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Los dos lados del argumento eran los siguientes:
* MOISÉS decía que sólo Aarón y su familia habían sido designados por Dios para ser sacerdotes.
* CORÉ argumentaba que todo israelita era santo; por lo tanto, cualquier israelita o levita podría ser sacerdote, y no sólo Aarón.
Ahora veamos cuál fue la respuesta de Dios...
RESPUESTA DE DIOS
Desde el principio saltan a luz varios detalles en la respuesta de Dios, ya que a quienes se dirige no es a todos sino sólo a dos personas:
(Números 16:20-21) Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: Apartaos de entre esta congregación, y los consumiré en un momento.
(Números 16:20-21) Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: Apartaos de entre esta congregación, y los consumiré en un momento.
Dios no se presenta a argumentar con nadie, sino simplemente aclara su postura. El ya había hablado a traves de Moisés, pero no le creyeron. Dios conoce los corazones, y sabía que las intenciones de Coré y los demás rebeldes eran desviadas. Ellos no estaban buscando la verdad ni servir a Dios, sino que querían poder.
A primera vista podría parecer que Dios estaba reaccionando con ira y demasiada fuerza. Pero si nos detenemos a analizar lo que Dios estaba provocando, nos revelará su intención: Él también estaba poniendo a prueba a Moisés y Aarón, para que demostraran si eran buenos líderes o no. Un buen líder no es el que sólo piensa en sí mismo y su posicion, sino quien considera el bienestar del pueblo al que dirige. Y Moisés y Aarón pasaron la prueba, pues intercedieron por el pueblo, para que los inocentes no pagaran el precio que sólo los rebeldes merecían.
(Números 16:22) Y ellos se postraron sobre sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un solo hombre el que pecó? ¿Por qué airarte contra toda la congregación?
Dios sabía que Moisés demostraría su gran cualidad de líder al tratar de proteger a las ovejas inocentes, lo cual desmentía la falsa acusación de los rebeldes. Luego que esto quedó claro, Dios dio la instruccion que todos se alejaran de los rebeldes para juzgarlos.
(Números 16:23-24) Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a la congregación y diles: Apartaos de en derredor de la tienda de Coré, Datán y Abiram.
Nótese que el castigo no sólo sería para Coré y los 250 líderes que estaban presentes en el Tabernáculo, sino también para Datán y Abiram, que no se habían presentado. Dios advirtió que ellos también serían juzgados. Por lo tanto, Moisés fue de prisa al campamento de Rubén para advertir a todos que se alejaran de los rebeldes.
(Números 16:25-27) Entonces Moisés se levantó y fue a Datán y a Abiram, y los ancianos de Israel fueron en pos de él. Y él habló a la congregación, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis ninguna cosa suya, para que no perezcáis en todos sus pecados. Y se apartaron de las tiendas de Coré, de Datán y de Abiram en derredor; y Datán y Abiram salieron y se pusieron a las puertas de sus tiendas, con sus mujeres, sus hijos y sus pequeñuelos.
Es impresionante ver que los rebeldes no se inmutaron, lo cual muestra su falta absoluta de temor a Dios. Datán y Abiram se quedaron parados a la puerta de sus tiendas como si nada, junto con sus familias. Por el contrario, todos los que temían a Dios, se alejaron de inmediato.
EXPLICACIÓN DE MOISÉS
Cuando Moisés vio que todos los inocentes estaban fuera del peligro, él habló a la congregacion para explicarles lo que estaba a punto de suceder, y por qué razón eso iba a pasar:
(Números 16:28-30) Y dijo Moisés: En esto conoceréis que Jehová me ha enviado para que hiciese todas estas cosas, y que no las hice de mi propia voluntad. Si como mueren todos los hombres murieren éstos, o si ellos al ser visitados siguen la suerte de todos los hombres, Jehová no me envió. Mas si Jehová hiciere algo nuevo, y la tierra abriere su boca y los tragare con todas sus cosas, y descendieren vivos al Seol, entonces conoceréis que estos hombres irritaron a Jehová.
Con estas palabras, Moisés dejó claro que el castigo que estaban a punto de presenciar venía directamente de Dios. Tambien quedaría confirmada a autoridad que Dios había delegado en Moisés para ser líder de Israel.
CASTIGO A LOS REBELDES
Tan pronto Moisés terminó de dar su explicación, Dios ejecutó el castigo a los rebeldes, que no se arrepintieron:
(Números 16:31-34) Y aconteció que cuando cesó él de hablar todas estas palabras, se abrió la tierra que estaba debajo de ellos. Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes. Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol, y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación. Y todo Israel, los que estaban en derredor de ellos, huyeron al grito de ellos; porque decían: No nos trague también la tierra.
Evidentemente Coré estaba presente, porque la tierra se lo tragó. Pero los otros líderes rebeldes se quedaron en el Tabernáculo, haciendo la prueba de los incensarios. Allí mismo Dios los castigó con fuego del Cielo:
(Números 16:35) También salió fuego de delante de Jehová, y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían el incienso.
El castigo fue muy severo porque la rebelión fue muy arrogante. Y con esta lección se confirmó la autoridad delegada por Dios a Moisés.
Como ya mencionamos, la rebelión no fue sólo contra Moisés y Aarón, sino contra Dios mismo. Como dice la Biblia, rebelarse contra la autoridad dada por Dios es igual que rebelarse contra Dios (Romanos 13:1-2).
CONFIRMACIÓN DEL SACERDOCIO DEL LINAJE DE AARÓN
No sólo se confirmó el liderazgo de Moisés, sino tambien el sacerdocio de Aarón y sus descendientes. Y para dejar un testimonio de esto, Dios pidió que hicieran una señal:
(Números 16:36-40) Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: Di a Eleazar hijo del sacerdote Aarón, que tome los incensarios de en medio del incendio, y derrame más allá el fuego; porque son santificados los incensarios de estos que pecaron contra sus almas; y harán de ellos planchas batidas para cubrir el altar; por cuanto ofrecieron con ellos delante de Jehová, son santificados, y serán como señal a los hijos de Israel. Y el sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce con que los quemados habían ofrecido; y los batieron para cubrir el altar, en recuerdo para los hijos de Israel, de que ningún extraño que no sea de la descendencia de Aarón se acerque para ofrecer incienso delante de Jehová, para que no sea como Coré y como su séquito; según se lo dijo Jehová por medio de Moisés.
A partir de ese día quedó esa señal para dar testimonio de que el sacerdocio había sido asignado solamente a Aarón y sus descendientes.
SIGUEN LAS PROTESTAS
Después del tremendo castigo a los rebeldes, uno pensaría que el pueblo habría aprendido la lección. Lamentablemente, no fue así, porque al día siguiente ya estaban protestando de nuevo:
(Números 16:41) El día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová.
El pueblo estaba culpando a Moisés y Aarón de la muerte de los rebeldes, en lugar de darse cuenta que ellos habían muerto por su propio pecado. Ese parece ser el gran mal del pueblo, porque tenían la mala costumbre de culpar a otros por todo, en lugar de asumir su propia responsabilidad.
Tan pronto como se formó la turba de los que protestaban contra de Moisés y Aarón, allí apareció Dios para poner orden de nuevo:
(Números 16:42-43) Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra Moisés y Aarón, miraron hacia el tabernáculo de reunión, y he aquí la nube lo había cubierto, y apareció la gloria de Jehová. Y vinieron Moisés y Aarón delante del tabernáculo de reunión.
SE REPITE EL PATRÓN
Aquí vemos que se repite de nuevo el patrón de la rebelión de Coré:
a. Dios les pide que se hagan a un lado para castigar a los nuevos rebeldes.
(Números 16:44-45) Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Apartaos de en medio de esta congregación, y los consumiré en un momento. Y ellos se postraron sobre sus rostros.
b. De nuevo, Moisés y Aarón actuaron con humildad, e intercedieron por el pueblo.
(Números 16:46a) Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos...
c. Dios castigó a los rebeldes, pero en este caso es con una especie de plaga que provoca la muerte. La palabra en hebreo es: Negef, que se puede traducir como: aflicción causada por una enfermdad, o tambien golpe o tropiezo.
(Números 16:46b) ...porque el furor ha salido de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado.
Muchos estaban muriendo a causa de esta nueva ola de rebelión y protesta.
SE DETIENE LA MORTANDAD
Al ver que muchos morían, Moisés y Aarón actuaron para frenar la plaga.
(Números 16:47-48) Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo, y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad.
Aarón usó dos elementos del Tabernáculo para frenar la plaga:
a. Expiación: es un sacrificio que cubre el pecado.
b. Incienso: Este elemento es símbolo de las oraciones levantadas hacia Dios (Salmo 141:2; Apoc. 5:8; Apoc. 8:3-4).
Aunque la plaga se detuvo, los que murieron fueron muchos.
(Números 16:49-50) Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin los muertos por la rebelión de Coré. Después volvió Aarón a Moisés a la puerta del tabernáculo de reunión, cuando la mortandad había cesado.
A través de esta experiencia, se hizo evidente dos puntos:
a. Moisés y Aarón demostraron ser buenos líderes al velar por el bien del pueblo.
b. Se confirmó que Aarón había sido elegido por Dios para el sacerdocio. Contrario con lo que pasó con los rebeldes, Aarón usó el incensario, pero no murió; más bien, lo usó para la salvación del pueblo.
Podríamos pensar que todo esto sería suficiente para confirmar la autoridad que Dios había delegado en Moisés y Aarón...pero todavía veremos una confirmacion más en el siguiente capítulo (Números 17).
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Enlace a otros capítulos: NUMEROS
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