viernes, 17 de abril de 2026

NUMEROS 18:1-19. Rol de los sacerdotes y levitas


En los capítulos anteriores, estudiamos sobre la rebelión de Coré, quien retó la legitimidad del liderazgo de Moisés y Aarón. Coré aparentaba luchar por la igualdad de derechos, pero en el fondo lo que parecía moverlo era la ambición. Quería gozar de los derechos que tenían los sacerdotes, pero nunca se puso a pensar en las grandes responsabilidades que conlleva el sacerdocio.

Luego de castigar a los rebeldes, Dios dejó claro que Él mismo había escogido a Aarón y sus hijos (y sus descendientes, de generación en generación) para ser sacerdotes. No fue un nombramiento de nepotismo, ni una elección democrática, sino que fue una elección divina

La epístola a los Hebreos explica que el llamado para el sacerdocio es un honor que uno no toma para sí mismo, sino que Dios lo asigna. 
(Hebreos 5:4) Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. 

Hebreos también resalta la gran responsabilidad que viene con el puesto de sacerdotes, que es par servir a Dios y al pueblo, pero requiere un alto nivel de santidad (Hebreos 5:1-4). 

El sacerdocio no sólo conlleva "derechos", sino que también trae grandes responsabilidades, y de esto habla Dios a Aarón en este capítulo (Números 18)...

LA CARGA DE LOS SACERDOTES
Al explicar el rol de los sacerdotes, Dios pone énfasis primero en la gran responsabilidad de este cargo, y hasta después menciona los privilegios.  Una de las tareas más importantes de los sacerdotes era oficiar en los sacrificios. Sólo Aarón y sus hijos (los sacerdotes) estaban autorizados para realizar los sacrificios en el Altar del Holocausto, y sólo ellos podían entrar en el Lugar Santo y Santísimo. Cualquiera que no fuera sacerdote y se atreviera a entrar, podría morir. 

El mensaje de Dios para Aarón comienza resaltando la gran responsabilidad espiritual que implica realizar los sacrificios. Cualquier israelita que necesitaba presentar un sacrificio a Dios, debía llevarlo al Tabernáculo, pero NO podían entrar sino sólo lo dejaba a la puerta. Sólo los levitas podían entrar al Tabernáculo, así que ellos recibían las ofrendas de las demás tribus en la puerta. 

En el caso de los sacrificios por pecado e iniquidad, el oferente debía imponer las manos sobre el animal que iba a ser sacrificado en su nombre, y debía confesar sus pecados a oídos del animal. El oferente estaba consciente que el animal iba a morir en su lugar para expiar por sus pecados. Luego de la confesión, los sacerdotes recibían al animal, lo cargaban al Altar del Holocausto, y lo sacrificaban como expiación. Este proceso era serio y delicado, y por eso debía tratarse con mucha santidad. 
(Números 18:1) Jehová dijo a Aarón: Tú y tus hijos, y la casa de tu padre contigo, llevaréis el pecado del santuario; y tú y tus hijos contigo llevaréis el pecado de vuestro sacerdocio.

El verbo que se traduce como "llevar" en hebreo es "Nasah", que también se traduce como: levantar, cargar. Literalmente los sacerdotes levantaban y cargaban el sacrificio de la puerta al Altar, y eso era cosa santa. 

Aplicación espiritual>> Esta práctica de "confesión y sacrificio" en el Tabernáculo es una sombra de la obra de Redención de Jesús. Lo que sucedía en lo natural, lleva a la aplicación espiritual. 

Todos hemos pecado, y deberíamos morir al acercarnos a Dios, porque "la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23). Pero Dios da la oportunidad de salvación a todo el que crea en Jesús. Confesamos los pecados ante el Cordero de Dios, y creemos que Él murió para expiar por todo aquel que crea en Él (1 Pedro 1:18-19; 1 Juan 2:2).
(Romanos 3:23-26) por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

(1 Pedro 3:18) Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.

APOYO DE LOS LEVITAS A LOS SACERDOTES
Aunque los sacerdotes tenían la exclusividad de oficiar en los sacrificios, eso no quiere decir que ellos lo hacían todo. Dios mandó que las demás familias de levitas sirvieran como asistentes en sus labores. 
(Números 18:2) Y a tus hermanos también, la tribu de Leví, la tribu de tu padre, haz que se acerquen a ti y se junten contigo, y te servirán; y tú y tus hijos contigo serviréis delante del tabernáculo del testimonio.

Este orden ya lo habíamos estudiado en el capítulo tres, cuando leímos sobre el censo de los levitas, pero evidentemente había necesidad de repetirlo y aclararlo.
(Números 3:5-9) Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Haz que se acerque la tribu de Leví, y hazla estar delante del sacerdote Aarón, para que le sirvan, y desempeñen el encargo de él, y el encargo de toda la congregación delante del tabernáculo de reunión para servir en el ministerio del tabernáculo; y guarden todos los utensilios del tabernáculo de reunión, y todo lo encargado a ellos por los hijos de Israel, y ministren en el servicio del tabernáculo. Y darás los levitas a Aarón y a sus hijos; le son enteramente dados de entre los hijos de Israel.

El trabajo de mantener el Tabernáculo era muy pesado, especialmente en relación a los sacrificios; por ello, Dios determinó que los demás levitas debían servir como asistentes a los sacerdotes; pero deja queda claro que sólo los sacerdotes (del linaje de Aarón) podían oficiar un sacrificio, y los demás levitas les ayudarían. La Biblia lo llama "servir y guardar lo que ordenen". 
(Números 18:3) Y guardarán lo que tú ordenes, y el cargo de todo el tabernáculo; mas no se acercarán a los utensilios santos ni al altar, para que no mueran ellos y vosotros.

Esto era lo que le molestaba a Coré, porque no quería servir, sino ser servido. Pero él no contempló la santidad del servicio sacerdotal, y por eso murió. 

NINGÚN EXTRAÑO SE ACERCARÁ
Todos los levitas podían entrar en el Tabernáculo, pero sólo los sacerdotes podían: ofrecer sacrificios, entrar al Lugar Santo y ser candidatos para Sumo Sacerdote. 
(Números 18:4) Se juntarán, pues, contigo, y tendrán el cargo del tabernáculo de reunión en todo el servicio del tabernáculo; ningún extraño se ha de acercar a vosotros.

Por otro lado, las demás tribus no podían ni siquiera entrar al Tabernáculo (Num. 18:22). Como ya lo mencionamos, cuando llevaban sus ofrendas y sacrificios, las presentaban en la puerta, y los levitas las recibían. En esa posición, los levitas estaban encargados de guardar la puerta del Tabernáculo, para que no entrara quien no debía.
(Números 18:5-6) Y tendréis el cuidado del santuario, y el cuidado del altar, para que no venga más la ira sobre los hijos de Israel. Porque he aquí, yo he tomado a vuestros hermanos los levitas de entre los hijos de Israel, dados a vosotros en don de Jehová, para que sirvan en el ministerio del tabernáculo de reunión.

FUNCIONES DE AARÓN Y SUS HIJOS
Luego de aclarar que los levitas asistirán a los sacerdotes, el Señor señala lo que Él espera de Aarón y sus hijos, como sacerdotes. 
(Números 18:7) Mas tú y tus hijos contigo guardaréis vuestro sacerdocio en todo lo relacionado con el altar, y del velo adentro, y ministraréis. Yo os he dado en don el servicio de vuestro sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá.

Además de ser los únicos a quienes les era permitido oficiar en los sacrificios, también sólo ellos podrían entrar en el Lugar Santo, luego de lavarse los pies y las manos. Allí en el santuario, los sacerdotes estaban encargados de mantener encendida la luz del Candelabro (Menorá), además cuidar la Mesa de los Panes de la Proposición y el Altar de Incienso. 

CUIDADO Y USO DE LAS OFRENDAS
A continuación, Dios detalla lo que los sacerdotes deben hacer con los sacrificios, ofrendas y diezmos. Algunos sacrificios se quemaban por completo en el Altar (holocaustos y ofrendas encendidas), pero otros eran reservados para consumo de los sacerdotes. 
(Números 18:8-10) Dijo más Jehová a Aarón: He aquí yo te he dado también el cuidado de mis ofrendas; todas las cosas consagradas de los hijos de Israel te he dado por razón de la unción, y a tus hijos, por estatuto perpetuo. Esto será tuyo de la ofrenda de las cosas santas, reservadas del fuego; toda ofrenda de ellos, todo presente suyo, y toda expiación por el pecado de ellos, y toda expiación por la culpa de ellos, que me han de presentar, será cosa muy santa para ti y para tus hijos. En el santuario la comerás; todo varón comerá de ella; cosa santa será para ti.

En Levítico se detalla específicamente cuales eran las piezas de los sacrificios que debían ser apartadas para el consumo de los sacerdotes (Levítico 6-7). En Números se aclara que no era para todos, sino para los que estaban de turno sirviendo, ya que no podía comerse fuera del Tabernáculo. 

Era importante aclarar esto, para que el pueblo supiera que los sacerdotes tenían permitido comer parte de los sacrificios, y no era algo que se habían recetado. Esta comida para los sacerdotes era parte de la porción que Dios les daba a este grupo apartado para Su servicio. 

OTRAS OFRENDAS PARA LOS SACERDOTES
Además de la parte asignada de los sacrificios animales, también se les asignaba a los sacerdotes otras ofrendas de grano, vino, aceite, etc. 

A continuación está la lista de las ofrendas que recibían los sacerdotes. Estas podían llevarlas a su casa para compartir con su familia. Pero, dado que era "cosa santa", sólo podían comer los que estaban en estado de pureza ritual.

a. Ofrendas elevadas y mecidas.
(Números 18:11) Esto también será tuyo: la ofrenda elevada de sus dones, y todas las ofrendas mecidas de los hijos de Israel, he dado a ti y a tus hijos y a tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; todo limpio en tu casa comerá de ellas.

b. Ofrendas y primicias del aceite, vino y trigo
(Números 18:12-13) De aceite, de mosto y de trigo, todo lo más escogido, las primicias de ello, que presentarán a Jehová, para ti las he dado. Las primicias de todas las cosas de la tierra de ellos, las cuales traerán a Jehová, serán tuyas; todo limpio en tu casa comerá de ellas.

c. Ofrendas por el cumplimiento de votos.
(Números 18:14) Todo lo consagrado por voto en Israel será tuyo.

d. Ofrenda por la consagración del primogénito.
(Números 18:15-18) Todo lo que abre matriz, de toda carne que ofrecerán a Jehová, así de hombres como de animales, será tuyo; pero harás que se redima el primogénito del hombre; también harás redimir el primogénito de animal inmundo. De un mes harás efectuar el rescate de ellos, conforme a tu estimación, por el precio de cinco siclos, conforme al siclo del santuario, que es de veinte geras. Mas el primogénito de vaca, el primogénito de oveja y el primogénito de cabra, no redimirás; santificados son; la sangre de ellos rociarás sobre el altar, y quemarás la grosura de ellos, ofrenda encendida en olor grato a Jehová. Y la carne de ellos será tuya; como el pecho de la ofrenda mecida y como la espaldilla derecha, será tuya.

e. Ofrendas elevadas
(Números 18:19) Todas las ofrendas elevadas de las cosas santas, que los hijos de Israel ofrecieren a Jehová, las he dado para ti, y para tus hijos y para tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; pacto de sal perpetuo es delante de Jehová para ti y para tu descendencia contigo.


En el próximo episodio terminaremos de estudiar lo que Dios habló sobre la porción dada a los sacerdotes y levitas...

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Enlace a otros capítulos: NUMEROS

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