Como mencionamos en el episodio anterior, el capítulo 20 marca el final de los 40 años en el desierto, y el inicio de la marcha hacia Canaán. Finalmente Dios permitirá que los israelitas entren a la Tierra Prometida.
Aunque estaban en Cades, al sur de Canaán, Dios instruyó a Moisés que entraran por el este, al otro lado del río Jordán. Así como la generación anterior vivió un tipo de bautismo al cruzar el Mar Rojo (1 Cor. 10:1-2), también la nueva generación debía experimentar ese bautismo espiritual cruzando el Río Jordán.
El problema con la nueva ruta es que tendrían que pasar por territorios poco amigables, como Edom, Moab y Amón. Estos territorios eran vecinos de los cananeos, y Dios instruyó a los israelitas que NO debían conquistarlos, ya que esas tierras fueron entregadas como heredad a ciertos parientes de los israelitas:
* EDOM era territorio para Esaú y sus descendientes;
* MOAB y AMÓN eran territorios asignados para los hijos de Lot.
Esta es la instrucción que Dios dio con respecto al territorio de EDOM:
(Deuteronomio 2:4-5) Y manda al pueblo, diciendo: Pasando vosotros por el territorio de vuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seir, ellos tendrán miedo de vosotros; mas vosotros guardaos mucho. 5 No os metáis con ellos, porque no os daré de su tierra ni aun lo que cubre la planta de un pie; porque yo he dado por heredad a Esaú el monte de Seir.
Sobre los territorios de los hijos de Lot, la instrucción era similar:
* MOAB:
(Deuteronomio 2:9) Y Jehová me dijo: No molestes a Moab, ni te empeñes con ellos en guerra, porque no te daré posesión de su tierra; porque yo he dado a Ar por heredad a los hijos de Lot.
* AMON:
(Deuteronomio 2:19) Y cuando te acerques a los hijos de Amón, no los molestes, ni contiendas con ellos; porque no te daré posesión de la tierra de los hijos de Amón, pues a los hijos de Lot la he dado por heredad.
Por instrucción de Dios, los israelitas sabían que no debían conquistar la tierras de Edom, Moab y Amón; sin embargo, debían pasar por allí en camino hacia la Tierra Prometida.
En este capítulo leeremos sobre el paso por el territorio de Edom...
BLOQUEO DE EDOM
Para evitar problemas con los edomitas, Moisés mandó a unos emisarios para pedir permiso para atravesar su territorio, y apelaron al hecho de que eran parientes lejanos.
(Números 20:14-17) Envió Moisés embajadores al rey de Edom desde Cades, diciendo: Así dice Israel tu hermano: Tú has sabido todo el trabajo que nos ha venido; 15 cómo nuestros padres descendieron a Egipto, y estuvimos en Egipto largo tiempo, y los egipcios nos maltrataron, y a nuestros padres; 16 y clamamos a Jehová, el cual oyó nuestra voz, y envió un ángel, y nos sacó de Egipto; y he aquí estamos en Cades, ciudad cercana a tus fronteras. 17 Te rogamos que pasemos por tu tierra. No pasaremos por labranza, ni por viña, ni beberemos agua de pozos; por el camino real iremos, sin apartarnos a diestra ni a siniestra, hasta que hayamos pasado tu territorio.
Los emisarios debían aclarar que sólo estaban de paso, y tendrían cuidado de no ser carga. Sin embargo, la respuesta de los edomitas fue poco amigable:
(Números 20:18) Edom le respondió: No pasarás por mi país; de otra manera, saldré contra ti armado.
Tal como Dios lo había advertido (Deu. 2:9), los edomitas tuvieron miedo de la gran multitud de israelitas pasando por su territorio, y ellos advirtieron que no querían verlos en sus tierras, y si se atrevía a pasar por allí, lo considerarían como un acto de agresión.
A pesar de la negativa, los israelitas todavía apelaron, aclarando que no serían carga, sino que aún estaban dispuestos a pagarles por cualquier inconveniente. También aclararon que ellos iban a limitarse transitar por la vía comercial. Atravesando Edom había una vía pública conocida como "Calzada de los reyes", donde pasaban las caravanas que iban desde el Mar Rojo hasta Damasco.
(Números 20:19) Y los hijos de Israel dijeron: Por el camino principal iremos; y si bebiéremos tus aguas yo y mis ganados, daré el precio de ellas; déjame solamente pasar a pie, nada más.
Lamentablemente, los edomitas no cedieron en nada.
(Números 20:20-21) Pero él respondió: No pasarás. Y salió Edom contra él con mucho pueblo, y mano fuerte. 21 No quiso, pues, Edom dejar pasar a Israel por su territorio, y se desvió Israel de él.
Debido al bloqueo de los edomitas, los israelitas tuvieron que dar la vuelta alrededor del territorio, en lugar de pasar por la ruta principal, que era la más cómoda y directa.
MUERTE DE AARON
Mientras que los israelitas bordeaban el territorio de Edom, pasaron por el Monte Hor. En ese preciso lugar, Dios tenía una cita con Aarón...
(Números 20:22-24) Y partiendo de Cades los hijos de Israel, toda aquella congregación, vinieron al monte de Hor. 23 Y Jehová habló a Moisés y a Aarón en el monte de Hor, en la frontera de la tierra de Edom, diciendo: 24 Aarón será reunido a su pueblo, pues no entrará en la tierra que yo di a los hijos de Israel, por cuanto fuisteis rebeldes a mi mandamiento en las aguas de la rencilla.
Llegó el día en que Dios llamó a Aarón ante su Presencia. No fue por casualidad ni accidental, sino que Dios marcó ese día para llevarse a Aarón. Podríamos decir que hizo una cita con él.
En la cultura bíblica, la muerte se toma como un evento natural que todos debemos enfrentar. Y aquí queda claro cómo Dios decide en el día de cada uno.
Lo que llamamos "muerte", la Biblia lo llama: "reunirse a su pueblo, con los padres" y también lo llama "dormir". Es una transición de la vida en este mundo a la vida eterna. Para los creyentes en Dios, es un momento de esperanza, porque nos lleva a Dios y a reunirnos con los que ya se han adelantado a la vida después de la muerte. Pablo habla de esta esperanza a la vida eterna:
(1 Tesalonicenses 4:13-14) Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.
Dios no se llevó de sorpresa a Aarón, sino que anunció el momento de su partida porque era necesario hacer la transferencia de liderazgo a su hijo, Eleazar, quien asumiría el rol de sumo sacerdote a partir de ese día.
TRANSFERENCIA DEL SUMO SACERDOCIO
Dios dio las instrucciones de lo que debía hacer Aarón con su hijo Eleazar, para la transferencia del sumo sacerdocio:
(Números 20:25-26) Toma a Aarón y a Eleazar su hijo, y hazlos subir al monte de Hor, 26 y desnuda a Aarón de sus vestiduras, y viste con ellas a Eleazar su hijo; porque Aarón será reunido a su pueblo, y allí morirá.
También Moisés debía participar, para despedirse y ayudar en la transición.
(Números 20:27-28) Y Moisés hizo como Jehová le mandó; y subieron al monte de Hor a la vista de toda la congregación. 28 Y Moisés desnudó a Aarón de sus vestiduras, y se las vistió a Eleazar su hijo; y Aarón murió allí en la cumbre del monte, y Moisés y Eleazar descendieron del monte.
DUELO NACIONAL
Aunque la Biblia habla de forma natural sobre la muerte, también toma en consideración que la gente que queda atrás necesita un tiempo para hacer duelo y procesar la separación del ser querido. Por eso vemos que los israelitas se tomaron un tiempo para hacer duelo por la partida de Aarón. Fue un evento nacional porque él era un líder nacional.
(Números 20:29) Y viendo toda la congregación que Aarón había muerto, le hicieron duelo por treinta días todas las familias de Israel.
Al igual que sus hermanos, también Moisés morirá antes de entrar a Canaán, pero su partida debía esperar, porque él también tendría que transferir su liderazgo al líder que guiaría a los israelitas a la conquista de la Tierra Prometida (y eso está descrito hasta el final de Deuteronomio y a principios del libro de Josué).
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Enlace a otros capítulos: NUMEROS
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