En este episodio continuamos el estudio del capítulo 18 de Números...
Ya leímos que los sacerdotes recibían parte de las ofrendas y sacrificios, como recompensa por su labor en el Tabernáculo. Pero hay algo que Dios señala que los levitas no van a recibir: tierra como heredad.
(Números 18:20a) Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte...
Desde este momento, Dios informa a la tribu de Levi que ellos no van a recibir territorio cuando entren a la Tierra Prometida. Esto podría parecer una "desventaja" para los levitas, pero ellos iban a recibir una mejor heredad: estar cerca de la Presencia de Dios.
(Números 18:20b) ...Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.
Aunque las familias de la tribu de Levi no recibirán territorio para producir, sí tendrán lugar para vivir. En el capítulo 35 de Números, la Biblia dice que les fueron asignadas 48 ciudades levitas donde puedan habitar. De esa forma, los levitas no se verán en la necesidad de dedicarse a trabajar en la tierra para producir su sustento, porque su trabajo es en relación al Tabernáculo, además de servir como escribas, maestros de la Palabra de Dios, consejeros y jueces.
Si los levitas no tenían tierras para producir, ¿de dónde vendría su sustento? En los siguientes versículos, Dios señala de dónde vendrá la provisión para los levitas y los sacerdotes...
DIEZMO PARA LOS LEVITAS
Para el sustento de los levitas, Dios determinó que les fuera asignado el diezmo de las demás tribus.
(Números 18:21) Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.
Todos los israelitas debían entregar a Dios el diezmo, es decir, el diez por ciento de todo lo que producían. Ellos lo entregaban a Dios, y a su vez el Señor se los endosaba a los levitas, como paga por su servicio a Él. Esa es parte de su heredad.
(Números 18:24) Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad.
Como ya mencionamos, las demás tribus sólo podían llegar hasta la puerta del Tabernáculo, y no podían entrar más allá. Allí recibían los levitas las ofrendas y los sacrificios, y los sacerdotes los presentaban ante Dios.
(Números 18:22-23) Y no se acercarán más los hijos de Israel al tabernáculo de reunión, para que no lleven pecado por el cual mueran. Mas los levitas harán el servicio del tabernáculo de reunión, y ellos llevarán su iniquidad; estatuto perpetuo para vuestros descendientes; y no poseerán heredad entre los hijos de Israel.
DIEZMO DE LOS DIEZMOS
A su vez, los levitas también debían apartar un diez por ciento del diezmo que reciben, y entregárselo a los sacerdotes (Aarón y su descendencia). A este diezmo de los levitas se le llama: "diezmo de los diezmos".
(Números 18:25-27) Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos. Y se os contará vuestra ofrenda como grano de la era, y como producto del lagar.
Aunque los levitas no tengan tierra de cultivo ni produzcan, ellos darán su propio diezmo de los diezmos que reciban de todo el pueblo.
(Números 18:28) Así ofreceréis también vosotros ofrenda a Jehová de todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos de Israel; y daréis de ellos la ofrenda de Jehová al sacerdote Aarón.
LO MEJOR PARA LAS OFRENDAS
Sobre las ofrendas, se hace una aclaración: si el pueblo se propone entregar una ofenda al Señor, ésta debe ser la mejor porción, y no las sobras o lo arruinado.
(Números 18:29-30) De todos vuestros dones ofreceréis toda ofrenda a Jehová; de todo lo mejor de ellos ofreceréis la porción que ha de ser consagrada. Y les dirás: Cuando ofreciereis lo mejor de ellos, será contado a los levitas como producto de la era, y como producto del lagar.
Es lamentable tener que decir esto, pero hay personas que no les importa dejar sus sobras para Dios, cuando debería siempre ser lo mejor para Él.
La Biblia da un ejemplo de las ofrendas deficientes en Malaquías:
(Malaquías 1:6-9) El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? Y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas? dice Jehová de los ejércitos.
Entregar una ofrenda miserable a Dios equivale a menospreciarlo y deshonrarlo. La ofrenda para Dios no es lo que sobre, sino debe ser siempre la mejor porción.
Tanto los diezmos como las ofrendas son entregadas simbólicamente a Dios, pero el Señor determinó que esa porción será la remuneración para los levitas y sacerdotes por su trabajo espiritual que hacen en beneficio de toda la comunidad de Israel. La parte de los sacrificios que les corresponde a los sacerdotes, lo deben comer en el Tabernáculo, pero las demás ofendas y diezmos lo pueden llevar a sus casas para compartirlo con sus familias.
(Números 18:31-32) Y lo comeréis en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias; pues es vuestra remuneración por vuestro ministerio en el tabernáculo de reunión. Y no llevaréis pecado por ello, cuando hubiereis ofrecido la mejor parte de él; y no contaminaréis las cosas santas de los hijos de Israel, y no moriréis.
En el siguiente episodio estudiaremos el capítulo 19 de Números, donde aún se tocan otros temas de santidad.
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Enlace a otros capítulos: NUMEROS
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