente con la muerte de los dos hermanos de Moisés: Miriam y Aarón. 
(Números 20:1) Llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin, en el mes primero, y acampó el pueblo en Cades, y allí murió María, y allí fue sepultada.

Este capítulo comienza mencionando la muerte de Miriam...y termina con la muerte de Aarón (los comentarios de este último lo dejaremos para el final, porque está conectado con los acontecimientos del resto de este capítulo.)

DE NUEVO EN CADES
Es muy significativo el lugar al que llegaron: Cades. Este era el lugar donde 40 años antes habían acampado los israelitas esperando entrar a la Tierra Prometida (Num. 13:26). 

La pregunta es: ¿cómo va a actuar la nueva generación, ahora que les toca a ellos entrar a Canaán? Como veremos a continuación, la reacción no fue la ideal, ya que protestaron por la falta de agua...

PROTESTA POR A FALTA DE AGUA
Cuando los israelitas llegaron de nuevo a las puertas de Canaán (en Cades), no estaban pensando en entrar a la Tierra Prometida, sino que se distrajeron por la falta de agua. 

A lo largo de todos esos años que vivieron en el desierto, los israelitas tuvieron agua constantemente. La Biblia dice que dondequiera que acampaban, milagrosamente aparecía la Roca de donde salía agua.
(Isaías 48:21) No padecieron sed cuando El los condujo por los desiertos; hizo que brotara agua de la roca para ellos, partió la peña, y las aguas corrieron.

(Salmo 105:41) Abrió la roca, y brotaron las aguas; corrieron como un río en tierra seca.

Pablo identifica esta Roca de Agua como una imagen de Jesús, quien es fuente de agua viva. 
(1 Corintios 10:4) y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo.

Dondequiera que el pueblo acampaba, allí aparecía la roca milagrosamente; y de esta roca salía agua para dar de beber a todos. Pero en ese día que llegaron a Cades, ya no salió agua de la roca.

Era natural que pidieran agua porque la necesitaban para sobrevivir en el desierto. Pero, la pregunta es: ¿lo pidieron o lo demandaron? Veamos cuál fue la reacción de la congregación ante la falta de agua:
(Números 20:2-5) Y porque no había agua para la congregación, se juntaron contra Moisés y Aarón. 3 Y habló el pueblo contra Moisés, diciendo: ¡Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová! 4 ¿Por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias? 5 ¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto, para traernos a este mal lugar? No es lugar de sementera, de higueras, de viñas ni de granadas; ni aun de agua para beber.

Aquí vemos que el patrón de rebeldía y murmuración no había desaparecido con el cambio de generación: 
> De nuevo, se rebelaron contra Moisés y Aarón. 
> De nuevo, desearon morir en el desierto.
> De nuevo, desearon regresar a Egipto; pues aunque eran esclavos, allí tenían comida y bebida.  

LA PRUEBA SE REPITE
La falta de agua no era algo nuevo, ya que la generación anterior también había pasado por una prueba similar, cuando acababan de salir de Egipto. Cuarenta años antes, los israelitas también se encontraron sin agua en el desierto, pero en esa ocasión fue en Refidim, cerca del Monte Sinaí. 
(Éxodo 17:1-3) Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiese. 2 Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová?  3 Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?

Ante la falta de agua, el pueblo protestó y se quejaron del liderazgo de Moisés; ademas, manifestaron su deseo de regresar a Egipto. 

Ahora veamos cuál fue la solución que Dios dió en ese momento:
(Éxodo 17:5-6) Y Jehová dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también en tu mano tu vara con que golpeaste el río, y ve. 6 He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.

REPRISE EN CADES
Es importante recordar lo que pasó en Refidim (Exodo 17), porque en Cades pasará algo muy similar con la nueva generación (Números 20).

Seguramente Moisés y Aaron recordaban lo que pasó en Refidim, cuando les faltó el agua (Exodo 17). Ya conocían el patrón; sin embargo, ellos buscaron a Dios para ver qué debían en esta ocasión. 
(Números 20:6) Y se fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y la gloria de Jehová apareció sobre ellos.

El problema era el mismo: No salía agua de la Roca. 
La solución fue similar, pero debemos notar que hubo cierta variación en las instrucciones: 
(Números 20:7-8) Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 8 Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.

La variación era que en lugar de golpear la roca, Moisés debía hablarle. 

LO QUE MOISÉS HIZO
Moisés siguió las instrucciones que Dios le dió hasta cierto punto...pero luego desvarió:
(Números 20:9-11) Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó. 10 Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña? 11 Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.

Analicemos los puntos en los que Moisés se salió del libreto en esta situación: 
a. En lugar de hablar a la roca, Moisés le habló al pueblo. 

b. "¡Oíd ahora, rebeldes!" 
Moisés reprendió al pueblo, llamándolos "rebeldes". Tal vez tenía razón porque ellos se estaban quejando y rebelando. Pero lo delicado es que Moisés no aclaró QUIEN decía esas palabras.  

Moisés solía hablar al pueblo en nombre de Dios, y los israelitas así lo oían. Pero en esta ocasión, él habló de su propio corazón, y no aclaró que estaba hablando a título personal, en lugar de hablar en Nombre de Dios.

c. "¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?"
Esta pregunta revela otra grave error de Moisés, pues da la impresión que él y Aarón eran los que les darán agua, en lugar de atribuir el milagro a Dios por completo. 

d. "Golpeó la peña con su vara dos veces"
El texto no dice exactamente por qué razón Moisés golpeó la roca. Algunos dicen que simplemente repitió lo mismo que había hecho en Refidim, sin pensarlo; otros dicen que remató con la roca porque estaba enojado.

A pesar de la irregularidad de las acciones de Moisés, Dios ejecutó su milagro para darle de beber al pueblo. 
(Números 20:11)...y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.

CONSECUENCIAS PARA MOISÉS
Aunque Dios hizo el milagro, los errores cometidos por Moisés, con la aprobación tácita de Aarón, trajeron serias consecuencias para ellos:
(Números 20:12) Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado. 

El dictamen de Dios fue severo: Moisés no liderará al pueblo en la entrada a la Tierra Prometida. 
La razón: Porque no santificaron a Dios delante de los israelitas. 

¿En qué sentido no lo santificaron? Volvamos a resaltar las acciones de Moisés, para entender por qué no santificaron a Dios y lo hicieron quedar mal ante el pueblo: 
> Moisés no obedeció, porque no hizo lo que Dios le dijo, golpeando la roca en lugar de hablarle. 
> En lugar de hablar a la roca, le habló al pueblo, pero no las palabras de Dios sino de su propio corazón--sin aclarar que era su propia opinión.
> Al hacer la pregunta: "¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?", daba la impresión que Moisés y Aarón estaban haciendo el milagro, en lugar de dar todo el crédito a Dios.

En todos estos puntos, Moisés no santificó a Dios, y por eso el Señor no permitió que él llevara al pueblo a la Tierra Prometida. 

MENSAJE ESPIRITUAL
También hay un mensaje espiritual en esta historia: 
Simbólicamente, Moisés representa la Ley. En un sentido espiritual, no podemos acceder a la salvación por guardar la ley, porque "no hay justo, ni aún uno" (Rom. 3:10; Ecl. 7:20).

El líder elegido para guiar al pueblo a la Tierra Prometida fue Josué (Deu. 3:28; 31:7,23). Su nombre en hebreo es Yeshoshua, que significa: "Jehová es salvación". El diminutivo de este nombre es: Yeshua (Jehová salva), que es el nombre hebreo de Jesús. En un sentido espiritual, sabemos que la salvación sólo puede venir por Jesús. 
(1 Juan 4:14, LBLA) Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió al Hijo para ser el Salvador del mundo.

En el próximo episodio terminaremos de estudiar el capítulo 20, donde se habla del primer obstáculo en el camino hacia la Tierra Prometida, y concluye con la muerte de Aarón...

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Enlace a otros capítulos: NUMEROS 

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