domingo, 26 de noviembre de 2017

APOC. 2:12-17. PERGAMO (b)


EN CONTRA
Hay dos cosas que Jesús tiene en contra de esta iglesia:
a. Doctrina de Balaam
(Apocalipsis 2:14) Pero tengo unas pocas cosas contra ti, porque tienes ahí a los que mantienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer actos de inmoralidad. 

b. Doctrina de los nicolaítas
 (Apocalipsis 2:15) Así tú también tienes algunos que de la misma manera mantienen la doctrina de los nicolaítas. 

Veamos ahora lo que representan estas dos doctrinas:

a.  DOCTRINA DE BALAAM
La historia de Balaam se encuentra en Números del capítulo 22 al 25. En resumen, Balaam era un profeta en Mesopotamia (hoy Irak), pero usó su don de discernimiento y revelación para obtener ganancias.

El rey de Moab mandó a contratarlo para maldecir al pueblo de Israel, a quien él veían como una amenaza (Num. 22:5-6). Al principio Balaam no aceptó la propuesta de Moab, porque Dios le había revelado que Israel era un pueblo bendito por Dios (Num. 22:12-13). La Biblia es clara al decir que la maldición no viene sin causa (Prov. 26:2), sino que es por obediencia (Deu. 28:1-2), o por la desobediencia (Deu. 28:15). Balaam conocía este principio, y veremos que lo aprovechó para su beneficio. 

A pesar de la negativa, los moabitas siguieron insistiendo, hasta presentarle una recompensa que sabían que Balaam no podría resistir (Num. 22:14-17). Balaam fue tentado por la oferta y accedió, pero dando la advertencia que no podría hacer nada que Dios no le permitiera (Num. 22:19-20).

En tres ocasiones, Balaam intentó maldecir a Israel (Num. 23:7-12; Num. 23:13-23; Num. 23:28 al 24:6), pero no lo logró. Como ya mencionamos, no puede haber maldición sin causa. Dios dijo que Israel “no tiene iniquidad ni malicia”. Esto no es porque fueran “perfectos”—porque nadie lo es. Lo que hacía la diferencia es que
cuando un israelita pecaba, de inmediato se arrepentía; y si no lo hacía, era sacado del campamento. En el caso de arrepentirse, el pecado era cubierto con la propiciación. Por lo tanto, no había iniquidad ni había puerta abierta, y por ello la maldición no los alcanzaba.

En lugar de maldecir a Israel, Balaam los bendijo, y el rey de Moab se molestó en gran manera.
(Num. 24:10-11) Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y palmoteando, dijo Balac a Balaam: Te llamé para maldecir a mis enemigos, pero he aquí, los has llenado de bendiciones estas tres veces. Ahora pues, huye a tu lugar. Yo dije que te colmaría de honores, pero mira, el SEÑOR te ha privado de honores. 

Pero el profeta no quería quedarse sin recompensa. Por lo tanto, él aconsejó a los moabitas a hacer caer a los israelitas en pecado, y así la maldición vendría sobre ellos (Num. 31:15-16).
(Num. 25:1-3) Mientras Israel habitaba en Sitim, el pueblo comenzó a prostituirse con las hijas de Moab. Y éstas invitaron al pueblo a los sacrificios que hacían a sus dioses, y el pueblo comió y se postró ante sus dioses. Así Israel se unió a Baal de Beor, y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel.

La maldición llegó a Israel por una causa.
(Num. 31:16) He aquí, éstas fueron la causa de que los hijos de Israel, por el consejo de Balaam, fueran infieles al SEÑOR en el asunto de Beor, por lo que hubo plaga entre la congregación del SEÑOR.

La doctrina de Balaam se refiere entonces a la voz de un profeta o líder que aconseja el pecado porque sabe que recibirá una recompensa a cambio.

El apóstol Pedro explica que el pecado de Balaam era el amor al dinero.
(II Pedro 2:15-16) Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta.

Esto era precisamente lo que estaba ocurriendo en la iglesia de Pérgamo:
(Apocalipsis 2:14) Pero tengo unas pocas cosas contra ti, porque tienes ahí a los que mantienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer actos de inmoralidad.

b. DOCTRINA DE LOS NICOLAÍTAS (Apoc. 2:15)
A diferencia de la “doctrina de Balaam” que tiene muchas referencias bíblicas, no encontramos ningún versículo que haga referencia de “la doctrina de los nicolaítas”. La única posible mención es la referencia de “Nicolás” (Hechos 6:4), quien era un seguidor de los apóstoles. Algunos libros históricos señalan que Nicolás se apartó de la doctrina apostólica, y fundó una secta en la que enseñaba una doctrina de gracia que cancelaba la ley de Dios. Malinterpretó la gracia de Dios como “una licencia para pecar”. Enseñaba a no poner freno a los deseos de la carne, y así terminó promoviendo el libertinaje. Judas advirtió en contra de esta doctrina:
(Judas 1:4) Pues algunos hombres se han infiltrado encubiertamente, los cuales desde mucho antes estaban marcados para esta condenación, impíos que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, y niegan a nuestro único Soberano y Señor, Jesucristo.

ARREPIÉNTETE
La iglesia de Pérgamo había permitido que ambas doctrinas se introdujeran en sus filas. Ambos problemas están relacionados con un alejamiento de la verdad. La solución es volver a la Palabra de Dios. Por eso, Jesús se presentó a esta iglesia como “el que tiene la espada de dos filos”, y los llama al arrepentimiento:
(Apocalipsis 2:16) Por tanto, arrepiéntete; si no, vendré a ti pronto y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. 

AL VENCEDOR
Al vencedor de esta iglesia, el Señor promete dos cosas:
(Apocalipsis 2:17) El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al vencedor le daré del maná escondido y le daré una piedrecita blanca, y grabado en la piedrecita un nombre nuevo, el cual nadie conoce sino aquel que lo recibe.'"

a.  Maná escondido.
El maná era el pan del Cielo. La Palabra también se reconoce como nuestro Pan.
El vencedor, quien haya combatido las falsas doctrinas, recibirá revelación de los secretos de Dios.
(Salmo 25:12-14) ¿Quién es el hombre que teme al Señor? El le instruirá en el camino que debe escoger.  En prosperidad habitará su alma, y su descendencia poseerá la tierra.  Los secretos del Señor son para los que le temen, y El les dará a conocer su pacto.

b.  Piedrecita blanca.
En la antigüedad, se otorgaban piedras preciosas como premio o reconocimiento por servicios a la comunidad o victorias militares. Las piedras blancas con el nombre propio grabado servían como entradas para eventos especiales, incluyendo juegos olímpicos o fiestas imperiales. 

Probablemente la piedrecita blanca represente la entrada personal al “evento de eventos”: las Bodas del Cordero.
(Apocalipsis 19:9) Y el ángel me dijo: Escribe: "Bienaventurados los que están invitados a la cena de las bodas del Cordero." Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

HOY
Lo que antes era Pérgamo se convirtió en la ciudad que hoy se conoce como Bérgamo, situada al pie del monte donde se encontraba la acrópolis. 

En cuanto al lugar alto del monte, sólo quedan ruinas. Del altar de Zeus sólo quedan las bases en ese lugar, y el resto de las ruinas del Altar de Zeus fue transportado a Alemania, piedra por piedra. Ahora se encuentra en el Museo de Pérgamo en Berlín. 


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APOC. 2:12-17. PERGAMO (a)


HISTORIA DE PERGAMO
Pérgamo era una ciudad muy próspera y llena de cultura, con una de las bibliotecas más grandes del mundo antiguo. Aunque Éfeso era la ciudad más grande, Pérgamo llegó a ser la más influyente porque allí se ubicó el gobierno romano de la provincia de Asia Menor.

La ciudad de Pérgamo estaba situada al pie de una montaña, pero el área más importante se encontraba en la cima de la montaña, una acrópolis llena de palacios y templos. Miles de personas visitaban los templos dedicados a Zeus, Atenea, Dionisio y Esculapio, además de la adoración del emperador romano. El altar más grande de la acrópolis estaba dedicado a Zeus. El fuego de ese altar se mantenía encendido todo el tiempo. Este altar pagano es lo que en Apocalipsis se describe como “el trono de Satanás”. El diablo siempre busca los lugares altos para ser adorado. En la acrópolis de Pérgamo también se adoraba a Esculapio, el dios patrono de la medicina, que era representado con una serpiente. Y recordemos que Satanás es descrito en la Biblia como “la serpiente antigua” (Apoc. 12:9).

IGLESIA DE PÉRGAMO
En su mensaje a la iglesia de Pérgamo, Jesús los felicita por su fidelidad. A pesar de encontrarse en una ciudad con tanta influencia satánica, ellos han permanecido fieles. 
(Apocalipsis 2:13) Yo sé dónde moras: donde está el trono de Satanás. Guardas fielmente mi nombre y no has negado mi fe, aun en los días de Antipas, mi testigo, mi siervo fiel, que fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás. 

Algunos creyentes de Pérgamo murieron por su fe. Entre ellos está Antipas, quien la tradición señala como el obispo de la iglesia local. El Señor describe a Antipas como su “testigo fiel”, en griego: pistos martus.  Esta es la misma descripción que se da de Jesús en el capítulo uno (1:5).  Martus” se traduce como “mártir”, pero literalmente significa “testigo”, es decir, alguien que da testimonio, aún hasta la muerte. Antipas dio fiel testimonio del Señor, no sólo hablando la verdad sino también viviendo según la Palabra de Dios, a pesar que esto no era popular en ese ambiente. Y él fue fiel hasta la muerte.

ESPADA DE DOS FILOS
Jesús se presenta a esta iglesia como “el que tiene la espada aguda de dos filos” (Apoc. 2:12). Bíblicamente, la espada representa lo siguiente:
(Efesios 6:17) Tomad también el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.
(Hebreos 4:12-13) Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón.  Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

La espada es un símbolo de la Palabra de Dios. La descripción de “dos filos” representa que corta a ambos lados. Los romanos usaban esta espada de dos filos, lo cual les daba una ventaja sobre sus enemigos en la batalla, porque podía atacarse rápidamente a ambos lados, sin tener que esperar a cambiar de posición la espada. El peligro de los dos filos es que uno también puede salir herido cuando la espada regresa. Siendo la espada la Palabra de Dios, debemos cuidarnos de sus dos filos, porque seremos juzgados con la misma medida que juzgamos (Mateo 7:1-5). Primero debemos usar la palabra para limpiarnos a nosotros mismos, y luego podremos ayudar a los demás.  Como dice Pablo, el propósito de las Escrituras es edificar e instruir para bendición.
(II Timoteo 3:16-17)  Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.

Al final de Apocalipsis vemos que el Señor usará una espada que sale de su boca, y con ella limpiará al mundo. 
(Apocalipsis 19:15) De su boca sale una espada afilada para herir con ella a las naciones, y las regirá con vara de hierro; y El pisa el lagar del vino del furor de la ira de Dios Todopoderoso.

Pero antes de limpiar al mundo con la Verdad, Él viene a limpiar a Su Iglesia.  La Biblia dice que el juicio comienza por la casa.
(I Pedro 4:12-19) Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo; antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, dichosos sois, pues el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, por ellos El es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Que de ninguna manera sufra alguno de vosotros como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entrometido.  Pero si alguno sufre como cristiano, que no se avergüence, sino que como tal glorifique a Dios. Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si comienza por nosotros primero, ¿cuál será el fin de los que no obedecen al evangelio de Dios? Y si el justo con dificultad se salva, ¿qué será del impío y del pecador? Por consiguiente, los que sufren conforme a la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, haciendo el bien.

El Señor se presentó a la iglesia de Pérgamo con la Espada de la Verdad, porque allí había cierto tipo de engaño, que debía ser corregido. Esto lo estudiaremos en la próxima entrada…


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jueves, 23 de noviembre de 2017

Apocalipsis 2:8-11. ESMIRNA (b)


Como mencionamos en la entrada anterior, Jesús se presenta a la iglesia de Esmirna con la siguiente descripción de sí mismo: “el primero y el último, el que estuvo muerto y ha vuelto a la vida” (Apoc. 2:8). Veamos ahora lo que implican estas frases:

a. El Primero y el Último
Cuando uno se encuentra en medio de persecución y tribulación, es importante poder contar con algo que es firme e inamovible. Trae seguridad saber que el Señor siempre ha estado allí, y siempre lo estará. Esto era lo que necesitaban oír los creyentes perseguidos de Esmirna.

Otra razón por la que ellos deben conocer este nombre es para asegurarles que Jesús es Dios (Juan 1:1-3). Jesús se identifica como Jehová: el que es, que era y que ha de venir. La descripción “el Principio y el Fin” se menciona 7 veces en la Biblia (Isa. 41:4; Isa. 44:6; Isa. 48:12; Apoc. 1:8, Apoc. 1:17-18; Apoc. 2:8; Apoc. 22:13), y habla del poder de Dios, su Omnipresencia y su deseo por salvarnos.
(Isa. 44:6) Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.

b. Quien Resucitó
Jesús sabe lo que padeció esta iglesia, pues también a él lo persiguieron y buscaban matarle. Pero aún cuando murió, luego Jesús resucitó; de igual forma sucederá con los que creen en Su Nombre—aunque mueran, serán resucitados en Su Venida. También al final afirma este mensaje, cuando dice que el vencedor no sufrirá la segunda muerte.
(Apoc. 2:11) El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.

La “segunda muerte” se refiere a la muerte eterna. Al final del milenio todas las personas de todos los tiempos van a resucitar (y los creyentes resucitarán al principio). Todos serán “despertados” para ser juzgados ante el trono de Dios. Y quienes no hayan creído en la salvación que Jesús nos da, tendrán que pagar por sus propios pecados, y el precio es la muerte eterna. Por eso, al final de Apocalipsis dice:
(Apoc. 20:6)  Bienaventurado y santo es el que tiene parte en la primera resurrección; la muerte segunda no tiene poder sobre éstos sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con El por mil años.

Pablo nos enseña que Jesús venció a la muerte, con la resurrección.
(Romanos 6:9)  sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre El.

La resurrección de Cristo nos da la esperanza que también los que creamos seremos resucitados.
(I Cor. 15:20-26) Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron. Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en su venida; entonces vendrá el fin, cuando El entregue el reino al Dios y Padre, después que haya abolido todo dominio y toda autoridad y poder. Pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el último enemigo que será abolido es la muerte.

TRIBULACIÓN
Aunque Jesús da la esperanza de la resurrección, Él también advierte a los creyentes que tendrán que enfrentar tribulación.
(Apoc. 2:10) No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. 

La palabra que se traduce como “tribulación”, en griego es Thlipsis, que literalmente significa: presión; también: angustia, carga, persecución, aflicción.  Esta palabra era usada por los romanos para describir un tipo de tortura, en el que ponían a la víctima bajo pesadas rocas; así iban muriendo poco a poco hasta que se asfixiaban por el peso que tenían encima. 

Esta es la misma palabra (“presión”, gr. Thlipsis) que Jesús mencionó en su sermón referente a los últimos tiempos en Mateo.
(Mateo 24:9-13) Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces y caerán, y se traicionarán unos a otros, y unos a otros se odiarán. Y se levantarán muchos falsos profetas, y a muchos engañarán. Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo.

¿Por qué Dios permite que pasemos por tribulación? La Biblia explica que muchas veces es para purificarnos y perfeccionarnos.
(Romanos. 5:3-5) Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza; y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.
(Santiago 1:2-4) Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.

(otras ref.: 2 Tes. 1:4-10; Rom. 8:35-39; Apoc. 7:13-17; 2 Cor. 1:8-10; I Ped. 1:6-7)

Otra razón por la que los creyentes padecen persecución es por el simple hecho de seguir a Dios.
(II Timoteo 3:12) Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos.

El rechazo a los cristianos es porque el mundo rechaza a Cristo. Jesús les explicó esto a sus discípulos:
(Juan 15:18-21) Si el mundo os odia, sabéis que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero como no sois del mundo, sino que yo os escogí de entre el mundo, por eso el mundo os odia. Acordaos de la palabra que yo os dije: "Un siervo no es mayor que su señor." Si me persiguieron a mí, también os perseguirán a vosotros; si guardaron mi palabra, también guardarán la vuestra. Pero todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.

CORONA DE VIDA
La recompensa para quien sea fiel hasta la muerte es la “corona de la vida”.
(Apoc. 2:10b) …Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. 

Santiago (o Jacobo, heb. Yaacov) hace referencia a esta “corona de la vida:
(Santiago 1:12) Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman.

Otras referencias a coronas: 2 Tim. 4:8; 1 Pedro 5:4; Apoc. 3:11.

Hay dos tipos de corona descritas en el Nuevo Testamento:
a.  gr. Diadem—la corona de un gobernador.
b. gr. Stephanos—la corona del vencendor, que ganó la carrera en los juegos deportivos.

La corona que se menciona en Santiago 1 es “Stephanos”, el vencedor en una carrera. Por el otro lado, la corona de autoridad es dada solo a aquellos que lograron resistir la tentación hasta el final (Apoc. 2:10; Apoc. 3.11).


HOY
La ciudad de Esmirna todavía existe el día de hoy. No sólo sobrevivió el tiempo, sino que hoy es la tercera ciudad más grande de Turquía y el segundo puerto más importante. Se le sigue llamando “la perla del Hageo”. Curiosamente se ha considerado como la ciudad más occidentalizada de Turquía, en términos de sus valores, ideología y estilo de vida. 


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domingo, 19 de noviembre de 2017

Apocalipsis 2:8-11. ESMIRNA (a)



HISTORIA
Esmirna era una ciudad muy antigua. Fue destruida en el año 627 a.C., en el tiempo en que Babilonia se estaba levantando como potencia, y permaneció en ruinas hasta que los griegos llegaron y la reconstruyeron. En cierta forma, podría decirse que Esmirna es una ciudad que murió y resucitó. Por esta razón, Jesús se presenta a esta iglesia de la siguiente manera:
(Apoc. 2:8) Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió… 

[Nota: Más adelante expandiremos más acerca de estas descripciones de Jesús.]

Luego que los romanos conquistaron Asia Menor, en Esmirna se les ocurrió crear la diosa “Roma” para congraciarse con sus nuevos gobernantes y mostrar así su lealtad al imperio romano. Esmirna fue la primera ciudad a la que el senado romano le dio autorización de construir un templo en honor al emperador (César), quien en ese tiempo era Tiberio. Todos los habitantes de la ciudad estaban obligados a ofrecer incienso en honor del César. Quien no lo hacía, era considerado como traidor, y como castigo era quemado en la hoguera o lanzado a las bestias salvajes. Muchos cristianos murieron por negarse a adorar al César. Entre ellos estaba el obispo de Esmirna, llamado Policarpo. Él murió como mártir en el año 168 d.C., a los 86 años de edad. Cuando las autoridades se enteraron que él no había hecho la ofrenda a César, fueron a arrestarlo, y lo arrastraron por las calles para llevarlo a juicio. El procónsul romano estaba dispuesto a perdonar a Policarpo, porque sabía que era una buena persona. Todo lo que él tenía que hacer para evitar la muerte era lanzar un puñado de incienso al altar del César. Pero Policarpo no cedió, sino que respondió diciendo que no perdería su recompensa celestial por ganarse unos días más en este mundo. Al final fue quemado en la hoguera.

Otra forma de presionar a los ciudadanos a participar en la idolatría era a través de los gremios. Cada oficio o industria tenía su gremio, y cada agrupación contaba con su propio dios patrono. Todos los afiliados al gremio debían profesar su devoción a ese dios protector, pero muchos cristianos se negaron a hacerlo. Como consecuencia, ellos eran excluidos del gremio, lo cual implicaba que difícilmente conseguirían trabajo. Por esta razón, la mayoría de los creyentes en Esmirna habían caído en la pobreza.

NO POBRES, SINO RICOS
Para el mundo, los cristianos de Esmirna eran pobres, pero ésa no era la opinión de Jesús. En su carta, el Señor les dijo:
(Apoc. 2:9) Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico)…


El Señor no consideraba que los creyentes de Esmirna fueran pobres, sino que los describe como “ricos.” Ellos estaban invirtiendo en tesoros eternos, como Jesús explica en su parábola:
(Mateo 6:19-21) No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN
Al oír acerca de la fuerte persecución que vivieron los creyentes de Esmirna, uno imaginaría que la ciudad era oscura y triste, pero era todo lo opuesto. En realidad, Esmirna era una ciudad muy bella, probablemente la más hermosa de la región, rodeada de montañas por un lado y mar por el otro. Esmirna recibía el apodo de “Perla del Mar Hageo”.

Sin embargo, las apariencias engañan…La realidad es que la ciudad no fue bien diseñada desde sus inicios, y no construyeron desagües. Como consecuencia, cuando llovía los desperdicios salían a flote por las calles, provocando un terrible hedor en toda la ciudad.

La palabra “Esmirna” significa: mirra. Esta es una sustancia obtenida de un árbol cuya madera es nudosa pero aromática. La mirra era usada como perfume, en especial para cubrir el hedor de los muertos y de disfrazar la descomposición de la carne. Esto describe muy bien lo que era esta ciudad: parecía hermosa en la superficie, pero estaba muerta por dentro.

JUDÍOS QUE NO LO SON
El tema de las apariencias vuelve a saltar en la siguiente descripción que Jesús hace de esta iglesia:
(Apoc. 2:9) Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. 

Esmirna contaba con una comunidad judía grande. Ellos eran ricos e influyentes, por lo que lograron negociar un trato con las autoridades para ser exonerados del pago de la ofrenda al César, debido a que su religión se los prohibía. Sin embargo, cuando algunos judíos creyeron en Jesús como Mesías, la comunidad judía reaccionó mal. No sólo los sacaron de la sinagoga, sino que los denunciaron ante las autoridades como “no judíos”. Eso puso a los judíos mesiánicos en una posición difícil porque ya no podían ser exonerados de la ofrenda pagana.

Aunque los acusaban de “no ser judíos”, Jesús aclaró que los acusadores eran ellos los que “no eran verdaderos judíos” por su falta de fe. El Señor entendía muy bien este rechazo porque él también fue perseguido por los religiosos de su tiempo (Juan 8:37-47). 

Pablo señaló que el judío verdadero no es por la carne, sino el que es “de corazón”. Él explica que quien obedece a Dios y cumple Su Palabra, éstos son los verdaderos hijos de Abraham, por la fe.
(Romanos 2:27-29) Y si el que es físicamente incircunciso guarda la ley, ¿no te juzgará a ti, que aunque tienes la letra de la ley y eres circuncidado, eres transgresor de la ley? Porque no es judío el que lo es exteriormente, ni la circuncisión es la externa, en la carne; sino que es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios.

Esmirna recibió persecución del gobierno, pero la más dura fue la que venía de quienes supuestamente eran “hermanos”.  Y esa traición duele más.

En la próxima entrada terminaremos de leer lo que Jesús le dijo a la iglesia de Esmirna…


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