domingo, 28 de junio de 2026

NUMEROS 22:21-41. El asna advierte a Balaam


En el episodio anterior, vimos que el rey de Moab mandó a contratar al profeta Balaam para maldecir a Israel. Al principio, Balaam se negó a ir, porque Dios le dijo que no fuera. Sin embargo, cuando le ofrecieron una mayor recompensa, Balaam se vio tentado, e insistió con Dios. 

En una lectura rápida, podría parecer que Dios le dio permiso de ir con los moabitas (Num. 22:20), pero en los siguientes versículos queda claro que esa no era la Voluntad de Dios (Num. 22:21-41), porque se le va a interponer. 
(Números 22:21-22) Así Balaam se levantó por la mañana, y enalbardó su asna y fue con los príncipes de Moab. Y la ira de Dios se encendió porque él iba; y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos criados suyos.

Dios se molestó con Balaam porque aceptó ir con los moabitas. El problema no era en sí "el paseo a Moab", sino el propósito de la visita. La razón por la que Balaam fue contratado era para: "maldecir a Israel"--y esto era lo que Dios no quería. 

TENTADO POR LA RIQUEZA
¿Por qué Balaam aceptó ir a Moab? Si Dios ya le había dicho que no, ¿por qué insistió? Evidentemente fue tentado por la gran recompensa que el rey de Moab le había ofrecido. Esto queda confirmado con lo explica Pedro en su segunda carta, en el contexto de una crítica a los falsos profetas cuya motivación es el dinero, y no la gente:
(2 Pedro 2:15, LBLA) Abandonando el camino recto, se han extraviado, siguiendo el camino de Balaam, el hijo de Beor, quien amó el pago de la iniquidad. 

Balaam sabía que no le convenía ir en contra de la voluntad de Dios. Aun así, se atrevió a ir porque tal vez descubriría una forma de obtener la recompensa. Esta fue la tentación en la que cayó el profeta. 

Pablo nos advierte sobre la tentación de las riquezas:
(1 Timoteo 6:9-10) Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

LA CODICIA LO CEGÓ, Y EL ASNA LO DESPERTÓ
La Biblia describe a Balaam como un profeta que tenía "ojos abiertos" (Num. 24:3,15), que espiritualmente implica que él podía percibir cosas que no todos podían ver. Sin embargo, en esta ocasión su vista espiritual le falló porque la codicia lo cegó, siguiendo su deseo en lugar de la revelación de Dios. 

En su camino hacia Moab, Dios intentó detener a Balaam en varias ocasiones, pero el profeta no entendió. Curiosamente, el Señor usó al asna sobre la cual estaba montado para hacerlo reaccionar. Parece irónico que Dios use a un animal que se caracteriza por su terquedad para mostrarle al profeta sobre su necedad. 

Veamos ahora las tres ocasiones en que Dios se interpuso en el camino de Balaam...

TRES BLOQUEOS DEL ANGEL
Aunque Balaam trató de justificar su ida a Moab, Dios conocía el corazón del profeta, y por eso se opuso. El Angel de Jehová se paró en el camino de Balaam para frenar su avance. El Ángel llevaba una espada desenvainada, que implica una oposición mortal; si continuaban avanzando, podrían morir. 

La oposición del Ángel no era personal; es decir, no consideraba a Balaam como enemigo en sí, sino que su intención era frenar la misión que llevaba el profeta. Recordemos que él había sido contratado para maldecir a Israel; y aunque él había dicho que no lo haría, en el fondo del corazón él quería hacerlo para obtener la recompensa. 
Tres veces el Angel se puso en el camino de Balaam, pero el profeta no se dio cuenta. Quien lo vio fue el asna, y ésta fue la que evitó el choque mortal.

Leamos ahora cuáles fueron estas tres ocasiones en que el asna trató de evadir el choque con el Angel: 

1. PRIMERA EVASIÓN
(Numeros 22:23) Y el asna vio al ángel de Jehová, que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y se apartó el asna del camino, e iba por el campo. Entonces azotó Balaam al asna para hacerla volver al camino.

El asna se salió del camino para evitar al Angel de Jehová, quien quería interrumpir su avance. Pero Balaam no se percató del Angel, ni percibió la advertencia; más bien, se enojó contra el asna por haberse desviado, y aún la golpeó para regresar al rumbo en el que él quería ir. 

2. SEGUNDA EVASIÓN
(Números 22:24-25) Pero el ángel de Jehová se puso en una senda de viñas que tenía pared a un lado y pared al otro. 25 Y viendo el asna al ángel de Jehová, se pegó a la pared, y apretó contra la pared el pie de Balaam; y él volvió a azotarla.

El Ángel de Jehová volvió a ponerse en el camino de Balaam, y de nuevo el profeta no se dio cuenta. Sólo el asna lo vio, y volvió a evadirlo. Pero ahora el espacio era más restringido porque habían paredes de ambos lados del camino. Para evitar al Angel, el asna se pegó a la pared, y lastimó la pierna de Balaam. El profeta se enojó, y remató contra el asna, sin reconocer que ésta le estaba salvando la vida.
 
3. TERCERA EVASIÓN
(Números 22:26-27) Y el ángel de Jehová pasó más allá, y se puso en una angostura donde no había camino para apartarse ni a derecha ni a izquierda. 27 Y viendo el asna al ángel de Jehová, se echó debajo de Balaam; y Balaam se enojó y azotó al asna con un palo.

La última vez que el Angel del Señor se puso en el camino fue en un lugar tan angosto que no había forma de evadirlo. Lo único que le quedó al asna fue tirarse al piso, porque si seguía adelante morirían. Dado que Balaam estaba cegado, no apreció la acción del asna. En lugar de agradecerle, se enojó y azotó al asna. 

EL ANIMAL LE HABLÓ
En ese punto, Dios le dio habla al animal. Tal vez ese milagro haría reaccionar al profeta: 
(Números 22:28) Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces?

No sabemos si Balaam solía hablar con animales, pero a cualquier persona le hubiera sorprendido oír hablar al asna en lenguaje humano. Pero, en lugar de admirarse por el milagro, Balaam se enojó aún más.
(Números 22:29) Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí. ¡Ojalá tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría!

El profeta estaba molesto contra el asna porque se estaba interponiendo en su objetivo, cuando en realidad le estaba salvando la vida. No se dio cuenta de cuán ilógico estaba actuando...pero el animal se lo explicó: 
(Números 22:30) Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado hacerlo así contigo? Y él respondió: No.

SE LE ABRIERON LOS OJOS
En el momento en que el profeta abrió su alma a escuchar la voz de la razón, poniendo a un lado su deseo, allí comenzó a percatarse de la realidad. En ese momento de sinceridad, Dios obró su milagro y le mostró a Balaam la realidad espiritual: 
(Números 22:31) Entonces Jehová abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel de Jehová que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, y se inclinó sobre su rostro.

Luego que Balaam pudo ver al Angel del Señor, éste lo confrontó:
(Números 22:32-33) Y el ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces? He aquí yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí. 33 El asna me ha visto, y se ha apartado luego de delante de mí estas tres veces; y si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría a ti, y a ella dejaría viva.

Además de regañarlo por el mal trato en contra del animal que estaba salvando su vida, el Angel expuso el corazón torcido de Balaam, diciendo que "su camino era perverso delante de Dios". Balaam pretendía estar haciendo la voluntad de Dios, pero en realidad no era lo que buscaba. Por eso Dios lo paró, porque era necesario aclarar las cosas antes de seguir adelante.

BALAAM REACCIONA
Balaam finalmente reaccionó ante la confrontación del Angel, y admitió su falta.
(Números 22:34) Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová: He pecado, porque no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino; mas ahora, si te parece mal, yo me volveré.

Leamos de nuevo la referencia del pecado de Balaam en la carta de Pedro, porque allí también hace mención del asna: 
(2 Pedro 2:15-16, LBLA) Abandonando el camino recto, se han extraviado, siguiendo el camino de Balaam, el hijo de Beor, quien amó el pago de la iniquidad, 16 pero fue reprendido por su transgresión, pues una muda bestia de carga, hablando con voz humana, reprimió la locura del profeta.

Tras la confrontación del Angel, hubo un cambio en la actitud de Balaam, porque reconoció su falta y estaba dispuesto a rectificar. Curiosamente, el Angel aclaró que lo que Dios buscaba era un cambio de corazón e intención, y no tanto de dirección...  
(Números 22:35) Y el ángel de Jehová dijo a Balaam: Ve con esos hombres; pero la palabra que yo te diga, esa hablarás. Así Balaam fue con los príncipes de Balac.

En esencia, Dios no tenía problema con que Balaan fuera a Moab. Como ya mencionamos, el paseo no era el problema, sino la motivación. El objetivo de la invitación de los moabitas era para que el profeta maldijera a Israel. Esto fue lo que Dios le prohibió claramente a Balaam, y él lo entendió bien. Y tambien se lo dejó claro a Balac, en el momento en que Balaam se encontró más tarde con el rey (Num. 22:36-38).

¿Por qué Dios no le dijo que regresara a su casa?
Porque esta historia no sólo se trata de un profeta, sino de un pueblo y de la historia profética de Dios. Además del trato personal con el profeta, Dios va a aprovechar esta situación y usará a Balaam para dejarnos unas grandes lecciones y pronunciar unas profecías importantes sobre el pueblo de Israel, cuyo cumplimento no sólo era para ese tiempo sino aún para los tiempos finales. (Esto lo veremos en los próximos capítulos...)

ENCUENTRO DE BALAAM CON EL REY BALAC
Luego de la corrección, Balaam siguió su camino, y finalmente llegó al encuentro con Balac, rey de Moab. 
(Números 22:36-37) Oyendo Balac que Balaam venía, salió a recibirlo a la ciudad de Moab, que está junto al límite de Arnón, que está al extremo de su territorio. 37 Y Balac dijo a Balaam: ¿No envié yo a llamarte? ¿Por qué no has venido a mí? ¿No puedo yo honrarte?

Seguramente esta conversación iba a ser incómoda, porque Balaam tendría que explicarle al rey que él no podría cumplir el propósito por el cual fue contratado.
(Números 22:38) Balaam respondió a Balac: He aquí yo he venido a ti; mas ¿podré ahora hablar alguna cosa? La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré. 

En cierta manera, esta conversación entre Balaam y Balac podríamos verla como "un contrato", y en ese acuerdo, el profeta se aseguró de poner una cláusula que lo libraba de cumplir. Balaam se cuidó de decir que "sólo dirá lo que Dios pusiera en su boca". 

En ese momento, seguramente el rey no entendió la dimensión de estas palabras, pero pronto descubrirá que el profeta no podrá proferir la maldición que quería porque el Dios de Israel puso un cerco de protección alrededor de Su Pueblo (como lo veremos en los próximos capítulos). 

PREPARACIÓN PARA LA MISIÓN
El primer lugar al que el rey Balac llevó a Balaam fue a Quiriat-huzot. 
(Números 22:39) Y fue Balaam con Balac, y vinieron a Quiriat-huzot.

El nombre de esta ciudad literalmente significa "Ciudad de Calles". Algunos creen que se trataba de Ramat, la capital de los moabitas, la cual era grande y llena de calles. 

Allí el rey ordenó que se hicieran sacrificios, lo cual era una costumbre común entre los pueblos paganos. Ellos realizaban sacrificios a sus dioses para buscar su favor. 
(Números 22:40) Y Balac hizo matar bueyes y ovejas, y envió a Balaam, y a los príncipes que estaban con él.

Al segundo día, el rey llevó a Balaam a un lugar alto para observar desde allí al pueblo. 
(Números 22:41) El día siguiente, Balac tomó a Balaam y lo hizo subir a Bamot-baal, y desde allí vio a los más cercanos del pueblo.

El significado de "Bamot-baal" es: lugares altos de Baal. 
Bamot-baal era un lugar alto desde donde se podía observar no sólo el territorio de Moab, sino también el valle donde estaban acampados los israelitas. Era un lugar estratégico para la misión que Balac quería encomendar a Balaam.

En el próximo capítulo veremos lo que pasará con esta misión...

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Enlace a otros capítulos: NUMEROS


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